Si alguien me preguntara cual es la mejor forma de seducir a una camarera le respondería que lo mejor es no hacerlo. Es caro, peligroso, increíblemente difícil y posíblemente el resultado sea insatisfactorio. Caro porque para empezar una amistad, tendrás que ir muchas veces a pedir; peligroso porque lo más probable es que acabes con una borrachera y difícil porque todos los factores están en tu contra.
Aún así, las camareras tienen algo especial que hace que todos los hombres hayamos fantaseado al menos una vez en acabar con alguna. Esto es como un deporte extremo, los riesgos son altos, la adrenalina esta al máximo durante toda la actividad, pero si sale bien, la recompensa es insuperable. Si decides lanzarte a la aventura ahí van unos consejos que pueden servirte.
Lo primero que tienes que hacer, es mentalizarte para un más que posible fracaso (no es por ser agorero, pero probablemente es lo que pase). Y es que, todos los factores juegan en tu contra, así que para empezar a jugar lo primero deberías conocer a tu “enemigo”.
Recuerda que las camareras están para vender copas y por ello están obligadas a ser simpáticas, así que no será muy complicado saber si estás “jugando” bien o si eres un pesado más. Por otro lado, ella estará cansada, agobiada por tener a 100 personas a la vez pidiéndole copas, además de los pesados, que como tú, están deseosos de conocerlas.
Y en caso de que lograras pasar todos esos inconvenientes, todavía te queda un obstáculo más, recuerda que está trabajando y aunque quiera conocerte, seguramente tenga un encargado vigilándola para que no pierda en tiempo hablando con los clientes. Aunque también tienes una gran ventaja y es que sabes que ella “siempre” va a estar ahí, así que puedes debes tomártelo con calma. Pasemos a la “chicha”:
La primera vez que le pidas, sonríe, mírala a los ojos y con toda naturalidad pregúntale su nombre, pídele tu bebida y regresa con tus amigos. Si sueles dejar propina, déjasela, pero no seas demasiado generoso, puede pensar que la intentas comprar o puede que lo consigas y que solo te haga caso por tus generosas propinas. No queremos ninguna de esas dos cosas.
Ya sabes su nombre, así que la próxima vez que vayas a pedir, evita a toda costa llamarle cariño, preciosa, guapísima o cualquier otra cursilada por el estilo que ten por seguro le llamarán el 90% de personas que intentan lo mismo que tú. Además el hecho de que siempre la llames por su nombre hará que se cree una falsa confianza, muy útil para que ella de pié a una conversación.
Al principio, no pretendas empezar una conversación cuando el local está más lleno, lo último que ella necesita es un pesado que la esté interrumpiendo constantemente, ya sabrás su horario, así que si quieres empezar una conversación acude al principio de la noche, cuando el bar este todavía vacio y esa más fácil y cómo hablar.
Nunca des más información de la imprescindible (esto lo puedes aplicar siempre que estés ligando, no solo con camareras). Quiero decir, si no te pregunta tu nombre, no se lo digas, si no te pregunta tu edad no se la digas, ni tu trabajo, ni si tienes novia… Ese halo de misterio te vendrá bien, además cuando ella te lo pregunte será un signo de que vas por buen camino.
Evita adularla como a una diosa, esa es otra de las cosas que hacen el 90% de los tíos y tú lo que quieres es diferenciarte, así en en lugar de eso, dale un toque de atención en algo relacionado con su aspecto. Esta despeinada, se le a corrido el rimel, lleva una carrera en la media, si te fijas un poco seguro que encuentras algo…
Cuando lleves unos cuantos días, verás que la confianza va creciendo, así que es hora de convertirte en su “amiga”, pregúntale cosas que no tengan nada que ver con los bares, ¿qué hace en su tiempo libre?, ¿qué estudia?... Tampoco estaría mal preguntarle sutilmente algo relacionado con su novio, así sabrás si lo tiene o no. También puede pasar que ella te diga que no tiene sin preguntar, si esto ocurre, ¡alégrate! sigues por el buen camino.
Después de unos días/semanas, si todo va bien habrás cosechado una buena amistad, te toca dar un último paso. Lo primero será asegurarte de que todas las señales son las correctas (es una especie de luz verde que detallaré otro día), ahora es momento de preguntarle que hace al salir y si le importaría que le acompañaras al salir. Si sale a las 7 de la mañana, cámbialo por el domingo por la tarde y solo entonces, dile que sería mejor que intercambiarais los teléfonos.
Es importante que te lo tomes con paciencia y no le pidas ni la cita ni el teléfono hasta que lo tengas muy claro. No pasa nada aunque tardes más de lo necesario, es más esto hará que ella empiece tenga dudas sobre tus intenciones, mientras piensa en eso, no piensa en otro más que en ti y créeme, cuanto más tiempo pases rondando por su cabeza, mejor.
