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¿Qué es la Masculinidad? (Parte 1)

Info6/1/2011
Buenas, Taringueros.
He querido hacer esta investigación desde que me metí en el campo de la Psicología y la Sociología. Desde tiempos atrás, todos hemos querido saber qué es la masculinidad, qué es lo que entendemos cuando escuchamos esa palabra, de dónde viene, cómo es que se debe de justificar y complementar, cuál es su verdadero significado, etcétera. He trato de encontrar respuesta a todas estas preguntas, y ciertamente no he podido. Es un tema bastante difícil, pero he aquí algunos de los ensayos que he leído y que me han puesto a pensar.


¿Qué es la Masculinidad? (Parte 1)


¿Qué pasa cuando un grupo interdisciplinario de académicos y
profesionales se reúne en Nicaragua con el objetivo de reflexionar sobre
la masculinidad contemporánea? ¿Qué podrían decir que no se haya dicho
antes demasiadas veces?

Quisiéramos compartir nuestras impresiones de lo que se logró y no pudo
lograrse en un grupo de hombres y mujeres con las características
mencionadas que se convocó ocho veces en la Universidad Centroamericana
en mayo y junio de 1995. Los autores de este ensayo fueron
co-facilitadores del grupo. Los quince miembros del grupo representaban
psicología, sociología, derecho, historia, letras, filosofía, economía,
educación, etc. La condición interdisciplinaria del grupo contribuyó a
que hubiera una cierta dificultad en llegar a un consenso, pero también
fue la fuente de una presión para precisar muy bien los términos básicos
usados por cada participante.



Pasamos la primera hora describiendo nuestras expectativas. Algunos
hombres querían enfrentar su propio machismo. Otros buscaban conceptos
o modelos para aplicar en su trabajo académico o profesional. Algunas
mujeres feministas sentían un deseo de acompañar un proceso entre
hombres que habían esperado desde hacía ya muchos años, lo cual se
evidenciaba en sus propios análisis de la feminidad.

El grupo estaba claramente dividido entre los que buscaban una
transformación personal a través del proceso del grupo, ofreciendo sus
propias vivencias masculinas problemáticas para el estudio de los demás
participantes, y por otro lado, los que concibieron la tarea más
académicamente como la búsqueda de una teorización más adecuada sobre la
masculinidad. Concluimos con la decisión de aceptar los dos objetivos,
dado que sería una reproducción de un rasgo negativo de la masculinidad,
el separar la teoría de la vivencia como si la primera no nos tocara a
todo(a)s a nivel personal. Nos dimos a la tarea de intentar una
definición adecuada de la masculinidad y en base a nuestras propias
vivencias.

Para abrir la discusión de la próxima sesión, los facilitadores
propusieron la siguiente definición de la masculinidad, la cual
representa una síntesis de varios trabajos psicológicos recientes sobre
el tema: La masculinidad es lo que cualquier persona hace para sentirse
en control, en el centro, fuerte, importante, con el poder, arriba, es
decir, "hombre", y para no sentirse controlado, en la periferia, débil,
sin importancia, sin poder, abajo, "mujer". Pasamos el resto de la
sesión analizando los méritos y los defectos de esta perspectiva. Así
logramos mucho, porque se pudo ampliar nuestro concepto colectivo de la
masculinidad en función de los requisitos intelectuales de todos las
disciplinas y profesiones presentes, y a la luz de las varias vivencias
que compartieron algunos miembros del grupo.

masculinidad


Entre los defectos más importantes de esta definición, señalamos los
siguientes:

* Esta definición sólo toca una manifestación temporal de la
masculinidad, una construcción particular de la personalidad en una
época determinada de la historia. Es decir, se reconoce que esta
estructura capta algo de lo que es la masculinidad hoy día, pero que
ella no siempre ha sido ni tiene que ser así. Pero, la mayoría opinó
que esta definición describe mucho de lo que es reconocido como la
masculinidad tradicional occidental.

* Pareciera que la masculinidad se reduce, en el concepto propuesto, a
una búsqueda de poder y nada más. La búsqueda de poder puede ser motivo
de cualquier persona, y no necesariamente una del sexo masculino. La
definición necesita un elemento que vincule más directamente esta
estructura psíquica a los hombres como hombres, a su experiencia, al
cuerpo masculino, y a su conducta.

