Desmontamos los mitos más absurdos que la gente toma por verdaderos
Los mitos urbanos son algo común en estos tiempos en los que el público está sobreinformado y desconfía de los expertos. Como resultado, todo tipo de sinsentidos adquieren importancia de manera exagerada.
Tragarse un chicle puede ser fatal
Dos teorías populares son: que se pega al intestino o, aún menos creíble, que se te queda en la garganta durante diez años.
No es verdad. La mayoría de nosotros nos hemos tragado un chicle alguna vez en nuestra vida ¿Conoces a alguien que haya muerto por eso?
La verdad es que el chicle no está hecho para ser ingerido, per si fuera tan peligroso no lo venderían a los niños. De hecho, la mayoría de los chicles no son digestibles, pero nuestro organismo tiene una manera de lidiar con estas sustancias para hacerlas pasar a través del sistema digestivo y expulsarlas.
Si sueñas que te mueres nunca te despiertas
Esta leyenda urbana empieza cuando los niños pequeños tratan de meterse miedo unos a otros. Es precisamente el tipo de idea absurda que se nos pasa por la mente a medianoche cuando estamos de acampada y que aseguran que nadie pegará ojo hasta que salga el sol. Bien mirado, tiene su parte de lógica. Es por eso que algunos jóvenes crecen sin plantearse en absoluto la teoría sobre esta leyenda. Algunos incluso tratarán de defender su veracidad preguntando lo inevitable: "¿Cómo podremos saberlo?"
Todos nos hemos tragado una araña mientras dormimos
La leyenda suele citar que un adulto medio se traga inconscientemente ocho arañas cada año mientras duerme. La historia está bastante respaldada entre los más crédulos, pero los entomólogos niegan el dato. Los especilistas en el estudio de las arañas aseguran que su instinto de supervivencia les prevendría de caer dentro de la cálida y húmeda cavidad bucal. De hecho, las estadísticas demuestran que las personas que navegan por Internet suelen creer cualquier cosa si la leen con suficiente asiduidad.Concretamente este mito sobre las arañas fue lanzado por la periodista Lisa Holt en 1993 y casi 20 años después sigue cruzando el globo.
Los hombres piensan en sexo cada siete segundos
Vale, a veces puede que lo hagamos, pero...¿cada siete segundos? Eso es más de 12.000 veces al día, lo que dejaría a cualquier hombre incapaz de hacer cualquier otra cosa. Aunque, pensándolo bien, puede que sea eso por lo que las mujeres, con sus habilidad de hacer múltiples cosas a la vez, se meten con nosotros.
Pero los expertos no están de acuerdo: casi un tercio de los hombres no piensan en ello en absoluto, no durante el día. Además, ¿cómo se puede probar la teoría de los siete segundos? Al contrario de lo que pensaban los frenólogos victorianos, no hay una parte del cerebro especializada en el sexo que se encienda cuando piensas en él.
Sólo utilizamos un 1% de nuestro cerebro
Y si pudiéramos utilizarlo todo podríamos comunicarnos telepáticamente, ver el futuro y todo eso. La idea es apetecible pero, como las partes de nuestro cerebro están especializadas, utilizarlas todas a la vez sería algo así como presionar todos los pedales a la vez mientras conduces. De hecho, no hay base científica para creer en esto. Es el desconocimiento de cómo funciona el cerebro lo que nos hace creer en esta leyenda urbana. Algunos pacientes pueden sobrevivir cuando grandes partes de su cerebro son extraídas o destruidas, pero la conclusión del 1% es ilógica y va demasiado lejos.
Comer por la noche engorda
Sí, vale, pero sólo si comes toneladas y toneladas. Básicamente, digan lo que digan acerca de metabolismos o huesos grandes, la gente gana peso cuando ingiere más calorías de las que quema. Esto tampoco implica que haya que quemar las calorías que se toman de manera inmediata. Es decir, si tienes un problema, puede influirte a la hora de comer. Hacer tres comidas al día claramente va a ser mejor para tí que estar todo el rato picoteando. Ser disciplinado con las comidas es básico para mantenerse saludable.
