Hola y muy buenos días mi nombre es Jan y hoy les traigo la siguiente parte de historias tristes, en esta ocasión les contare la historia de Aya Kitou "Un litro de lagrimas, es un relato muy emotivo y que sin duda nos invita a seguir adelante cada día sin importar la adversidad y a dar más de nosotros, sin más les continuemos.
Hoy es mi cumpleaños. He crecido bastante. Creo que tengo que darles las gracias a mis padres. Tengo que conseguir sacar mejores notas y permanecer sana para no ponerles tristes. Para lograrlo, necesito pensar en este inicio de mi juventud como en algo importante, sin arrepentirme de nada.
Aya, una chica japonesa hija de padres humildes de 14 años de edad, está a punto de terminar la preparatoria para ir a la universidad. Una adolecente como cualquier otra, viviendo una vida normal, pero, lentamente comienza a darse cuenta que algo le sucede a su cuerpo: Su forma de moverse, de caminar, es… diferente, pierde el equilibrio, se marea fácil mente, no es la misma de siempre.
Su mamá, preocupada por el actual estado de su hija, la acompaña al hospital. Donde la madre es informada de que su hija (Aya) sufre de un mal llamado “Degeneración Espinocerebral” una enfermedad neurológica que no tiene una causa específica y que ciertamente no tiene cura. Todos los casos de esta enfermedad son diferentes, y son los causantes del desequilibrio de la coordinación del mecanismo de ambulación (caminar, correr, saltar, etc.) hasta causar la muerte del portador. Sin embargo lo más terrible de esta enfermedad es que el proceso no afecta la capacidad de percepción ni cognitiva del individuo, lo que ocasiona que este sea total mente consciente de todo lo que le pasa, hasta el último más agonizante segundo de su vida.
Creo que últimamente he perdido peso. ¿Es porque me salto las comidas porque la cantidad de deberes que tengo que hacer y por el proyecto de ciencias? No puedo concentrarme así que me preocupo. Me culpo a mí misma pero parece que no progreso. Mi energía continúa desapareciendo. Quiero ganar un poco más de peso. A partir de mañana, necesito actuar de acuerdo con el plan que escribí. Hoy ha estado lloviznando, y tengo que ir andando al colegio con una mochila que pesa mucho, y además un paraguas, ¡es un rollo! Mientras tenía esos pensamientos negativos, mis rodillas se han doblado y me he caído en una calle estrecha que hay a cien metros de mi casa. Me he hecho mucho daño en la barbilla. Cuando, con cuidado, he acercado mi mano a la barbilla, he sentido cómo la sangre pegajosa ha cubierto mis manos. He recogido lo que se ha caído de la mochila y el paraguas y he vuelto a casa. Mi madre ha salido diciendo, “¿Te has olvidado de algo? Si no te das prisa, vas a llegar tarde”. “¿Qué te ha pasado?”. No he podido decir nada y solo he podido llorar. Rápidamente mi madre ha cogido una toalla y me ha limpiado la cara, que estaba cubierta de sangre. He sentido cómo la arena se introducía en la herida. Me ha dicho, “Tenemos que ir al médico”, y rápidamente me ha ayudado a ponerme ropa limpia, me ha puesto una tirita en la herida y nos hemos montado en el coche. Me han dado dos puntos sin anestesia. He apretado los dientes y soportado el dolor porque todo ha sido culpa mía por ser tan torpe. Pero, aparte de eso, ¡siento que hayas tenido que pedir un día libre en el trabajo, mamá! Mientras miraba mi barbilla dolorida en el espejo he pensado que quizá mis manos no me han respondido cuando me he caído porque he estado muy lenta. Pero me alegro que la cicatriz esté debajo de la barbilla. Mi futuro sería muy oscuro si estuviera en un sitio donde todo el mundo pudiera verla. Mis notas en Educación Física*.
• Séptimo grado = B (Notable)
• Octavo grado = C (Bien)
• Noveno grado = D (Aprobado)
Al principio los padres de Aya intentaron ocultarlo, pero fue inútil, y final mente ella se da cuenta. Siendo muy joven el desarrollo de la enfermedad se lleva más rápido (como ocurre con el cáncer en estos casos). Por esto mismo Aya termina conociendo la realidad.
