HOY DIA DE NUEVO LES TRAIGO LOS SAMURAIS PERO DIFERENTE CONTENIDO.
CREDO SAMURAI.
Inspira…. expira….. mira al espacio vacío a tu alrededor
y a la multitud de pensamientos que vienen y van en tu cabeza.
Inspira… expira… y repite conmigo:
No tengo recursos,
hago de mí humildad mí apoyo.
No tengo el don de la magia,
hago de mí fortaleza de ánimo mí poder mágico.
No tengo vida ni muerte,
hago del eterno mí vida y mí muerte.
No tengo cuerpo,
hago del valor mí cuerpo.
No tengo ojos,
hago del resplandor del rayo mis ojos.
No tengo orejas,
hago del buen sentido mis orejas.
No tengo miembros,
hago de la vivacidad mis miembros.
No tengo proyecto,
hago de la oportunidad mí designio..
No soy un prodigio,
hago del respeto al Dharma mí milagro.
No tengo principios,
hago de la adaptabilidad a todas las cosas mis principios.
No tengo amigo,
hago del espíritu mí amigo.
No tengo enemigo
hago de la distracción mí enemigo.
No tengo armadura,
hago de la benevolencia y la rectitud mí armadura.
No tengo fortaleza,
hago de la sabiduría inmutable del espíritu mí fortaleza.
No tengo espada,
hago del silencio del espíritu mí espada.


El samurai ante la muerte
Después de un fracaso u otro acontecimiento deshonroso, muchos samurai preferían darse muerte cortando su abdomen con su espada para tener un fin honorable: esta práctica se llama hara-kiri (“corte de estómago”). El suicidio ritual es parte del código del bushido y se conoce como seppuku. Otras razones para cometer seppuku era la muerte del señor o daimyo, o bien mostrar inconformidad en contra de alguna decisión o actitud del daimyo. La idea de que más vale una muerte honorable que una vida deshonrada es parte de la mentalidad japonesa hasta la actualidad. Los ronin (samurai sin señor) eran samurai deshonrados y eran marginados por la sociedad: se convertían en limosneros, alcohólicos, asesinos. A pesar de su aspecto fiero, los samurai cumplían una serie de estrictas reglas de cortesía hacia su oponente. Cada combatiente solía dar su nombre, linaje y hazañas anteriores de heroísmo. Una vez terminada la lucha, el samurai victorioso tenía la costumbre de elogiar el valor de su oponente derrotado, antes de cortarle la cabeza. También practicaban una cortesía macabra: antes de la batalla, el samurai quemaba incienso en su casco de manera que, en caso de ser decapitado, su cabeza oliera bien.

