Por si no quedó claro, ¡yo odio la política!
Por segunda vez en la semana, me vuelven a preguntar “¿por qué no hacés política?”. Y por segunda vez en estos últimos 7 días, respondí “¡porque ODIO a la política!”. Todos se quedan medio desajustados con la respuesta, sabiendo que escribo sobre el tema y hasta en la red me toman como un blog antikirchnerista (cosa parcialmente cierta). Por eso, me colocan como relacionado o apasionado de la política (cosa totalmente falsa).
Varios comentaristas (de la vida real y del blog) intentaron hacerme notar que si hablo sobre política, hago política. Nada más falso que eso. ¿Acaso si hablo sobre medicina demuestro mi interés por ser médico, soy médico o me gusta la medicina? ¿Si hablo sobre el delito, me va a interesar el delinquir, el ser ladrón o me apasiona el robo?
Entiéndase que tampoco uno se inmiscuye en algo exclusivamente porque le guste, sino también porque lo considere prioritario o tenga un valor mayor en ciertos momentos. Si yo tengo pasión por la computación, pero secuestran a mi familia, ¿mi interés me convierte en un experto en seguridad? ¿Sería lógico que escribiese sobre el último programa de edición de audio salido al mercado y desentenderme de mi situación personal y la de mi familia?
Comprendan que el escribir sobre algo puede ser circunstancial a la época o la localización, pero de ninguna manera se puede tomar como un estandarte que esa persona lleve con ansias por el resto de su vida. Es lo que ocurre en mi caso: los escrítos políticos son circunstanciales a éstas épocas convulsionadas, una de las peores en la Historia Argentina (y también mundial, si miramos el macroescenario).
Mis opiniones, informes y reflexiones sobre el kirchnerismo no son de lo que me hubiera gustado escribir aquí, pero otra no quedaba. Como dije en otras entradas y en las redes sociales, no puedo escribir sobre (por ejemplo) la mejor forma de criar a un chico, si con la política kirchnerista actual de liberar el país a los delincuentes, a ese chico lo pueden matar en cualquier instante; tampoco puedo hablar de los errores en nombre de la libertad, si (como otro ejemplo) estamos llenos de sindicalistas que mansillan ese derecho junto a muchos otros. Primero lo primero, lo crítico por delante, y el hobby para después.
Pero mi límite no es el kirchnerismo, porque considero que, si bien son lo peor de la política, hay otros que vienen detrás con el mismo ánimo de destrucción (aunque sin tanto poder y pericia). Y la política es determinante, siempre, porque se inmiscuye en todas las demás categorías: si hablamos de educación, salud, sociedad, seguridad y demás, invariablemente terminaremos hablando sobre política, porque los lineamientos generales se bajan por esa rama. ¿Para qué filosofar sobre la necesidad de un cambio en el aprendizaje, cuando la bajada de línea oficial es tratar de hacer votantes tontos? ¿Cómo hablar sobre libertad si la pertenencia a un partido político hace ideológicamente homogéneos a todos sus miembros? Entiéndase entonces que siempre estaremos en terrenos pantanosos, donde deberemos luchar en dos frentes a la vez. Pero eso no nos convierte en políticos, sino en realistas.
Yo vivo y dejo vivir, a menos que intenten no dejarme vivir a mí tampoco. Y como muestra, este blog: empezó bajo el mando de Néstor Kirchner, pero nunca hablé sobre él en ningún momento; recién al tercer mes del mandato de su esposa es cuando se superó mi límite de tolerancia sobre lo que un político podía hacer contra el país entero y contra los míos. Y probablemente deje de hablar de política en cuanto se vaya Cristina Fernández de Kirchner, a menos que, otra vez, se supere el límite aceptable de corrupción de poder en el sistema imperfecto e impreciso actual.
Mi visión personal es que la política es lo peor que pudo haber inventado el ser humano en contra del ser humano. Una ideología que hacer primar la imagen por sobre las acciones de bienestar, no es ni siquiera digna de tener en cuenta como sistema realista de conducción. Se hace según la imagen que tenga cierta medida y lo que digan las encuestas, no porque debe hacerse para mejorar el todo. Un sistema de mayorías en donde el voto de un inadaptado social vale lo mismo que el de un médico que se juega la vida en medio de una selva perdida en el norte, no puede dejar nada bueno.