* La definición es muy negativa. La masculinidad debe tener algunos
rasgos positivos. Los participantes que defendían la definición
"negativa" propusieron que esto es exactamente el porque de apoyar una
desconstrucción o una trascendencia de la masculinidad. Los otros
opinaron que siempre va a haber una masculinidad opuesta a la feminidad
y por ello se trata de mejorar a ambas en base de sus rasgos positivos.

* La definición asume una bipolaridad cuando es claro que no existen
ejemplos puros de la masculinidad o la feminidad, ni siquiera a nivel
simbólico. Además, se podría argumentar que no existe una única
estructura de la masculinidad sino muchas masculinidades, por ejemplo,
los eunucos, los heterosexuales, los fascistas, los travestis, los
físico-culturistas. Pero )hasta que punto, nos preguntamos, hay que
esforzarse por tomar en cuenta la singularidad? )No se podría encontrar
unas dos o tres tipos esenciales para fines del análisis (a pesar del
riesgo tán temido hoy día de la esencialización)?

* )Donde están las dimensiones estructurales, sociales, históricos, y
culturales de la masculinidad en esta definición?

Para tomar en cuenta algunos de estos defectos, varios participantes
estaban de acuerdo con la ampliación siguiente de la definición
original, la masculinidad sería "todo lo que se asocia con la conducta
típica de los hombres en una determinada sociedad o cultura". Otros no
querían perder el elemento "negativo"-crítico de la original y alguien
propuso una reflexión más profunda sobre la construcción del poder
masculino, porque éste parece estar en el centro del asunto.

Acerca de esta cuestión, nosotros los autores de este ensayo, opinamos
que independientemente de que la masculinidad esté determinada
históricamente y de que la retención del poder no sea el único elemento
que la define, en este momento histórico y en este hemisferio, la
masculinidad se define como una identidad que se desarrolla a partir de
la dominación de otras personas con menos poder. Pensamos además que la
socialización tradicional del los varones en el seno del la familia
juega un papel central en la reproducción del poder masculino, empezando
con la necesidad que siente el niño de separarse de la madre para
sentirse "hombre".


qué es ser hombre


Las sesiones siguientes se dedicaron al tema del poder masculino y a
docenas de temas estrechamente vinculados a ello. A pesar de nuestros
esfuerzos para concentrarnos sobre un tema escogido, siempre salimos a
discutir otras cuestiones. Al principio esto nos molestó, pero luego
comprendimos que la preocupación por encasillar todo dentro de un plan
determinado es otro rasgo de la racionalidad masculina que también
necesita ser transgredido.

A propósito de la transgresión y de los múltiples temas vinculados al
poder, uno de los temas discutidos fue el de la homosexualidad como una
práctica que reproduce las relaciones de poder entre los hombres y las
mujeres.

Los facilitadores presentaron el trabajo del antropólogo Roger Lancaster
en su libro Life is Hard, en el cual se dice que la versión nicaragüense
de la homosexualidad, el cochón, es también un producto del machismo.
Las y los participantes estuvieron de acuerdo con la observación de
Lancaster de que en Nicaragua el cochón se define como el varón que en
una relación sexual es penetrado, dominado, afeminizado a diferencia del
activo que penetra, domina, y así se masculiniza. El varón que es
penetrado pierde masculinidad mientras que el que penetra la gana. Esto
quiere decir que en Nicaragua, en muchos casos, ni siquiera la
homosexualidad escapa a la bipolaridad dominante-dominado/a. Los
varones heterosexuales nicaragüenses parecen no temerle a la relación
íntima entre hombres sino a ser dominados por otros hombres, es decir,
el temor a que la práctica homosexual implique una pérdida de la
masculinidad.

adriansuelas


Desde esta lógica de la mayoría de los varones Nicaragüenses, el
comprometerse con un esfuerzo por desconstruir la masculinidad
tradicional, sería signo de la homosexualidad. Si no se es un hombre a
imagen y semejanza de la representación social del mismo, entonces, se
es cochón. El temor a ser estigmatizado como cochón mantiene a muchos
hombres alejados de un esfuerzo consciente por desaprender el machismo,
a pesar de su inconformidad con el ser presionado a cumplir con las
destructoras e inalcanzables exigencias del hombre tradicional.
En muchas de las reflexiones del grupo, vimos que la masculinidad, como
todos los conceptos sociales, sólo existe en función de sus mediaciones
socioculturales, históricas, y psicológicas. Por esto, no se puede
hablar de la construcción del poder masculino sin pasar casi de
inmediato a los temas de: la socialización del varón (inclusive el papel
de la madre en la reproducción del machismo); las fuentes de la
desigualdad entre los géneros en la división de la sociedad en clases
económicas; el racionalismo, la ciencia, y la tecnología como mecanismos
del poder masculino; el papel de las religiones en la sustentación del
patriarcado; los juegos de niños y los deportes como sitios de la
construcción de la imagen del hombre; la posibilidad que aun en las
mujeres liberadas existen deseos inconscientes del hombre fuerte,
dominante. Tal vez Michel Foucault tenía razón cuando escribió que un
día el concepto del Hombre desaparecería de las ciencias humanas -- por
lo menos, en nuestro grupo de reflexión sobre la masculinidad, el Hombre
siempre desapareció cuando analizamos los determinantes de su conducta y
de su estructura psíquica.