La mayoría de los suicidios ocurren en Navidad
Se suele creer que la mayoría de la gente comete suicidio en Navidad, aparentemente, porque ver a sus amigos marchar a sus casas con sus familias les recuerda su propia soledad y la experiencia es insoportable. Falso otra vez. De hecho, la tasa de suicidios no muestra cambios en estas fechas. Solemos pensar esto porque en aquellas ocasiones en que nos enteramos de que alguien se ha quitado la vida en Navidad tendemos a llegar a la conclusión de que la gente se deprime más en esa época.
La gente bebe más en Navidad
Una vez más parece lógico que lo hacen, y ciertamente la policía suele desplegar sus dispositivos de control de alcoholemia en carreteras durante estas fechas. Pero resulta que junio es el mes en el que más se bebe, porque el comienzo de las barbacoas veraniegas hace que más de uno ingiera más cervezas de las que puede contar. Otra interesante estadística acerca del consumo de alcohol es la que se pregunta cómo afecta la ingesta de bebidas alcohólicas al día siguiente. Uno de cada cinco encuestados va a trabajar después de haberse pasado de copas la noche anterior sin ser conscientes de que aún pueden estar muy afectados por ello.
El ladrón de cuadros escondido
Hay algo irresistible en la idea de que las obras de arte son robadas por orden de algún supervillano sentado en su lujoso sótano rodeado de cuadros de Van Gogh, Picasso y Botticelli. Y es verdad que algunos de los grandes robos de arte aún no están resueltos y hay cuadros que desaparecen para siempre. La policía dice que sólo los ladrones poco inteligentes roban grandes obras de arte que difícilmente podrían venderse por ser tan famosas. Algunas podrían utilizarse como una especie de moneda de cambio a nivel internacional, pero no hay un solo caso de un ladrón de obras maestras descubierto en su galería secreta.
Nadar después de comer es peligroso
Los padres suelen insistir frecuentemente a sus hijos que esperen media hora o más antes de meterse en el agua después de comer, supuestamente para evitar peligros potenciales como un corte de digestión o un calambre fatal que te impida mantenerte a flote. Pero no. Puede que mamá y papá sólo quisieran un poco de paz y tranquilidad durante la hora de la siesta. Flotar en el agua no es más estresante para el cuerpo que ir a dar un paseo, y hay oxígeno más que de sobra para mantener las funciones vitales en marcha.
Los mitos urbanos son algo común en estos tiempos en los que el público está sobreinformado y desconfía de los expertos. Como resultado, todo tipo de sinsentidos adquieren importancia de manera exagerada.
Tragarse un chicle puede ser fatal
Dos teorías populares son: que se pega al intestino o, aún menos creíble, que se te queda en la garganta durante diez años.
No es verdad. La mayoría de nosotros nos hemos tragado un chicle alguna vez en nuestra vida ¿Conoces a alguien que haya muerto por eso?
La verdad es que el chicle no está hecho para ser ingerido, per si fuera tan peligroso no lo venderían a los niños. De hecho, la mayoría de los chicles no son digestibles, pero nuestro organismo tiene una manera de lidiar con estas sustancias para hacerlas pasar a través del sistema digestivo y expulsarlas.
Si sueñas que te mueres nunca te despiertas
Esta leyenda urbana empieza cuando los niños pequeños tratan de meterse miedo unos a otros. Es precisamente el tipo de idea absurda que se nos pasa por la mente a medianoche cuando estamos de acampada y que aseguran que nadie pegará ojo hasta que salga el sol. Bien mirado, tiene su parte de lógica. Es por eso que algunos jóvenes crecen sin plantearse en absoluto la teoría sobre esta leyenda. Algunos incluso tratarán de defender su veracidad preguntando lo inevitable: "¿Cómo podremos saberlo?"
Todos nos hemos tragado una araña mientras dormimos
La leyenda suele citar que un adulto medio se traga inconscientemente ocho arañas cada año mientras duerme. La historia está bastante respaldada entre los más crédulos, pero los entomólogos niegan el dato. Los especilistas en el estudio de las arañas aseguran que su instinto de supervivencia les prevendría de caer dentro de la cálida y húmeda cavidad bucal. De hecho, las estadísticas demuestran que las personas que navegan por Internet suelen creer cualquier cosa si la leen con suficiente asiduidad.Concretamente este mito sobre las arañas fue lanzado por la periodista Lisa Holt en 1993 y casi 20 años después sigue cruzando el globo.
