Esta es la historia mas Rara que encontré en la web, Ojala y la lean
Luisa ha tenido muchas pesadillas desde que decidió tomar ese Cocktail que le aconsejó una amiga para terminar con el problema que llevaba adentro con mes y medio de gestación. Eso pasó hace dos meses, y desde entonces no ha dejado de sentir arrepentimiento, no ha dejado de llorar de la nada y no ha dejado de consumir marihuana.
Dos semanas después y luego de una discusión fuerte en casa, Luisa decide irse a desconectar, lo mas que pueda, en el Festival Ultramar que se realiza en esos días. Para ello, Luisa se ha preparado con un porro y varias pastillas de muchos colores. También le colaborará con la venta de éxtasis.
Eran las cuatro de mañana y Luisa se había convertido en un Zombie mas. Empapada en sudor, camina hacia donde sus piernas la lleven. Tal vez vaya al baño del servicio para lavarse la cara, tomar impulso y meterse otra pastilla. Pero alguien se le ha adelantado; es muy oscuro y los ojos le pesan mucho, así que haciendo un esfuerzo inhumano logra ver alguien vomitar y a otros dos fornicar. ¿Espero? Pensó. Escucho a voz lejana, como la joven que fornicaba lloraba, gritaba y suplicaba piedad; mis orgasmos son muy diferentes, volvió a pensar con risa de Zombie. Pero el forcejeo cada vez mayor la logro convencer de que se trataba de una violación.
La escena solo le hizo revivir su aborto y traerla a la realidad. El ruido Techno muere dentro de ella y ahora todo es silencio. Alguien la tropieza pero ella no deja de fijar su vista en la niña que llora. A Luisa no se le ocurre otra cosa mas que llevarla a casa. Seguro allá estará mejor, piensa.
Once de la mañana y un fuerte dolor en la panza la hace levantar. Corre hacia el baño. El primero que se le ocurre es del servicio, pero alguien lo sigue ocupando desde la noche anterior, así que corre al segundo piso esquivando cuerpos que duermen en las escaleras; abre la puerta de la habitación principal, entra al baño mientras desabrocha su jeans, se sienta en el inodoro y caga con mucha fuerza. ¿Que habré comido anoche? Se pregunta. Inspecciona su mierda con un vistazo y a Luisa se le rizan sus brazos… su mierda no era mierda.
Sangre, vomito del día anterior, algo de mierda y una pequeña figura flotante están dentro de la taza. Recordó enseguida que a pesar de haber obtenido resultados negativos en las segundas pruebas de embarazo, de su interior nunca salio nada, nunca hubo legrado. Ahora un pequeño feto morado emergían dentro de la taza y aun seguia conectado a una tripa larga que le colgaba de su interior.
Luisa intenta cortar la tripa con el primer objeto que encuentra… un cepillo de dientes. Las manos le tiemblan y aun no para de llorar. Ha hecho tres intentos para bajar el inodoro, pero aun el cuerpecillo sigue flotando ademas no ha cortado el cordón y sale corriendo tira la puerta y se encuentra en la calle halando el feto atravez de lo que sale de su vagina.
Ahora amigos y amigas... que harían en esa situación?
Dos semanas después y luego de una discusión fuerte en casa, Luisa decide irse a desconectar, lo mas que pueda, en el Festival Ultramar que se realiza en esos días. Para ello, Luisa se ha preparado con un porro y varias pastillas de muchos colores. También le colaborará con la venta de éxtasis.
Eran las cuatro de mañana y Luisa se había convertido en un Zombie mas. Empapada en sudor, camina hacia donde sus piernas la lleven. Tal vez vaya al baño del servicio para lavarse la cara, tomar impulso y meterse otra pastilla. Pero alguien se le ha adelantado; es muy oscuro y los ojos le pesan mucho, así que haciendo un esfuerzo inhumano logra ver alguien vomitar y a otros dos fornicar. ¿Espero? Pensó. Escucho a voz lejana, como la joven que fornicaba lloraba, gritaba y suplicaba piedad; mis orgasmos son muy diferentes, volvió a pensar con risa de Zombie. Pero el forcejeo cada vez mayor la logro convencer de que se trataba de una violación.
La escena solo le hizo revivir su aborto y traerla a la realidad. El ruido Techno muere dentro de ella y ahora todo es silencio. Alguien la tropieza pero ella no deja de fijar su vista en la niña que llora. A Luisa no se le ocurre otra cosa mas que llevarla a casa. Seguro allá estará mejor, piensa.
Once de la mañana y un fuerte dolor en la panza la hace levantar. Corre hacia el baño. El primero que se le ocurre es del servicio, pero alguien lo sigue ocupando desde la noche anterior, así que corre al segundo piso esquivando cuerpos que duermen en las escaleras; abre la puerta de la habitación principal, entra al baño mientras desabrocha su jeans, se sienta en el inodoro y caga con mucha fuerza. ¿Que habré comido anoche? Se pregunta. Inspecciona su mierda con un vistazo y a Luisa se le rizan sus brazos… su mierda no era mierda.
Sangre, vomito del día anterior, algo de mierda y una pequeña figura flotante están dentro de la taza. Recordó enseguida que a pesar de haber obtenido resultados negativos en las segundas pruebas de embarazo, de su interior nunca salio nada, nunca hubo legrado. Ahora un pequeño feto morado emergían dentro de la taza y aun seguia conectado a una tripa larga que le colgaba de su interior.
Luisa intenta cortar la tripa con el primer objeto que encuentra… un cepillo de dientes. Las manos le tiemblan y aun no para de llorar. Ha hecho tres intentos para bajar el inodoro, pero aun el cuerpecillo sigue flotando ademas no ha cortado el cordón y sale corriendo tira la puerta y se encuentra en la calle halando el feto atravez de lo que sale de su vagina.
Ahora amigos y amigas... que harían en esa situación?