EL SIGUIENTE TEXTO, ES DE DOMINIO PÚBLICO SI CONSIDERAS QUE SU CONTENIDO GOZA DE SENTIDO COMÚN Y CIENTÍFICO, TE RUEGO AYUDES A SU DIFUSION SIN ALTERARLO, EL FUTURO DE LA HUMANIDAD DEPENDE DE ELLO. “DIOS BENDIGA A AQUELLOS QUE MIRAN HACIA LA VERDAD CON TODA LA FUERZA DE LA LÓGICA Y LA OBJETIVIDAD.” Diego Conesa Guerrero. 6-12-2010 Escuela de Salud y Vida Natural“Azoe”“El magisterio de la Madre Naturaleza” “Nací con la fijación en mi mente de que tenía que encontrar la verdadabsoluta, que da solución a todos los problemas del ser humano. De niñosuplique a Dios, sin saber si me escuchaba o si existía, que me diese larespuesta. Y si lo hacía, le prometí tratar de que todo el mundo conocieseesa verdad, la autentica verdad absoluta. Lo que entonces ignoraba, era queel, ya había pensado en mi para esta tarea.La NATURALEZA, la obra magnánima de Dios, me mostró la verdadabsoluta. Y la enseña continuamente a toda la gente, pero ellos no puedenverla, ni entenderla, porque, por desgracia, sus ojos y su entendimientoestán llenos de suciedad.” D.C.G. EL FINAL DE LA HISTORIA DE NUNCA ACABAR Solamente los locos, continúan creyendo que el curso de la evolución de la humanidad,sigue un camino adecuado que no compromete su futuro. La plaga de humanos, se haextendido por todo el planeta tierra, viviendo, sin excepción alguna, completamente fuera dela cadena trófica que la Naturaleza dictamino para el correcto equilibrio de la vida en la tierra.Cualquiera que niegue este hecho objetivo y se llame a sí mismo “científico”, no es más que unignorante. Es prácticamente imposible encontrar en la actualidad, un ser humano que viva de tal formaque no impacte negativamente al medio ambiente. Este solo hecho debería ser suficiente parahacernos pensar que estamos obrando de forma equivocada. Debería ser suficiente parapreguntarnos por que actualmente solo podemos mantener nuestras vidas a costa de destruirel hábitat, que precisamente es quien tiene que proporcionarnos nuestros medios de vida.Pero, absolutamente toda la gente que vive en la civilización prefieren olvidarse del tema.Prefieren vivir de espaldas a la realidad. Porque cuando tratas de buscar objetivamente unaforma de vivir sin impactar negativamente en la Naturaleza, necesariamente acabas topándotecon la dieta, el gran tabú que todos prefieren no tocar. Pues la realidad es que satisfacer lassupuestas necesidades omnívoras de los estómagos de los humanos actuales, es la causaprincipal de la dramática situación del medio ambiente. Hoy ya no podemos seguir engañándonos más, el precipicio esta cada vez más cerca, seacabaron las conjeturas, ha llegado el momento de decir la verdad, la verdad absoluta:LOS HUMANOSNO SOMOS OMNIVOROS La ciencia oficial clasifica al ser humano como a un animal omnívoro, es decir, que estádiseñado por la Naturaleza para alimentarse con sustancias que procedan tanto del reinovegetal como del animal. Pero en base a mis propios experimentos, yo afirmo que lahumanidad se miente a si misma cuando dice que el hombre es omnívoro. Han pasado ya muchos años desde que descubrí esta gran mentira, pero todavía sobreviveen mi con muchísima fuerza, la convicción de que debo encontrar la manera de mostrar a todoel mundo la tremenda importancia de mi descubrimiento. Esta es mi misión en la vida, unatarea muy difícil, que no dejara descansar a mi conciencia hasta que se vea cumplida. La humanidad entera es víctima de las desastrosas consecuencias que la alteración de lacadena trófica animal está produciendo, desde que comenzamos a comer alimentosinadecuados para nuestra especie. Cualquier individuo de la civilización pensara quizás queresulta indiferente para su vida si somos omnívoros o no, debido a que ignora que todos losproblemas que padecen los