Los hombres piensan en sexo cada siete segundos
Vale, a veces puede que lo hagamos, pero...¿cada siete segundos? Eso es más de 12.000 veces al día, lo que dejaría a cualquier hombre incapaz de hacer cualquier otra cosa. Aunque, pensándolo bien, puede que sea eso por lo que las mujeres, con sus habilidad de hacer múltiples cosas a la vez, se meten con nosotros.
Pero los expertos no están de acuerdo: casi un tercio de los hombres no piensan en ello en absoluto, no durante el día. Además, ¿cómo se puede probar la teoría de los siete segundos? Al contrario de lo que pensaban los frenólogos victorianos, no hay una parte del cerebro especializada en el sexo que se encienda cuando piensas en él.
Sólo utilizamos un 1% de nuestro cerebro
Y si pudiéramos utilizarlo todo podríamos comunicarnos telepáticamente, ver el futuro y todo eso. La idea es apetecible pero, como las partes de nuestro cerebro están especializadas, utilizarlas todas a la vez sería algo así como presionar todos los pedales a la vez mientras conduces. De hecho, no hay base científica para creer en esto. Es el desconocimiento de cómo funciona el cerebro lo que nos hace creer en esta leyenda urbana. Algunos pacientes pueden sobrevivir cuando grandes partes de su cerebro son extraídas o destruidas, pero la conclusión del 1% es ilógica y va demasiado lejos.
Comer por la noche engorda
Sí, vale, pero sólo si comes toneladas y toneladas. Básicamente, digan lo que digan acerca de metabolismos o huesos grandes, la gente gana peso cuando ingiere más calorías de las que quema. Esto tampoco implica que haya que quemar las calorías que se toman de manera inmediata. Es decir, si tienes un problema, puede influirte a la hora de comer. Hacer tres comidas al día claramente va a ser mejor para tí que estar todo el rato picoteando. Ser disciplinado con las comidas es básico para mantenerse saludable.
La mayoría de los suicidios ocurren en Navidad
Se suele creer que la mayoría de la gente comete suicidio en Navidad, aparentemente, porque ver a sus amigos marchar a sus casas con sus familias les recuerda su propia soledad y la experiencia es insoportable. Falso otra vez. De hecho, la tasa de suicidios no muestra cambios en estas fechas. Solemos pensar esto porque en aquellas ocasiones en que nos enteramos de que alguien se ha quitado la vida en Navidad tendemos a llegar a la conclusión de que la gente se deprime más en esa época.
La gente bebe más en Navidad
Una vez más parece lógico que lo hacen, y ciertamente la policía suele desplegar sus dispositivos de control de alcoholemia en carreteras durante estas fechas. Pero resulta que junio es el mes en el que más se bebe, porque el comienzo de las barbacoas veraniegas hace que más de uno ingiera más cervezas de las que puede contar. Otra interesante estadística acerca del consumo de alcohol es la que se pregunta cómo afecta la ingesta de bebidas alcohólicas al día siguiente. Uno de cada cinco encuestados va a trabajar después de haberse pasado de copas la noche anterior sin ser conscientes de que aún pueden estar muy afectados por ello.
El ladrón de cuadros escondido
Hay algo irresistible en la idea de que las obras de arte son robadas por orden de algún supervillano sentado en su lujoso sótano rodeado de cuadros de Van Gogh, Picasso y Botticelli. Y es verdad que algunos de los grandes robos de arte aún no están resueltos y hay cuadros que desaparecen para siempre. La policía dice que sólo los ladrones poco inteligentes roban grandes obras de arte que difícilmente podrían venderse por ser tan famosas. Algunas podrían utilizarse como una especie de moneda de cambio a nivel internacional, pero no hay un solo caso de un ladrón de obras maestras descubierto en su galería secreta.
Nadar después de comer es peligroso
Los padres suelen insistir frecuentemente a sus hijos que esperen media hora o más antes de meterse en el agua después de comer, supuestamente para evitar peligros potenciales como un corte de digestión o un calambre fatal que te impida mantenerte a flote. Pero no. Puede que mamá y papá sólo quisieran un poco de paz y tranquilidad durante la hora de la siesta. Flotar en el agua no es más estresante para el cuerpo que ir a dar un paseo, y hay oxígeno más que de sobra para mantener las funciones vitales en marcha.