
Hola Taringueros... Hoy Hablare De algunos Creepys Que me encontre por hay...
Empezemos...
El entrenador Pokemon
El entrenador Pokémon había pasado la semana entera en esas cavernas. Se había comido todo lo que había y había mantenido a sus Pokémon tan saludables como pudo… dadas las circunstancias. Y todo lo que podía ver era blanco.
“Tengo qué seguir…”
El joven entrenador continuó con su duelo mental, tratando de regresar incluso si sabía que no podía.
El entrenador miró su cinturón, o al menos lo que podía ver a través del clima, y agarró una Poké Ball. La bola contenía a su Pidgeot, que podía volar para sacarlo de ahí. Pero él sabía que no podía.
“¡No puedo volar así!”
Podía sentir la nieve volviéndose más gruesa, y su visión tornándose más y más blanca.
Trató de continuar, pero no podía hacer más que andar en círculos cada pocos pasos.
“No puedo regresar.
No puedo escapar del destino…”
“No puedo retroceder nunca.”
Con eso, continuó subiendo, presionando contra la blancura cegadora. Subió las rocas congeladas que formaban los riscos, con sus manos… sus manos congeladas.
No había nadie ahí…
“¿Vine hasta aquí para nada?”
No.
Tengo qué seguir.
…
No hay escape.”
Mientras continuaba, encontró unas escaleras. Escaleras que eran viejas y habían sido dejadas sin mantenimiento desde hace mucho. El entrenador se detuvo antes de subir.
“Tengo frío…”
Las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos, hacia su rostro… solo para convertirse en escarcha por el viento gélido.
Entonces, mientras subía los escalones, su pie se quedó pegado. Había estado congelado en el suelo por segundos. Intentó quitarse el zapato para poder seguir, pero no lo logró. Estaba congelado totalmente.
Jaló y jaló, tratando de liberarse…
Y lo logró.
*SNAP*
Estaba libre. Colapsó en el suelo y siguió arrastrándose, sus manos quemándose en el suelo congelado. Miró hacia atrás, al punto en que se atoró, tratando de reconocer algo en medio de todo ese color blanco…
Solo para ver que su pierna seguía ahí.
“Está tan frío…”
Débilmente, continuó subiendo por el camino, la blancura volviéndose más y más densa con cada segundo. Hasta que, todo se detuvo… había llegado a la cima. La blancura se fue y todo se volvió visible de nuevo.
Y ahí estaba él…
El verdadero campeón.
Él estaba tan blanco como el entrenador, ahora capaz de ver qué había ocurrido consigo mismo. El entrenador vió a un ratón en el hombro del amo, sobrenaturalmente blanco como el amo mismo. El amo no dijo nada.
Con una mano semi -congelada, el entrenador alcanzó su cinturón. Tomó una Poké Ball y la abrió.
“Ve… Meg-meganium…”
Meganium salió de su Poké Ball, con un enfermizo color gris-azulado en su piel. Antes de que el entrenador pudiese siquiera ordenar algo, colapsó… muerto.
El amo no dijo nada, siguió mirando al entrenador.
El entrenador procedió a enviar a todos sus Pokémon restantes… todos con el mismo resultado.
Muertos.
Todos muertos.
Con todos sus compañeros muertos, e incluso parte de su propia cara cayéndose a pedazos, se acercó al amo, intentando pedirle ayuda.
El amo le sonrió débilmente y se alejó con su Pikachu, desvaneciéndose en la blancura.
El entrenador miró a todos lados, intentando encontrar a donde había ido…
Pero no había nadie ahí…
…
Aquél al que había estado buscando ya no estaba más.
Su espíritu condenado a engañar a los mejores para que lo buscaran…
Sólo para hallar un fantasma.
“Madre…
Hace tanto frío…
No puedo seguir…”
El entrenador se arrastró al borde de la montaña y miró hacia abajo. Miró atrás, a los cuerpos muertos de sus mejores amigos y miró hacia abajó, hacia el fondo.
“Ha acabado…”
Saltó con toda la fuerza que le quedaba, dejando el resto de su pierna en el borde.