humanos, sean de la índole que sean, proceden directa oindirectamente de mantener la mentira del omnivorismo. Cuando una especie animal come alimentos que no están diseñados por la Naturaleza paraella, produce una alteración en su hábitat. Las alteraciones en los hábitats producen cambios en el clima, los cambios en el clima producen catástrofes mal llamadas “naturales”. Si el serhumano se alimentase conforme a su naturaleza, el equilibrio natural del planeta tierraseguiría funcionando eternamente sin catástrofes de ningún tipo. Desde que el ser humanocomenzó, a través de la agricultura, a producirse sus propios alimentos, en lugar desustentarse con lo que la Naturaleza le ofrecía, como hacen el resto de especies, el destrozodel planeta tierra comenzó a ser masivo. Mi maestro Seneca decía: “No sabrás que debes hacer, ni como, hasta que no sepas cuál estu naturaleza.”. Parecía muy lógico, así que entonces me pregunte “¿Cuál es nuestranaturaleza como humanos?”. Y mientras todo el mundo afirmaba que somos una especiediferente a los animales y a los vegetales, que se alimenta omnívoramente, la respuesta queobtuve de mi propio cuerpo fue muy distinta. Todavía hoy en día me resulta sorprendente queningún otro ser humano, a lo largo de toda la historia de la humanidad, se haya percatado delo tremendamente sencillo que es demostrar lo que somos en realidad: un mono frugívoro. LaNaturaleza nos hizo comedores de frutas jugosas, y yo, a través de unos experimentos sencillosque cualquiera puede realizar con su propio cuerpo, voy a demostrar al mundo entero queesta es la más pura verdad, la VERDAD ABSOLUTA, que da solución a todos los problemas delser humano. La realidad es que mientras nosotros pretendemos ser omnívoros, nuestros cuerpos estándiciendo algo completamente diferente:MI GRAN DESCUBRIMIENTO De niño solía salir mucho a acompañar a mi padre en sus cacerías. Debido a esto estabaacostumbrado a defecar al aire libre. Un día cuando me disponía a tapar con una piedra una demis defecaciones, quede muy sorprendido al observar en ella, que los granos de maíz quehabía comido el día anterior, aparecían intactos, como si no hubiesen sufrido ningún tipo detransformación dentro de mi organismo. Aquel hecho se quedo grabado en mi mente, yempezó a cobrar importancia, cuando, unos años más tarde, inicie mi andadura en el mundodel vegetarianismo. En el otoño de 1995 decidí comenzar una serie de experimentos con la comida, con el fin dedemostrarme a mí mismo cuales eran los mejores alimentos para el ser humano. Entre lasdiversas pruebas , el análisis de los excrementos producido por cada una de las diferentescomidas, era importantísimo para determinar su validez. Me di cuenta que la información más objetiva sobre cada alimento concreto, se obteníacuando este se comía individualmente, sin mezclar con ningún otro. A partir de ese momentolo que descubrí fue tan sorprendente e increíble, que todavía hoy en día me maravillo de quesolamente un grupo reducidísimo de personas se hayan percatado de ello . LA TEORIA DEL METABOLISMO ES FALSA La ciencia oficial afirma que el cuerpo humano es capaz de transformar grasas, proteínas yalmidones, en azucares simples, para que estos sean utilizados como fuente de energía sillegase el caso de que fuese necesario. También afirma que dentro de los hidratos de carbono,existen unos de asimilación rápida, otros de asimilación intermedia y otros de asimilaciónlenta. No existe, ni existirá una persona capaz de demostrar que esta teoría es cierta, porque larealidad es que todos los alimentos proteicos, almidonosos (azucares complejos) o grasos, noson asimilados ni aprovechados. Yo sin embargo si puedo demostrar a cualquiera en su propiocuerpo, que el organismo humano se nutre solo de