Jamás sabremos cuántos secretos se llevó Fidel Castro a la tumba.
Como dijera una vez un comentarista en la prensa británica: de la Cuba de Batista a los intríngulis de la Guerra Fría -y más-, es probable que tuviera como para escribir el más grande de los bestsellers.
O dos, si se le hubiera antojado hablar de él mismo.
Pero no fue el caso. Por décadas, su vida privada era “zona de exclusión” en Cuba: ni se hablaba ni se informaba, mucho menos se fotografiaba.
Lo explicaba por razones de seguridad: “(la CIA y el exilio cubano) quieren saber si un día cualquiera fui o no fui al baño, los detalles de cómo está mi próstata, incluso quieren rayos X”, explicaba Castro en una rueda de pren........................
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Como dijera una vez un comentarista en la prensa británica: de la Cuba de Batista a los intríngulis de la Guerra Fría -y más-, es probable que tuviera como para escribir el más grande de los bestsellers.
O dos, si se le hubiera antojado hablar de él mismo.
Pero no fue el caso. Por décadas, su vida privada era “zona de exclusión” en Cuba: ni se hablaba ni se informaba, mucho menos se fotografiaba.
Lo explicaba por razones de seguridad: “(la CIA y el exilio cubano) quieren saber si un día cualquiera fui o no fui al baño, los detalles de cómo está mi próstata, incluso quieren rayos X”, explicaba Castro en una rueda de pren........................
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