Sin embargo, para que el Hombre (como género dominante) realmente
desaparezca es necesario intervenir en las fuerzas que determinan la
construcción del poder masculino. La desconstrucción de la masculinidad
implica la desarticulación de los aspectos de la religión, el
racionalismo, el arte, la ciencia, la tecnología y de todas aquellas
instituciones que promueven y sostienen el poder masculino. En la
última sesión llegamos de nuevo a esta conclusión cuando analizamos el
fenómeno de las frecuentes violaciones de niñas en Nicaragua. Quedó
claro que la solución será una cuestión de cambios en varios niveles, en
el periodismo, en las leyes sexistas, en las actitudes de la policía, en
la socialización de los niños varones, en la publicidad, etc. Es una
lucha que los hombres tienen que tomar ahora como su propia
responsabilidad.

Para aterrizar este análisis abstracto, quisiéramos hacer un intento por
profundizar en la construcción histórica de la imagen del poder
masculino en Nicaragua. Dentro del concepto de la masculinidad
tradicional el hombre es más hombre a medida que asciende en los
estratos de poder. No era casual, por ejemplo, que durante el tiempo en
que Somoza gozó de mejor imagen, el pueblo de Nicaragua se refiriera a
Jl como "El Hombre". Si Somoza era "El Hombre" se suponía que los
varones Nicaragüenses debíamos aspirar a ser como Jl cuando fuéramos
grandes. Sin embargo, llegó un momento en que Somoza llegó a ser la
encarnación de las características masculinas más negativas llevadas a
los extremos. Se convirtió en un tirano genocida odiado por todas/os.
Si Somoza era "El Hombre", los que no eran como Jl, tampoco querían
serlo.

¿Qué es la Masculinidad? (Parte 1)


La lucha por desconstruir al hombre Somoza condujo a muchos/as varones y
mujeres a buscar en la historia a otro varón, cuya muerte le había
valido a Somoza convertirse en el hombre fuerte de Nicaragua. Ese
hombre pequeño que enfrentó al gigante del norte con un "pequeño
ejército loco" fue la inspiración de quienes derrocaron al dictador con
la intención de destruir todo lo negativo que Jl encarnaba. La
Revolución destruyó al dictador y a su ejército genocida, la Guardia
Nacional, pero no destruyó todo las características negativas de aquel
Hombre. El hombre que Somoza encarnó y procreó sigue viviendo en el
interior de muchos de los varones Nicaragüenses, a pesar de los
esfuerzos de muchos Sandinistas de vivir como "hombres nuevos" en
solidaridad con sus compañeras.

Es cierto que la mayoría no son ni genocidas, ni explotadores del
pueblo, pero todavía siguen cultivando la personalidad autoritaria que
ha caracterizado tradicionalmente a los hombres. Muchos varones, por
ejemplo, mientras en la calle apoyan las demandas justas de los
campesinos o de los trabajadores de la construcción, en la casa
responden con un "yo no me hago cargo de chavalos" ante las demandas
justas de su compañera de tener un tiempo para sí misma.

Desconstruir la masculinidad en Nicaragua y en el resto del mundo
significa al menos deshacernos del dictador que muchos llevamos por
dentro. Además significa insistir en la propagación de la democracia
participativa (que incluye el principio de la igualdad de todos los
seres humanos y el respeto por sus derechos fundamentales) en todas las
instituciones y esferas de la vida.


México




Con su ayuda, quiero completar mi investigación. Es mi segunda parte subiré un cuestionario hecho por mi, para tener en claro qué es la masculinidad. Espero puedan ayudarme. Muchas gracias por comentar.
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