LA ADICCION AL SEXO EN INTERNET
Estimados, encontré este apunte y quiero compartirlo con ustedes.
Dada la amplia disponibilidad de material sexualmente explícito en línea, la adicción sexual a internet es la forma más común de comportamiento problemático en la red. La adicción al sexo en internet generalmente implica visualizar, descargar, comprar pornografía en la red y participar en salas de juego para adultos con diferentes fantasías. Las dos modalidades destacadas de adicción a internet con contenido sexual serían las ciber-relaciones (o usos de Chat) y la adicción cibersexual (o uso de pornografía y salas de adultos).
El cibersexo es indudablemente un componente destacado de gran parte de los chats y foros de discusión electrónicos. Los internautas pueden embarcarse en todo tipo de prácticas sociales y sexuales en la red. Recientemente, Daneback et al. (2005) han definido el cibersexo como cuando dos o más personas simpatizan en una conversación sexual en línea con el fin de obtener placer sexual y que puede incluir, o no, la masturbación. Es un fenómeno creciente con un impacto significativo sobre los usuarios. Algunos autores lo señalan como un espacio a medio camino entre la fantasía y la acción, y de la suplantación de lo real por lo simbólico (Ross, 2005). En los chats, por ejemplo, lo importante en muchas ocasiones de encuentro casual no es tanto lo que dice el interlocutor sino cómo se imaginan a sí mismos los individuos, y no es tanto el qué se dice sino el cómo emerge y se narra. Mientras algunos autores consideran apropiado hablar del término ciber en este contexto, más importante es la cuestión de si es apropiada la palabra sexo en el mismo contexto. El sexo en el cibersexo es una forma tecnológica de masturbación y una manifestación de la líbido que en realidad implica la taylorización de la líbido del cuerpo, es un deseo de órganos sin cuerpo (Eerikäinen, 2003).
Señales de advertencia de la adicción al sexo en internet
Una vez destapada la botella en algunas ocasiones y para algunas personas puede ser difícil cerrarla, a medida que los usuarios empiezan a sentirse cómodos con las formas de sexo virtual pueden experimentar cambios en su comportamiento o señales de advertencia que pueden darnos la pista de que se han hecho adictos (Young, 2001):
– Habitualmente gastan cantidades significativas de tiempo en las salas de chat y mensajería privadas con el único propósito de encontrar pornografía en línea o cibersexo.
– Se sienten ansiosos por encontrar actividades en línea sobre sexo.
– Participan en fantasías sexuales que no suelen llevarse a cabo en la vida real.
– Prevén la próxima sesión en línea con la expectativa de que van a encontrar excitación sexual o gratificación. A menudo pasan de cibersexo a sexo telefónico o a sexo real.
– Esconden sus interacciones en línea a su entorno más significativo.
– Sienten culpa o vergüenza acerca del uso de la red.
– Se masturban mientras buscan pornografía o con el chat erótico.
– Invierten menos tiempo en sus relaciones sexuales reales o prefieren la pornografía o el cibersexo como principal forma de gratificación sexual.
Mecanismos de la adicción al sexo en internet
No deja de sorprender que un medio tan aparentemente frío y mediatizado reciba tanta atención e, incluso, adicción. ¿Qué nos incita a adentrarnos en él e intercambiar con desconocidos líneas de intimidad, deseos y angustias mediadas por un ordenador? ¿A qué se debe que el amor y la sexualidad estén tan a flor de piel en estos territorios supuestamente insensibles e inhumanos? Estas actividades sexuales en la red (on line sexual activities OSA) parecen estar alimentadas por el motor “Triple A”: accessibility, affordability, and anonymity, es decir: accesibilidad, anonimato, asequibilidad. (Cooper, 1998).
Respecto a la accesibilidad, qué duda cabe que simplemente tecleando www.google.com y realizando una búsqueda utilizando palabras sexuales nos quedaríamos sorprendidos de lo que se puede encontrar sin cargos, sin control y sin límite de edad. Por ejemplo, WhiteHouse.Com es un sitio de pornografía, el verdadero sitio web de la Casa Blanca está en WhiteHouse.Gov. Añadido a ello, en muchos sitios web de pornografía está presente el backloading, una técnica utilizada en las páginas web para que una vez que se ha entrado no se pueda salir por los medios habituales sino que para ello haya que apagar el ordenador. Hay millones de sitios para adultos las 24 horas al día, 7 días a la semana. Adultos, niños, estudiantes, cualquiera que utilice la tecnología puede accidentalmente encontrar pornografía en línea y comenzar a navegar a través de millones de posibles imágenes desde la comodidad de sus hogares, oficinas y centros educativos. Además, se puede conectar con cientos de personas en los sitios de redes sociales como MySpace, Facebook o Twitter.