Sin embargo, y al contrario de lo que podíamos pensar, ella asume con firmeza la situación en la que se encuentra y decide seguir adelante. Es entonces cuando decide comenzar un diario, el cual paso a ser llamado “UN LITRO DE LÁGRIMAS” y la historia lo llamo como “EL DIARIO DE AYA”. Un documento muy preciado que aun en nuestros tiempos se lee diaria mente por miles de personas.
¡Estoy tan frustrada! Supongo que tengo que esforzarme más. Esperaba que el circuito de entrenamiento que hice durante el verano me ayudara un poco, pero supongo que no ha sido así. Bueno, supongo que es porque no lo hice durante mucho tiempo. (La voz de las sombras = ¡Exactamente!). Por la mañana, cuando una luz débil y una brisa se filtraban a través de las cortinas amarillas de encaje de la cocina, he llorado. “¿Por qué soy la única que no puede hacer deporte?”. Hoy tengo un examen de Educación Física.
Final mente la muerte reclamo aquello que exigía desde hace más de 10 años atrás. Aya murió el 23 de Mayo del año de 1988 a las 00:25 horas a la edad de 25 años. Y tras su muerte (2 años después) su diario titulado “UN LITRO DE LÁGRIMAS” fue publicado por primera vez el 25 de Febrero de 1986 en Japón.
Esta historia real inspiró un drama de televisión que se emitió en Japón en el año 2005 bajo el título del diario de Aya, “UN LITRO DE LÁGRIMAS”. Consta de una serie de 11 capítulos, los cuales actualmente son muy fáciles de encontrar subtitulados al español.
Aya siempre solía decir:
“No he tenido una vida lo suficientemente buena como para contársela a los demás. Me avergüenza estar siempre llorando. Ha sido una vida llena de arrepentimiento, en la que constantemente me he reprochado a mí misma no haber hecho mucho más.”
Bueno aquí termina este post, espero lo hayan disfrutado y les haya hecho llorar un rato, antes de irme les dejare el link de mis vídeo de Youtube dedicado al mismo tema, esta hecho con loquendo, así como el del diario de Aya y su pagina en la wikipedia, sin más, hasta el proximo post.
http://www.historiastristes.com/Diario-de-Aya-Kitou.pdf
https://es.wikipedia.org/wiki/Aya_Kit%C5%8D
Hoy es mi cumpleaños. He crecido bastante. Creo que tengo que darles las gracias a mis padres. Tengo que conseguir sacar mejores notas y permanecer sana para no ponerles tristes. Para lograrlo, necesito pensar en este inicio de mi juventud como en algo importante, sin arrepentirme de nada.
Aya, una chica japonesa hija de padres humildes de 14 años de edad, está a punto de terminar la preparatoria para ir a la universidad. Una adolecente como cualquier otra, viviendo una vida normal, pero, lentamente comienza a darse cuenta que algo le sucede a su cuerpo: Su forma de moverse, de caminar, es… diferente, pierde el equilibrio, se marea fácil mente, no es la misma de siempre.
Su mamá, preocupada por el actual estado de su hija, la acompaña al hospital. Donde la madre es informada de que su hija (Aya) sufre de un mal llamado “Degeneración Espinocerebral” una enfermedad neurológica que no tiene una causa específica y que ciertamente no tiene cura. Todos los casos de esta enfermedad son diferentes, y son los causantes del desequilibrio de la coordinación del mecanismo de ambulación (caminar, correr, saltar, etc.) hasta causar la muerte del portador. Sin embargo lo más terrible de esta enfermedad es que el proceso no afecta la capacidad de percepción ni cognitiva del individuo, lo que ocasiona que este sea total mente consciente de todo lo que le pasa, hasta el último más agonizante segundo de su vida.