azucares simples, especialmente de loscontenidos en las frutas. Y que incluso la función de estos como nutrientes es secundaria, yaque nuestro principal alimento es el aire que respiramos. Nos han hecho creer que la comidaes el carburante del cuerpo humano y esto es una gigantesca mentira. La atmosfera terrestrees nuestra principal e imprescindible fuente de nutrición. Sin respirar nadie puede estar ni diezminutos, al igual que un motor se para en cuanto se le corta el suministro de su combustible. EFECTUÉ LOS SIGUIENTES EXPERIMENTOS Y COMPROBARA QUE MIS AFIRMACIONES COBIJANLA AUTENTICA VERDAD. Un día cualquiera absténgase de comer alimentos sólidos, tome un laxante de hojas de SENpicadas y tráguelo sin masticar disuelto en muy poca agua. No beba ningún liquido en lasiguiente hora. Después pase el resto del día a base de agua con limón y miel, caldos deverdura (bien colados para que quede solo el liquido) e infusiones (menta, poleo, manzanilla)endulzadas con miel. De esta forma su tracto digestivo se limpiara de los restos de las comidasanteriores que podrían falsear los experimentos. Cuando el Sen comience a hacer efecto,sentirá fuertes dolores en sus intestinos, que desaparecerán tan pronto como estos seanvaciados de restos de comida y suciedad superficial. Al día siguiente pruebe a demostrarse a sí mismo, como yo hice, que las proteínas sonrechazadas fuera del cuerpo, tan pronto como llegan al estomago. Coma cualquier clase dealimento proteico en mono dieta (sin mezclar con nada), como pueden ser frutos secos, carne,legumbres, etc.… y más tarde observe sus defecaciones, y comprobara que los trozos dealimento proteico abandonan el cuerpo sin haber sufrido transformación alguna, excepto la dela masticación producida en la boca. Además observara que cuando son comidas en monodieta, las proteínas no sacian el apetito, sino que dan cada vez más hambre. Por que el aparatodigestivo (una maquina de procesar azucares simples) sigue pidiendo los azucares que no harecibido. Haga lo mismo con los almidones, coma zanahorias crudas, o granos de cereales, ocualquier otro almidón que no haya sido transformado por la cocción, y el resultado seráexactamente el mismo que con las proteínas, saldrán del cuerpo sin haber sufridotransformación alguna. Algunos almidones llegan a transformarse en azucares cociéndolos uhorneándolos adecuadamente (principalmente las verduras almidonosas), pero los cereales y as patatas no llegan a transformarse completamente en azucares, con lo cual son igualmenterechazados por el aparato digestivo aun después de haber sufrido un proceso de cocción. Con las grasas ocurre lo mismo, abandonan el cuerpo sin haber sido asimiladas. Todos losaceites si se ingieren solos son laxantes, por la simple razón de que el cuerpo trata deexpulsarlos rápidamente, por que las grasas no le sirven para nada. La gente piensa que comer grasas hace engordar, esta es una de las grandes mentiras queparten de la enorme ignorancia de los nutricionistas oficiales. Es la mezcla de almidones conproteínas la que hincha el cuerpo con los residuos de mucosidad que produce. Bajodeterminadas situaciones, el organismo “aparca” grasa en partes del cuerpo (pero sin quelleguen a formar parte de el) a la espera de poder eliminarlas lo antes posible, algo que noocurre porque el individuo sigue acaparando toda la energía que debería destinarse a laeliminación de residuos, para usarla en pesadas digestiones. Notara también que estas comidas de proteínas, almidones y grasas, se evacuan con mucharapidez, pues el cuerpo trata de deshacerse, tan pronto como le es posible, de todo aquelloque no le es adecuado. Sobre todo cuando se le da la oportunidad de reconocerloindividualmente, como hacemos gracias a la mono dieta. Lo mejor