InicioOfftopicSalvador Allende y el Golpe de Estado de 1973
Bienvenidos sean a este post creado por mi por la razón de dar a conocer hechos de lo que fue el gobierno de Allende, el golpe de estado que termino con el mismo y con su vida y también la opinión de ustedes mismos con respecto a esto. Yo daré mi opinión al final del post




¿Quién fue?




fue un médico cirujano y político socialista chileno, presidente de Chile entre el 3 de noviembre de 1970 y el día de su muerte, 11 de septiembre de 1973.

Allende participó en política desde sus estudios en la Universidad de Chile . Fue sucesivamente diputado, ministro de Salubridad del gobierno de Pedro Aguirre Cerda y senador desde 1945 hasta 1970, ejerciendo la presidencia en la cámara alta del Congreso entre 1966 y 1969.

Fue candidato a la presidencia de la República en cuatro oportunidades: en las elecciones de 1952 obtuvo un magro resultado; en 1958 alcanzó la segunda mayoría relativa tras Jorge Alessandri; en 1964 obtuvo un 38 % de los votos, que no le permitieron superar a Eduardo Frei Montalva; y, finalmente, en 1970 en una reñida elección a tres bandas, consiguió la primera mayoría relativa de un 36,6 %, siendo en definitiva ratificado por el Congreso Nacional. De ese modo, se convirtió en el primer presidente marxista del mundo en acceder al poder a través de elecciones generales en un Estado de derecho.





El gobierno de Allende, apoyado por Unidad Popular, un conglomerado de partidos de izquierda, destacó tanto por el intento de establecer un Estado socialista usando medios legales del poder ejecutivo –la vía chilena al socialismo–, como por proyectos como la nacionalización del cobre, la estatización de las áreas «claves» de la economía y la aceleración de la reforma agraria, en medio de la polarización política internacional de la Guerra Fría y de una grave crisis económica y financiera interna.

Su gobierno terminó abruptamente mediante un golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973, en el que participaron las tres ramas de las Fuerzas Armadas y el cuerpo de Carabineros, tres años antes del fin de su mandato constitucional. Ese mismo día, luego de que el Palacio de La Moneda fuese atacado por aviones y tanques, Allende se suicidó


El Golpe de Estado de 1973



Caricatura de Carlos Latuff, titulada "11 September 1973".




Bombardeo al Palacio de La Moneda en Santiago.


El golpe de Estado en Chile del 11 de septiembre de 1973 fue una acción militar llevada a cabo por las Fuerzas Armadas de Chile conformadas por la Armada de Chile , la Fuerza Aérea de Chile y el Ejército de Chile en conjunto con Carabineros de Chile para derrocar al presidente socialista Salvador Allende y al gobierno izquierdista de la Unidad Popular.

El gobierno de Allende, de marcado carácter reformista, se caracterizó por una creciente polarización política en la sociedad y una dura crisis económica que desembocó en una fuerte convulsión social.

La posibilidad de ejecutar un golpe de Estado contra el gobierno de Allende existió incluso antes de su elección. El gobierno de Estados Unidos, dirigido por el presidente Richard Nixon y su secretario de Estado Henry Kissinger, influyeron decisivamente en grupos opositores a Allende, financiando y apoyando activamente la realización de un golpe de Estado. Dentro de estas acciones se encuentran el asesinato del general René Schneider y el Tanquetazo, una sublevación militar el 29 de junio de 1973.

A mediados del año 1973, tras el Tanquetazo, grupos dentro de la Armada de Chile planean derrocar al gobierno,4 al que posteriormente se suman los altos mandos de la Fuerza Aérea y grupos dentro de Carabineros. Días antes de la fecha planificada para la acción militar, se sumó Augusto Pinochet, comandante en jefe del Ejército. En la mañana del 11 de septiembre, las cúpulas de las Fuerzas Armadas y de Orden lograron rápidamente controlar gran parte del país y exigieron la renuncia inmediata de Salvador Allende, quien se refugió en el Palacio de La Moneda. Tras el bombardeo de la sede presidencial, Allende se suicidó y la resistencia en el Palacio fue neutralizada.

El golpe de Estado marcó el fin del gobierno de la Unidad Popular, que sería seguida por el establecimiento de una junta militar liderada por Pinochet. Chile , que hasta ese entonces se mantenía como una de las democracias más estables en América Latina, entró en una dictadura cívico-militar que se extendió hasta 1990. Durante este período, fueron cometidas sistemáticas violaciones a los derechos humanos, se limitó la libertad de expresión, se suprimieron los partidos políticos y el Congreso Nacional fue disuelto.

