no lo pude hacer en su momento pero igual subo una interesante nota que lei en el diario ``el pais´´.Si alguien ya lo hizo avisenme asi lo borro
Por: Cesar Estabiel
Han sido 25 años de fidelidad absoluta. El disco más aplaudido de The Smiths llega a las bodas de plata manteniendo intacta su empatía y también su insumisión. Porque detrás de canciones inolvidables como There is a light that never goes out o The boy with the thorn In his side se esconde la monumental cháchara de un Morrissey obsesionado por pasar a la historia sin que la historia pasase por encima de él. Quede a modo de celebración este ranking de sus versos más inspirados. The Queen Is Dead, más que un disco mítico, es un estilo de vida.
10. “Podemos dar un paseo y hablar de cosas preciosas, como el amor, la ley o la pobreza” (The Queen Is Dead)
The Queen Is Dead tenía mala leche. Y dobles lecturas. Justo nueve años después de la mofa de los Sex Pistols con God Save The Queen, Morrissey dispara su batería de salvajes ironías contra la sangre azul y en versos como este se carga dos pájaros de un tiro. Al monarca insensible que solo ve ternura en la pobreza de su gente se unen los festivales benéficos –Live Aid- de dudosa intención. Salir retratado con un niño africano empezaba a ser rentable. Habíamos llegado a conocer a un Morrissey furioso contra el consumo de carne (Meat is murder, de su anterior disco) pero no sabíamos qué cara se le ponía en los momentos violentos.
09. “Puedo sentir el suelo aplastándome la cabeza” (I know it’s over)
Seguro que se han escrito líneas más inspiradas para describir la caída en picado de un imbécil, pero cuando la voz de Morrissey se mezcla en este verso con unas lágrimas que no acaban de explotar se hace el silencio absoluto. No sé si existe un hundimiento tan demoledor escrito en lenguaje pop. No hay quien desate el nudo de la garganta.
08. “Cariño, solo estaba bromeando cuando dije que me gustaría estamparte los dientes en la cara” (Bigmouth strikes again)
Aparece en escena el Macho –el Bocazas-, villano sin nombre y apellidos para el que siempre se tiene a mano el dardo más afilado. A Morrissey no le interesan tanto las diferencias de género como el mismo género del rock. Insiste en no confundir masculino con machista y se lanza a defender su postura con la táctica de la exageración casi humorística, de la caricatura poco amable. Funciona. Fue el primer single del disco, publicado el 19 de mayo de 1986, cuatro semanas antes del lanzamiento del álbum.
07. “Si un camión choca y nos mata, al morir a tu lado diré que el placer es mío” (There is a light that never goes out)
De la desesperación al amor fou se llega en cuatro minutos, el tiempo necesario para encontrar la luz que nunca se apagará. Morrissey coloca dos peldaños por encima el romanticismo agridulce de discos anteriores fabricando un estribillo de una pasión tan mística que parece de otra época.
06. “Esta noche dormirás con tus triunfos y encantos, pero ella la pasará en los brazos de otro” (I Know it’s over)
Repite I know it’s over, cumbre del patetismo del vanidoso que no ve lo que pierde hasta que ya no lo tiene. Porque en The Queen Is Dead los perdedores ya no son esos seres que ventilan sus miserias con encanto, como aquel de Heaven knows I'm miserable know; son los miserables que no tendrán ni perdón de Morrissey. Al menos agonizará en su caída libre con la sintonía de una de las canciones más hermosas que nos dejaron The Smiths.
05. “Valió la pena vivir una vida hilarante solo para cruzar mi mirada con las que están ulceradas” (Vicar in a tutu)
De todos los personajes que aparecen magníficamente descritos en el disco -siempre con cuatro trazos-, el del párroco en tutú es sin duda el más cachondo. Una patada en el culo a la Iglesia sin mayores pretensiones pero con efectos fulminantes. Y es que la risa a menudo mata más que el eslogan también aquí recordado: “la Iglesia se queda con tu dinero”. Morrissey justifica al cura de su canción por su estilo extravagante, aunque en el fondo su plan maestro era meter un payaso en el corazón del clero. Humor grueso de una eficacia probada.
