InicioInfo12 de agosto, 205 años de las Invasiones Inglesas

12 de agosto, 205 años de las Invasiones Inglesas

Info8/12/2011
12 de agosto: la Reconquista de Buenos Aires

"Y a sus plantas rendido un León". En 1806 el Imperio británico invadió Buenos Aires, tomando la ciudad y robándose el oro del tesoro. El 12 de agosto, el pueblo recuperó la ciudad, echando al pirata invasor. El gaucho Guemes tomó un barco enemigo a caballo...


"si algún gringo se atreve, todos presentes"

12 de agosto de 1806. Por las calles que conducen a la Plaza Mayor, avanzan en tropel las fuerzas de la reconquista, envueltas en el humo de las explosiones y el retumbar de los disparos. Liniers, instalado con sus lugartenientes en el atrio de la iglesia de la Merced, ha perdido el control de las operaciones: sus soldados, mezclados con el pueblo que pelea a mano desnuda, no escuchan ya las voces de los oficiales, y se lanzan en un solo impulso a aniquilar al enemigo. Un diluvio de fuego se desata sobre las posiciones británicas en la plaza.. Allí, al pie del arco central de la Recova, está Beresford, con su espada desenvainada, rodeado de los escoceses del 71. Esta es la última resistencia.

Las descargas incesantes abren sangrientos claros en las filas británicas. A los pies de Beresford cae, ultimado de un balazo, su ayudante, el Capitán Kennet. El jefe inglés comprende que ya no es posible continuar la lucha, pues sus tropas serán aniquiladas hasta el último hombre. Ordena entonces la retirada hacia el Fuerte. Allí, momentos más tarde, iza la bandera de parlamento.

Volcándose como un torrente en la plaza, las tropas y el pueblo llegan hasta los fosos de la fortaleza, dispuestos a continuar la lucha y exterminar a cuchillo a los británicos. En esas circunstancias arriba Hilarión de la Quintana, enviado por Liniers a negociar la rendición. Esta deberá ser sin condiciones. La muchedumbre, terriblemente enardecida, es a duras penas contenida. Se exige a gritos que Beresford arroje la espada. Un capitán británico lanza entonces la suya, en un intento por calmar a la multitud. Pero eso no conforma a la gente, y Beresford debe aceptar, aun antes de que sus soldados hayan depuesto las armas, que una bandera española sea enarbolada sobre la cima del baluarte.

Liniers está ahora a pocos metros de la entrada de la fortaleza, aguardando la salida de su rival vencido. Beresford, acompañado por Quintana y otros oficiales, marcha hacia Liniers a través de la multitud que le abre paso. El encuentro es breve. Los dos jefes se abrazan y cambian muy pocas palabras. Liniers, después de felicitar a Beresford por su valiente resistencia, le comunica que sus tropas deberán abandonar el Fuerte y depositar sus armas al pie de la galería del Cabildo. Las fuerzas españolas rendirán, como corresponde, los honores de la guerra.

A las 3 de la tarde del 12 de Agosto de 1806, el regimiento 71 desfila por última vez en la Plaza Mayor de Buenos Aires. Con sus banderas desplegadas los británicos marchan entre dos filas de soldados españoles que presentan armas, hasta el Cabildo, y allí arrojan sus fusiles al pie del jefe vencedor.

En ese momento, el Comodoro Popham se dirige, a bordo de la fragata “Leda”, hacia el puerto de la Ensenada. Desde allí, después de inutilizar la batería española, emprende viaje hacia Montevideo, donde se reúne con el resto de su flota. Popham, pese a la derrota, no ha perdido sus esperanzas. Sabe que ya navegan, rumbo al Río de la Plata, nuevas fuerzas británicas.

Cuando los gauchos a caballo abordaron un barco

El abordaje a la nave “Justine”

“Buenos Aires había sido conquistada por una aventura de ladrones. Baird, Bersford y Popham se enteran que en Buenos Aires hay dos años de impuestos del Perú a la espera de su embarque. Y deciden largarse con solo 1.600 hombres cuando el plan original era hacerlo con 10.000. Es una aventura de piratas y hay que adelantarse a otros (ingleses también), que se quedarían con ese dinero. Saben que 1600 bastaban para el golpe de mano, pero no eran suficientes para mantenerse, pero ante el hecho consumado vendrían refuerzos.

El marino francés Santiago de Liniers está en Colonia con 1.000 hombres. Los ingleses, que tienen ojos y oídos por todos lados lo saben y sus buques de guerra lo esperan en el río. Liniers también espera... Espera un aliado, dice. Por fin llega, es la sudestada, temible tormenta en un río lleno de bajíos. Los ingleses ven pasar entre la lluvia las chalanas, las lanchas y las sumacas guiadas por marineros criollos.

