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censura en el cine [de ayer y hoy]

Info4/30/2011



















Durante el segundo cuarto del siglo XX, la Junta de Censores Cinematográficos (establecida en 1912 por petición de los mismos empresarios del cine por motivos comerciales y de prestigio), tuvo como premisas las que nos detalla Roger Manvell en su interesante libro "Film" (1944)



Las preocupaciones del equipo de censores, al observar centenares de películas anuales,
pueden resumirse en las siguientes prohibiciones generales:



Religiosas: La figura materializada de Cristo (recuérdese el conflicto provocado por GREEN PASTURES, Praderas Verdes, de 1936). El tratamiento irreverente de prácticas y ritos religiosos. El tratamiento irreverente de la Biblia y las alusiones bíblicas.

Políticas: Todo lo que pueda herir las susceptibilidades extranjeras. Todo lo que pueda fomentar la inquietud y el descontento sociales (La proyección general de películas rusas en Gran Bretaña tuvo lugar recién a partir del momento en que Rusia entró en Guerra).

Sociales: Desnudez (excepto en los negros), blasfemar, orgía indecente, desprecio por el Estado y la vestidura real, conducta lasciva (¡qué dificultades!), vestimentas lascivas, ebriedad indecorosa, parto y sus dolores, enfermedades venéreas, relaciones sexuales entre blancos y gente de color (no se incluye a mestizos), instigación al crimen, exhibición de hábitos por las drogas, escenas prolongadas de brutalidad, ahorcamientos y ejecuciones, crueldad con chicos y animales, escenas antagónicas entre el Capital y el Trabajo, seducción sin frenos, noches de bodas sin frenos, operaciones ilegales, prostitución, incesto, epilepsia realista.




Arrancare con un caso paradigmático pergeniado en la ultima dictadura militar argentina (1976-1983). Por aquellos años funcionaba algo llamado
“Consejo nacional honorario de calificación cinematográfica”


El mismo estaba integrado por representantes de varios ministerios, ligas de padres de familia y demás oscuras organizaciones
cuya función era ver las películas antes de autorizar su estreno, para luego establecer prohibiciones o cortes.






La novela del escritor multi-ventas de finales de los años setenta Stephen King y un género con buen tirón en aquel momento, el terror, motivaron a Kubrick por su siguiente película. A partir de la novela The Shining del escritor estadounidense reescribió el guion junto a Diane Johnson, y el resultado fue El resplandor (The Shining) (1980). La versión de Kubrick es una variación sobre la versión del libro, especialmente en el carácter del protagonista y sus motivaciones.


Cuando asistieron a ver el film "El resplandor" (The shining, 1980), una escena en particular perturbó a los sensibles miembros del consejo. Se trataba de una mujer cadavérica saliendo de una bañera, es decir un desnudo frontal femenino que incluía un frondoso bello púbico.



Como el director (Stanley Kubrick) tenía una cláusula que impedía todo corte, las afiladas tijeras de los censores no podían ser usadas. De manera que el problema era como exhibir la película sin cortes y al mismo tiempo evitando mostrar en la pantalla aquello que los horrorizaba.La solución fue tan ingeniosa como demente, y es uno de los hechos de censura más bizarros de la historia.

En cada proyección, una persona se colocaba en el fondo de la sala custodiando un reflector de potente luz verde. Una vez que la mujer aparecía en pantalla, el haz de luz se encendía y era apuntado a la zona problemática.
Imaginen la sorpresa de los espectadores, quienes seguramente mirarían para atrás asombrados para encontrar el origen de la misteriosa y movediza luz verde.






Generalmente se supone que las principales candidatas a la prohibición eran las películas sobre (o con) sexo.
La investigadora Maria E. de las Carreras determinó que de los poco mas de 700 films prohibidos por el Ente,
sólo unos 120 fueron proscritos por su contenido sexual mientras que el doble cayeron por incluir escenas de "violencia y terror".
El resto son las de contenido político "subversivo"
(como se las llamaba en esa época, eso incluía las que ahora se llamarían "políticamente correctas"
o las que te tenían problemas con alguna institución específica
(el ejercito con MASH o la Iglesia con La vida de Brian).








