Aracnofobia, claustrofobia o agarofobia. Millones sufren estos trastornos en todo el mundo: se calcula que un 4.23 por ciento de las personas (una de cada 23) experimenta algún tipo de fobia. ¿De qué se trata esto? De tener un miedo incontrolable e irracional a un objeto o situación.
Su origen se debe a un evento traumático que, a través de asociación directa o indirecta, genera este “desorden psicológico”. Sin embargo, más allá de las fobias más conocidas –a los insectos, a las alturas, a los lugares muy cerrados- existen otras que llaman la atención por su rareza. Aquí, te presentamos algunas:
Geliofobia: Miedo incontrolable a la risa de otras personas. Es lo que se dice, vivir realmente amargado.
Papafobia: Se refiere a una estrambótica aversión a la figura papal. No pueden soportar referencias verbales o fotográficas y mucho menos interactuar en persona con la figura del máximo pontífice, el Papa.
Metrofobia: Las personas que sufren esta fobia no pueden estar en contacto directo o indirecto con una manifestación de poesía. Rarísimo…
Arachybutirofobia: Específicas como pocas, esta fobia se refiera a aquellas personas que no soportan ingerir algún alimento con crema de maní.
Barofobia: Estas personas no soportan la gravedad, esta ley física les genera una angustia ineludible, de ahí que sientan una ferviente necesidad de experimentar caídas libres.
Lacanofobia: Se refiera a la fobia ante los vegetales.
Pediofobia: A estas personas les da pánico estar frente a una muñeca. Por supuesto, tienen contraindicado ver Chucky.
Aulofobia: Se refiere al miedo ante una flauta.
Pteronofobia: Aquellas personas que la sola idea de ser rozados con la pluma de un ave, y peor aún que les hagan cosquillas con la misma.
Panfobia: Es la peor de todas; se trata de tenerle miedo a todo. Estos sí que la tienen complicada.
COMENTEN!!!!
Su origen se debe a un evento traumático que, a través de asociación directa o indirecta, genera este “desorden psicológico”. Sin embargo, más allá de las fobias más conocidas –a los insectos, a las alturas, a los lugares muy cerrados- existen otras que llaman la atención por su rareza. Aquí, te presentamos algunas:
Geliofobia: Miedo incontrolable a la risa de otras personas. Es lo que se dice, vivir realmente amargado.
Papafobia: Se refiere a una estrambótica aversión a la figura papal. No pueden soportar referencias verbales o fotográficas y mucho menos interactuar en persona con la figura del máximo pontífice, el Papa.
Metrofobia: Las personas que sufren esta fobia no pueden estar en contacto directo o indirecto con una manifestación de poesía. Rarísimo…
Arachybutirofobia: Específicas como pocas, esta fobia se refiera a aquellas personas que no soportan ingerir algún alimento con crema de maní.
Barofobia: Estas personas no soportan la gravedad, esta ley física les genera una angustia ineludible, de ahí que sientan una ferviente necesidad de experimentar caídas libres.
Lacanofobia: Se refiera a la fobia ante los vegetales.
Pediofobia: A estas personas les da pánico estar frente a una muñeca. Por supuesto, tienen contraindicado ver Chucky.
Aulofobia: Se refiere al miedo ante una flauta.
Pteronofobia: Aquellas personas que la sola idea de ser rozados con la pluma de un ave, y peor aún que les hagan cosquillas con la misma.
Panfobia: Es la peor de todas; se trata de tenerle miedo a todo. Estos sí que la tienen complicada.
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