

La primera adaptación de Doraemon fue de tan mala calidad que se canceló el mismo año de su estreno.
Doraemon es una de las franquicias de más éxito a nivel mundial desde hace más de una década, pero sus orígenes fueron mucho más complicados de lo que cabría imaginar hoy en día. La adaptación que se produjo en 1973 del cómic original estuvo a punto de acabar con el personaje.
El gato cósmico llegó a la televisión el 1 de abril de 1973 y durante veintiséis episodios se mantuvo en antena, pero la poca calidad la apartó del público de manera indefinida. Para más inri, poco después se perdió todo el material que se había creado a causa de un incendio, por lo que hoy en día no es posible rescatarla ni siquiera para las hemerotecas. En un principio se especuló con la posibilidad de que la propia productora Nippon TV provocara el incendio, pero después se concluyó que había sido fortuito.
Con el paso de los años Doraemon tuvo una segunda oportunidad, y esta vez sí consiguió el éxito, llegando a ser la serie japonesa más comercializada y un icono que se utiliza para fines tan dispares como pedir que llueva. Sin embargo, también fue a costa de hacer algunos cambios. Por ejemplo, en la serie que se emite en la actualidad no existe Gachakko, una pata robot que ejercía de antagonista. A cambio, si han añadido otros personajes, como Dorami, Jaiko, Dekisugi o la madre de Gigante, quien antes vivía con su padre y lo humillaba a menudo. Por último, los inventos de Doraemon también han perdido cierto toque belicista, puesto que ya no se llaman “armas secretas” como antes.



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