Las películas que se prohibieron en esa poco clara categoría de "violencia y terror" iban desde cosas altamente ingenuas,
como la fábula fantástica Espiritus Vengadores (Shadow of the Hawk, 1976)
hasta clásicos de la violencia gratuita como Caníbal Holocausto (Cannibal Holocausto, 1979).
En su momento tampoco se vieron en cines argentinos desde dudosos subproductos como El Anticristo (L' Anticristo, 1974)
hasta grandes clásicos como Mad Max (Mad Max, 1979).






Éste es el tristemente célebre y controvertido film del italiano Ruggero Deodato, censurado en cuanto país se proyectaba, injustamente conocido como "¡el film donde matan animales y humanos!", Holocausto caníbal , quedó desacreditada sin darle una oportunidad a lo que verdaderamente importa, la historia. El tema de las matanzas es cierto a medias, la de animales es real, pero lo que respecta a los humanos no es verdad, tanto que el director se vio forzado a ir a un programa de televisión con los actores para demostrar que no habían muerto en la filmación.

Aunque esté basado en un hecho real, no son imágenes reales. Lo que ocurre es que el film es visualmente duro y obscenamente brutal, pero más allá de lo que todos recuerdan el film tiene una historia muy bien pensada y que no es más que una constante crítica a la violencia en la televisión, los juicios apresurados a partir de estereotipos y la morbosidad de la gente. Fina, brutal y certera crítica brillantemente expuesta por los guionistas Gianfranco Clerici y Giorgio Stegani, y transmitidas por la ruda visión de Deodato.

La película cuenta la historia de un grupo de documentalistas que en 1979 desaparecieron en el Amazonas. Dos meses después el profesor Harold Monroe y un nuevo grupo de personas penetran en la espesa jungla para encontrar a los jóvenes cineastas, no los encuentran con vida ya que fueron asesinados por las tribus caníbales de la zona, pero afortunadamente encuentran las grabaciones que podrán ayudar a saber la verdad. ¿Fueron devorados por caníbales? ¿Por qué? ¿Qué querían filmar estos jóvenes? Nuevamente en la gran ciudad, Monroe descubre la historia detrás de esas cintas y lucha contra el canal que financió su expedición para evitar que esas escenas salgan al aire en un documental. Son muy interesantes ciertos tramos del film, vivimos esos momentos de tensión y silencio que viven los personajes, algunos mirando fijamente a la pantalla vacía o mirando de reojo a sus compañeros buscando una aprobación o crítica, o bien los comentarios técnicos del operador.

Otra cosa contra la que arremete es el tema de la realización de un documental, los jóvenes, fuerzan las tomas, no documentan la realidad, sino que la tergiversan al intervenir de las más horrorosas maneras, de esta forma Deodato critica a los realizadores que en más de una ocasión hacen "actuar" ciertas situaciones o directamente le pagan a extras para llevar el trabajo para el lado que ellos quieren.Definitivamente Holocausto caníbal no es un film para ser tomado a la ligera, sino que merece la atención absoluta del espectador para rescatar el mensaje que se oculta tras toda esa violencia y por lo menos reflexionar un poco.











Es interesante lo que pasó con Mad Max,
porque ilustra una metodología que se aplicó a muchas otras cintas.
Si bien en un primer momento se la prohibió directamente,
se le dio una nueva oportunidad para calificarla.
Finalmente fue autorizada (como Prohibida para menores de 18) con severos cortes,
que redujeron su duración en cuatro minutos.
En definitiva la prohibición fue un "apriete" a los distribuidores para que presenten a recalificación una copia sin las escenas que molestaban.




Lo mismo pasó con Rojo Profundo (Profondo Rosso, 1975)
que fue prohibida para todo público, pero en su misma ficha
-y con la firma de M.P. Tato- se señala

"si la empresa acepta efectuar cortes en los actos 1º, 2º, 3º, 5º, 7º y 9º podría ser calificada como PM18"
.
Obviamente las distribuidoras aceptaban este tipo de imposiciones,
porque de lo contrario perdían el dinero invertido en los derechos de cada película.







Otras películas fueron cortadas directamente -como Alien el octavo pasajero (Alien, 1978),
Los cazadores del Arca perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981) o La reencarnación de los zombies (Zombie 2, 1979)-
sin que medie el trámite previo de la prohibición.