Sin embargo si te precipitas, nada de lo que has hecho para diferenciarte del resto de pretendientes habrá servido de nada y quedarás como uno más (eso sí, un poco más simpático). Así que hasta que no tengas muy claro que realmente le interesas, no muevas ficha.
Tienes 10 minutos para reirte un rato? Mira esta Parodia de Will Smith a Taringa, clickea
Fuente
Aún así, las camareras tienen algo especial que hace que todos los hombres hayamos fantaseado al menos una vez en acabar con alguna. Esto es como un deporte extremo, los riesgos son altos, la adrenalina esta al máximo durante toda la actividad, pero si sale bien, la recompensa es insuperable. Si decides lanzarte a la aventura ahí van unos consejos que pueden servirte.
Lo primero que tienes que hacer, es mentalizarte para un más que posible fracaso (no es por ser agorero, pero probablemente es lo que pase). Y es que, todos los factores juegan en tu contra, así que para empezar a jugar lo primero deberías conocer a tu “enemigo”.
Recuerda que las camareras están para vender copas y por ello están obligadas a ser simpáticas, así que no será muy complicado saber si estás “jugando” bien o si eres un pesado más. Por otro lado, ella estará cansada, agobiada por tener a 100 personas a la vez pidiéndole copas, además de los pesados, que como tú, están deseosos de conocerlas.
Y en caso de que lograras pasar todos esos inconvenientes, todavía te queda un obstáculo más, recuerda que está trabajando y aunque quiera conocerte, seguramente tenga un encargado vigilándola para que no pierda en tiempo hablando con los clientes. Aunque también tienes una gran ventaja y es que sabes que ella “siempre” va a estar ahí, así que puedes debes tomártelo con calma. Pasemos a la “chicha”:
La primera vez que le pidas, sonríe, mírala a los ojos y con toda naturalidad pregúntale su nombre, pídele tu bebida y regresa con tus amigos. Si sueles dejar propina, déjasela, pero no seas demasiado generoso, puede pensar que la intentas comprar o puede que lo consigas y que solo te haga caso por tus generosas propinas. No queremos ninguna de esas dos cosas.
Ya sabes su nombre, así que la próxima vez que vayas a pedir, evita a toda costa llamarle cariño, preciosa, guapísima o cualquier otra cursilada por el estilo que ten por seguro le llamarán el 90% de personas que intentan lo mismo que tú. Además el hecho de que siempre la llames por su nombre hará que se cree una falsa confianza, muy útil para que ella de pié a una conversación.
Al principio, no pretendas empezar una conversación cuando el local está más lleno, lo último que ella necesita es un pesado que la esté interrumpiendo constantemente, ya sabrás su horario, así que si quieres empezar una conversación acude al principio de la noche, cuando el bar este todavía vacio y esa más fácil y cómo hablar.
Nunca des más información de la imprescindible (esto lo puedes aplicar siempre que estés ligando, no solo con camareras). Quiero decir, si no te pregunta tu nombre, no se lo digas, si no te pregunta tu edad no se la digas, ni tu trabajo, ni si tienes novia… Ese halo de misterio te vendrá bien, además cuando ella te lo pregunte será un signo de que vas por buen camino.
Evita adularla como a una diosa, esa es otra de las cosas que hacen el 90% de los tíos y tú lo que quieres es diferenciarte, así en en lugar de eso, dale un toque de atención en algo relacionado con su aspecto. Esta despeinada, se le a corrido el rimel, lleva una carrera en la media, si te fijas un poco seguro que encuentras algo…
Cuando lleves unos cuantos días, verás que la confianza va creciendo, así que es hora de convertirte en su “amiga”, pregúntale cosas que no tengan nada que ver con los bares, ¿qué hace en su tiempo libre?, ¿qué estudia?... Tampoco estaría mal preguntarle sutilmente algo relacionado con su novio, así sabrás si lo tiene o no. También puede pasar que ella te diga que no tiene sin preguntar, si esto ocurre, ¡alégrate! sigues por el buen camino.
Después de unos días/semanas, si todo va bien habrás cosechado una buena amistad, te toca dar un último paso. Lo primero será asegurarte de que todas las señales son las correctas (es una especie de luz verde que detallaré otro día), ahora es momento de preguntarle que hace al salir y si le importaría que le acompañaras al salir. Si sale a las 7 de la mañana, cámbialo por el domingo por la tarde y solo entonces, dile que sería mejor que intercambiarais los teléfonos.
Es importante que te lo tomes con paciencia y no le pidas ni la cita ni el teléfono hasta que lo tengas muy claro. No pasa nada aunque tardes más de lo necesario, es más esto hará que ella empiece tenga dudas sobre tus intenciones, mientras piensa en eso, no piensa en otro más que en ti y créeme, cuanto más tiempo pases rondando por su cabeza, mejor.
Sin embargo si te precipitas, nada de lo que has hecho para diferenciarte del resto de pretendientes habrá servido de nada y quedarás como uno más (eso sí, un poco más simpático). Así que hasta que no tengas muy claro que realmente le interesas, no muevas ficha.
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