Noten también que eso tampoco puede cambiarse desde dentro, porque todo el sistema político está mal. Uno no puede elegir al mejor candidato en un sistema disfuncional, porque sería como intentar elegir el mejor auto de fórmula 1 para correr en una pista de barro con baches de 2 metros, en donde la meta siempre está en el fondo de un barranco. Y esa es la razón por la que desde hace elecciones y elecciones, termino votando en blanco. Para llegar a ser político en este sistema, no es necesario un estadista, sino un profesional de la mentira y el engaño.
Éso es lo que traté de explicarles a la ya media docena de personas que me pidieron que escribiera las bases (filosóficas o en forma de carta orgánica) para asentar un nuevo partido político con todas las de la ley. No me siento un faro al respecto, soy un iletrado en política, no tengo pasión en el tema, no siento la necesidad de correr carreras en pistas bacheadas y desviadas con mi propio auto.
Yo prefiero un trabajo más fino. Corroer (no tengo miedo en decirlo) las bases de la política actual, pero desde fuera y a base de filosofía, neuronas, consulta, discusión, consenso y promedio, y nunca perdiendo el fin del nuevo sistema: el bienestar del ser humano. Y ni siquiera podría llamarse política, porque sería un sistema de interacción humano por los humanos, como ocurre con casi cualquier otra Institución. Pero ese trabajo es más largo también, porque necesita derribar y reconstruír edificaciones enteras (no solamente en política), y no siempre sabiendo que la nueva construcción va a ser duradera o completamente funcional, pero sería un comienzo para empezar a cambiar todo para bien.
Ahora que leo esto último, es exactamente lo que busco en cada uno de los temas que nos tocan a diario. Pero siempre la política estará por delante, ¿verdad? Tengo la esperanza de poder debatir alguna vez sobre temas importantes y serios, pero hoy, es lo que hay. ¡La ODIO!
info: http://camaleonx.wordpress.com
Por segunda vez en la semana, me vuelven a preguntar “¿por qué no hacés política?”. Y por segunda vez en estos últimos 7 días, respondí “¡porque ODIO a la política!”. Todos se quedan medio desajustados con la respuesta, sabiendo que escribo sobre el tema y hasta en la red me toman como un blog antikirchnerista (cosa parcialmente cierta). Por eso, me colocan como relacionado o apasionado de la política (cosa totalmente falsa).
Varios comentaristas (de la vida real y del blog) intentaron hacerme notar que si hablo sobre política, hago política. Nada más falso que eso. ¿Acaso si hablo sobre medicina demuestro mi interés por ser médico, soy médico o me gusta la medicina? ¿Si hablo sobre el delito, me va a interesar el delinquir, el ser ladrón o me apasiona el robo?
Entiéndase que tampoco uno se inmiscuye en algo exclusivamente porque le guste, sino también porque lo considere prioritario o tenga un valor mayor en ciertos momentos. Si yo tengo pasión por la computación, pero secuestran a mi familia, ¿mi interés me convierte en un experto en seguridad? ¿Sería lógico que escribiese sobre el último programa de edición de audio salido al mercado y desentenderme de mi situación personal y la de mi familia?
Comprendan que el escribir sobre algo puede ser circunstancial a la época o la localización, pero de ninguna manera se puede tomar como un estandarte que esa persona lleve con ansias por el resto de su vida. Es lo que ocurre en mi caso: los escrítos políticos son circunstanciales a éstas épocas convulsionadas, una de las peores en la Historia Argentina (y también mundial, si miramos el macroescenario).
Mis opiniones, informes y reflexiones sobre el kirchnerismo no son de lo que me hubiera gustado escribir aquí, pero otra no quedaba. Como dije en otras entradas y en las redes sociales, no puedo escribir sobre (por ejemplo) la mejor forma de criar a un chico, si con la política kirchnerista actual de liberar el país a los delincuentes, a ese chico lo pueden matar en cualquier instante; tampoco puedo hablar de los errores en nombre de la libertad, si (como otro ejemplo) estamos llenos de sindicalistas que mansillan ese derecho junto a muchos otros. Primero lo primero, lo crítico por delante, y el hobby para después.
