Vuelve a caminar después de 13 años
La holandesa Monique van der Vorst recuperó la movilidad en sus piernas, las cuales no podía mover desde la adolescencia, y ahora puede ver a la gente a la cara, de pie.
El espíritu competitivo de Monique van der Vorst salió a flote cuando perdió el uso de las piernas cuando era adolescente. Ganó dos medallas de plata en los Juegos Paraolímpicos de Beijing, y aspiraba al oro en Londres 2012.
Esos sueños se esfumaron, porque se cumplió otro: empezó a recuperar el uso de las piernas y ahora puede caminar.
Van der Vorst disfruta cada paso por la nieve, cada vez que sube una escalera, la capacidad de mirar a la gente al rostro, de pie.
La holandesa de 26 años dice que este año no necesita la Navidad: ''Cada día fue especial'', afirmó.
Pero su regalo también significa que, más de una década después de reinventar su vida, tiene que volver a realizar ajustes. En los Juegos Paraolímpicos de Londres, esperaba ganar el oro en ciclismo de manos y carreras en sillas de rueda. Ahora que puede caminar, no puede competir.
Competir ''era una gran pasión'', dijo en su apartamento, repleto de medallas y recuerdos de sus competencias. ''Es difícil porque tengo que volver a encontrar un propósito en mi vida''.
Los que la conocen como competidora, entienden sus sensaciones encontradas.
''No es fácil para ella, porque tiene que despedirse de las Paraolimpiadas'', comentó Andre Cats, jefe del organismo paraolímpico holandés. ''Pero la respaldamos para que pueda realizar la transición''.
Van der Vorst era una destacada atleta de hockey sobre césped a los 13 años, pero siempre se torcía un tobillo. Indicó que una operación para corregir el problema salió mal y después ''se me hinchó la pierna, se puso morada y fría, se llenó de líquido que quedó ahí''. Indicó que no podía mover la pierna, incluso después que se drenó el líquido.
Indicó que los médicos todavía no están seguros de lo que ocasionó que perdiera el uso de la pierna. Al año siguiente, tampoco podía mover la pierna derecha.
''Afectó mis músculos y nervios y todo en la pierna. La gente no entendía qué pasaba''.
''Tratamos todo lo posible con mi familia, pero mi pierna estaba paralizada. Así que llegó el punto en que no servía de nada'' seguir buscando explicaciones médicas. Nunca recibió una explicación clara. Van der Vorst rehusó una solicitud para hablar con sus médicos de la década de los 90, alegando asuntos de privacidad.
El manociclo, un vehículo de tres ruedas que es impulsado por los brazos, la ayudó a redescubrir la alegría por competir. Van der Vorst compitió en su primera carrera de manociclo en 2000, a los 15 años.
''Me dio confianza. Aprendí a pensar en las posibilidades, no en las limitaciones'', indicó.
Las autoridades del deporte paraolímpico certificaron su parálisis y le permitieron competir en la categoría para atletas con pérdida completa o parcial del uso de las extremidades inferiores.
Van der Vorst compitió en Beijing utilizando un protector de cuello, luego de que un automóvil la atropelló mientras entraba en Florida.
La holandesa cree que otro accidente en marzo tuvo algo que ver en su recuperación.
En la isla española de Mallorca, un ciclista la chocó por detrás en una carrera. El impacto la arrojó al suelo, y sus piernas empezaron a moverse con espasmos.
Pronto empezó a sufrir dolor de espalda y fue hospitalizada, para luego emprender una larga rehabilitación.
En junio, recordó, empezó a sentir un cosquilleo en el pie izquierdo. Las piernas estaban delgadas a raíz de los años de no usarlas, pero poco después podía sentirlas ambas. En primera instancia, sólo le dijo a su médico, ni siquiera a sus padres.
''No hay forma de explicarlo. Sentir algo en las piernas, donde antes no sentías nada'', relató.
El próximo paso fue ponerse de pie. Utilizó sus poderosos brazos para levantarse entre mesas y colgar las piernas, aumentando la presión poco a poco, fortaleciendo las piernas y recuperando el balance.
Así fue avanzando hasta caminar.
''Monique realizó un gran esfuerzo mental'', dijo el encargado de su rehabilitación, el doctor Christof Smit, a la televisión holandesa. Rehusó ser entrevistado para este reportaje.
Indicó que el choque ''aparentemente destapó el bloqueo y empezó la recuperación. Es difícil explicarlo médicamente''.
Van der Vorst todavía no puede correr, pero esa es su meta.
''Sueño con competir en el Ironman como atleta normal'', afirmó.
