Los engaños de la publicidad
Bienvenidos a mi primer post! Hace tiempo soy usuario de T! pero hoy me pareció pertinente aprovechar el espacio para manifestar mi rechazo al actual y complejo sistema ético. Por ello, me explayo brevemente en este artículo.... que lo disfruten.
Es sabido que la publicidad es el motor que mueve y promueve a las grandes y pequeñas empresas dentro del mundo del comercio. Constituye así el recurso primordial de las industrias para ejercer su poder hegemónico sobre una vasta e intransigente sociedad dispuesta a consumir todo tipo de productos que son ofrecidos en el mercado. Aquí, la publicidad, nexo entre líderes productores y consumistas, propone un bien, un servicio o una marca cuyas características van mas allá de lo espectacular y lo extraordinario, ofrecen soluciones inmediatas e “increíbles” (y vaya si lo son), infunden temor y se valen del mismo para asegurarse el incremento en sus ventas. Proponen modelos de belleza inalcanzables y recurren a todo tipo de métodos para persuadirnos de la excelencia del producto. El problema que esto supone es la inserción de un pensamiento colectivo y la incapacidad de exponer ideas críticas e individuales.
Sin dudas es posible afirmar que los jóvenes corresponden al sector más afectado, esto sucede porque crecen y se forman como hombres bajo el perpetuo bombardeo de modas y tendencias efímeras y banales.
“Los jóvenes […] escuchan perezosamente lecciones que enseguida olvidan […] Despiertan solo cuando se encuentran en la discoteca por la noche, que es el momento en el que, por fin, saborean la ebriedad de apiñarse unos con otros la fortuna de existir como un único cuerpo colectivo danzante” Esta fue la forma en que Alberoni describió, en 1997, a la cultura juvenil.
Vivimos en un contexto en el que nos vemos obligados a consumir diariamente y somos arrastrados por la vorágine capitalista en un círculo de compra y venta que no tiene principio ni fin, sin embargo, es posible, aunque no por eso fácil, erguirnos sobre cimientos de sabiduria y libertad y no por sobre imágenes y modelos estereotipados.
Restablezcamos valores primarios, prioricemos lo real, restituyamos la opinión sin censuras, la expresión original y no la que nos han impuesto. Seamos únicos y que no nos vendan basura, compremos nuestra propia identidad.
Basta de mentirnos, empresas capitalistas. Basta de manipularnos.
Sin dudas es posible afirmar que los jóvenes corresponden al sector más afectado, esto sucede porque crecen y se forman como hombres bajo el perpetuo bombardeo de modas y tendencias efímeras y banales.
“Los jóvenes […] escuchan perezosamente lecciones que enseguida olvidan […] Despiertan solo cuando se encuentran en la discoteca por la noche, que es el momento en el que, por fin, saborean la ebriedad de apiñarse unos con otros la fortuna de existir como un único cuerpo colectivo danzante” Esta fue la forma en que Alberoni describió, en 1997, a la cultura juvenil.
Vivimos en un contexto en el que nos vemos obligados a consumir diariamente y somos arrastrados por la vorágine capitalista en un círculo de compra y venta que no tiene principio ni fin, sin embargo, es posible, aunque no por eso fácil, erguirnos sobre cimientos de sabiduria y libertad y no por sobre imágenes y modelos estereotipados.
Restablezcamos valores primarios, prioricemos lo real, restituyamos la opinión sin censuras, la expresión original y no la que nos han impuesto. Seamos únicos y que no nos vendan basura, compremos nuestra propia identidad.
Basta de mentirnos, empresas capitalistas. Basta de manipularnos.
