Desde hace 57 años, este hombre cuida devotamente a su esposa paralizada Zhou Yu’ai, a quien sigue amando a pesar de todo.
El amor verdadero existe, y las personas como el granjero chino Du Yuanfa lo demuestran sin más palabras.
La desgracia sucedió en la familia de Zhou y Du en el lejano 1959, tan solo cinco meses después de su boda. Zhou de 20 años contrajo una enfermedad desconocida que la dejó sin la posibilidad de moverse. En ese tiempo, Du trabajaba en una mina de carbón en un pueblo vecino y no sabía nada acerca de lo sucedido hasta que recibió una carta que decía que Zhou estaba enferma y no podía levantarse de la cama.
Du Yuanfa solicitó vacaciones y regresó a casa inmediatamente. Debido a la enfermedad, Zhou perdió por completo el control sobre su cuerpo, ni siquiera podía voltearse de un lado a otro ni sostener objetos en sus manos. Los doctores no lograron dar con el diagnóstico exacto, pero lo que sí descubrieron fue que Zhou no podía tener hijos.
Los amigos le aconsejaban a Du anular su matrimonio y empezar una vida nueva, sin embargo, el hombre estaba totalmente en contra de tal propuesta. Le dijo a su esposa: "No te preocupes, cuidaré de ti toda la vida", y cumplió su palabra.
Du dejó el trabajo y dedicó todo su tiempo a cuidar a su esposa, realizando al mismo tiempo los trabajos necesarios en su granja. El hombre alimenta a su esposa con cuchara, le cambia las sábanas, le prepara platillos tradicionales chinos y llama a los médicos cuando es necesario.
Los vecinos de Du y Zhou no quedaron indiferentes ante su desgracia. Muchas veces visitan a la pareja, les llevan alimentos, cosas y medicamentos. También les ayudan las autoridades locales.
Desde hace ya casi seis décadas Du no se rinde. Cada día cuida de Zhou: la alimenta, la baña, le da masajes y aún sigue esperando encontrar una cura para su enfermedad. Tal vez así es como se ve el amor verdadero.