es hacer las pruebas con alimentos crudos y en mono dieta. Pues la cocción o lasdiversas formas de preparación, podrían hacer más difíciles de identificar los principiosinmediatos que no han sido asimilados. Comprobara que de esta forma, los excrementos nohuelen mal, porque al evitar las mezclas, no se producen putrefacciones, como las que paseanen sus tripas, durante las 24 horas del día, todos los que comen la dieta civilizada. ¡Piense enesto!. ¡Mientras buscamos inútilmente el sentido de nuestras vidas, no nos paramos a pensar encuál es la razón por la que todo lo que comemos se pudre y apesta a infierno, dentro de nuestropropio organismo.! Pruebe a pasar unos días comiendo solo proteínas para comprobar si su cuerpo lastransforma en energía, no será así y además perderá peso, lo mismo ocurrirá si come grasassolamente, etc.… Comprobara que todas esas supuestas transformaciones que su cuerpodebería realizar, son mitología en la práctica. ¡Una gigantesca mentira en la queabsolutamente toda la gente del planeta tierra cree!. Piensan que sus estómagos son capacesde procesar, transformar y aprovechar cualquier cosa que su paladar admita como alimento.Pero la realidad científicamente objetiva es totalmente diferente. Puede realizar pruebas en su estomago y comprobara que, existen mezclas que noproducen putrefacciones y otras que si, como ocurre especialmente cuando se juntanalmidones y proteínas en una misma comida. ¡Algo que casi toda la gente hace!. Ningúnanimal salvaje, incluidos los verdaderamente omnívoros , mezcla alimentos cuando come. Sinembargo el ser humano actual necesita atiborrarse de mucha diversidad de alimentos, lamayoría de ellos fabricados o preparados de forma artificial, para llegar a sentirse saciado conuna comida. ¿Por qué?. La realidad es que esta es la forma más brutal de drogadicción queexiste. Las proteínas y los almidones son el verdadero “opio del pueblo”. Los nutricionistas ortodoxos suelen criticar las ideas promulgadas por el profesor Hay, por eldoctor Tilden y por el doctor Herbert Shelton, acerca de las correctas combinaciones dealimentos. Tachándolas de absurdas y deficitarias nutricionalmente, pues jamás han realizadoexperimentos, como yo si he hecho, para tratar de demostrar si estos señores estaban en locierto o no. Y la realidad es que si estaban en lo cierto, la mayoría de las cosas que la gentecome, son químicamente incompatibles cuando se mezclan dentro del estomago. Debido aesto con la comida “civilizada” la inmensa mayoría de individuos lleva en sus tripasputrefacciones, fermentaciones y enranciamientos, y ¡pretenden estar sanos y ser felices apesar de esto¡. Es a esta situación aberrante a lo que los nutricionistas llaman “dietaequilibrada” , afirmando que “lo ideal es comer de todo, pero sin abusar”. Luego cuando elcuerpo no aguanta más y trata de librarse de toda esa bazofia químicamente incompatible quese le da para “nutrirlo”, entonces decimos que estamos enfermos y los médicos tratan de“curarnos” con productos químicos, que no tienen nada que ver con la naturaleza delorganismo. Hay que ser un necio, para afirmar que la peste horrible, que procede de los gases y de lasdefecaciones de los intestinos de la gente que come de todo, es perfectamente normal. Comoafirmaba el genuino profesor alemán Arnold Ehret : ”La Naturaleza pone mal olor a lo que vamal.”. Coja con una mano un excremento de caballo y en la otra sus propios excrementos trashaber comido la “dieta equilibrada de la civilización” y sabrá a qué me refiero inmediatamente.