Antecedentes


El Congreso declara el grave quebrantamiento del orden constitucional y legal de la República

El 22 de agosto la Cámara de Diputados en la cual la oposición tenía mayoría, aprueba un texto en el que señala la existencia de un grave quebrantamiento del Orden Constitucional y legal de la República; causada por la negativa del ejecutivo a promulgar la reforma constitucional de las tres áreas de la economía, a pesar de haber sido aprobadas por el Congreso, y actuando en contra de la constitución.

“Primero - Representar a S.E., el Presidente de la República y a los señores Ministros del Estado miembros de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo de Carabineros, el grave quebrantamiento del orden constitucional y legal de la República;
Segundo- Representarles, asimismo, que les corresponde poner inmediato término a todas las situaciones de hecho referidas, que infringen la Constitución y las leyes, con el fin de encauzar la acción gubernativa por las vías del Derecho y asegurar el orden constitucional de nuestra patria y las bases esenciales de convivencia democrática entre los chilenos;
Tercero- Declarar que, si así se hiciere, la presencia de dichos señores Ministros en el Gobierno importaría un valioso servicio a la República. En caso contrario, comprometerían gravemente el carácter nacional y profesional de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo de Carabineros, con abierta infracción a lo dispuesto en el artículo 22 de la Constitución Política y con grave deterioro de su prestigio, y
Cuarto - Trasmitir este acuerdo a S.E., el Presidente de la República y a los señores Ministros de Hacienda, Defensa Nacional, Obras Públicas y Transportes y Tierras y Colonización”.


Existía un sólo camino: la acusación constitucional, según el procedimiento expresamente contemplado por la Constitución Política del Estado. Procedimiento que nunca se llevó a cabo.

Marinos antigolpistas




Fue intento de un grupo de cabos, sargentos, suboficiales, marineros y personal civil12 13 -sin participación de oficiales- de parar el golpe de Estado en marcha al interior de la Armada, denunciándolo a las autoridades y llegando a la toma de barcos y detención de los oficiales para alertar al país sobre la subversión en desarrollo, y galvanizar así a la opinión pública en defensa del gobierno14

Algunos marinos se reúnen con Carlos Altamirano Orrego, secretario general del Partido Socialista, para advertirle de los intentos golpistas, siendo estos marinos los primeros procesados por la Armada. Altamirano lanza el discurso que le ha hecho fama, catalogado de incendiario por los sectores favorables al golpe. En este discurso reivindica su derecho a recibir informes de cualquiera que denuncie conspiraciones, "Si pudiera hablaría de nuevo con ello". Si se intenta un golpe, Chile será un segundo “Vietnam heroico”, dice.

Por su parte, la Corte Suprema determina resolver a la petición de desafuero de Altamirano —pedida por la Armada—, el día 11 de septiembre.

Asesinato del edecán naval del presidente Allende




En julio de 1973 militantes de Patria y Libertad asesinan al edecán naval del presidente Salvador Allende, comandante Arturo Araya Peeters. Este sufrió un disparo de un francotirador frente a su domicilio.

Hasta ahora no hay concordancia entre los relatos de los testigos y las pruebas forenses que determinan que el disparo mortal fue desde arriba, ya que se especula que los miembros de Patria y Libertad se encontraban en una posición baja respecto al comandante.5

“La trayectoria intracorporal seguida por el proyectil, estando el cuerpo en posición normal, es de adelante hacia atrás, de izquierda a derecha y ligeramente de arriba hacia abajo. El disparo corresponde a los llamados de larga distancia en medicina legal y es de tipo homicida”.

Informe de Autopsia del Edecan Araya Peeters

Plan de acción del golpe


Las Fuerzas Armadas chilenas estaban preparadas para el alzamiento mucho antes de pensar en él. El ejército tenía «planes de contrainsurgencia», para el caso de que una subversión sobrepasase a las Fuerzas de Orden (Carabineros). Este plan consistía en dividir al país en diferentes secciones, estableciendo para cada una un plan de acción, dirigido en contra de la posible insurgencia. Este plan es la base prima de los golpistas, quienes sólo tuvieron que adaptarlo a las nuevas circunstancias.

El problema era el general Prats, que mantenía su lealtad al presidente y tenía a la guarnición de Santiago y al comando de institutos militares en manos de gente cercana (generales Sepúlveda y Pickering).

Se tenía que adelantar el golpe para antes de fiestas patrias, porque si se retardaba mucho podía ocurrir otro tanquetazo, que permitiría limpiar de oficiales que apoyaban el golpe de la plana del ejército. Pero cayó Prats, así Sepúlveda y Pickering renunciaron en un gesto de solidaridad. El nuevo comandante en jefe es Pinochet, del cual no se sabe si apoya o no el golpe.