Bersesford reúne su estado mayor. No podrán dar una batalla franca por la sudestada. Habría que defenderse en la ciudad donde los enemigos estarán por todos lados. Se hace fuerte en el retiro y en la plaza mayor. A la defensa del Retiro manda la sumaca Justina, recién capturada, armada con sus 26 cañones y con cien hombres además de la tripulación. El 11 y la mañana del 12 la Justina barre las calles con sus certeros disparos de artillería.

Sobremonte había iniciado el avance sobre Buenos Aires cuando se entera en la posta de “La Candelaria”, de la partida de Liniers. Manda a uno de sus mejores hombres, el cadete Martín Miguel de Güemes a pedirle que lo espere para hacer una acción conjunta.

El jóven oficial llega en 36 horas, al galope y sin dormir. Pero ya estaba todo terminado.

- ¿Está varado? ¡A ver el catalejo! Reclama Liniers. Usted que está bien montado pídale hombres a Pueyrredón e impidan su huída.

Y allí va Güemes con cincuenta jinetes entrando al agua desde la playa haciendo rendir al navío y capturando su bandera que hoy se exhibe entre las obtenidas ese glorioso día.

El lugar donde fue abordado el Justina sería según Martín Güemes, chozno del General, éste (Torre de Los Ingleses) por ironía o mala intención de sus constructores.

La Junta de Estudios Históricos de Montserrat convocó el 15 de agosto a una representación actoral, con motivo de conmemorarse un nuevo aniversario de la reconquista de Buenos Aires. Centenares de vecinos se juntaron en el lugar en donde estuvo la Casa de Liniers, en Venezuela 469, y desde allí partieron hacia Plaza de Mayo, pasando por la histórica calle Defensa, en donde los vecinos combatieron hace casi dos siglos a los ingleses. En la Plaza de Mayo los actores representaron un simulacro de combate. El acto concluyó con la actuación de grupos folclóricos.

En 1806 la ciudad de Buenos Aires fue abruptamente involucrada en una guerra exterior que enfrentaba a España y Francia con Inglaterra. El ataque británico encontró a esta ciudad sin una defensa debidamente organizada por el poder colonial. Es por ello que la victoria obtenida por los criollos adquirió mayor significado, ya que fue producto de la capacidad de reacción y coraje del pueblo de la ciudad, que junto a los regimientos, se organizó en milicias logrando recuperarla.

“La Reconquista” de Buenos Aires del 12 de agosto de 1806 representó una de las jornadas más heroicas de nuestra historia y a la vez el inicio de un proceso de profundas transformaciones en estas colonias del Río de la Plata.

Al año siguiente, los ingleses intentaron nuevamente dominar Buenos Aires pero, entre la derrota de Beresford y la llegada Whitelocke, el Cabildo y la milicia irregular se habían preparado para el posible ataque que el 5 de julio de 1807 se transformó en un definitivo triunfo: “La Defensa”.

En el Casco Histórico de la Ciudad se realizó la recreación histórica de la Reconquista de Buenos Aires. Con la participación de los Regimientos de Patricios, de Cazadores Correntinos, Granaderos de Fernando VII y el Tercio de Gallegos; la Guardia Escocesa y la Banda de Gaitas Ciudad de Buenos Aires, se recrearon escenas de la gesta histórica de la Primera Invasión Inglesa y la Rendición de Beresford en la Plaza de Mayo.
El itinerario fue realizado de acuerdo con un recorrido por sitios significativos que conmemoran la jornada del 12 de agosto de 1806: la Casa de Liniers, las Iglesias de Santo Domingo y San Francisco, el Cabildo y la Plaza de Mayo.

El público asistente siguió de cerca la reconstrucción de los hechos y compenetrado con la recreación, aplaudió a las fuerzas porteñas, lideradas por Santiago de Liniers, y silbó a quien representaba la figura del capitán británico William Carr Beresford. En el simulacro de combate participaron actores, vecinos y soldados verdaderos del Regimiento 1º de Patricios. Participaron en el evento alrededor de 300 personas. En la recreación histórica de la Reconquista participaron el Museo Histórico Nacional del Cabildo, las Subsecretarías de Patrimonio Cultural, de Turismo del gobierno porteño, el Instituto Histórico de la Ciudad, la Dirección General del Casco Histórico, el Centro de Gestión y Participación Nº1, entre otras instituciones.

El ensordecedor estruendo de las balas de fuego espantó a todas las palomas de la Plaza de Mayo. A pocos metros de la representación histórica, los transeúntes pudieron observar las carpas de los veteranos de Malvinas, que reclaman una pensión digna, cobertura médica y reconocimiento.

Güemes, como los gauchos de Malvinas sabían que no todo era cuestión de tecnología. Que bastaba decisión, coraje y utilizar las armas que se tenían

Las invasiones inglesas, de Isaac R. Pearson, Litografía e imprenta Méjico, Buenos Aires, 1901.















Datos archivados del Taringa! original
0puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

p
pepino_amor🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts9
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.