Movimientos previos a la batalla:
En la primavera de 331 a. C., Alejandro dejó Egipto regresando a Tiro donde estaba su flota. De allí se dirigió a Antioquía, cruzando el valle del río Orontes, y llegó al Río Éufrates a la altura de Tapsaco, donde fundó la ciudad de Niceforio para que fuera una plaza fuerte y depósito de los suministros del ejército. Aquí supo que Darío se encontraba en Arbelas, por lo que cruzó el Tigris y se dirigió hacia el norte bordeando la ribera oriental del río.
Darío había reclutado un nuevo ejército tras su derrota en Issos. Desde Babilonia avanzó hacia el norte, pasó a la orilla izquierda del Tigris y continuó hacia Arbelas, donde estableció su aprovisionamiento y su harén. Luego dirigió el ejército a Gaugamela, lugar que tenía una amplia llanura que favorecería el movimiento de sus numerosas tropas montadas. Incluso procedió a nivelar el terreno y eliminar los obstáculos, convirtiendo Gaugamela en un inmenso campo de maniobras apto para que se desplazaran sus carros provistos con guadañas en las ruedas.
Como ocurre frecuentemente con el tamaño de los ejércitos que combatieron en la época antigua, los historiadores modernos dudan de las cifras dadas por los historiadores antiguos.
Los historiadores modernos han estimado que el ejército persa estaba compuesto por unos 92.000 combatientes. Aunque siguiendo datos modernos se puede estimar que de esos 92.000 combatientes, tan sólo 70.000 eran soldados propiamente dichos, mientras que como soldados profesionales el ejército persa contaba con 4.000 mercenarios griegos y 8.000 de infantería pesada, en la época denominados Inmortales. Además, unos 20.000 caballeros eran considerados propiamente como caballería pesada profesionalizada, el resto de los guerreros se consideran reclutas ocasionales con cierto entrenamiento: arqueros y caballería ligera. Los otros 22.000 combatientes fueron campesinos reclutados a toda prisa y prácticamente sin entrenamiento, por lo que su importancia militar fue escasa y ni siquiera llegaron a combatir, puesto que huyeron a la vez que Darío.
Ubicación espacial:
Efectivos:
Las cantidades son aproximadas porque no tuve tiempo de tomar lista.
Alejandro: 45.050
Caballería:
Heatiroi: 2.100
Prodomoi: 600
Tesalios: 2.100
Griegos: 750
Paeonia: 300
Tracios: 500
Arqueros mercenarios: 300
Griegos mercenarios: 300
TOTAL: 7.050
Infantería pesada :
Falangistas: 12.000
Hoplitas griegos: 7.000
Hipaspistas: 3.000
Griegos mercenarios: 9.000
TOTAL: 29.000
Infantería ligera:
Tracios: 6.000
Agrianos: 1.000
Ilirios: 1.000
Cretenses: 1.000
TOTAL : 9.000
Darío: 91.000
Caballería:
Guardia Real: 1.000
Persas: 1.000
Indios: 1.000
Carios: 1.000
Susianos: 1.000
Cadusios: 1.000
Sacesianos: 1.000
Medos: 2.000
Albanios: 1.000
Hircanios: 1.000
Tapuritas: 1.000
Daeos: 1.000
Aracosios: 2.000
Masagetas: 2.000
Bactrianos (camellos) ligeros: 1.000
Bactrianos pesados (camellos): 6.000
Capadocios: 1.000
Armenios: 2.000
Sirios: 1.000
Partos: 2.000
Mesopotamios: 1.000
Escitas: 4.000
TOTAL: 35.000
Infantería pesada:
Guardia Real: 2.000
Griegos mercenarios: 2.000
TOTAL: 4.000
Infantería ligera:
Ejército regular: 2.000
Levas (soldados reclutas sin entrenamiento provenientes de las tribues locales): 50.000
TOTAL: 52000
A estos efectivos habría que sumar del lado persa 50 carros armados y 15 elefantes de los Darío esperaba mucho y que nada positivo aportaron.
Infantes persas:
Falange macedonia en formación de combate (ocho líneas de fondo):
Disposición de las tropas:
Darío III utilizó la llanura de Gaugamela como si se tratase de un inmenso terreno de maniobras, en el cual colocó a su ejército en el siguiente orden de batalla:
-El ala izquierda formada por la caballería bactriana y, junto a ella, la tribu de los dahaus (tribu escita) y los de Aracosia, seguidos a continuación por los persas (infantería y caballería mezcladas), los susianos y los cadusianos.
-El ala derecha lo formaban las tropas de la Siria baja y de Mesopotamia, con los medos, partos, etc.; en el centro, donde se hallaba el propio Darío III con su carro, estaban formados los persas propiamente dichos, los arqueros y una vanguardia de 50 carros con guadañas y los elefantes, conformando la línea de choque más profunda del ejército persa; y por último, y a la vanguardia del ala izquierda, figuraba la caballería escita y unos mil jefes bactrianos y un centenar de carros con guadañas, mientras que en el ala derecha estaba la caballería de Armenia y de la Capadocia, más cincuenta carros.