El día viernes 7 de septiembre los generales fijan el día D, el 11 de septiembre, y la hora H (6:00 horas en Valparaíso y 8:30 horas el resto del país).

El sábado se envía al general Sergio Arellano Stark a hablar con Augusto Pinochet, le explica la situación y le dice que va a haber golpe con o sin su apoyo, a lo que Pinochet responde: “¡Yo no soy marxista, mierda!” y golpea el sillón en que estaba sentado. El general Arellano interpreta su gesto como apoyo al golpe, y se lo comunica a Leigh y a Merino, pero todavía no hay nada claro con Pinochet.

Se rumorea que el domingo en la mañana Allende se reúne con el comandante en jefe y otros generales. Allí supuestamente les explica que pretende anunciar un plebiscito. Sería la última vez que se verían los dos protagonistas de este capítulo de la historia de Chile . Pasada la tarde, Leigh visita a Pinochet, quien (según el testimonio de Leigh), todavía vacilaba. Llegaron a la casa de Pinochet el contralmirante Sergio Huidobro y el capitán de navío Ariel González, venían para saber la posición del ejército.

Huidobro sacó un papel firmado por Merino que ratificaba el día D y la hora H, dirigiéndose a “Augusto” y “Gustavo”.

“Los saluda con esperanzas de comprensión. J.T. Merino.”
Y al reverso:

“Gustavo: es la última oportunidad. J.T.”
“Augusto: Si no pones toda la fuerza en Santiago desde el primer momento, no viviremos para ver el futuro. Pepe”

Leigh y Pinochet firmaron el documento. El comandante en jefe del Ejército se acababa de plegar al golpe, la suerte estaba echada.

Según datos recogidos por prensa de la época, las fuerzas armadas se componían de 24.000 hombres en el ejército, agrupados en 6 regimientos de caballería, 16 de infantería y 1 de artillería; 8.500 en la fuerza área para operar 45 aviones de combate, 90 de transporte y 30 helicópteros; 15.000 en la armada con 3 cruceros, 4 destructores y 2 submarinos; y 25.000 carabineros con armamento de infantería.

El 11 de septiembre[editar]
Valparaíso[editar]
El 10 de septiembre, a las 16:00 horas, zarpa la escuadra, tal y como estaba previsto, ya que debe participar en las maniobras navales internacionales UNITAS XVI. Mientras el Ejército se acuartela. La razón dada: el probable desafuero de Altamirano y Garretón el día 11. Este desafuero, según explicó Pinochet al Ministro de Defensa Orlando Letelier, podía causar disturbios, por lo que se hacía necesario el acuartelamiento.

En la madrugada del 11 de septiembre, la escuadra reaparece en Valparaíso y las fuerzas armadas toman la ciudad. El prefecto de Valparaíso, Luis Gutiérrez, realiza una llamada por el único teléfono que funciona en el puerto, el suyo (línea dejada libre a propósito por los golpistas), para avisar al subdirector de Carabineros, general Jorge Urrutia, que la infantería de marina está en las calles y ha empezado a tomar posiciones de combate. Urrutia telefonea al presidente, que se encuentra en su residencia de Tomás Moro. Allende, calmado, pide ubicar a Pinochet y a Leigh, pero son inubicables.

Santiago[editar]
A las 7:20, Allende, en su automóvil Fiat 125, y el GAP se enfilan hacia La Moneda, al que llegan veinte minutos después.

Viste Allende una chaqueta de tweed y un pantalón marengo. Carga con un fusil AK-47, regalo de Fidel Castro, y el GAP ingresa al palacio de gobierno dos ametralladoras y tres RPG-7, además de sus armas personales.

Paralelamente llega a esas horas Pinochet al comando de telecomunicaciones, en Peñalolén, con capacidad de anular las comunicaciones de algunas emisoras de radio, un poco retrasado en la hora. Se organizan las redes de comunicaciones con las demás ramas de las Fuerzas Armadas, especialmente con Leigh, que se encuentra en la Academia de Guerra Aérea, y con Patricio Carvajal que esta en el ministerio de defensa, que será el coordinador de todo el golpe.

Allende trata de obtener información sobre el movimiento, al no poder contactar a Pinochet exclama, "Pobre Pinochet, debe estar preso". Sepúlveda, director general de Carabineros llega a La Moneda, y le asegura que Carabineros le seguirá fiel al gobierno. Lo ignora, pero Carabineros ya estaba controlado por los generales César Mendoza y Arturo Yovane.