La paradoja de Oscar
Su ejemplo de perseverancia, superación y tozudez saltó a las páginas de los periódicos la primavera pasada, cuando inició una guerra con la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), porque no le quería dejar correr en los Juegos Olímpicos de Pekín argumentando que sus piernas ortopédicas, esas dos láminas curvadas de fibra de carbono que dieron la vuelta al mundo, le podían otorgar alguna ventaja con relación a los atletas no discapacitados, una paradoja!.
El Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS), con sede el Lausana, intervino para solventar el despropósito y dejarlo correr. Solo 26 centésimas separaron a Pistorius de su sueño, ser el primer atleta discapacitado en competir con todos los demás en un gran campeonato internacional.
A finales de febrero cuando sufrió un accidente con la lancha a la que iba, a 35 kilómetros por hora, por el río Vaal, cerca de Johannesburgo. "Chocamos contra una pieza metálica que había bajo el agua y me golpeé brutalmente en el interior de la barca. Me rompí la nariz, el pómulo, la mandíbula, huesos interiores de la cara, los labios y algunas costillas", relata sin dramatismo.
Tres meses después, ya está buscando la marca mínima en 400 (45.95) que le permita entrar en los Mundiales de Berlín de este verano. Su mejor marca es 46.25.
HOMBRE ELEFANTE : La Triste y Amarga Vida de Joseph Merrick
La historia de El hombre elefante es absolutamente fascinante, el horrible aspecto que le dio la naturaleza, escondía a una persona sensible, digna de admiración, y que solamente recibió insultos y desprecios durante la mayor parte de su vida. Creemos que su vida es un modelo a seguir de tolerancia y de compresión hacia todo aquello que nos resulta extraño.
Su verdadero nombre fue Joseph Carey Merrick, nació en Lee Street, Leicester el 5 de agosto de 1860, tuvo una infancia muy normal, su deformidad no comenzó a manifestarse hasta los 5 años. Su madre le protegía todo lo que podía de las burlas de los demás niños, y gracias a esto, pudo ir a la escuela hasta los 12 años. Por desgracia su madre murió, y su madrastra no quería vivir con alguien de su aspecto, por lo que Joseph tuvo que aprender a ganarse la vida a pesar de su aspecto. Ejerció diversos oficios, hasta que su deformidad se lo permitió, ya que esta iba cada vez a más.
La gente le empezaba a mirar horrorizada, y casi no podía salir a la calle, toda su cabeza estaba llena de enormes bultos, su mano derecha creció de forma desmesurada, aunque todo su cuerpo sufrió una terrible malformación
A Joseph se le ocurrió una idea que parecía su salvación, pero que llegaría a ser su ruina: pensó en cobrar por exhibirse, y de hecho, al principio, confesaba sentirse cómodo con lo que antes le causaba horror.
Sin embargo, las condiciones en las que fue exhibido fueron haciendo cada vez más vejatorias, los insultos de "su público" eran cada vez más hirientes, y empezó a ser un martirio.
En este momento, Joseph conoció a un hombre que cambió su vida: Frederick Treves un médico especialista en malformaciones, que se interesó por su caso tras una visita al circo en el que estaba. Le trató con cortesía y le hizo pruebas en el hospital, aunque por desgracia, su enfermedad fue tratada como incurable y devuelto al circo.
Su odisea no había hecho más que empezar. Los espectáculos de seres deformes empezaron a ser mal vistos y prohibidos, por lo que Joseph fue abandonado a su suerte, cubierto con una gran capa y una capucha, consiguió regresar a Londres, solo, sin familia, profesión, en un estado cercano a la locura.
Cuando estaban a punto de llevarle a un psiquiátrico, Joseph se acordó del Doctor Treves, y dijo que le conocía. Treves, al ver las lágrimas de su antiguo paciente y el estado en el que se encontraba, se lo llevó consigo al hospital, y gracias a su tesón y su profesionalidad, obtuvo fondos para dar a Joseph un hogar, su primera casa!.
Allí, le hacían pruebas médicas, para poder mejorar su vida, pero no solo eso, médico y paciente se hicieron amigos. Al conocer la naturaleza sensible y educada de Joseph, su amigo pensó en que sería bueno que conociera a alguna mujer. Una sencilla entrevista educada con una mujer, encargada de darle conversación y cogerle la mano, desató a emoción de Joseph, rompiendo a llorar: era la primera mujer que le tocaba, después de su madre.
