El abuso y maltrato infantil es un problema que compete a todos los países del mundo. En este sentido es que se celebra el 19 de noviembre el Día Mundial para la prevención del abuso del Niño, la cual es una iniciativa de la Fundación de la Cumbre Mundial de la Mujer (FCMM) en la que se han involucrado 149 organizaciones, entre las que se encuentra la Red por los Derechos de la Infancia en México, de 59 países del mundo, las cuales tienen como objetivo fomentar una cultura de prevención del abuso infantil en todo el mundo.
Es importante señalar que la Convención de los Derechos del Niño , quien cumple 11 años de haber entrado en vigor el próximo 20 de noviembre, establece en su artículo 19 que es obligación del estado parte proteger a los niños de todas las formas de violencia y maltrato, que hayan hecho padres, madres o cualquier otra persona dedicado a su cuidado.
Sin embargo este problema esta presente tanto en países del primer mundo, como aquellos en vías de desarrollo. En Estados Unidos por ejemplo, según datos recogidos de 50 estados y el distrito de Columbia , en 1996, 1077 niños y niñas murieron a causa de abuso o negligencia, de éstos un 77% tenia tres años o menos de edad.
En América Latina no menos de 6 millones de niños, niñas y adolescentes son objeto de agresiones severas y 80 mil mueren cada año por la violencia que se presenta al interior de la familia (Fuente UNICEF ).
México al haber ratificado la Convención se convierte en estado parte y tiene la obligación de adoptar las medidas necesarias que garanticen el bienestar de la infancia. No obstante, estas medidas no han sido las suficientes para reducir el número de niños y niñas víctimas de maltrato, que para 1999 reporta un total de 12,516 niños maltratados y 12, 433 niñas.
De estas cifras el estado con mayor índice fue el de Coahuila con 4,150, seguido de Nuevo León con 3,067 y en tercer lugar el Estado de México con 1,885 casos, datos obtenidos del DIF.
El tipo de maltrato mas frecuente en el Distrito Federal fue el físico con 44%; en Coahuila la omisión de cuidados con 35%; en Sinaloa el físico con un 72% al igual que Nuevo León con un 58.8%..
El lugar mas frecuente del abuso infantil fue la familia, en donde la madre y el padre presentan el mas alto nivel de violencia ejercida hacia con los niños, seguidos de padrastros, madrastras, y otros.
De las denuncias recibidas, solo en el 56% se comprueba el maltrato.
Ante la necesidad de crear mecanismos que prohíban todo tipo de abusos es que algunos países han realizado reformas basadas en la Convención de los Derechos del Niño y las recomendaciones hechas por el Comité ( quien es el encargado de supervisar la aplicación de la Convención) a los gobiernos, para prohibir totalmente la violencia infantil, estos países son Suecia, Finlandia, Dinamarca, Noruega, Austria y Chipre. Sin embargo este representa tan solo el 3% de los países que han ratificado la Convención.
En muchas países, las leyes penales y civiles permiten que los padres y tutores utilicen el castigo moderado y razonable. En México, la ley para la protección de los Derechos de niñas, niños y adolescentes en su artículo 12 inciso b establece “protegerlos contra toda forma de maltrato, prejuicio, daño, agresión, abuso, y explotación…”, sin embargo este puede ser interpretado como un permiso para realizar actos en contra del artículo 19 de la Convención.
En este sentido consideramos importante señalar algunos elementos a tomar en cuenta por parte del gobierno, las instituciones y las sociedad en general:
A) Establecer una reforma legal que prohíba todo tipo de violencia hecha a los niños ( incluyendo el castigo físico y otro tipo de trato inhumano y/o degradante).
B) Revisión de los sistemas de justicia juvenil, para prevenir el abuso como medidas correctivas de rehabilitación.
C) Elaborar políticas claras para prevenir el abuso y maltrato a los niños, así como su adecuada rehabilitación en aquellos casos en que ocurra.
Adoptar estas medidas significaría reducir los niveles de abuso infantil, así como evitar las posibilidades de delincuencia ( un estudio realizado en los EEUU, muestra que los abusos o abandonos cuando se es niño, aumentan la posibilidad de arresto en la adolescencia en un 53%, en un 38% durante la vida adulta, y en un 38% la posibilidad de llevar a cabo un crimen violento).
Así que motivados por el bienestar de la infancia, es que nos unimos al compromiso para prevenir todo tipo de abuso contra los niños, el cual se expresará universalmente este 19 de noviembre.
ahora vamos con el abuso sexual infantil
Si bien el maltrato al menor se remonta hasta los origenes de la humanidad, sólo recientemente se ha transformado en una entidad médica y un problema social reconocido y merecedor de sanción de normas jurídicas dirigidas a la protección de las víctimas indefensas.
En los últimos años, las denuncias sobre diferentes formas de abuso infantil han crecido sustancialmente en todo el mundo. No obstante y, muy especialmente en el caso del abuso sexual, gran parte del iceberg sigue sumergido y oculto a esar de los progresos recientes.