Los pechin.
Pechin.
Los pechin (親雲上 Pēchin?) son el equivalente de los samurái japoneses en Okinawa y Ryūkyū. En el Reino Ryūkyū (Okinawa), los guerreros de la clase pechin se llamaban a sí mismos samurái, por lo que se emplean indistintamente los términos "pechin", "samurái de Ryūkyū" y "samurái de Okinawa".
Sistema de castas en Okinawa.
Los pechin formaban parte de un complejo sistema de castas que se mantuvo durante siglos en Okinawa. Constituían la clase guerrera encargada de hacer cumplir la ley y proporcionar defensa militar a la nación, el reino de Okinawa o el de Ryūkyū. El color del sombrero denotaba el rango específico de un samurái de Okinawa.
Sistema de castas de Okinawa:
Realeza - Familia Shō
Oji (王子 Ōji?): Príncipe
Aji o Anji (按司 Aji?): descendiente del príncipe, rama cadete de la Casa Real
Shizoku - clases privilegiadas
Uekata u Oyakata (親方 Uēkata?): Señor
Pechin (親雲上 Pēchin?)
Pekumi (親雲上 Pēkumī?): pechin superior
Satunushi Pechin (里之子親雲上 Satunushi Pēchin?): pechin medio
Chikudun Pechin (筑登之親雲上 Chikudun Pēchin?): pechin inferior
Satunushi (里之子 Satunushi?): paje superior
Chikudun (筑登之 Chikudun?): paje inferior
Heimin - gente común
La clase Pechin también fué la responsable de desarrollar la técnica tradicional de combate, denominada Ti (Te) o Shuri Te, de la que se deriva el arte marcial del kárate. Los pechin liderados por el legendario Sokon Matsamura mantuvieron en secreto esta técnica y sólo transmitían los movimientos más letales a un solo miembro de sus familias por generación, normalmente al primogénito. Esta clase guerrera formó parte del sistema de castas de Okinawa, y, al ser considerada parte de la clase alta, los pechin solían viajar acompañados por un sirviente.
Prohibición del uso de armas
Dadas las sucesivas prohibiciones de armas, para los samurái de Ryūkyū las tecnicas de autodefensa chinas sin armas llegaron a cobrar una gran importancia. La primera vez que las armas de los samurái de Okinawa fueron confiscadas fue durante el reinado del rey Shoshin (1477-1526), que unificó Okinawa para formar un Reino Ryūkyū. La segunda vez que los samurái de Ryūkyū fueron desarmados fue tras la invasión por parte de Satsuma en 1609, que les prohibió llevar armas.
Sin embargo, los samurái de Ryūkyū no estaban completamente desarmados. Se han recuperado documentos que muestran que Satsuma prohibió la posesión y venta de armas de fuego en Okinawa. Sin embargo, los samurái de Okinawa de la clase Pechin o superior estaban autorizados para conservar armas tradicionales y de fuego que ya formaran parte de las posesiones familiares.
Toshihiro Oshiro, historiador de las artes marciales de Okinawa, expone:
"Está documentado que en 1613 Satsuma expidió permisos para que los samurái de Okinawa pudieran viajar llevando sus espadas personales (tachi y wakizashi) a los herreros y pulidores de Kagushima (Japón) para tareas de mantenimiento y reparación. A partir de la expedición de dichos permisos, es lógico inferir que los samurái de Okinawa tenían restricciones a la hora de llevar armas en público, pero también está claro que estas armas no estaban siendo confiscadas por Setsuma."
Los Pechin en el mundo moderno
Sin lugar a dudas, los samurái de Ryūkyū de la clase Pechin fueron los más duramente golpeados por los tiempos cambiantes, ya que eran la única clase que no tendría un lugar fijo en el mundo moderno. En 1872 el gobierno Meiji abolió el Reino Ryūkyū y creó el Han (clan feudal) de Ryūkyū, que a su vez fue abolido en 1879 para formar la actual Prefectura de Okinawa.
Proclamación pública del Secretario en Jefe Matsuda del Han de Ryūkyū:
Como el Decreto Imperial emitido en el octavo año de la era Meiji (1875) no fue acatado, el Gobierno fue forzado a abolir el clan feudal. El antiguo señor feudal y sus familiares serán otorgados un trato principesco, y las personas de los ciudadanos, entre ellos los samurái (samurái de Okinawa), sus estipendios hereditarios, propiedades e intereses comerciales serán atendidos de una forma tan cercana como sea posible a las costumbres tradicionales. Cualquier acto de mala administración y cobro de impuestos y cuotas exorbitantes durante el régimen del gobierno anterior será probablemente reparado tras una cuidadosa consideración. No dejen que los rumores les induzcan a error. Se aconseja a todos proseguir sus respectivos oficios sin preocupaciones.
Los señores herederos del reino de Ryūkyū se oponían con fuerza a la anexión japonesa, pero el rey de Ryūkyū prohibió a los samurái de Ryūkyū y a los aristócratas luchar contra la anexión. Ryūkyū se sometió a Japón y 300 señores, 2000 familias aristocráticas y el rey perdieron sus cargos de poder. Sin embargo, con el fin de evitar una revuelta de samurái armados en Okinawa como había ocurrido en Japón, se realizaron ceremonias especiales para que los samurái de Ryūkyū de la clase Pechin aceptasen la derrota con honor y se cortaran el pelo de forma ritual.
En Okinawa, la clase guerrera (samurái) perdió una importante fuente de ingresos en 1903, año en que las generalizadas protestas campesinas encendieron la mecha de la abolición de los impuestos a los campesinos que sostenían a los samurái. Muchos samurái de Okinawa se vieron obligados a revelar sus técnicas de lucha sin armas a cambio de dinero y para conservar parte de su status anterior.