Allende emitirá a continuación su primer mensaje del día a la nación, en el que advierte la sublevación de un sector de la marinería. No llama al pueblo a las armas ni a la violencia, sino que a la prudencia. Allende se queda en palacio junto al dispositivo de seguridad del GAP, sus médicos personales, algunos colaboradores cercanos, su secretaria personal, como también se encontraban en La Moneda detectives del Servicio de Investigaciones, actual PDI, al mando del Inspector Juan Seoane Miranda, seguido de los detectives Fernando del Pino Abarca, Carlos Espinoza Pérez, Quintín Romero Moran, David Garrido Gajardo, Eduardo Ellis Belmar, Pedro Valverde Quiñones, Erasmo Torrealba Aliaga, Douglas Gallegos Todd, Carlos San Martín Zúñiga, José Sotomayor Álamos, Juan Romero Moran, Luis Henríquez Seguel, Reinaldo Hernández Tarifeño, Héctor Acosta Rey, Gustavo Basaure Barrera y Juan Collio Huenuman, quienes pese a que Allende anteriormente los había dejado en libertad de acción, no abandonaron el lugar, aduciendo que quedarse a defender el palacio era cumplir con el deber.

Primera proclama golpista


A las 8:42, la «Cadena Democrática», formada por las radios Minería y Agricultura, emite la primera proclama militar. Allende debe hacer entrega inmediata de su cargo a la junta de gobierno, integrada por los jefes supremos de las fuerzas Armadas: Pinochet, Leigh, Merino y Mendoza —los dos últimos recién acababan de tomar las jefaturas supremas de sus ramas, Armada y Carabineros respectivamente—.

Aún a esa hora, las cadenas de reacción de la UP en la periferia de la ciudad no se habían agrupado, cosa que les pareció sorprendente a los oficiales de las FF. AA. que tenían conocimiento de ellas a través de los informes de inteligencia, de la prensa y de los mismos sectores de izquierda que aseguraban tener estos grupos de reacción provistos de armamento liviano. A las 11:00 horas la mayoría de estas cadenas habían sido anuladas por personal de Carabineros o de las FF. AA., siendo la única sin desarticular la unidad perteneciente a La Legua, que sorpendió y repelió a las fuerzas de Carabineros encargadas de anularlas.

La proclama leída por el teniente coronel Roberto Guillard decía:

A partir de este momento damos paso a una red provincial y nacional de radiodifusión de las fuerzas armadas. Se invita a todas las radioemisoras libres a conectarse a esta cadena.
Santiago, 11 de septiembre de 1973. Teniendo presente:
1.º- La gravísima crisis económica, social y moral que está destruyendo el país;
2.º- La incapacidad del Gobierno para adoptar las medidas que permitan detener el proceso y desarrollo del caos;
3.º- El constante incremento de los grupos armados paramilitares, organizados y entrenados por los partidos políticos de la Unidad Popular que llevarán al pueblo de Chile a una inevitable guerra civil, las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile declaran:
1.º- Que el señor Presidente de la República debe proceder a la inmediata entrega de su alto cargo a las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile .
2.º- Que las Fuerzas Armadas y el Cuerpo de Carabineros de Chile están unidos, para iniciar la histórica y responsable misión de luchar por la liberación de la Patria del yugo marxista, y la restauración del orden y de la institucionalidad.
3.º- Los trabajadores de Chile pueden tener la seguridad de que las conquistas económicas y sociales que han alcanzado hasta la fecha no sufrirán modificaciones en lo fundamental.
4.º- La prensa, radiodifusoras y canales de televisión adictos a la Unidad Popular deben suspender sus actividades informativas a partir de este instante. De lo contrario recibirán castigo aéreo y terrestre.
5.º- El pueblo de Santiago debe permanecer en sus casas a fin de evitar víctimas inocentes.
Firmado: Augusto Pinochet Ugarte, General de ejército, Comandante en jefe del Ejército; Toribio Merino Castro, Almirante, Comandante en jefe de la Armada; Gustavo Leigh Gúzman, General del Aire, Comandante en jefe de la Fuerza Aérea de Chile ; y César Mendoza Durán, General, Director General de Carabineros de Chile .
Se le da también al presidente un ultimátum: si La Moneda no es desalojada antes de las 11, será atacada «por tierra y aire». El ambiente en La Moneda es de tristeza, lo peor que podía ocurrir estaba pasando. Carabineros retira las tanquetas apostadas frente a La Moneda y el personal se retira.