Creo que últimamente he perdido peso. ¿Es porque me salto las comidas porque la cantidad de deberes que tengo que hacer y por el proyecto de ciencias? No puedo concentrarme así que me preocupo. Me culpo a mí misma pero parece que no progreso. Mi energía continúa desapareciendo. Quiero ganar un poco más de peso. A partir de mañana, necesito actuar de acuerdo con el plan que escribí. Hoy ha estado lloviznando, y tengo que ir andando al colegio con una mochila que pesa mucho, y además un paraguas, ¡es un rollo! Mientras tenía esos pensamientos negativos, mis rodillas se han doblado y me he caído en una calle estrecha que hay a cien metros de mi casa. Me he hecho mucho daño en la barbilla. Cuando, con cuidado, he acercado mi mano a la barbilla, he sentido cómo la sangre pegajosa ha cubierto mis manos. He recogido lo que se ha caído de la mochila y el paraguas y he vuelto a casa. Mi madre ha salido diciendo, “¿Te has olvidado de algo? Si no te das prisa, vas a llegar tarde”. “¿Qué te ha pasado?”. No he podido decir nada y solo he podido llorar. Rápidamente mi madre ha cogido una toalla y me ha limpiado la cara, que estaba cubierta de sangre. He sentido cómo la arena se introducía en la herida. Me ha dicho, “Tenemos que ir al médico”, y rápidamente me ha ayudado a ponerme ropa limpia, me ha puesto una tirita en la herida y nos hemos montado en el coche. Me han dado dos puntos sin anestesia. He apretado los dientes y soportado el dolor porque todo ha sido culpa mía por ser tan torpe. Pero, aparte de eso, ¡siento que hayas tenido que pedir un día libre en el trabajo, mamá! Mientras miraba mi barbilla dolorida en el espejo he pensado que quizá mis manos no me han respondido cuando me he caído porque he estado muy lenta. Pero me alegro que la cicatriz esté debajo de la barbilla. Mi futuro sería muy oscuro si estuviera en un sitio donde todo el mundo pudiera verla. Mis notas en Educación Física*.
• Séptimo grado = B (Notable)
• Octavo grado = C (Bien)
• Noveno grado = D (Aprobado)
Al principio los padres de Aya intentaron ocultarlo, pero fue inútil, y final mente ella se da cuenta. Siendo muy joven el desarrollo de la enfermedad se lleva más rápido (como ocurre con el cáncer en estos casos). Por esto mismo Aya termina conociendo la realidad.
Sin embargo, y al contrario de lo que podíamos pensar, ella asume con firmeza la situación en la que se encuentra y decide seguir adelante. Es entonces cuando decide comenzar un diario, el cual paso a ser llamado “UN LITRO DE LÁGRIMAS” y la historia lo llamo como “EL DIARIO DE AYA”. Un documento muy preciado que aun en nuestros tiempos se lee diaria mente por miles de personas.
¡Estoy tan frustrada! Supongo que tengo que esforzarme más. Esperaba que el circuito de entrenamiento que hice durante el verano me ayudara un poco, pero supongo que no ha sido así. Bueno, supongo que es porque no lo hice durante mucho tiempo. (La voz de las sombras = ¡Exactamente!). Por la mañana, cuando una luz débil y una brisa se filtraban a través de las cortinas amarillas de encaje de la cocina, he llorado. “¿Por qué soy la única que no puede hacer deporte?”. Hoy tengo un examen de Educación Física.
Final mente la muerte reclamo aquello que exigía desde hace más de 10 años atrás. Aya murió el 23 de Mayo del año de 1988 a las 00:25 horas a la edad de 25 años. Y tras su muerte (2 años después) su diario titulado “UN LITRO DE LÁGRIMAS” fue publicado por primera vez el 25 de Febrero de 1986 en Japón.
Esta historia real inspiró un drama de televisión que se emitió en Japón en el año 2005 bajo el título del diario de Aya, “UN LITRO DE LÁGRIMAS”. Consta de una serie de 11 capítulos, los cuales actualmente son muy fáciles de encontrar subtitulados al español.
Aya siempre solía decir:
“No he tenido una vida lo suficientemente buena como para contársela a los demás. Me avergüenza estar siempre llorando. Ha sido una vida llena de arrepentimiento, en la que constantemente me he reprochado a mí misma no haber hecho mucho más.”
Bueno aquí termina este post, espero lo hayan disfrutado y les haya hecho llorar un rato, antes de irme les dejare el link de mis vídeo de Youtube dedicado al mismo tema, esta hecho con loquendo, así como el del diario de Aya y su pagina en la wikipedia, sin más, hasta el proximo post.
http://www.historiastristes.com/Diario-de-Aya-Kitou.pdf
https://es.wikipedia.org/wiki/Aya_Kit%C5%8D