Las mujeres y el seppuku.
La esposa de Onodera Junai, uno de los 47 ronin se prepara para realizar jigai y acompañar así a su marido en la muerte.Las mujeres nobles podían enfrentarse al suicidio por multitud de causas: para no caer en manos del enemigo, para seguir en la muerte a su marido o señor, al recibir la orden de suicidarse, etc. Técnicamente, el suicidio de una mujer no se considera seppuku, sino suicidio a secas (en japonés jigai). La principal diferencia con el seppuku es que, en lugar de abrirse el abdomen, se practicaban un corte en el cuello, seccionándose la arteria carótida con una daga con hoja de doble filo llamada Kwaiken. Previamente, la mujer debía atarse con una cuerda los tobillos, muslos o rodillas, para no tener la deshonra de morir con las piernas abiertas al caer.
El rito del seppuku.
El seppuku era una parte clave del bushidō, el código de los guerreros samurai. El seppuku podía ser voluntario, usado por los guerreros para evitar caer en manos del enemigo o para expiar un fallo al código del honor, u obligatorio, por mandato de un señor feudal (daimyō), shōgun o tribunal en caso de que un samurái cometiera un delito de asesinato, robo, corrupción, etc. En tal caso, lo habitual era poner al acusado bajo la custodia de un daimyō de confianza, concendiéndosele un plazo para la consumación del seppuku. De no producirse, el reo era automáticamente ejecutado. Lo normal era que se efectuase el seppuku en su debido tiempo, ya que la familia de un ejecutado heredaba su deshonor y era despojada del patrimonio a su cargo, lo que significaba perder la pertenencia a la casta samurái y prácticamente morir de hambre en muchos casos.
Previamente a ejecutar seppuku se bebía sake y se componía un último poema de despedida llamado zeppitsu o yuigon, casi siempre sobre el dorso del tessen o abanico de guerra. En el fatídico momento, el practicante se situaba de rodillas en la posición 'seiza', se abría el kimono (habitualmente de color blanco, que aún hoy sólo visten los cadáveres), se metía las mangas del kimono bajo las rodillas para impedir que su cuerpo cayera indecorosamente hacia atrás al sobrevenirle la muerte; envolvía cuidadosamente la hoja del 'tantō' (daga de unos 20 - 30 cms) en papel de arroz, ya que morir con las manos cubiertas de sangre era considerado deshonroso; y procedía a clavarse la daga en el abdomen. El ritual completo consistía en clavarse el tantō por el lado izquierdo con el filo hacia la derecha; cortar hacia la derecha firmemente y volver al centro para terminar con un corte vertical hasta casi el esternón. Pero, naturalmente, esto resultaba demasiado doloroso y al mismo tiempo desagradable para el público. Fácilmente podía resultar en la salida de parte del paquete intestinal que se desparramaría por el suelo. Además el samurái no moría al instante, sino que sufría una agonía de varias horas. Puesto que ni el practicante de seppuku quería sufrir tanto, ni al público le apetecía contemplar ese macabro espectáculo, se ponía a disposición del practicante un ayudante en el suicidio, kaishaku en japonés. Este kaishaku era a menudo seleccionado para tal fin por el propio condenado. Numerosas veces era un amigo o un familiar. Su misión era permanecer de pie al lado del practicante y decapitarlo en el momento apropiado. Ese momento solía ser establecido de antemano a voluntad del suicida. Lo más habitual era acordar una señal que tendría que dar el que se disponía a morir, tras la cual el ayudante actuaba con rapidez mortal. En la mayoría de los casos, las víctimas no llegaban a clavarse el tanto y el simple ademán de empuñar la daga y acercársela constituía la señal para el kaishaku. Algunos samuráis cuantificaban el valor de los practicantes del seppuku según lo lejos que habían llegado en la práctica de ritual antes de que el ayudante procediera a la decapitación, siendo considerados de excepcional valor los que llegaban a practicarse el corte vertical hacia el esternón.

La esposa de Onodera Junai, uno de los 47 rōnin, se prepara para realizar jigai y acompañar así a su marido en la muerte.


guerrero a punto de realizar el seppuku.