Primeras reacciones de partidarios del Gobierno de la UP
Muchos reaccionan de forma violenta contra la proclama. La CUT llama los trabajadores a ocupar fábricas y fundos, organizar la resistencia y esperar instrucciones, con la esperanza de poder detener el golpe, por medio de los cordones industriales. Allende, que da otro discurso, por el contrario no hace ninguna referencia a la lucha armada ni instrucciones a los líderes de la UP. Mientras un séquito de ministros aparecen y entran a conversar con el presidente para conocer su opinión. A pesar de las ideas de sacarlo, él es tajante con su idea de defender su puesto hasta el final.

Los militares se contactan con La Moneda y le hacen la proposición de sacarlo del país, pero reciben una respuesta clara, Allende no se va a rendir. Pinochet se contacta con Carvajal, quien le indica la negativa del presidente a rendirse:





El presidente Allende con su guardia armada personal El Grupo de Amigos Personales (GAP)

Carvajal: Yo hablé personalmente con él, le intimé rendición en nombre de los comandantes en jefe. Eh... Contestó con una serie de garabatos, no más.
Pinochet: O sea, quiere decir que a las 11, cuando lleguen los primeros pericos... Vai a ver lo que va a pasar. ¡A las 11 en punto se bombardea!
Carvajal: Cuando se evacue la Moneda va a ser más fácil asaltarla.
Pinochet: Una vez bombardeada la asaltamos con el Buin y con la escuela de infantería. Hay que decirle a Herman Brady.
Carvajal: Conforme. Vamos a esperar no más que evacuen los edecanes y los carabineros.
Pinochet: Conforme.
A las 9:55 los tanques del general Palacio ingresan en el perímetro de La Moneda; hacía poco que se había desatado el fuego. Francotiradores apostados en los altos edificios aledaños tratan de repelerlos, y se inicia la balacera, pero La Moneda aún no es atacada.

Último discurso radial del presidente Allende


A las 10:15, a través de Radio Magallanes, la última pro-gubernamental aún no silenciada, Allende emite su último mensaje a la Nación:

Quizás sea ésta la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: Soldados de Chile , comandantes en jefe y titulares..., el almirante Merino... más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su solidaridad y lealtad al gobierno, también se ha denominado director general de Carabineros.
Ante estos hechos sólo me cabe decirle a los trabajadores: Yo no voy a renunciar. Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza.
La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
¡Trabajadores de mi Patria!: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, espero que aprovechen la lección.
El capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, crearon el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición: la que les señaló Schneider y que reafirmara el Comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando, con mano ajena, reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios...
Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile , al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
...Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, la seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
¡Trabajadores de mi Patria!: Tengo fe en Chile y en su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán de nuevo las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile !, ¡Viva el pueblo!, ¡Vivan los trabajadores!
Éstas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.



Ataque de artillería contra la Casa de Gobierno



Efectivos del Ejercito de Chile disparando contra la casa presidencial


A las 10:30, los tanques abren fuego contra la Moneda; les siguen las tanquetas y los soldados, fuego que es respondido por los miembros del GAP y francotiradores apostados en los edificios aledaños.

Carvajal se comunica nuevamente con Pinochet, informándole de la intención de parlamentar:

Carvajal: Me acaban de informar que habría intención de parlamentar.
Pinochet: No, se tiene que ir a la Moneda, él con una pequeña cantidad de gente.
Carvajal:...se retiraron, pero ahí...
Pinochet:...al ministerio, al ministerio...
Carvajal:...que se está ofreciendo parlamentar.
Pinochet: Rendición incondicional, ¡nada de parlamentar!. ¡Rendición incondicional!
Carvajal: Bien, conforme, rendición incondicional, y se le toma preso, ofreciéndole nada más que respetarle la vida, digamos.
Pinochet: La vida y la integridad física, y en seguida se le va a despachar a otra parte.
Carvajal: Conforme. Ya... O sea que se mantiene el ofrecimiento de sacarlo del país.
Pinochet: Se mantiene el ofrecimiento de sacarlo del país. Pero el avión se cae, viejo, cuando vaya volando.
Carvajal: Conforme..., conforme. Vamos a proponer que prospere el parlamento.


