Si quieren saber lo que es una auténtica “posesión infernal”, no es necesario que se pongan “El Exorcista”…salgan a la calle y observen; acudan a un mitin político, a un campo de fútbol o entren en un templo religioso…fíjense en la expresión de las personas, en como se retuercen sus caras en muecas de odio, fanatismo o emoción, dominados por completo por ideas que solo existen dentro de sus cabezas…
O escúchense a sí mismos, cuando defienden vehementemente una ideología o una creencia en un debate o en una discusión…¿están seguros de que son ustedes quienes hablan con tanta pasión…o hay “algo” en su interior que está usando su voz para defenderse?
¿No quieren creerlo?
¿No quieren aceptar que están ustedes “poseídos”?
No hay problema: hagan uso del instrumento más terrorífico jamás creado por el hombre…
Mírense fijamente al espejo…
Háganlo cuando se sientan ofendidos por que alguien ha atacado alguna de sus más profundas creencias…y verán claramente que hay “algo”, agazapado en su interior, que está usando sus propios ojos para mirarles con expresión de rabia…
Ya se que a estas alturas, habrá lectores inquietos, removiéndose en sus sillas, buscando subterfugios para justificar sus respectivas programaciones mentales. Quizás estén negando con la cabeza, con una mueca de desprecio en la cara y un extraño estado de desazón, que no probablemente no saben interpretar…
No les culpo.
Sus programaciones mentales, cual serpientes amenazadas por el fuego, les azuzan: “¡’Te están’ atacando!¡Defiéndete!”, aunque en realidad quieren decir “¡Defiéndeme, esclavo! ¡Quieren destruirme!”
Y ellos, desesperados, buscarán justificaciones para no enfrentarse al hecho de que todo aquello que consideran sagrado: “sus tradiciones”, su “cultura”, sus “costumbres” o “sus creencias”, en realidad no son más que programación mental esclavizante.
Lo que esta en tela de juicio es la relación de absoluto sometimiento que los individuos establecemos con estos mecanismos mentales.
La renuncia que hacemos todos a nuestra libertad individual básica, considerándonos inferiores a lo que no son más que meros “programas de software psíquico”.
Una libertad individual que es vilmente asesinada cada vez que se produce un proceso de identificación.
Lo que queda después, ya no es libertad, solo es puro sometimiento psíquico a la programación, aunque adquiera otro nombre y se le llame “tradición”, “costumbre”, “ley” o “creencia”.
¿Y cual es el resultado de esta terrible renuncia?
Observen a su alrededor y verán en qué se ha convertido la humanidad, construida en base a la obediencia ciega a los propios mecanismos mentales que vamos creando los humanos.
¿De verdad creen que el ser humano, con su inigualable capacidad para crear “conceptos de la nada”, no podría haber construido un mundo mucho mejor que este?
¿Qué mundo tendríamos si los individuos, en lugar de convertirse en representaciones físicas de sus programaciones mentales mediante los procesos de identificación, mantuvieran siempre la soberanía plena sobre sus mentes?
¿Creen que eso es imposible?
¿Por qué?
¿Acaso es imposible que una persona sea capaz de aprender y abrazar los mejores valores o ideas del cristianismo, el budismo o el islam, sin identificarse como “cristiano”, “budista” o “musulmán” y caer en sus respectivas redes de adoctrinamiento y programación mental y social?
¿Acaso es imposible que alguien sea capaz de hablar y pensar en francés, alemán o italiano y amar sus respectivas expresiones culturales, sin identificarse como un “patriota” francés, alemán o italiano, capaz de matar o morir por la dichosa bandera?
¿Qué sucedería si ningún individuo se identificara jamás con ningún mecanismo de programación?
Si nadie “se sintiera” cristiano, musulmán, budista, francés, alemán, mexicano, comunista, fascista, socialista, republicano, monárquico…
¿Existirían los nacionalismos? ¿Existirían los fanatismos religiosos e ideológicos? ¿Existirían absurdos rituales de obligatorio cumplimiento? ¿Soldados patriotas dispuestos a matar y morir por su bandera? ¿Borregos fanatizados por el fútbol? ¿Tribus urbanas? ¿Grupos mafiosos? ¿Estúpidos seguidores de modas? ¿Partidos políticos?
¿Cómo sería el mundo si los individuos hicieran las cosas porque deciden hacerlas por sí mismos, a cada momento, y no porque alguien les ha inculcado que eso “toca hacerlo porque siempre se ha hecho así”, “porque es lo correcto según tal o cual doctrina” o “porque lo hacen todos los demás”?
¿De verdad alguien cree que no podríamos vivir en sociedad, de forma armónica sin todas esas estupideces metidas en nuestras cabezas, dominando todos y cada uno de nuestros actos?
¿Alguien cree que nos mataríamos los unos a los otros por las calles si nuestra realidad la dominaran nuestras conciencias individuales y no las creencias que nos han inoculado?
¿Acaso hay alguna creencia o ideología que nos inculque un amor, una comprensión o una empatía que no podamos generar por nosotros mismos, gracias a nuestra propia conciencia y naturaleza humana?
¿Alguien cree que si dejáramos de seguir ciegamente tradiciones absurdas y costumbres repetitivas sin sentido, se perderían los conocimientos y la sabiduría acumulada por generaciones anteriores?
¿O quizás habría más sabiduría porque habría mas gente pensando por sí misma y explorando nuevos caminos y métodos cada día?
¿No es lógico pensar que incluso habría más intercambio de conocimientos porque no habría tantas fronteras y barreras ficticias entre los individuos?
Y sobretodo, ¿cómo lo harían todas esas personas ávidas de poder para controlar a las masas si no dispusieran de esos paquetes de creencias, ideologías e identidades patrióticas con las que manipularlas?
¿Cómo generarían odios y resentimientos artificiales?
¿Cómo crearían enemigos a los que combatir bajo su “sagrado liderato”?
Se quedarían sin sus principales instrumentos de dominación y manipulación.
¿Empiezan a ver cuál es la auténtica raíz de todos nuestros males?
¿Estamos dispuestos a dejar de ver la realidad tal y como nos han dicho que es, para empezar a verla tal y como es realmente?
¿Cuántas personas están dispuestas a dar ese paso decisivo?
Sabemos que hacerlo no es fácil.
De hecho, es peligroso…porque cuando das el paso, ya no tienes vuelta atrás…