En relación con el anonimato, resulta interesante apreciar que incluso antes de entrar por primera vez en la red, nos sintamos incitados a jugar a adquirir falsas identidades, a transgredir los límites de género o a adoptar caracterizaciones variadas: violentas, amenas, fluidas. Se miente sobre edad, sexo, peso, etc. Sin consecuencias sociales, el comportamiento puede desinhibirse para lo social y lo sexual. Este anonimato facilita la comunicación abierta y franca con otros usuarios y puede aumentar la sensación de comodidad, porque hay una disminución de la capacidad para buscar y detectar los signos de sinceridad y desaprobación que sí se propician en la expresión facial, como ocurre en las relaciones interpersonales en vivo (Cooper & Sportolari, 1997). La distancia que ofrece el ciberespacio permite a una persona compartir sentimientos íntimos, abriéndose la puerta a la intimidad y pudiendo llegar a vivir un affair en línea o cibersexo. Y por último, y en relación con la asequibilidad, las personas pueden pasar horas en la red en la intimidad de su propia casa participando en fantasías imposibles en la vida real. Correo electrónico, chat y foros públicos para permitir el anonimato y la comunicación sobre casi cualquier tema imaginable, hasta el más mínimo detalle. La competencia en la web mantiene los precios bajos, y hay muchas formas de acceso gratis al sexo.
Posteriormente, Young, Cooper, Griffin, Shelley, O’Mara, & Buchanan (2000) desarrollaron una variante de la Triple A, lo que llamaron el ACE (anonimato, conveniencia y escape). Para estos autores el anonimato es una cuestión muy poderosa y una de las más seductoras atracciones del sexo en internet. El anonimato permite a los usuarios experimentar sexualmente, adquieren más confianza en la interacción anónima en contextos virtuales, la variedad de salas de chat de adultos y su contenido permite a los usuarios un entorno único para explorar fantasías ocultas o reprimidas, pueden adoptar nuevas personalidades en la red que difieren cualitativamente de las de la vida real y pueden usar internet como distracción para escapar de las dificultades y problemas en sus vidas.
En otro orden de cosas la seducción y la naturaleza adictiva de la red se explica principalmente en términos de un proceso de recompensa intermitente, que es el refuerzo más adictivo de todos, las líneas de alta velocidad en internet han revolucionado las recompensas. La sorpresa, la velocidad de la información, las imágenes y las visitas que se reciben son claves para generar compulsión y adicción. El tiempo vuela, siempre hay tiempo para un clic más, todo en internet puede convertirse en una aventura en relación con las oportunidades sociales, oportunidades que pueden ser leves o tremendamente estimulantes, y esto puede mejorar el estado de ánimo, la confianza y provocar una sensación de placer. Al igual que ocurre con el deseo de un cigarrillo o el deseo de tomar una copa, emociones como el estrés, la tristeza, la soledad, la ansiedad o el desgaste pueden conducir a un adicto a la necesidad de conectarse a internet, sirviendo como una distracción temporal para llenar un vacío emocional (Peele y Bronsky, 2000). En consonancia, los adictos al sexo en internet se sienten frustrados, preocupados, enojados, ansiosos y deprimidos cuando están desconectados y cuando se conectan a internet, se sienten entusiasmados, emocionados, desinhibidos, atractivos, apoyados y más deseables. Estas fuertes emociones positivas refuerzan la conducta compulsiva (Young, 1999). El comportamiento adictivo en sí actúa como una forma de evitar los sentimientos displacenteros de forma temporal, sirve para reducir la tensión emocional, un adicto al sexo en internet no usa el ordenador como una herramienta de información, sino como una herramienta para buscar un escape psicológico para hacer frente a sentimientos difíciles. Las personas que sufren una baja autoestima, que se sienten solos, ansiosos pueden utilizar el ciberespacio y conectarse con otros para sentirse mejor, tanto consigo mismos como con sus circunstancias. El sexo en internet ofrece un mundo de fantasía en el que hay un sinfín de personas que parecen ser interesantes y estar interesados en el otro. Para algunos jóvenes, con menos habilidades sociales puede resultar más fácil participar en ciber-relaciones que en la vida real. El adicto se vuelve cada vez más hacia este mundo de sombra, y siente a estos amigos como más reales que los miembros de su familia. Internet se convierte temporalmente en un camino para el adicto pueda escapar de los problemas de la vida real. Con el tiempo, sin embargo, este mecanismo resulta improductivo y potencialmente dañino, la ocultación del comportamiento adictivo puede culminar en más problemas.