Grabado del general Akashi Gidayu escribiendo su poema de despedida llamado yuigon o zeppitsu antes de realizar Seppuku.
CREDO SAMURAI.
Inspira…. expira….. mira al espacio vacío a tu alrededor
y a la multitud de pensamientos que vienen y van en tu cabeza.
Inspira… expira… y repite conmigo:
No tengo recursos,
hago de mí humildad mí apoyo.
No tengo el don de la magia,
hago de mí fortaleza de ánimo mí poder mágico.
No tengo vida ni muerte,
hago del eterno mí vida y mí muerte.
No tengo cuerpo,
hago del valor mí cuerpo.
No tengo ojos,
hago del resplandor del rayo mis ojos.
No tengo orejas,
hago del buen sentido mis orejas.
No tengo miembros,
hago de la vivacidad mis miembros.
No tengo proyecto,
hago de la oportunidad mí designio..
No soy un prodigio,
hago del respeto al Dharma mí milagro.
No tengo principios,
hago de la adaptabilidad a todas las cosas mis principios.
No tengo amigo,
hago del espíritu mí amigo.
No tengo enemigo
hago de la distracción mí enemigo.
No tengo armadura,
hago de la benevolencia y la rectitud mí armadura.
No tengo fortaleza,
hago de la sabiduría inmutable del espíritu mí fortaleza.
No tengo espada,
hago del silencio del espíritu mí espada.


El samurai ante la muerte
Después de un fracaso u otro acontecimiento deshonroso, muchos samurai preferían darse muerte cortando su abdomen con su espada para tener un fin honorable: esta práctica se llama hara-kiri (“corte de estómago”). El suicidio ritual es parte del código del bushido y se conoce como seppuku. Otras razones para cometer seppuku era la muerte del señor o daimyo, o bien mostrar inconformidad en contra de alguna decisión o actitud del daimyo. La idea de que más vale una muerte honorable que una vida deshonrada es parte de la mentalidad japonesa hasta la actualidad. Los ronin (samurai sin señor) eran samurai deshonrados y eran marginados por la sociedad: se convertían en limosneros, alcohólicos, asesinos. A pesar de su aspecto fiero, los samurai cumplían una serie de estrictas reglas de cortesía hacia su oponente. Cada combatiente solía dar su nombre, linaje y hazañas anteriores de heroísmo. Una vez terminada la lucha, el samurai victorioso tenía la costumbre de elogiar el valor de su oponente derrotado, antes de cortarle la cabeza. También practicaban una cortesía macabra: antes de la batalla, el samurai quemaba incienso en su casco de manera que, en caso de ser decapitado, su cabeza oliera bien.