Rastrear que escenas llegaron a ser prohibidas, de esas y otras películas, quedará para una compleja investigación posterior,
dificultada por la casi nula información oficial y porque en los últimos años de la censura era muy común que
las distribuidoras cortaran las películas voluntariamente antes de presentarlas frente al Ente, como para "aceitar" un poco el trámite.





Lo cierto es que si bien el Ente de Calificación funcionó desde 1969,
las prohibiciones al cine de género -salvo alguna perdida excepción-
no comenzaron hasta que asumió Tato frente al organismo.




Miguel Paulino Tato (cuyo pseudónimo como crítico cinematográfico era Néstor) fue designado interventor en el Ente de Calificación Cinematográfica en agosto de 1974.

tato dijo:“Yo quiero un cine positivo, limpio, decente, un cine que sea cultural y no sólo industrial. El cine se ha convertido en una mercadería de intoxicación: se está apelando al recurso fácil, y en eso incurren desde los que venden cine y les importa poco lo que venden, hasta los intelectuales y pseudointelectuales y los mismos artistas que sustituyen el ingenio por el fácil recurso de la pornografía”
,
Entre 1976 y 1983, la dictadura fijó las pautas para el cine nacional.
La educación y la cultura eran para los inquisidores las grandes armas de infiltración ideológica.





La sutil relación de la censura al cine con la política se hace muy evidente en 1974.
Hasta esa fecha hubo censores con fama de duros y otros con pinta de liberales. Pero con la muerte de Perón,
toma el poder Isabelita y, fundamentalmente, el temible "brujo" José López Rega,
quienes nombran inmediatamente a Miguel Paulino Tato como interventor en el Ente.

La llegada de López Rega al poder significó el inicio de una ola represiva,
con la aparición de la Triple A,
los grupos de tareas y las metodologías de secuestros y torturas
que dos años después serían "perfeccionadas" por el gobierno militar.
El nombramiento de Tato implicó el inicio de la mayor ola
de prohibiciones y cortes de películas de la historia argentina.
La eficiencia de este censor le significó el "honor"
de ser el único funcionario que fue ratificado luego del golpe militar de marzo de 1976.








Así eran las cosas, durante el reinado del tristemente célebre censor Miguel Tato,
quien solía ufanarse de la cantidad de películas que prohibía.
El funcionario tenia retorcidos conceptos sobre algunos géneros cinematográficos.
Según el, los vampiros eran “subversivos” y las películas de artes marciales fomentaban los “manoseos homosexuales”.




prohibiendo títulos como Pruebe la sangre de Drácula (Taste the Blood of Dracula, 1970),
Los ritos satánicos de Drácula (The Satanic Rites of Dracula, 1973),
Los siete vampiros de oro (The Legend of the Seven Golden Vampires, 1973), Circo de vampiros (Vampire Circus, 1972) o
Drácula el último romántico (Dracula, 1973).



Esta última la prohibió cuando ya había sido estrenada -con una calificación de una gestión anterior-
y luego la volvió a autorizar "previa eliminación del texto final que quisiera reivindicar la historia transcurrida en Transilvania"
(textual de la ficha de calificación).
Por eso la película finalmente se vio ¡Pero sin final!




















Incluso el realizador Bernardo Arias -a quién Tato le prohibió dos de sus films:
Allpakallpa (1973) y El Inquisidor (1974)- pinta al mítico censor como alguien menos apasionado,
como un tipo que sólo aceptó controlar el Ente "para conseguir un puestito y la plata".




Según el realizador, Tato "era muy atorrante en ese sentido, mas bien era un sinvergüenza que mala persona",
y que en definitiva,
la mayoría de las prohibiciones las realizaba no por convicción sino para complacer a sus superiores.
Arias conocía bien al censor -lo define como "un amigo"- ya que
Tato lo usaba como intermediario para enviarle cartas a su hijo, residente en la Cuba socialista.
Como Arias tenía un constante ida y vuelta entre Argentina y Perú,
podía despachar las cartas desde Lima sin que cayeran en los servicios de inteligencia
y de esa manera echar por tierra el prestigio del titular del Ente de Calificación.