Aunque no todo el mundo se convierte en adicto a internet de la misma manera y por la misma razón, sí que existen algunas pautas generales para explicar esta conducta adictiva. La adicción al sexo en internet es un problema progresivo. Las conductas con el tiempo, se vuelven más frecuentes, más extremas o ambas cosas. Cuando la persona cree tener bajo control la adicción y este control se rompe, ya sea por una hora, una semana, un mes o un año, y vuelve de nuevo al mismo comportamiento a pesar de su promesa a sí mismo y a otros de que nunca volvería a hacerlo, a menudo suele sentir remordimiento por su fracaso y con gran determinación vuelve a otro periodo de abstención de la conducta hasta que esta resolución se debilita de nuevo y vuelve otra vez a aparecer, sin ayuda ésta es la forma en la que el ciberadicto vive su vida. (Carnes, 2003). El trastorno afecta a la capacidad de funcionar en el mundo real, el usuario aumenta su profundización cada vez más en la adicción hasta que la vida se convierte en completamente inmanejable. Los ciberadictos son un grupo oculto, la actividad la realizan en soledad, y creen que son los únicos que viven la locura del problema, no entienden por qué han caído en los hábitos de los chat o lugares que visitan, los grupos a los que se suscriben, o la naturaleza de los sitios porno que visitan, y se sienten impotentes para detenerlo (Delmonico, Griffin, & Carnes, 2002). La adicción al sexo en internet puede clasificarse en cinco etapas sucesivas e interdependientes (Young, 2001). Serían el descubrimiento, la experimentación, la escalada, la compulsión y, finalmente, la desesperanza. La progresión a través de las etapas y el cambio del uso al abuso puede ser gradual, o puede ocurrir de repente.
Factores de riesgo
Hay ciertas características de personalidad o estados emocionales que aumentan la vulnerabilidad psicológica a las adicciones. (Echeburúa, 1999): déficit de personalidad (introversión acusada, baja autoestima y nivel alto de búsqueda de sensaciones); déficit en las relaciones interpersonales (timidez y fobia social); déficit cognitivo (fantasía descontrolada, atención dispersa y tendencia a la distracción); alteraciones psicopatológicas (adicciones químicas o psicológicas presentes o pasadas, depresión). En la adicción que nos ocupa los adolescentes y las personas que han visto reducida su movilidad por diferentes causas o son socialmente menos activos que en etapas anteriores tienen también mayores probabilidades.
Resulta poco probable que las personas con adicción al sexo en internet lleguen a la terapia con este problema como su queja principal. Es muy frecuente racionalizar o negar la adicción a internet. A causa de la naturaleza obsesiva de sus comportamientos sexuales y el contenido vergonzoso de los mismos, los pacientes tienden a mentir y a evitar contar sus historias y acciones verídicas
El hecho de que exista una gran comorbilidad en este tipo de problemas complica la evaluación y el tratamiento, el terapeuta, si lo sospecha debe indagar sobre ello. Weiss (2004) cree que es imprescindible realizar un buen diagnóstico diferencial ya que esta patología puede presentar una alta tasa de comorbilidad con el abuso de sustancias y con otros trastornos. Young y Rogers (1998) estudiaron la posible existencia de una relación entre el uso problemático de la red y la depresión. En una investigación realizada a través de una página web hallaron que los sujetos que hacían un uso patológico de la red presentaban signos de depresión leve o moderada valorados a partir del Inventario de Depresión de Beck. En la misma línea, Kraunt et al. (1998) en un estudio realizado con 169 casos, encontraron una asociación entre el uso excesivo de internet, la sintomatología depresiva, la soledad, la disminución de las relaciones interpersonales y de comunicación con la familia, y un mayor aislamiento. La relación entre un alto uso de internet y el incremento en los niveles de depresión ha aparecido en varios estudios (Kraut et al., 1998; Petrie y Gunn, 1998; Young y Rodgers, 1998b).
Asimismo, Black, Belsare y Schlosser (1999) encontraron en un estudio que el 52% de los sujetos referían problemas escolares o académicos a causa del uso de ordenador, el 43 % informaba de bajo rendimiento escolar, el 38% referían problemas por abuso de sustancias y el 19% trastornos de ansiedad, el 52% de la muestra cumplía criterios para al menos un tipo de trastorno de la personalidad, siendo los más frecuentes el trastorno límite de la personalidad (24%) y el trastorno antisocial (19%). Los trastornos en el control de los impulsos también resultaron frecuentes, el 19% eran compradores compulsivos y el 10% jugadores patológicos. En un estudio realizado por Yang (2001), con una muestra seleccionada de 1.296 adolescentes de entre 12 y 19 años, se halló que aquellos que hacían uso excesivo del ordenador (6,1% del total de la muestra) presentaban además otra sintomatología asociada: obsesivo compulsiva (13%), mayor sensibilidad interpersonal (11,6%), somatización (9,4%), ansiedad (8,7%) y hostilidad (8,7%).
No basta con decir que la exploración en Internet es algo normal en los adolescentes, debemos saber dónde están navegando en el ciberespacio, pues sin darnos cuenta podrían estar dando cuenta de otra problemática oculta.