Los pechin.
Pechin.
Los pechin (親雲上 Pēchin?) son el equivalente de los samurái japoneses en Okinawa y Ryūkyū. En el Reino Ryūkyū (Okinawa), los guerreros de la clase pechin se llamaban a sí mismos samurái, por lo que se emplean indistintamente los términos "pechin", "samurái de Ryūkyū" y "samurái de Okinawa".
Sistema de castas en Okinawa.
Los pechin formaban parte de un complejo sistema de castas que se mantuvo durante siglos en Okinawa. Constituían la clase guerrera encargada de hacer cumplir la ley y proporcionar defensa militar a la nación, el reino de Okinawa o el de Ryūkyū. El color del sombrero denotaba el rango específico de un samurái de Okinawa.
Sistema de castas de Okinawa:
Realeza - Familia Shō
Oji (王子 Ōji?): Príncipe
Aji o Anji (按司 Aji?): descendiente del príncipe, rama cadete de la Casa Real
Shizoku - clases privilegiadas
Uekata u Oyakata (親方 Uēkata?): Señor
Pechin (親雲上 Pēchin?)
Pekumi (親雲上 Pēkumī?): pechin superior
Satunushi Pechin (里之子親雲上 Satunushi Pēchin?): pechin medio
Chikudun Pechin (筑登之親雲上 Chikudun Pēchin?): pechin inferior
Satunushi (里之子 Satunushi?): paje superior
Chikudun (筑登之 Chikudun?): paje inferior
Heimin - gente común
La clase Pechin también fué la responsable de desarrollar la técnica tradicional de combate, denominada Ti (Te) o Shuri Te, de la que se deriva el arte marcial del kárate. Los pechin liderados por el legendario Sokon Matsamura mantuvieron en secreto esta técnica y sólo transmitían los movimientos más letales a un solo miembro de sus familias por generación, normalmente al primogénito. Esta clase guerrera formó parte del sistema de castas de Okinawa, y, al ser considerada parte de la clase alta, los pechin solían viajar acompañados por un sirviente.
Prohibición del uso de armas
Dadas las sucesivas prohibiciones de armas, para los samurái de Ryūkyū las tecnicas de autodefensa chinas sin armas llegaron a cobrar una gran importancia. La primera vez que las armas de los samurái de Okinawa fueron confiscadas fue durante el reinado del rey Shoshin (1477-1526), que unificó Okinawa para formar un Reino Ryūkyū. La segunda vez que los samurái de Ryūkyū fueron desarmados fue tras la invasión por parte de Satsuma en 1609, que les prohibió llevar armas.
Sin embargo, los samurái de Ryūkyū no estaban completamente desarmados. Se han recuperado documentos que muestran que Satsuma prohibió la posesión y venta de armas de fuego en Okinawa. Sin embargo, los samurái de Okinawa de la clase Pechin o superior estaban autorizados para conservar armas tradicionales y de fuego que ya formaran parte de las posesiones familiares.
Toshihiro Oshiro, historiador de las artes marciales de Okinawa, expone:
"Está documentado que en 1613 Satsuma expidió permisos para que los samurái de Okinawa pudieran viajar llevando sus espadas personales (tachi y wakizashi) a los herreros y pulidores de Kagushima (Japón) para tareas de mantenimiento y reparación. A partir de la expedición de dichos permisos, es lógico inferir que los samurái de Okinawa tenían restricciones a la hora de llevar armas en público, pero también está claro que estas armas no estaban siendo confiscadas por Setsuma."
Los Pechin en el mundo moderno
Sin lugar a dudas, los samurái de Ryūkyū de la clase Pechin fueron los más duramente golpeados por los tiempos cambiantes, ya que eran la única clase que no tendría un lugar fijo en el mundo moderno. En 1872 el gobierno Meiji abolió el Reino Ryūkyū y creó el Han (clan feudal) de Ryūkyū, que a su vez fue abolido en 1879 para formar la actual Prefectura de Okinawa.
Proclamación pública del Secretario en Jefe Matsuda del Han de Ryūkyū:
Como el Decreto Imperial emitido en el octavo año de la era Meiji (1875) no fue acatado, el Gobierno fue forzado a abolir el clan feudal. El antiguo señor feudal y sus familiares serán otorgados un trato principesco, y las personas de los ciudadanos, entre ellos los samurái (samurái de Okinawa), sus estipendios hereditarios, propiedades e intereses comerciales serán atendidos de una forma tan cercana como sea posible a las costumbres tradicionales. Cualquier acto de mala administración y cobro de impuestos y cuotas exorbitantes durante el régimen del gobierno anterior será probablemente reparado tras una cuidadosa consideración. No dejen que los rumores les induzcan a error. Se aconseja a todos proseguir sus respectivos oficios sin preocupaciones.
Los señores herederos del reino de Ryūkyū se oponían con fuerza a la anexión japonesa, pero el rey de Ryūkyū prohibió a los samurái de Ryūkyū y a los aristócratas luchar contra la anexión. Ryūkyū se sometió a Japón y 300 señores, 2000 familias aristocráticas y el rey perdieron sus cargos de poder. Sin embargo, con el fin de evitar una revuelta de samurái armados en Okinawa como había ocurrido en Japón, se realizaron ceremonias especiales para que los samurái de Ryūkyū de la clase Pechin aceptasen la derrota con honor y se cortaran el pelo de forma ritual.
En Okinawa, la clase guerrera (samurái) perdió una importante fuente de ingresos en 1903, año en que las generalizadas protestas campesinas encendieron la mecha de la abolición de los impuestos a los campesinos que sostenían a los samurái. Muchos samurái de Okinawa se vieron obligados a revelar sus técnicas de lucha sin armas a cambio de dinero y para conservar parte de su status anterior.