La blancura regresó, y cayó tan densa como antes, esperando a su próxima víctima


El Barril Funebre
Era una tarde lluviosa, en la vecindad todos descansaban dentro de sus casas,.. en eso, un niño delgado y muy hambriento estaba buscando entre la basura un cartón para cubrir el hoyo de su barril… estaba congelado y resfriado,… el chavo del ocho había cumplido ya 9 años y el único regalo que le dio el cielo fue una tarde de tormenta y el más intenso y escalofriante frio.
Mientras seguía esculcando la basura vio un periódico que en su titular decía: ENFERMO MENTAL SE ESCAPA DE SU CASA LUEGO DE ASESINAR A SU COMMPAÑERO.
Según el periódico, el loco apellidado “Bonaparte” habría sufrido uno de sus constantes ataques de un efecto derivado de la epilepsia conocido como “chiripiorca” y su compañero al intentar calmarlo de un golpe, despertó en él un extraño estado de locura que provocó que Bonaparte lo asesinara con un bate de baseball.
Sin embargo esa noticia no fue precisamente la que llamó la atención del chavo, sino una noticia mas abajo que decía que el Chapulín Colorado había atrapado al famoso Peterete, un asesino en serie que la policía llevaba años buscando.
Con aquella noticia el Chavo recordó cómo la noche anterior el Chapulín había visitado su barril y le había dejado un regalo de cumpleaños,… era su Chipote chillón y una nota que decía: “tu serás quién tome mi lugar cuando sea viejo”
Fue el mejor regalo que nadie pudo haberle dado, más que la torta de jamón de Don Ramón o el par de botas viejas que le había regalado Quico.
De pronto, a lo lejos, se escucharon sirenas,… la policía perseguía a dos ladrones recién escapados, uno de ellos abofeteaba constantemente al otro mientras este, a su vez, trataba de esquivar el trafico que se cernía por las lluviosas calles de México en su auto… así pues, cuando la policía comenzó a disparar, el condenado a pena de muerte conocido como “EL PETERETE” sacó su pistola y empezó a disparar a la policía, en eso, una bala proveniente del arma del agente CHAMBON hiere de muerte al conductor del vehículo conocido como “EL CHOMPIRAS” lo que provoca que ambos reos se desvíen de la calle y pasen arrasando con todo lo que había en la acera,… incluido un pobre niño que buscaba en la basura.
Ambos fugitivos terminaron impactándose contra una pared y muriendo de contado en el choque.
Mientras Chambón y su compañera revisaban la escena del crimen, vieron a lo lejos una silueta de dos personas en el piso, al acercarse vieron lo peor: era un hombre de sombrero celeste con bigote y muy delgado llorando y abrazando fuertemente a un niño que agonizaba y respiraba entrecortadamente.
Si perder más tiempo, Chambón y Don Ramón llevaron al pequeño Chavo a una clínica que se encontraba lo más cerca posible, el doctor Eugenio Chespirito Chapatín atendió de forma urgente al mal herido niño, sin lograr éxito,… la noticia fue un balde de agua fría para los habitantes de la vecindad.
Todos lloraban aquella terrible perdida, en la vecindad se habían reunido todos sus habitantes y personas que conocían y compartieron momentos con el Chavo del ocho, entre ellso se encontraba el chapulín colorado, parecía molesto, y entre sus ojos llorosos inyectados en sangre se veía un repudio total por la gente que allí se encontraba… había llegado el momento de hablar:
Se paró frente a todos y con un lamento en su voz dijo: “¿Ven lo que pasa cuando dejan a un niño a su suerte?,.. Nadie fue capaz de alimentarlo, de vestirlo, de darle un hogar,… preferían irse de parranda o engreír y engordar más a sus hijos,…( los miró a los ojos ) malditos,… MENSOS!!,… SON UNOS MENSOOOOS!!!!!” el chapulín dio media vuelta y se fue,… aquella noche,… alguien incendió la vecindad,.. Un ser vestido de negro y con antenas de vinil azules fue visto salir de la vecindad con aquel infierno a sus espaldas.
EL chapulín había enloquecido,.. Se cansó de tanta injusticia, de tanta nobleza, incendió la vecindad y se llevo el barril en sus hombros.
