
Has el siguiente experimento, pon una rana en un recipiente con agua caliente y verás que inmediatamente salta fuera, pero si la pones en el mismo recipiente con agua a temperatura ambiente y aumentas su temperatura poco a poco, la rana ya no salta y se cocina sin darse cuenta.
Nosotros actuamos de manera análoga, sabemos distinguir qué cosas o situaciones nos agradan o no y actuamos de acuerdo a unos parámetros ya establecidos.
¿Ante situaciones desfavorables, qué hace que permanezcamos inmóviles?
1.- Guardamos la esperanza de que tarde o temprano aquellos nubarrones que se asoman desaparezcan y vuelva a brillar el sol.
2.- Las reglas del juego se modifican tan lentamente que somos incapaces de darnos cuenta.

Son innumerables las personas que viven envueltas en situaciones que se tornaron asfixiantes sin darse cuenta, con el paso del tiempo fueron bajando el listón de sus expectativas sin ser conscientes de ello; por tal motivo es conveniente que tanto en nuestra vida laboral como personal revisemos periódicamente qué situaciones estemos de acuerdo en permitir y cuáles no.