¿Quién está mejor nutrido, el caballo o usted?, ¿Porque los excrementos del caballo (acondición de que este alimentado de forma natural) no apestan como los humanos?. Pareceque, en la Naturaleza, los excrementos no son algo tan repugnante como en el mundocivilizado. No hay cuartos de baño en los bosques y sin embargo no se huele mal en ellos. Si loshumanos defecasen al aire libre con su dieta civilizada, en este planeta no habría quienestuviera del mal olor. Sin embargo el mundo está lleno de campos de cultivo, abonados porlos agricultores con defecaciones de animales herbívoros, y no huelen mal. Además, no sé si hapensado alguna vez en que estas defecaciones animales se transforman, en parte, nuevamenteen los alimentos que usted come. Experimentos sencillos le ayudaran a darse cuenta de que digo la verdad cuando afirmoque la teoría del metabolismo es mentira, y que los “científicos” que la apoyan son unoscharlatanes que se atreven a hacer afirmaciones sin jamás haber hecho verdaderosexperimentos con la comida en sus propios cuerpos, que corroboren sus afirmaciones. Naturalmente cuando se mezclan en una misma comida proteínas, grasas, almidones yazucares, resulta mucho más difícil darse cuenta de lo que se ha asimilado y de lo que no, pueslas mezclas, sobre todo las que son químicamente incompatibles, pasan mucho más tiempo enel cuerpo, porque este se hace un lio digestivo, sufriendo una transformación por estar a 37grados de temperatura durante bastante tiempo. Incluso la mayoría de vegetarianos estrictosestán equivocados, porque son partidarios de que el ser humano está diseñado para comerfrutos secos, cereales y toda clase de verduras almidonosas. No existe ni un solo ser humano que sea capaz de asimilar proteínas, grasas o almidones.Todos, absolutamente todos, tienen en su plasma sanguíneo, exclusivamente azucares simples, el llamado, incluso por los médicos y nutricionistas ortodoxos “azúcar de uva”. Debesu nombre al hecho de que son las frutas las que proporcionan el mejor aporte del mismo. Convencer a los “científicos” de que soy yo quien está en lo cierto, y de que ellos estánequivocados, puede ser realmente sencillo. Si son auténticos científicos deberán experimentarcon sus propios cuerpos y demostrarse a sí mismos que objetivamente tengo razón cuandoafirmo que el hombre es un animal frugívoro. Y que el hecho de que la gente coma proteínas,almidones y grasas, es debido a una patología dietética. De hecho, con la posible excepción delos frutos secos, el coco y el aguacate, nadie come proteínas, grasas y almidones, sin haberlostrasformado antes por diversos procesos de cocción, fermentación, salado, desecación, etc.. yenmascarado con diversos saborizantes y aliños. Pues nuestro instinto, aun encontrándose enun estado patológico como esta, los rechaza. ¿Por qué si somos omnívoros nuestro paladar nopuede disfrutar de los almidones y las proteínas en estado natural con el mismo placer que lohace de los azucares simples contenidos en las frutas jugosas?. Prácticamente todo el mundo en la actualidad tiene la convicción de que come paraalimentarse y producir así energía, yo creo que esto no es así, que su nutrición básica provieneprincipalmente de otra fuente, que con toda seguridad es el aire. Ni siquiera ciertas frutas masconcentradas son aprovechadas por nuestro organismo, tales como el aguacate, el coco, etc. ¡DIOS SANTO!, ¿CÓMO SE LE DICE A LA HUMANIDAD ENTERA QUE TODA ESA ENORMECANTIDAD DE ENERGÍA QUE SE GASTA EN PRODUCIR Y PREPARAR ALIMENTOS PROTEICOS,ALMIDONOSOS Y GRASOS, NO SIRVE ABSOLUTAMENTE PARA NADA POSITIVO. Y QUE VIVENPRINCIPALMENTE GRACIAS AL AIRE QUE RESPIRAN, Y QUE SON LOS AZUCARES QUIENESTIENEN QUE MANTENER Y REPARAR SUS CUERPOS Y NO LAS PROTEINAS?. Causé un gran revuelo en el mundo del vegetarianismo cuando comencé a afirmar que losfrutos secos no eran un alimento adecuado para el ser humano y que no eran aprovechadospor el organismo. ¡Imaginen lo que puede llegar a ocurrir si la gente empieza a experimentarcon la comida y se dan cuenta de que tengo razón!. Esto debería llegar a ser una revolucióncomo no ha habido otra en toda la historia de la humanidad. La evidencia irrefutable de queestamos actuando mal en el plano dietético desde hace miles de años. La evidencia irrefutablede que la mitología bíblica es matemáticamente cierta: “El mono frugívoro paradisiaco fueexpulsado de su paraíso prístino por comer alimentos inadecuados. Y condenado a vivir infelizde forma civilizada.”