En la Alemania de los años ochenta aparece “Nekromantik”
donde se detalla la vida de una pareja de necrófilos.
Obviamente la censura no tardó en aparecer.
Se quemaron los negativos y se prohibió su visionado.
Años más tarde aparece una segunda parte que también es perseguida por las mentes bien pensantes.
¿Qué ha pasado hoy con Nekromantik?
No hay más que buscarlo en internet: descargas directas, camisetas, chapas, lujosas ediciones de dos discos en DVD…



Esto es lo que crea la censura, expectación.
Y la expectación es un enorme reclamo publicitario.
¿Quién no ha visto en su vida por lo menos una película porque ha leído que fue censurada o prohibida en el momento de su estreno?





Es claro que el objetivo del gobierno era controlar la exhibición cinematográfica, que en aquellos tiempos era política y económicamente mucho mas importante que ahora. Por ejemplo en 1973 se cortaron 63.049.926 entradas, mientras que actualmente apenas se venden la mitad. Y sumado al crecimiento de la población, se pasó de un promedio anual de 2,7 a 0,8 entradas por habitante.


La disminución en la cantidad de los estrenos (el promedio pasó, entre 1973 y 1975, de 360 a 250 películas anuales) es también un logro de la censura, que en 1975 salió a justificar su accionar alegando que la prohibición de films extranjeros implica un importante ahorro para el país. "Cuando sean 200 las películas prohibidas se podrá estimar el ahorro de divisas para la Nación en cifras que alcancen el orden de 1.500.000 dólares"











En 1947, iniciada la guerra fría,
el temor de una URSS provista de
armas atómicas provocaría un estado de histeria en toda Norteamérica.
Cualquier atisbo de comunismo debía ser eliminado,
así como las alusiones excesivamente críticas al sistema social.
Por suerte, en Europa nunca se han radicalizado tanto las posturas,
aunque también han existido casos de censura muy importantes.







Uno de los más conocidos es el protagonizado en 1972 por
El último tango en París de Bernardo Bertolucci,
interpretada por Marlon Brando y María Schneider.
Esta historia de amor contenía varias escenas sexuales bastante atrevidas para la época.
Fue instantáneamente prohibida en Inglaterra, Italia y España y
sufrió cortes en muchos de los países donde fue exhibida.
Paradójicamente, países como Dinamarca o Alemania
habían eliminado cualquier tipo de censura respecto a temas sexuales.
En Dinamarca, la pornografía se legalizó en 1968.





La película se caracterizó por su fuerte erotismo, pasando a la historia del cine
una escena particular en la que el personaje masculino sodomiza a la mujer,
valiéndose de un poco de mantequilla a modo de lubricante.
Estas escenas, y en general el tratamiento de la temática erótica desde una óptica inusual
(numerosas escenas de desnudos frontales de la mujer),
causarían un gran impacto en la sociedad de la época.

Años después,
la actriz declararía que la escena de sodomía se realizó fuera de lo establecido en el guión original,
por sugerencia del propio Brando.
Y que sus lágrimas en la escena (que por cierto no se ensayó más que una vez) fueron reales.







Otro caso digno de mención es el de España,
se censuraron muchas películas durante la época del general Franco (1939-1975).
Muchos españoles perdieron la oportunidad de ver las obras de Goddard, Bertolucci, Anderson o Corman.
No sólo se prohibió la exhibición de determinados filmes o se mutiló su metraje original sino que,
en un alarde de malabarismo retórico se cambiaron
los diálogos de los personajes durante el doblaje.
Por ejemplo, la surrealista anécdota protagonizada por Mogambo,
de John Ford, donde los esfuerzos realizados por los censores para ocultar
un adulterio cambiaron totalmente la relación de dos protagonistas.
En España, el personaje de Grace Nelly no era el de esposa, sino el de hermana.




Por eso no es de extrañar la polémica,
un tanto desapercibida en los medios de comunicación,
sobre todo de tendencia conservadora, levantada por La vida en rojo, la película de Andrés Linares,
adaptación libre de la novela de Isaac Rosa El vano de ayer.



