Buscó al joven que lo asaltó y lo ayudó a sumarse a un equipo de rugby en la cárcel
Tomás tiene 18 años y hace dos meses entraron a robar en su casa; quiso darle una segunda oportunidad al ladrón.
Hace dos meses, Tomás Beccar Varela, de 18 años, fue asaltado en su casa de San Isidro. Un joven de 19 años ingresó a la vivienda, tomó un cuchillo, amenazó a su hermana y comenzó a exigir dinero. Su padre fue llevado como rehén en el auto en el que el ladrón intentó huir. En el camino, la policía comenzó a disparar al vehículo. Su papá resultó baleado por los uniformados, los disparos le destrozaron el fémur.
"Yo creo que todos merecemos segundas oportunidades. Javier [el joven que lo asaltó], no tuvo muchas. Su mamá murió, su papá lo abandonó, su hermano estaba en la cárcel. Nunca aprendió ni a leer ni a escribir", contó Tomás a LA NACION.
Una decisión difícil
"Durante el asalto yo estaba muy enojado. Lo insultaba muy fuerte a Javier. Tenía mucha bronca, estaba sacado, porque amenazaba a mi hermana con un cuchillo", recordó Tomás. "Pero una vez que pasó, pensé en que de todo esto podía salir algo bueno, y por eso lo busqué", agregó.
"Fue un momento muy raro, no sabría cómo describirlo. Javier es tímido, no me dijo nada, no es una persona que esté acostumbrada al cariño y a la amistad, tal vez nunca lo tuvo. Pero fue una experiencia muy positiva", detalló Tomás.
"Cuando decidí hacer esto, no le conté a nadie. Para mí es una manera de no quedarme con el miedo del momento del asalto, de convivir con otras personas de una manera mejor. De sacar algo bueno de un momento feo", dijo Tomás. Y concluyó: "Espero que esto lo ayude a salir adelante. En el pabellón de los Espartanos, los presos cambian para bien, eso se ve. Ya con que Javier haya jugado al rugby creo que es un gran avance".