04. “Charles, ¿no se te ocurrirá aparecer en la portada del Daily Mail vestido con el velo de novia de tu madre?” (The Queen Is Dead)
Para promocionar el disco, el director Derek Jarman realizó una película que contenía el videoclip de The Queen Is Dead, el de There is a light that never goes out y un single posterior, Panic. Impresiona la imagen de la muchacha con el vestido de novia, parodia monárquica y epicentro de la crítica a unos valores tradicionales impuestos por la política de Margaret Thatcher. Quedó Jarman tan fascinado por la fuerza de la imagen que un año más tarde la utilizaría en The last of England, película simbólica y de aguerrida militancia gay.
03. “Si le soy sincero, Mr. Shankly, y ya que pregunta, usted me produce gases” (Frankly, Mr. Shankly)
A Morrissey se le va aclarando la escritura a medida que en él aumenta la mala leche. Mientras estaba grabando el disco, el grupo empezó a tontear con la multinacional EMI, lo que irritó a Rough Trade. Fueron meses incómodos: Geoff Travis paralizó la publicación de The Queen Is Dead hasta arreglar la situación contractual. Mr. Shankly es Travis, jefe del sello y centro de la ira de un Morrissey con el gatillo fácil para el insulto. Debió entender que los minutos de gloria solo los merecen los que acreditan talento. En todo caso, siempre me ha parecido más un divertidísimo manejo de autoridad que el simple ajuste de cuentas.
02. “Si decides escribir no cojas palabras de otros: siempre hay alguien escondido al que le ha crecido la nariz” (Cemetry gates)
Después de superar el siempre difícil segundo disco, Morrissey se reconoce en el camino hacia la inmortalidad y ofrece unas pautas maestras a los escritores que vendrán, de la misma manera que Oscar Wilde hizo con él. Fue en una visita al cementerio, a las lápidas de aquellos que inspiraron su manera de escribir. ¿Dónde quedó la pomposidad? ¿Y la afectación?
01. “Algunas chicas son más grandes que otras” (Some girls are bigger than others)
Bajo un título aparentemente tan estúpido se esconde una magistral declaración. Morrissey fulmina el estereotipo masculino del rock catalogando a las chicas de una manera naif. Culto a la adolescencia basado en vicios aún no adquiridos. Termina el disco con aire bastante despreocupado. No estaba solo en la élite: Michael Stipe (REM) o Bob Mould (Hüsker Dü) no eran, digamos, hombres muy tradicionales.
'The Queen Is Dead': Diez versos para unas bodas de plata

Por: Cesar Estabiel
Han sido 25 años de fidelidad absoluta. El disco más aplaudido de The Smiths llega a las bodas de plata manteniendo intacta su empatía y también su insumisión. Porque detrás de canciones inolvidables como There is a light that never goes out o The boy with the thorn In his side se esconde la monumental cháchara de un Morrissey obsesionado por pasar a la historia sin que la historia pasase por encima de él. Quede a modo de celebración este ranking de sus versos más inspirados. The Queen Is Dead, más que un disco mítico, es un estilo de vida.
10. “Podemos dar un paseo y hablar de cosas preciosas, como el amor, la ley o la pobreza” (The Queen Is Dead)
The Queen Is Dead tenía mala leche. Y dobles lecturas. Justo nueve años después de la mofa de los Sex Pistols con God Save The Queen, Morrissey dispara su batería de salvajes ironías contra la sangre azul y en versos como este se carga dos pájaros de un tiro. Al monarca insensible que solo ve ternura en la pobreza de su gente se unen los festivales benéficos –Live Aid- de dudosa intención. Salir retratado con un niño africano empezaba a ser rentable. Habíamos llegado a conocer a un Morrissey furioso contra el consumo de carne (Meat is murder, de su anterior disco) pero no sabíamos qué cara se le ponía en los momentos violentos.
09. “Puedo sentir el suelo aplastándome la cabeza” (I know it’s over)
Seguro que se han escrito líneas más inspiradas para describir la caída en picado de un imbécil, pero cuando la voz de Morrissey se mezcla en este verso con unas lágrimas que no acaban de explotar se hace el silencio absoluto. No sé si existe un hundimiento tan demoledor escrito en lenguaje pop. No hay quien desate el nudo de la garganta.
08. “Cariño, solo estaba bromeando cuando dije que me gustaría estamparte los dientes en la cara” (Bigmouth strikes again)
Aparece en escena el Macho –el Bocazas-, villano sin nombre y apellidos para el que siempre se tiene a mano el dardo más afilado. A Morrissey no le interesan tanto las diferencias de género como el mismo género del rock. Insiste en no confundir masculino con machista y se lanza a defender su postura con la táctica de la exageración casi humorística, de la caricatura poco amable. Funciona. Fue el primer single del disco, publicado el 19 de mayo de 1986, cuatro semanas antes del lanzamiento del álbum.

