Si te dieras cuenta del verdadero poder que tienen tus pensamientos, podrías orientarlos de una mejor manera, pues esos pensamientos algunas veces terminan por moldear nuestras actitudes.
A través de la experiencia del día a día podemos darnos cuenta que naturalmente tendemos a apartarnos de las personas que poseen pensamientos destructivos. ¿Tenemos conciencia de esto? No siempre, pero de hecho lo hacemos constantemente. La negatividad impregnada y acumulada no solamente resulta contraproducente para quien la posee, sino también para quien está cerca. Por eso el distanciamiento es algo tan natural.
Seamos honestos, ninguno de nosotros es inmune a los pensamientos negativos, en ocasiones sucumbimos a las trampas de nuestra mente y causamos en nosotros mismos una enorme pérdida de energía debido a esto. El gran secreto no consiste en huir de las situaciones que atraen estos pensamientos, pues no hay forma de evitar “vivirlas”, entonces, el secreto mismo consiste en trasformar ese pensamiento negativo en positivo.
“Necesito ser exactamente como ellos quieren que sea”.
La vida ofrece oportunidades muy valiosas a cada instante en las que puedes experimentar quién realmente eres. Aprovéchate de eso. A veces nos perdemos por completo en el intento de vivir nuestra vida en función de aquello que los otros piensan de nosotros, procurando siempre satisfacer sus expectativas, y hacer las cosas solo para impresionarlos.
Detente un poco y piensa en ello. ¿Estás haciendo las cosas porque realmente es tu deseo? Recuerda tus propias necesidades y objetivos. No seas un esclavo del pensamiento ajeno, sé fiel a ti mismo y a tus propios intereses, pues nadie podrá vivir la vida por ti. Y las personas que realmente se preocupan por ti, son ellas quienes en verdad se dan cuenta de lo falso que puedes llegar a ser en función del pensamiento encadenado a los intereses de aquellos a los que intentas impresionar.
“No me agradan porque son diferentes”.
Haz una promesa a ti mismo: promete detener el drama antes de que comience – detente un poco y respira profundamente. Promete reírte de tus propios errores y date cuenta que nadie es perfecto; todos somos humanos. Los sentimientos de autoestima solo pueden florecer en un ambiente donde las diferencias individuales son apreciadas, los errores tolerados, la comunicación abierta y las reglas flexibles.
No seas intolerante, arrogante en exceso o prejuicioso. Este tipo de pensamiento es exactamente lo que merma tus relaciones sociales y personales, apartando a todos de ti, pues proyectas eso en tu comunicación, aunque lo hagas de forma subconsciente.
“No tengo (o no soy) lo suficiente como para hacer la diferencia”.
Muchos de tus logros llegarán solamente cuando seas capaz de ver las cosas desde una perspectiva diferente e, incluso en los momentos difíciles, aprendas a ser tranquilo y a tratar bien a las personas con las que te relacionas. Por lo tanto, independientemente de lo que esté sucediendo en tu vida, sé gentil y amable. Piensa antes de hablar y actuar. Recuerda siempre que las palabras y las acciones que eliges solo pueden ser objeto del perdón, no del olvido.
Fuiste hecho para hacer la diferencia y lograrás hacerla, pero antes requieres darte cuenta de esto y comenzar con pequeñas actitudes y palabras.
“Todo es fácil para los otros y difícil para mí”.
Nadie obtiene nada más fácil que tú. Cada uno de nosotros está afrontando sus propias luchas del día a día, tú simplemente lo ignoras. Los más fuertes entre nosotros no son aquellos que muestran la fuerza que podemos apreciar, sino aquellos que ganan las batallas internas y nunca dicen nada.
Incluso cuando alguien obtiene algo de una forma más fácil que tú… pensar en eso frenéticamente no hará más que acumularte resentimiento que terminará por proyectarse en la forma como te relacionas con esa persona, haciendo que se aparte de ti.
“Todos mienten, no es mi obligación decir la verdad.”
No, la realidad no es así. De hecho, resulta frustrante pensar cuántas personas están peleadas con la honestidad. No seas parte de este grupo. Adquiere una postura verdadera, no engañes a nadie, mucho menos a alguien que realmente te agrada. A las personas en ocasiones les resulta incómodo escuchar ciertas verdades, pero detestan mucho más a aquellas personas que siempre están tras una máscara mintiendo de forma descarada.
El asunto es que resulta mucho más sencillo construir relaciones sociales y personales con una postura honesta que mintiendo constantemente. Además, una vez que descubren que tu personalidad es una farsa, las personas simplemente comienzan a alejarse de ti. Desecha ese pensamiento negativo de una vez, pues te está saboteando sin que te des cuenta.