Las mujeres y el seppuku.
La esposa de Onodera Junai, uno de los 47 ronin se prepara para realizar jigai y acompañar así a su marido en la muerte.Las mujeres nobles podían enfrentarse al suicidio por multitud de causas: para no caer en manos del enemigo, para seguir en la muerte a su marido o señor, al recibir la orden de suicidarse, etc. Técnicamente, el suicidio de una mujer no se considera seppuku, sino suicidio a secas (en japonés jigai). La principal diferencia con el seppuku es que, en lugar de abrirse el abdomen, se practicaban un corte en el cuello, seccionándose la arteria carótida con una daga con hoja de doble filo llamada Kwaiken. Previamente, la mujer debía atarse con una cuerda los tobillos, muslos o rodillas, para no tener la deshonra de morir con las piernas abiertas al caer.
El rito del seppuku.
El seppuku era una parte clave del bushidō, el código de los guerreros samurai. El seppuku podía ser voluntario, usado por los guerreros para evitar caer en manos del enemigo o para expiar un fallo al código del honor, u obligatorio, por mandato de un señor feudal (daimyō), shōgun o tribunal en caso de que un samurái cometiera un delito de asesinato, robo, corrupción, etc. En tal caso, lo habitual era poner al acusado bajo la custodia de un daimyō de confianza, concendiéndosele un plazo para la consumación del seppuku. De no producirse, el reo era automáticamente ejecutado. Lo normal era que se efectuase el seppuku en su debido tiempo, ya que la familia de un ejecutado heredaba su deshonor y era despojada del patrimonio a su cargo, lo que significaba perder la pertenencia a la casta samurái y prácticamente morir de hambre en muchos casos.
Previamente a ejecutar seppuku se bebía sake y se componía un último poema de despedida llamado zeppitsu o yuigon, casi siempre sobre el dorso del tessen o abanico de guerra. En el fatídico momento, el practicante se situaba de rodillas en la posición 'seiza', se abría el kimono (habitualmente de color blanco, que aún hoy sólo visten los cadáveres), se metía las mangas del kimono bajo las rodillas para impedir que su cuerpo cayera indecorosamente hacia atrás al sobrevenirle la muerte; envolvía cuidadosamente la hoja del 'tantō' (daga de unos 20 - 30 cms) en papel de arroz, ya que morir con las manos cubiertas de sangre era considerado deshonroso; y procedía a clavarse la daga en el abdomen. El ritual completo consistía en clavarse el tantō por el lado izquierdo con el filo hacia la derecha; cortar hacia la derecha firmemente y volver al centro para terminar con un corte vertical hasta casi el esternón. Pero, naturalmente, esto resultaba demasiado doloroso y al mismo tiempo desagradable para el público. Fácilmente podía resultar en la salida de parte del paquete intestinal que se desparramaría por el suelo. Además el samurái no moría al instante, sino que sufría una agonía de varias horas. Puesto que ni el practicante de seppuku quería sufrir tanto, ni al público le apetecía contemplar ese macabro espectáculo, se ponía a disposición del practicante un ayudante en el suicidio, kaishaku en japonés. Este kaishaku era a menudo seleccionado para tal fin por el propio condenado. Numerosas veces era un amigo o un familiar. Su misión era permanecer de pie al lado del practicante y decapitarlo en el momento apropiado. Ese momento solía ser establecido de antemano a voluntad del suicida. Lo más habitual era acordar una señal que tendría que dar el que se disponía a morir, tras la cual el ayudante actuaba con rapidez mortal. En la mayoría de los casos, las víctimas no llegaban a clavarse el tanto y el simple ademán de empuñar la daga y acercársela constituía la señal para el kaishaku. Algunos samuráis cuantificaban el valor de los practicantes del seppuku según lo lejos que habían llegado en la práctica de ritual antes de que el ayudante procediera a la decapitación, siendo considerados de excepcional valor los que llegaban a practicarse el corte vertical hacia el esternón.

La esposa de Onodera Junai, uno de los 47 rōnin, se prepara para realizar jigai y acompañar así a su marido en la muerte.


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Grabado del general Akashi Gidayu escribiendo su poema de despedida llamado yuigon o zeppitsu antes de realizar Seppuku.
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