Ataque aéreo contra la Casa de Gobierno y la Casa Presidencial











Alrededor del mediodía, los aviones Hawker Hunter de la Fach, inician su ataque a La Moneda, disparando en cuatro oportunidades sus cohetes Sura P3 sobre la casa de gobierno; el daño causado es devastador. Tal como lo demuestran los videos hechos por los canales de televisión, desde la azotea del Hotel Carrera frente al costado oeste de la Plaza de La Constitución, en el primer ataque los cohetes destruyeron el portón norte y los techos del primer piso; en el segundo ataque los cohetes cayeron en el pabellón que separa los patios de Los Cañones y Los Naranjos. En el tercero un cohete rebotó en una de las gárgolas de la fachada y estalló en el segundo piso del lado sur; en el cuarto los cohetes cayeron de lleno sobre la fachada y una bola de fuego saltó a la calle y al quinto los aviones dispararon sus cañones automáticos Rolls Royce Aden calibre 30 mm. Otros dos aviones bombardean la residencia presidencial de Tomás Moro, a la sazón defendida por algunos miembros del GAP que no alcanzaron a irse con Allende a La Moneda. Uno de los aviones bombardea por equivocación el Hospital de la Fuerza Aérea de Chile , situado en las cercanías.

El 6 de julio de 2011 el periodista y escritor Eduardo Labarca reveló los nombres de los pilotos que bombardearon La Moneda y Tomás Moro. Hasta entonces, sólo se conocía el del líder del grupo de bombardeo, general (R) Mario López Tobar, quien escribió un libro —El 11 en la mira de un Hawker Hunter, Santiago: Ed. Sudamericana, 1999— en el que no identificaba a los otros participantes. La revelaciones fueron hechas 24 horas después de que el juez Mario Carroza, que investiga las causas de la muerte de Allende, interrogara al jefe de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), Fernando Matthei, quien aseguró no conocer los nombres de los pilotos a cargo del ataque.27

Mario López Tobar —nombre de combate: Libra; comandante del "Grupo de Aviación N.º 7" y piloto del Avión 1— cuenta en su libro citado que el ataque comenzó con el bombardeo de cinco antenas, en el que participaron él y otros tres aviones.

El primer disparo contra La Moneda, que perforó la puerta principal, lo hizo el teniente de 24 años Ernesto Amador González Yarra (Pekín), "famoso por su talento de piloto y certera puntería". El segundo ataque estuvo a cargo de Fernando Rojas Vender (Rufián), quien llegó a ser comandante en jefe de la FACH. Su primer disparo apuntó al techo del palacio presidencial. En una última pasada, los pilotos usaron cañones de 30 mm. La operación fue coordinada desde tierra por el operador aéreo, comandante Enrique Fernández Cortez (Gato).28

La residencia de Tomás Moro —donde estaba Hortensia Bussi, la esposa de Allende— fue atacada por los Hawker Hunter que piloteaban el capitán Eitel von Mühlenbrock y el teniente Gustavo Leigh Yates, hijo del entonces comandante en jefe de la FACH y miembro de la junta militar. Fue Leigh el que "equivocó el blanco y bombardeó el Hospital de la FACH, por lo cual hasta su muerte hace tres años era objeto de bromas y tallas en la institución".28

Labarca constata también las discrepancias que hay en torno a la hora exacta del ataque a La Moneda: "Según el coronel López Tobar, comandante de la operación, comenzó pocos minutos antes de las 11.30. El almirante Patricio Carvajal, jefe del estado mayor del golpe, sitúa el ataque entre las 11.52 y las 12.08. Según el general Gustavo Leigh, entonces comandante en jefe de la FACH, el ataque tuvo lugar “después de las 12”.28

Asalto de infantería contra la Casa de Gobierno




El ataque prosigue al palacio de gobierno con el uso de gases lacrimógenos, pero al ver que La Moneda todavía se negaba a rendirse, el general Javier Palacios decide tomarla y envía a un grupo de soldados a derribar la puerta del palacio, son las dos y media de la tarde. Dentro le gritan a Allende: "¡Presidente!, ¡el primer piso está tomado por los militares! ¡dicen que deben bajar y rendirse!"

El presidente dispone rendirse: ¡Bajen todos! ¡dejen las armas y bajen! Yo lo haré al último.

Entonces, según el testimonio de uno de sus doctores, Patricio Guijón, que regresó para llevarse su mascarilla antigas ("de recuerdo", dice), Allende grita ¡Allende no se rinde, milicos de mierda! y con el fusil AK-47 que le había regalado Fidel Castro se dispara en la barbilla, ("Más de un disparo, y menos de una ráfaga", según su testimonio), explotando la bóveda craneana y muriendo al instante.


Lentes de Salvador Allende tras su muerte


Palacios entra en el salón Independencia, y se encuentra con Allende y el doctor Guijón. Llama al oficial de radio y entrega su escueto informe: “Misión cumplida. Moneda tomada, presidente muerto".