Aquel traje rojo, aquella señal de inocencia y nobleza se lo llevaría su más grande Fan a la tumba,… Vistió al chavo con su atuendo, que tanto tiempo aquél niño soñó tener… metió su frágil cuerpo dentro del barril junto son una revista y una torta de jamón. Cerró el barril y en peso, EL CHAPULIN OSCURO se llevó EL BARRIL FÚNEBRE al cementerio.
A la mañana siguiente apareció una tumba que decía: AQUI DESCANSA CHENTE “EL CHAVO” BOLAÑOS. y sobre el, un Chipote chillón negro.


El server del Infierno
en el 2008 yo tenía un amigo llamado Fabricio y que era unos 3 años mas grande que yo, en ese momento Fabricio tenía 15 años y yo solo 12. Él era alguien que jugaba mucho al Counter Strike , le encantaba jugarlo, pero un día, él estaba navegando por la página de “Clan Co”, donde siempre hacen propagandas a servers, entonces puso una IP de un server llamado “El Server Del Infierno”. Fabricio era tan curioso como yo y él fue y quiso entrar al server; yo lo estaba mirando a el mientras ponía el IP y se cargaba, pero… pasó algo totalmente inesperado: a mitad de la barra cargada arriba apareció en una mancha color rojo, y parecía sangre que chorreaba, Una voz perturbadora dijo:”Hola, soy el diablo” y tras estas palabras nos habló, “Estás poniendo en juego tu vida, ya que es un viaje de ida”. Yo por el susto, me fui a mi casa ya que odio este tipo de cosas por que terminan dando miedo.
Era un nuevo día y había Sol y era hermoso. Todo se mantuvo así hasta las 4 de la tarde, cuando vino Fabricio a mi casa. A pesar de que era negro, estaba blanco como un zombie y era depresivo verlo en ese estado: estaba pálido y frío, mi mamá se sorprendió al verlo así y llamó a su casa, pero la línea estaba cortada. Entonces mi madre y yo nos sentamos en la mesa y le preparamos un café a Fabricio, quien ni bien agarro la taza, la tiró porque se le cayo de la mano. Después de esto Fabricio puso una cara enojada muy forzada, y entonces nos comenzó a explicar lo que había pasado.
Fabricio tenia una voz aguda que se asemejaba a la de un cantante de pop, pero esta vez, estaba con una voz tenue y tembloroso, era impropio de él. Con esa misma voz tétrica nos explicó todo el problema. Lo primero que dijo fue: “Luciano, tenías razón , debíamos salir corriendo del lugar. Lo primero que vi al entrar ahí, fue lo de siempre , elegir bando y soldado , pero acá había algo extraño. Una vez que elegí el bando de Anti-Terroristas, no me apareció uno de esos típicos para elegir: aparecí yo en esa lista y como única opción a elegir; yo acepté, pero me lleve un susto enorme” (en este momento la voz de Fabricio se hizo mas fuerte y ronca) “En la lista estaba el nombre de toda mi familia, mi mamá, mi papá y mis hermanos, al principio pensé que sería mera casualidad , pero me equivoqué, yo pasé eso de largo y seguí jugando. Entonces, me encontré con uno de los enemigos y le estaba temblando el rifle. A pesar de que yo solo estaba con una pistola, él tenía un rifle de francotirador y me estaba apuntando en la cara” (él sabe eso porque Fabricio tenía un hack para saber donde le apuntaban) “Y entonces decidí matarlo con cuchillo para ahorrar balas. No pude evitar ver que se le caían las lágrimas al que iba a matar. Cuando lo maté, salió un grito estremecedor; no parecía venir del estéreo. Cuando vi el nombre era mi hermano mayor, Diego, él trabajaba en una oficina. Enseguida escuchamos el teléfono sonar, ignoré eso y escuché a mi madre gritar y llamarme a mi y a mi hermano menor Sebastián de 11 años. Nos reunimos todos y al parecer Diego había sido asesinado: tenía marcas de puñaladas en el cuerpo y estaba llorando de alguna forma. Ella dijo que no nos moviéramos de casa y que me quedara cuidando a Sebastián, entonces yo casi llorando volví al Counter Strike , y lo que vi me dejó sin palabras: donde había muerto esa persona, había encontrado un mensaje en sangre diciendo: “Ya has matado a uno, faltan 3 y quedarás liberado de las cadenas que te atan”. Yo no entendí y seguí jugando, pero entonces me aparecieron 2 terroristas en el Counter Strike . Como antes, no me dispararon; escuché que se abrió la puerta, y era mi padre, quien venía del trabajo feliz como de costumbre. Venía con una sonrisa en su rostro (seguramente aun no sabía lo de Diego), nos saludo a mi y a mi hermano, y como él era fan del Counter Strike como nosotros, se sentó a ver como jugaba”
Llegado este punto Fabricio estaba envuelto en lágrimas y tuvimos que acercarnos más debido a que su voz era tan temblorosa que apenas era audible.
