Mi abuelo, mi Héroe. Siempre pensé que los homenajes eran mejor hacerlos en vida, y que el homenajeado sepa que alguien lo admira, lo ama, lo ve con tanta grandeza. Es por ello que este post va dedicado a la persona que inspira mi modo de ser, de vivir: mi abuelo. Él no fue un soldado que nos defendió en la guerra, tampoco un médico que salvó vidas, ni un científico que mejoró la calidad de vida de la gente. Él simplemente es un gran marido, un excelente padre, el mejor hombre que conozco. Quince años atrás se le detecta Alzheimer a mi abuela, una enfermedad que va destruyendo la memoria, la capacidad cerebral de una persona, entre otras cosas, matando las neuronas en forma progresiva. Mi abuelo nunca dudó en ayudar a mi abuela, siempre estuvo al lado de ella. Presencié casos en donde ella no nos reconocía ni a mi papá, ni a mi hermano, ni a mí. A veces se asustaba cuando la íbamos a saludar y gritaba desesperada pidiendo ayuda a mi abuelo. Esta es -creo yo- una de las enfermedades más terribles que existe, porque va matando de a poco, sin que uno se dé cuenta. Debe ser desesperante perder la memoria, no conocer a los que te rodean, no poder hacer cosas cotidianas, como vestirse o ir al baño, ni siquiera articular palabras o formar una frase. Mucha gente me habló muy bien de mi abuela, la destacan como una mujer compañera, trabajadora, no se quejaba por los quehaceres en la casa, sino más bien los hacía sin decir una palabra. Mis abuelos vivían en el campo, y ella ordeñaba las vacas, hacía el pan y el dulce de leche para que mi papá, mis tíos y mi abuelo tengan un buen desayuno todos los días. Ya en los últimos tiempos del mal, mi abuelo se encargó de bañarla, de vestirla y ponerla linda y llevarla a la Misa. Él nunca renunció a ella, nunca se le cruzó por la cabeza llevarla a un geriátrico, o legar en un tercero el cuidado de ella, sino más bien la llevaba a pasear, la mimaba, la seguía amando como siempre. Él nunca se dejó ganar, nunca bajó los brazos. Hace cinco años, y casi sin darnos cuenta, mi abuela amaneció muy mal, perdió sus funciones vitales, terminó en un hospital con respirador artificial por unos dias, ya que no respiraba por ella misma, hasta que falleció… Es por todo esto que ellos son un gran ejemplo de pareja, de compañerismo. Mi abuelo cumplió de manera excelente la promesa de estar con ella en las buenas y en las malas, es un gran hombre, de esos que valen la pena cruzarse, cuidar, amar, defender. Él es mi motivo por el cual no me dejo vencer por las malas experiencias que tuve en la vida, él es en lo que pienso cuando algo va mal. Mi modo de ver y hacer las cosas se explican a través de este ejemplo que tuve. Por más ilusa que suene, todavía creo en que voy a poder encontrar a ese compañero, esa persona que va a defender nuestro cariño por sobre todo, ese quien me dé una mano cuando sea difícil el tramo, ese que no me va a dejar sola. Ese a quien no voy a soltár más. Hace unas semanas mi abuelo padeció un ACV, por suerte nada grave. Por ello quiero que sepa lo que significa para mí, porque ahora me toca a mí darle fuerzas para que siga adelante, todavía queda un largo trecho. Fuerzas abuelo! Sos un grande Tito, sos el mejor hombre que conozco. Bomi.
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