Consecuencias


Se declaró el toque de queda en todo el territorio nacional a partir de las 15 horas del 11 de septiembre de 1973, se permitió a los civiles previo control abandonar el centro de las ciudades y dirigirse a sus casas. En Santiago, inmediatamente las instalaciones de las radios Portales, Magallanes y Corporación, todas las estaciones de TV excepto Canal 13 fueron silenciadas y sus operadores, locutores y directores detenidos a las 13.30 horas y llevados al Banco del Estado de Chile . Los diarios Clarín, El Siglo y otros fueron allanados y sus prensas destruidas.


Se quemo todo libro, prensa o manifiesto pro-marxista, comunista socialista


En las zonas rurales se detuvieron a muchos dirigentes de la Reforma Agraria, muchos fueron ejecutados en el lugar de detención. La colonia alemana benefactora Villa Baviera, ubicada en la zona central, sirvió como centro de detención y lugar de desaparición de muchos activistas de la Unidad Popular.

Cientos de miles de proallendistas tomaron aquellas especies, registros, carné de partidos, libros y propaganda comprometedora y se deshicieron de ella enterrándolas, quemándolas o botándolas a los cauces de ríos. Se declaró ilegal y proscrito al Partido Comunista y Socialista; los partidos Nacional, Democratacristiano y Radical fueron suspendidos cuando se disolvió el Senado. Se conminó a todos los ciudadanos a entregar sus armas de fuego en las comisarías de Carabineros.

Se instó a denunciar a los adherentes al gobierno, por ser traidores a la Patria, según decía el comunicado militar denunciándolos ante las comandancias y cantones. Se publicaron bandos que instaban a la población a delatar a los líderes más prominentes de la UP tales como Carlos Altamirano, Volodia Teitelboim, José Tohá, Luis Corvalán y otros.

Se llamó a aquellos que tuvieran cargos y representatividades de grupos sociales a entregarse a las comisarías para regularizar su situación. Se detuvieron a miles de personas y fueron conducidas el Estadio Chile y luego al Nacional, a aquellas personas que fueron llamadas a viva voz y respondieron de entre la multitud fueron ejecutadas en el mismo lugar, como es el caso de Víctor Jara.

En la Universidad Técnica del Estado de Santiago, militares hicieron allanamientos y ejecutaron a decenas de estudiantes combatientes en las mismas aulas. Muchas ejecuciones fueron hechas a la "bala en fila". Fueron allanadas las fábricas, las reparticiones públicas y las mineras forzando a los trabajadores a seguir laborando y manteniendo la producción en marcha. En muchas fábricas se realizaron detenciones de todos los sindicalistas y representantes de gremios de la Unidad Popular.

Las poblaciones populares tales como La Legua, La Victoria y San Ramón (La Bandera) fueron allanadas y sus pobladores detenidos en masa. En la Villa La Reina se produjeron ejecuciones sumarias a aquellos líderes que se sorprendieron ocultos. Durante todo el día y la noche y toda la semana se escucharon disparos de ametralladoras en distintos puntos de la capital.

En el sur de país, el 12 de septiembre un grupo trabajadores, campesinos y activistas del Movimiento Campesino Revolucionario intentaron tomarse el retén de carabineros de Neltume en la cordillera valdiviana en un intento fallido de defender el gobierno de la UP, que acabó sin muertos ni heridos. Por dicho acto serían ejecutados sumariamente 12 personas tres semanas más tarde en Valdivia.35

Miles de perseguidos políticos se refugiaron en las embajadas de gobiernos amigos de la Unidad Popular, como es el caso de Suecia, Italia, Canadá, Australia, Dinamarca, México, Unión Soviética y Cuba. Otras personas, especialmente ajenas a la política, se refugiaron en Canadá. En principio, Canadá no permitió a muchos chilenos refugiarse en su país debido a sus estrictas leyes de inmigración. Pero en 1976, con la ayuda de trabajadores del gobierno, como Bob Thompson; iglesias, grupos de los derechos humanos, y muchos más, se modificaron las leyes de inmigración en Canadá. Después, a miles de chilenos se les permitió el ingreso al país. Esta operación fue conocida como «Movimiento Especial de Chile ».36

El 15 de septiembre de 1973, Nixon llamó a Kissinger nuevamente. Se lamentaron sobre lo que Kissinger calificó como los diarios llorones y la sucia hipocresía de la prensa por concentrarse en la represión de los militares chilenos y las condenas al rol jugado por Estados Unidos.

