Mr. Bean es como un niño atrapado en el cuerpo de un adulto. Hace gala de un cinismo y un humor elegante, puramente inglés, además de ser agradable, divertido, ingenuo y malvado alguna vez. Representa los momentos tontos que cualquier persona puede vivir en su vida diaria.
Mr. Bean ha sido protagonista de dos películas hasta la fecha: Bean (1997), donde viaja a Los Ángeles (Estados Unidos) para participar en la recepción de un cuadro importante, y Las vacaciones de Mr. Bean (2007), donde el protagonista gana un viaje a Cannes -con escala en París- en un concurso de la iglesia.