Por su parte, Alejandro Magno desplegó su ejército de un modo muy distinto, no sólo por la gran diferencia numérica, sino también por su propia concepción militar y estratégica.
-El ala derecha estaba formada por los Compañeros, los hipaspistas y, probablemente, tres taxeis de la falange.
Hacia la derecha se hallaba el escuadrón real de Clito, caballería pesada.
Un poco a su izquierda, los escuadrones de Glamias, Sópolis, Heráclides, Demetrio, Meleagro y Hageloco.
El total de la caballería se hallaba bajo el mando de Filotas, hijo de Parmenio.
A continuación, venían la Agema y los hipaspistes, bajo el mando de Nicanor.
La falange iba ordenada como sigue:
La brigada de Como, a la derecha; luego las de Pérdicas, Meleagro, Polisperconte, Simmias y Crátero.
Como en anteriores batallas, Crátero mandaba la infantería del ala izquierda.
También en dicha ala se encontraba la caballería griega, bajo Eriginio, y la de Tesalia, bajo las órdenes de Filipo.
Toda el ala izquierda iba mandada por Parmenio, a cuyo alrededor se alineaban los jinetes de Farsalia.
La novedad de Alejandro se basó en aplicar una segunda línea de refuerzos detrás de la línea frontal para duplicar a su falange, dejando así un espacio vacío entre ambas. Esta segunda línea de reserva consistía en dos columnas volantes, una tras de cada ala, colocadas formando ángulo con el frente, a las que Alejandro cursó orden de que en caso de ataque lateral, realizaran un movimiento oblicuo para parar al enemigo (formación imitada luego por todas las tropas de infantería del mundo en combate contra la caballería: el famoso cuadrado/cuadro).
Si tal cosa no sucediese, su misión era la de replegarse al centro para reforzar el frente. Esta segunda línea estaba compuesta por ilirios, mercenarios griegos y tracios.
Desarrollo de la batalla:
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Alejandro tomó el mando del ala derecha de la caballería de compañeros (hetairoi), mientras que Darío III permaneció en el centro, en medio de sus tropas. Para ocupar el máximo terreno posible, Alejandro decidió alargar su flanco derecho. Avanzaba al trote para que le siguieran de cerca sus batallones de tiradores de élite (soldados de a pie equipados con hondas o lanzas de corto alcance), que Alejandro tenía como tropas de apoyo. Dicha táctica le sirvió para hacer que el ejército persa no se percatara de su presencia. Los falangitas y la caballería de Tesalia y Tracia, situada en el ala izquierda bajo el mando de Parmenión, tenían que mantener su posición durante todo el tiempo posible.
Ocupación máxima del terreno
El plan de Alejandro funcionó: las tropas A, B y C (letras asignadas arbitrariamente para permitir una definición rápida) les bloquearon el paso, creando así una brecha en el ejército persa. Dando un rápido revés, Alejandro dio media vuelta para dirigirse a la brecha. Los honderos y los lanzadores de jabalina que hasta entonces estaban tapados por el ala derecha de la caballería se descubrieron y llevaron a cabo su misión. En los demás frentes, la caballería del ala izquierda y la infantería de Alejandro resistieron a pesar de todo la embestida de los carros persas sobre el centro macedonio.
Retirada de Darío
Los honderos y lanzadores de jabalina atacaron a las tropas A, B y C para impedirles realizar sus maniobras. Al desestabilizarse, estas tropas perdieron la formación. Alejandro se metió de lleno en la brecha y decidió ir a por Darío III, subido en su carro y protegido por la Guardia Real. Cuando Darío vio lo que Alejandro pretendía hacer, comprendió que no le quedaba más opción que huir. Su huida desmoralizó a las tropas. En los otros frentes, el ala izquierda y la falange comenzaron a dar signos de debilidad ya que las tropas que les atacaban no oyeron la señal de retirada por encontrarse en medio del fragor de la batalla y alejados del rey persa.
Persecución de Darío:
Tal y como ocurrió en la Batalla de Issos, Alejandro estuvo a punto de capturar a Darío, pero la caballería del ala izquierda estaba muy debilitada. Alejandro decidió entonces dejar ir a Darío para poder salvar a su ejército. Aprovechando la situación en que se encontraban los macedonios, las tropas persas huyeron del campo de batalla con sus jefes. Alejandro tenía la victoria asegurada, a pesar de que al principio de la batalla su posición no era favorable, pero quedó decepcionado por no haber podido capturar o matar al Gran Rey.
Darío huye con su guardia de Inmortales y la caballería bactriana. Alejandro y sus compañeros les persiguieron en vano durante 120 km. Darío murió poco después en las montañas de Media, asesinado por sus dignatarios. A raíz de esta victoria, Alejandro es coronado como rey de Asia en una ceremonia fastuosa celebrada en Arbela y a su llegada a Babilonia.
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