En esta conversación telefónica, que fue desclasificada en mayo de 2004,37 Nixon señala:Nuestra mano se mantiene oculta en esto. Y Kissinger replica: No lo hicimos nosotros… Quiero decir, les ayudamos. Censurado creó las máximas condiciones posibles… En la era de Eisenhower, seríamos considerados héroes.

El golpe de Estado puso fin en Chile a casi 50 años de desarrollo de la institucionalidad democrática, inaugurada con la aplicación de la Carta de 1925 tras la caída de la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo en 1931. Tal institucionalidad venía experimentando desde comienzos de los 60 una fuerte erosión producto de los proyectos mutuamente excluyentes de los sectores políticos dominantes. En lo más cercano el golpe clausuró la "vía chilena al socialismo" largamente esperada por los sectores de izquierda e inauguró un extenso período de facto caracterizado por la concentración casi total del poder en la Junta de Gobierno y en la figura del General Pinochet, así como una fuerte represión sobre los sectores opositores y disidentes (políticos, sindicales y gremiales) mediante la acción de organismos de seguridad creados para el efecto (DINA, CNI), con su cortejo de violaciones a los derechos humanos fundamentales. El período terminaría en 1990, debido que la misma Constitución de 1980, promulgada por el General Pinochet y legitimada en un plebiscito (aunque sus resultados han sido cuestionados, debido a que no hubo posibilidades de fiscalización y propaganda electoral por parte de la oposición en ese entonces, ni registros electorales), decía que en 1988 los comandantes en jefe de las fuerzas armadas y de orden debían nombrar a un candidato único a la presidencia de Chile (que posteriormente seria el mismísimo General Pinochet), y que en caso de ser derrotado (como así fue) habrían elecciones presidenciales libres en 1989 en conjunto con las elecciones parlamentarias; en dichas elecciones fue elegido Patricio Aylwin quien asumió la presidencia de Chile el 11 de marzo de 1990.

En lo social significó el comienzo de un dominio sin contrapeso de los sectores empresariales, los cuales aprovecharon el desmantelamiento de la estructura productiva estatal llevado a cabo por el gobierno de Pinochet a fines de los 70 y comienzos de los 80, por medio de un proceso de privatización. Por otra parte, significó el comienzo de una pauperización de las clases medias y la precariedad e inestabilidad laboral para los sectores asalariados. También el golpe significó el comienzo de un largo exilio para miles de chilenos.

En lo estrictamente económico significó un cambio radical de orientación del papel del Estado en materia económica: de un rol productor y estatizador desarrollado desde la década de los 20, se pasaría a uno de tipo subsidiario, inspirado en las doctrinas económicas neoliberales; éstas privilegiaron en Chile un control estricto de la inflación y de la emisión del circulante, así como una política radical de privatizaciones de las empresas públicas y el fomento de las exportaciones de bienes producidos por el sector primario(agrícolas, mineros) y la importación de bienes de consumo y de capital.

En lo cultural, el golpe significó el comienzo del llamado "apagón cultural", caracterizado por la represión y autorrepresión de ciertas manifestaciones culturales consideradas contrarias a la línea del régimen militar.

Opiniones


Esta es la parte a la que quería llegar. Haré mi propia reflexión sobre lo ocurrido y espero ustedes lo hagan

Al ser venezolano puedo comprender por lo que paso el pueblo chileno en los años 70. El gobierno de Allende quería promover cambios radicales en la sociedad y forma de vida chilena y con eso polarizo al pueblo en los pro y contra. La economía se deterioro y con ello se dificulto el poder adquisitivo del chileno y desmejoro la calidad de vida con una inflación del 600%.
El presidente Allende tenia buenas intenciones para con su país, pero su gran falla era su arrogancia. Actuaba como un presidente electo por la vasta mayoría del pueblo como si un 80-90% hubiese votado por el cuando apenas gano con poco menos de 30.000 votos por encima de Jorge Alessandri y el tercer candidato había obtenido 821,801 dejando ver de forma clara que la mayoría del pueblo no compartía la visión de Allende. Parecía decidido a imponer su ideología a Chile con la atrevida y pomposa idea de que era la mejor. Esto causo un enfrentamiento en la sociedad chilena que dividió al pueblo y dio al surgimiento de grupos radicales en ambos mandos.
No condono en lo mas mínimo las acciones de Pinochet al cual considero un monstruo cruel, sanguinario y vil que hizo sufrir al pueblo chileno. Pero no comparto la idea de muchos de que Allende fue buen presidente, que antepuso sus ideales a la paz y buena convivencia chilena y llego a decir en un discurso: "El pueblo esta dispuesto a morir". No debió morir de la forma en que lo hizo, pero no se le debe recordar como un ejemplo de gobernabilidad.


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