07. “Si un camión choca y nos mata, al morir a tu lado diré que el placer es mío” (There is a light that never goes out)
De la desesperación al amor fou se llega en cuatro minutos, el tiempo necesario para encontrar la luz que nunca se apagará. Morrissey coloca dos peldaños por encima el romanticismo agridulce de discos anteriores fabricando un estribillo de una pasión tan mística que parece de otra época.
06. “Esta noche dormirás con tus triunfos y encantos, pero ella la pasará en los brazos de otro” (I Know it’s over)
Repite I know it’s over, cumbre del patetismo del vanidoso que no ve lo que pierde hasta que ya no lo tiene. Porque en The Queen Is Dead los perdedores ya no son esos seres que ventilan sus miserias con encanto, como aquel de Heaven knows I'm miserable know; son los miserables que no tendrán ni perdón de Morrissey. Al menos agonizará en su caída libre con la sintonía de una de las canciones más hermosas que nos dejaron The Smiths.
05. “Valió la pena vivir una vida hilarante solo para cruzar mi mirada con las que están ulceradas” (Vicar in a tutu)
De todos los personajes que aparecen magníficamente descritos en el disco -siempre con cuatro trazos-, el del párroco en tutú es sin duda el más cachondo. Una patada en el culo a la Iglesia sin mayores pretensiones pero con efectos fulminantes. Y es que la risa a menudo mata más que el eslogan también aquí recordado: “la Iglesia se queda con tu dinero”. Morrissey justifica al cura de su canción por su estilo extravagante, aunque en el fondo su plan maestro era meter un payaso en el corazón del clero. Humor grueso de una eficacia probada.
04. “Charles, ¿no se te ocurrirá aparecer en la portada del Daily Mail vestido con el velo de novia de tu madre?” (The Queen Is Dead)
Para promocionar el disco, el director Derek Jarman realizó una película que contenía el videoclip de The Queen Is Dead, el de There is a light that never goes out y un single posterior, Panic. Impresiona la imagen de la muchacha con el vestido de novia, parodia monárquica y epicentro de la crítica a unos valores tradicionales impuestos por la política de Margaret Thatcher. Quedó Jarman tan fascinado por la fuerza de la imagen que un año más tarde la utilizaría en The last of England, película simbólica y de aguerrida militancia gay.
03. “Si le soy sincero, Mr. Shankly, y ya que pregunta, usted me produce gases” (Frankly, Mr. Shankly)
A Morrissey se le va aclarando la escritura a medida que en él aumenta la mala leche. Mientras estaba grabando el disco, el grupo empezó a tontear con la multinacional EMI, lo que irritó a Rough Trade. Fueron meses incómodos: Geoff Travis paralizó la publicación de The Queen Is Dead hasta arreglar la situación contractual. Mr. Shankly es Travis, jefe del sello y centro de la ira de un Morrissey con el gatillo fácil para el insulto. Debió entender que los minutos de gloria solo los merecen los que acreditan talento. En todo caso, siempre me ha parecido más un divertidísimo manejo de autoridad que el simple ajuste de cuentas.
02. “Si decides escribir no cojas palabras de otros: siempre hay alguien escondido al que le ha crecido la nariz” (Cemetry gates)
Después de superar el siempre difícil segundo disco, Morrissey se reconoce en el camino hacia la inmortalidad y ofrece unas pautas maestras a los escritores que vendrán, de la misma manera que Oscar Wilde hizo con él. Fue en una visita al cementerio, a las lápidas de aquellos que inspiraron su manera de escribir. ¿Dónde quedó la pomposidad? ¿Y la afectación?
01. “Algunas chicas son más grandes que otras” (Some girls are bigger than others)
Bajo un título aparentemente tan estúpido se esconde una magistral declaración. Morrissey fulmina el estereotipo masculino del rock catalogando a las chicas de una manera naif. Culto a la adolescencia basado en vicios aún no adquiridos. Termina el disco con aire bastante despreocupado. No estaba solo en la élite: Michael Stipe (REM) o Bob Mould (Hüsker Dü) no eran, digamos, hombres muy tradicionales.