“Después disparé sobre uno de los terroristas, lo herí en la pierna, pero el juego decía que no murió por el disparo. Un lamento muy agudo cubrió la habitación, y nos entró a los 3 un escalofrío enorme. Mi padre era mas cagón que mi hermano de 11 años, pero él dijo: “No le hagas caso”. Seguí jugando. Entonces, disparé en la cabeza al terrorista que quedaba, y mi padre cayó de su silla. Cuando mi hermano y yo levantamos a mi padre, notamos que tenía un agujero en la cabeza. Mi hermano estalló en lagrimas al notar esto y yo vomité del asco que me dio esa imagen; lloré de tristeza por la muerte de mi padre, pero cuando iba a llamar a la Policía, pasó algo curioso: la Policía nos llamó a nosotros y nos informó que nuestra madre murió en su auto. Al parecer le pasó algo en la pierna y perdió el control del auto, saliendo así de la autopista”
Lo que sigue se los contaré yo: Fabricio era perspicaz, por lo cual se dio cuenta que por lo que dijo ese mensaje, la única manera de terminar esto, era romper las ataduras y salir del sueño, lo que significaba que tendría que matar a su hermano en el juego (al menos eso pensó). Pero cuando fue a buscar a Sebastián, el último terrorista, resulta que en el extremo superior derecho apareció el icono de suicidio. Entonces dejó de escuchar el llanto de su hermanito, se dio vuelta tembloroso y lo que vio fue horrendo: Vio a su hermano degollado por una tijera en sus manos y otra insertada en la garganta. A pesar de esto, Fabricio no se puso mal. De hecho, se alegró y empezó a reír a carcajadas (según me contó). Él pensaba de que al morir todos, en la siguiente partida resucitarían, como es de costumbre en el Counter Strike . Pero lo que vio lo dejó helado: vio que donde decía Terrorista, la lista de nombres estaba en gris, como si fueran espectadores; entonces se sentó y encontró a todo el bando enemigo junto, y leyó lo que decían:
Diego: “¿Por que me mataste hermano, que te hice para que me hicieras eso?”, el personaje salió de la lista.
Su madre: “Debí haberte prohibido ese juego, ahora eres un asesino, no eres más mi hijo”
Su padre: “Nunca me lo imaginé”
Fabricio, tembloroso, estaba preparado para leer la última oración, pero se sorprendió de lo que pasó: habló por el estéreo, como si tuviera un micrófono y con la misma voz de pito de su hermano Sebastián dijo: “Estamos contigo, y vamos a vengarnos. Te mantendremos en esta casa y si te vas te matamos”.
Entonces Fabricio, cerró los ojos y nos dejó de contar. Mi madre estaba pálida como una hoja, y se alarmó al ver a Fabricio cerrar los ojos. Estalló en lágrimas; Fabricio levantó la mirada, y empezó a llorar sangre. Dijo: “Me liberaré de esas ataduras”. Yo conocía bien a Fabricio y sé lo que iba a hacer. Entonces salté de la mesa, pero como el era 3 años mas grande que yo, me dio un puñetazo en la panza y caí. Fabricio lloraba y gritaba diciendo: “Voy a terminar esto, no juegues más al Counter Strike ”, y se mató con los utensilios de la cocina: se clavó un tenedor en un ojo y como no encontraba los cuchillos, el muy desesperado por el dolor, seguía clavándose los tenedores. Como vio que no moría, agarró una cuchara y se empezó a golpear la garganta hasta abrírsela. Mi madre estaba llorando asustada y yo no podía respirar de ese puñetazo. Vi a un amigo morir como si nada, y no lo pude ayudar. Mi padre al ver esto llamó a la Policía, pero llegó 10 minutos tarde.