La película pretende encadenar en una historia de ficción inspirada en hechos reales un reflejo preciso del clima de una época y para ello utiliza recursos a medio camino entre lo dramático y el documental como las falsas entrevistas, el recurso a imágenes de archivo, la dramatización de hechos reales, sobre todo referidas a manifestaciones, cargas policiales, asambleas de estudiantes, etc. Cuenta las andanzas de un grupo de estudiantes antifranquistas en la España de las revueltas contra el régimen en la Universidad, y la desaparición y muerte de uno de ellos tras su detención y tortura en los tristemente célebres calabozos de la Dirección General de Seguridad.





En el 2009 un grupo de chicos españoles creo un grupo en Facebook sobre la CLASIFICACION que tendría SAW VI, una muy distinta a las anteriores de la misma saga, cito aqui su postura que fue abierta al publico en general y escrita en internet:

NO A LA PROHIBICIÓN de SAW VI ¡¡¡BASTA DE HIPOCRESÍA!!!


¡¡¡HAY OTRAS COSAS MÁS IMPORTANTES QUE RESOLVER EN ESPAÑA, DEJEMOS AL CINE AMERICANO EN PAZ!!!!

Saw VI ha recibido incomprensiblemente la clasificación X, la misma que en las películas pornográficas, por apología de la violencia, dicen.

La verán sin problemas en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Austrialia el fin de semana. En cambio los fanáticos de Puzzle/Jugsaw, deberán buscar por Saw VI en las cinco salas de cine porno que se encuentran en todo el territorio español.

Es la primera vez en la historia que en España califican a una película como X por la violencia que representa. Las anteriores entregas de Saw fueron calificadas como no aptas para menores de 18 años.

No entendemos pues, como luego películas como la recién MENTIRAS Y GORDAS, que hacen apología del sexo y las drogas, pasan tranquilamente por los cines, sin control alguno para los menores. Pero claro.. ésta es española, com la gran mayoría de esta temática.

Reivindicamos el derecho de la libertad de expresión en el cine. Si censuran esta película, deben censurar otras tantas.
Muy moderno el Gobierno de Zapatero para tantas cosas, y para el CINE e Internet ... vamos hacia atrás.

¡¡¡¡QUEREMOS VER SAW VI EN CINES!!!!

Sólo consiguen darle más publicidad, y conseguirá luego vender DVD como churros.










Ya lo explicó el director Michael Haneke cuando se presentó “Funny Games” en 1997. Si algo no te gusta, simplemente te levantas y te vas.




Muchas personas la critican porque temen que estas imágenes puedan alimentar los deseos de espectadores enfermos,
pedófilos o psicópatas.
Pero el cine no tiene tanta fuerza,
ya se ha visto en innumerables ocasiones como asesinos que alegaron
haber actuado así por ver esta o aquella película se acababan retractando una vez condenados.
Tan sólo buscaban una excusa para salvar el pellejo.
Una excusa ridícula, en realidad.




Indudablemente las justificaciones para prohibir una película son absurdas por naturaleza,
por eso los censores no se preocuparon por explicar claramente que pasaba con cada cinta.
Apenas quedan breves testimonios en notas de prensa o en las fichas de calificación,
que dan cuenta de los ridículos razonamientos.

Los poseídos de Satán (El Mariscal del Infierno, 1974) fue prohibida
"por contener escenas de violencia que atentan contra la moral y las buenas costumbres"

El Anticristo (L´Anticristo, 1974) y Un pacto con el diablo (Chi Sei?, 1974) por "agraviar a la religión y a la iglesia"

Los ojos azules de la muñeca rota (1973) por ofrecer "escenas de excesiva violencia y sadismo,
que repugnan las buenas costumbres"

El descuartizador de Nueva York (Lo Squartatore di New York, 1982) por ser un film "mórbido y sádico"

Escondite Mortal (Snapshot, 1980) por promover "la justificación del aborto, la prostitución y las perversiones sexuales"
Los ejemplos siguen, pero las excusas son similares.

















En realidad,
la censura actúa contra la integridad intelectual de cualquier producto y en el caso del cine,
el espectador debe gozar de libertad para elegir lo que desea ver y verlo en su forma original y a ser posible,
sin manipulaciones de ningún tipo.





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si te gusta el cine, y te gusta estar informado... es lo unico que subo
seguime y veras mis actualizaciones


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