. Y ya que estamos experimentando con nuestros propios excrementos, le aconsejo efectuarun nuevo experimento todavía más espectacular, que de nuevo arrojara luz sobre la autenticaverdad. Si es capaz de probar las heces de los alimentos comidos en mono dieta, comprobara queaquellos que no han sufrido transformación, como las proteínas, los almidones y las grasas,saben prácticamente igual que cuando se masticaban por primera vez, pues no han sidomodificados(excepto por el tiempo transcurrido dentro del organismo a 37 grados y lamolturación que la masticación produce) ni sus principios inmediatos extraídos , ni asimiladospor el cuerpo. Sin embargo si prueba excrementos de comidas basadas en azucares simples,por ejemplo frutas, comprobara que los azucares han desaparecido. Estos si han sido utilizados por el organismo. Pero no para proveer energía. Pues vuelvo a afirmar que nuestra fuente deenergía es el aire que respiramos. Esto sí es verdadera ciencia. Resultados claros y sencillos, sin necesidad de complicadaspruebas ni caros instrumentales. A partir de ahora cualquiera podrá demostrarse la autenticaverdad sobre la teoría del metabolismo y sobre mis afirmaciones acerca de que el hombre esun animal frugívoro, patológicamente enfermo por culpa de una dieta inadecuada. También se pueden analizar en un laboratorio los excrementos de las comidas de almidones,grasas y proteínas, para comprobar que su composición es idéntica a la de antes de haber sidocomidos. Esta es sin duda una prueba irrefutable. Usted puede demostrarse a sí mismo, con sencillos experimentos con sus propiasdefecaciones, que nuestro aparato digestivo no puede digerir semillas, ni granos, ni tubérculosalmidonosos, ni carne de animales vivos o muertos, ni grasas. Y la prueba tajante de que estoes verdad, es que nuestro plasma sanguíneo solo contiene azucares simples. Yo he probado enmi propio organismo esta verdad y así mismo lo he hecho en los de centenares de personas, yel resultado ha sido siempre el mismo. De igual forma, mi dieta durante los últimos veinteaños, corrobora igualmente que no somos omnívoros. El problema es que los científicos y elvulgo, confunden el “ser omnívoro”, con el “soportar el omnivorismo”. Ellos creen que elcomer como omnívoros equivale a que lo somos. Usted puede comer como un omnívoro, eincluso atiborrarse de toda clase de alimentos artificiales, de los que se usan hoy en día para“simular” que nos alimentamos, pero, sin excepción alguna, paga las consecuencias de su errordietético, con su falta de salud física y psíquica. De igual forma que sería estúpido pensar que la química que se usa en la agricultura esadecuada para nosotros, porque la gente la toma con los alimentos que come, y a corto plazono suele pasar nada. Hay muchísimas formas más de demostrar que el hombre es un animal frugívoro, los librosde vegetarianismo están repletos de ellas. Pero no necesito mostrarlas aquí, pues misexperimentos son sobradamente contundentes al respecto. “Quien puede demostrarme que las células de la carne muerta en proceso dedescomposición, después de haber sido transformadas por destructivos procesos de cocción,resucitan al llegar al estomago y celebran su resurrección en algún musculo de nuestroorganismo.”