Pero mi límite no es el kirchnerismo, porque considero que, si bien son lo peor de la política, hay otros que vienen detrás con el mismo ánimo de destrucción (aunque sin tanto poder y pericia). Y la política es determinante, siempre, porque se inmiscuye en todas las demás categorías: si hablamos de educación, salud, sociedad, seguridad y demás, invariablemente terminaremos hablando sobre política, porque los lineamientos generales se bajan por esa rama. ¿Para qué filosofar sobre la necesidad de un cambio en el aprendizaje, cuando la bajada de línea oficial es tratar de hacer votantes tontos? ¿Cómo hablar sobre libertad si la pertenencia a un partido político hace ideológicamente homogéneos a todos sus miembros? Entiéndase entonces que siempre estaremos en terrenos pantanosos, donde deberemos luchar en dos frentes a la vez. Pero eso no nos convierte en políticos, sino en realistas.
Yo vivo y dejo vivir, a menos que intenten no dejarme vivir a mí tampoco. Y como muestra, este blog: empezó bajo el mando de Néstor Kirchner, pero nunca hablé sobre él en ningún momento; recién al tercer mes del mandato de su esposa es cuando se superó mi límite de tolerancia sobre lo que un político podía hacer contra el país entero y contra los míos. Y probablemente deje de hablar de política en cuanto se vaya Cristina Fernández de Kirchner, a menos que, otra vez, se supere el límite aceptable de corrupción de poder en el sistema imperfecto e impreciso actual.
Mi visión personal es que la política es lo peor que pudo haber inventado el ser humano en contra del ser humano. Una ideología que hacer primar la imagen por sobre las acciones de bienestar, no es ni siquiera digna de tener en cuenta como sistema realista de conducción. Se hace según la imagen que tenga cierta medida y lo que digan las encuestas, no porque debe hacerse para mejorar el todo. Un sistema de mayorías en donde el voto de un inadaptado social vale lo mismo que el de un médico que se juega la vida en medio de una selva perdida en el norte, no puede dejar nada bueno.
Noten también que eso tampoco puede cambiarse desde dentro, porque todo el sistema político está mal. Uno no puede elegir al mejor candidato en un sistema disfuncional, porque sería como intentar elegir el mejor auto de fórmula 1 para correr en una pista de barro con baches de 2 metros, en donde la meta siempre está en el fondo de un barranco. Y esa es la razón por la que desde hace elecciones y elecciones, termino votando en blanco. Para llegar a ser político en este sistema, no es necesario un estadista, sino un profesional de la mentira y el engaño.
Éso es lo que traté de explicarles a la ya media docena de personas que me pidieron que escribiera las bases (filosóficas o en forma de carta orgánica) para asentar un nuevo partido político con todas las de la ley. No me siento un faro al respecto, soy un iletrado en política, no tengo pasión en el tema, no siento la necesidad de correr carreras en pistas bacheadas y desviadas con mi propio auto.
Yo prefiero un trabajo más fino. Corroer (no tengo miedo en decirlo) las bases de la política actual, pero desde fuera y a base de filosofía, neuronas, consulta, discusión, consenso y promedio, y nunca perdiendo el fin del nuevo sistema: el bienestar del ser humano. Y ni siquiera podría llamarse política, porque sería un sistema de interacción humano por los humanos, como ocurre con casi cualquier otra Institución. Pero ese trabajo es más largo también, porque necesita derribar y reconstruír edificaciones enteras (no solamente en política), y no siempre sabiendo que la nueva construcción va a ser duradera o completamente funcional, pero sería un comienzo para empezar a cambiar todo para bien.
Ahora que leo esto último, es exactamente lo que busco en cada uno de los temas que nos tocan a diario. Pero siempre la política estará por delante, ¿verdad? Tengo la esperanza de poder debatir alguna vez sobre temas importantes y serios, pero hoy, es lo que hay. ¡La ODIO!
info: http://camaleonx.wordpress.com