Estos hechos, llegaron pronto a conocimiento de la gente, llegando muchas solicitudes de mujeres para poder visitar a un hombre tan sensible, siendo su invitada de honor la Princesa de Gales, la cual le visitó en varias ocasiones, y le regaló una foto dedicada. Consiguió cumplir además uno de sus sueños: estar en el campo, todo un mes de vacaciones en una casita del bosque. (imagen: tomografia computada del craneo de cráneo de Merrick)
Treves propuso a Merrick estudiarlo mejor para tratar de desentrañar su extraordinaria patología. "Si podemos conocer de qué se trata", razonaron juntos, "tal vez encontremos una forma de solucionarla". El Hombre Elefante se mostró de acuerdo. Menos de un mes más tarde, el 2 de diciembre de 1884, Treves presentó a Merrick, desnudo, exhibiendo su horrible fealdad ante los conturbados miembros de la Sociedad de Patología de Londres. Poco tiempo después, se realizó una segunda exhibición ante los mismos médicos —esta vez sin la presencia del paciente— donde Treves expuso los resultados de sus estudios y todos juntos debatieron acerca de la naturaleza y pronóstico de la enfermedad y de las posibilidades terapéuticas a aplicar. No tuvieron, como veremos, demasiado éxito.
En ese momento , cuando todo estaba por primera vez a su favor, sucedió lo peor: un día le encontraron muerto en su cuarto. Parece ser que la causa de su muerte, fue que se quedó dormido de pie, sobre la cama, en contra de su costumbre de dormir tumbado sobre un lado, y por el peso de su cabeza, se inclinó, y se desnucó.
Ni siquiera hoy se sabe con exactitud que enfermedad tuvo Joseph Carey Merrick.
En un párrafo de su autobiografía describe su apariencia así: "Mi cráneo tiene una circunferencia de 91,44 cm., con una gran protuberancia carnosa en la parte posterior del tamaño de una taza de desayuno. La otra parte es, por describirla de alguna manera, una colección de colinas y valles, como si la hubiesen amasado, mientras que mi rostro es una visión que ninguna persona podría imaginar. La mano derecha tiene casi el tamaño y la forma de la pata delantera de un elefante, midiendo más de 30 cm de circunferencia en la muñeca y 12 en uno de los dedos. El otro brazo con su mano no son más grandes que los de una niña de diez años de edad, aunque bien proporcionados. Mis piernas y pies, al igual que mi cuerpo, están cubiertos por una piel gruesa y con aspecto de masilla, muy parecida a la de un elefante y casi del mismo color. De hecho, nadie que no me haya visto creería que una cosa así pueda existir". El cráneo de Joseph Merrick era holgadamente mayor que su cintura."
La siniestra madrastra que le tocó en suerte fue peor que la más malvada de los cuentos infantiles. Merrick se preocupa, en su autobiografía, en describir los tormentos a que fue sometido por aquella mujer, que se entretuvo en abusar, durante años, de un niño huérfano, gravemente enfermo y horriblemente discapacitado. El nombre de la madrastra era Emma Wood Anthill, y se casó con el padre de Joseph en 1874, al fallecer su madre biológica: "Cuando yo tenía 13 años, ella hizo todo lo posible para conseguir que yo saliera a buscar trabajo. Obtuve un empleo en la fábrica de cigarros Freeman y trabajé allí por unos dos años. Luego, mi mano derecha comenzó a crecer, hasta que se volvió tan grande y pesada que ya no pude liar los cigarros, y tuve que irme. Ella me mandó por toda la ciudad para buscar trabajo, pero nadie quería contratar a un rengo deforme. Cuando volvía a casa para comer, ella solía decirme que había estado vagando y no buscando empleo. Se mofó tanto de mí, se burló y me despreció de tal manera, que dejé de regresar a casa a las horas de las comidas. Allí me quedaba solo, en las calles, con el estómago vacío
Adriana macias : otro ejemplo de superacion Humana
Para abrazar el éxito, no hay que meter las manos para quitar los obstáculos, hay que vivir los buenos y malos momentos. Ser feliz no depende de las circunstancias que nos rodean o de lo que tengamos o dejemos de tener físicamente, más bien es una decisión personal, que con lleva el aceptar las responsabilidades y consecuencias de nuestras decisiones”.
“Todos en la vida tenemos un reto que nos va a marcar, un parte aguas, para mí fue mi discapacidad. He aprendido muchas cosas positivas, he entendido que hay que quitarnos los zapatos del alma para vivir nuestra libertad, muchas veces juzgamos a los demás por nuestras decisiones y por nuestros temores, tratamos de ser alguien que no somos y nos quitamos la oportunidad de desarrollarnos”.
“Mi única intención es que las personas cuando vean a Adriana, se queden con esta visión: si Adriana que no tiene brazos intenta ser feliz, yo que tengo mis brazos, o que estoy en la misma circunstancia, entonces puedo lograr lo mismo o el triple de sueños que ha realizado Adriana, puedo ser mejor persona, y puedo ser feliz el triple. Ese es mi único deseo, ese es el trabajo que tenemos que hacer todos los días, ser mejores y ser más felices de lo que el día de hoy somos”.
Eso Fue todo ! Espero que les haya gustado!