. Arnold Ehret. LA BIBLIA NO MINTIO No existe otra persona sobre la faz de la tierra que tenga un “curriculum vitae” deexperimentos con la comida, tan extenso como el mío. Ello me da autoridad para afirmar quela mitología Bíblica no es tal, sino que es tan cierta y verdadera como que respiramos. Mis experimentos demuestran que el hombre vivió originariamente en un Paraíso Prístino,donde se alimentaba de frutas jugosas (azucares simples), las cuales se bastaban, junto con losdemás factores de salud naturales que allí imperaban, para mantenerlo completamente sano,tanto física como mentalmente. Después, por alguna razón que de momento no podemos saber, comenzó a comer primerograsas, luego proteínas y finalmente almidones, y lo que es muchísimo peor, la mezcla detodos estos principios inmediatos. La perfecta salud fisica-siquica (ambas son inseparables) del ser humano, es algocompletamente desconocido hoy en día. El uso de proteínas, almidones y grasas en loshumanos, es un acto de drogadicción. Trate de pasar un día sin consumir ninguna clase dealmidón (patatas, pan, cereales, etc...) y se convencerá por si solo de que tengo razón. Esimposible que la voraz hambre de comer almidones, que tienen especialmente las personasobesas, responda a una necesidad del cuerpo, pues este teóricamente debería disponer dereservas suficientes para autosatisfacerse en caso de necesidad. Droga, la llaman comida, pero es droga, y no solamente no nutre, sino que además intoxica.Y por supuesto, como todas las drogas a las que se está adicto desde hace mucho tiempo, lasperturbaciones que produce, no son apreciables a la corta. El consumo de proteínas, almidones y grasas, produce alteraciones de la percepción de larealidad, pero en un mundo en el que la inmensa mayoría de la gente están drogados conestas comidas, ¿Quién va a darse cuenta?. Yo si lo he hecho, he viajado al otro lado y puedoafirmar que las satisfacciones que aportan la salud y su búsqueda, son la única cosa por laque merece la pena luchar. CAMBIO DE RUMBO A partir de ahora queda la parte más complicada del asunto, la cuestión más difícil deresolver. ¿Qué debemos hacer?. La lógica mas aplastante nos lleva a pensar que debemos cambiar nuestra forma dealimentarnos si queremos dar marcha atrás al inminente Apocalipsis al que nos a avocadonuestra forma de comer. Sin embargo para esto, ya hemos llegado tarde. La inmensa mayoría de la humanidad, seguirá, como decía Seneca, “cavando su tumba (y lade la civilización) con los dientes” pues su entendimiento esta tan saturado de toxinas, que sonincapaces de comprender la verdadera verdad, la verdad absoluta. Pero aquellos pocos, que decidan tomar el camino de vuelta al paraíso prístino donde la salud y la felicidad son lo comúny no la excepción como hoy en día, tienen una ardua batalla por delante. El profesor ArnoldEhret en su libro “Sistema Curativo por Dieta Amucosa”, describe los pasos a seguir poraquellos que quieran depurar su cuerpo de las toxinas acumuladas durante años de erróneaalimentación, para tratar de devolverlo a las condiciones de salud ideales, que le permitiránvivir feliz, disfrutando de los alimentos que la Naturaleza brindo para nosotros. Mi cometido esta cumplido. Quien quiera, y pueda ver, que mire. Esta es la verdad quetodos los grandes profetas comprendieron y vivieron. De ahí sus ayunos para depurarse de latoxemia producida por años de dieta errónea. Seneca, Pitágoras, Jesucristo, etc.… consiguieronescapar de la locura común de la civilización, hacia la lucidez de la cordura del hábitat naturalsalvaje, donde todo es Perfecto, donde vive la felicidad. ¡Bendita es la Naturaleza!, el cuerpo físico de Dios. Luz de Amor, Diego.
Ni tú, ni yo, omnivoros
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