La magnitud del problema supera nuestra imaginación. Se ha estimado que anualmente, el uno por ciento de los niños sufrirá abuso sexual y que el 20% de los niños que alcanzan la vida adulta han experimentado durante su infancia alguna forma de abuso sexual. (American Academy of Pediatrics. Committee on Child Abuse and Neglect. Guidelines for the evaluation of sexual abuse of children. Pediatrics 1991; 87:254?9)
Para algunos autores el problema es mis frecuente aún: 20-25% de las mujeres y 10-15% de los varones han sido abusados durante la infancia (Finkelhor, D. (1979). Sexually victimized children. New York: The Free Press. Kinsey, A. C., Pomeroy, W. B., Martin, C. E., & Gebhard, P H. (1953). Sexual behavior in the human female. Philadelphia, PA: W.B.. Saunders. Wyatt, G. E. (1985). The sexual abuse of Afro?American and White American women in childhood. Child Abuse & Neglect, 9, 507?519)
Otros estudios resultan mis preocupantes: hasta el 98% de los casos de abuso no son denunciados (Arnold, R. P, Rogers, D., & Cook, D. A. G. (1990). Medical problems of adults who were sexually abused lo childhood. British Medical Journal, 300, 705-708. Markowe, H.I.J. (1988). The frequency of childhood sexual abuse in the UK. Health Trends, February, 2?6. Russell, D. E. H. (1986). The secret trauma: Incest in the lives of girls and women. New York: Basic Books)
Son varios los factores que confluyen para que un problema tan grave no resulte diagnosticado por los profesionales de la salud y quede oculto bajo un cono de sombras.
Uno de los mas importantes es su carácter secreto, que celosamente debe guardarse de manera reservada y oculta, como ocurre con el abuso intrafamiliar. Otro, es que por sus características, el diagnóstico de abuso sexual rara vez puede hacerse sobre la base exclusiva de evidencias obtenidas durante el examen físico del menor. La mayor parte de los niños abusados no presentan signos físicos. La proporción varía con el tipo de abuso y, mas importante aún, con el tiempo transcurrido desde el útimo episodio al momento del examen.
La ausencia de signos o evidenclas fisicas no es sinónimo de ausencia de abuso. No puede dejar de recordarse que el relato claro y preciso del niño es el único y mas importante elemento con que se cuenta para efectuar el diagnóstico de abuso sexual infantil. (Physical signs of sexual abuse in children Second edition. Royal College of Physicians of London. 1997. Introduction. pag. 3)
Por otra parte, el examen de un niño en busca de signos o evidencias fisicas de abuso sexual es sumamente complejo y requiere un vasto conocimiento y experiencia en el tema. La mayoría de los profesionales médicos, aún los especialistas en pediatría, no se encuentran capacitados para practicar este tipo de exámenes y expedirse con conclusiones valederas y confiables.
Cuáles son las consecuencias médicas del abuso sexual durante la infancia? Pueden estas consecuencias continuar manifestandose durante la vida adulta?
Los pediatras inicialmente hemos circunscripto el problema del abuso sexual infantil en el área de las lesiones genitales, las enfermedades de transmisión sexual y los trastornos de conducta. Sin embargo, las secuelas a largo plazo son numerosas y frecuentemente devastadoras.
Se han descripto diversos problemas clínicos y psicológicos como:
cuadros depresivos severos, desórdenes en la alimentación, en especial bulimia nerviosa, ansiedad en todas sus formas, consumo de drogas de abuso, somatización, stress post-traumatico, trastornos múltiples de la personalidad, disfunción sexual, dolor pelviano crónico, promiscuidad, prostitución, incapacidad para establecer relaciones de pareja con la madurez suficiente, dificultad en las relaciones interpersonales, trastornos gastrointestinales como dispepsia, colon irritable, dolores abdominales crónicos e inespecíficos, dismenorreas, irregularidades menstruales, cefaleas crónicas, etc. (Berkowitz-CD (1998) Medical consequences of child sexual abuse. Child Abuse & Neglect 22: 541-550)
Muchas de estas consecuencias podrían evitarse si se efectuara un diagnóstico precoz del abuso sexual y se iniciara un tratamiento oportuno.
Hoy nadie ignora que desde el punto de vista juridico, nuestro país ha tornado conciencia de los problemas que afligen a los niños, e incorporar a nuestra Ley Suprema, a través de la reforma del año 1994 y, como complemento de los Derechos y Garantías, a la Convención de los Derechos del Niño, que de esta manera ha adquirido raigambre y supremacía constitucional.
Sin embargo, esta valiosa actitud declamativa del constituyente, carece de vigor si no es acompañada por una acción legislativa concordante y práctica.
No basta con proclamar a los cuatro vientos el interés superior del niño. Es necesario plasmarlo en nuestras acciones cotidianas.
Quién sino el médico, particularmente el pediatra, es el ciudadano indicado para denunciar estos terribles casos de abuso sexual?
Quién sino el docente, que convive muchas horas diarias con el menor?
La sociedad debe reconocer que abandona a sus niños en estado de indefensión cuando el abuso se comete en el ambiente intrafamiliar. Cuando se superpone la figura del perpetrador con la del obligado a salvaguardar los derechos del infante.
No basta con obligar a denunciar a quienes, por su actividad cotidiana, son los primeros en sospechar un posible abuso. Es necesario protegerlos una vez consumada la denuncia.
De lo contrario, serian tantas las exigencias para que una sospecha se transforme en denuncia, que tan solo llegarian a los estrados judiciales los casos harto evidentes.
Este es un vacio legal que merece ser llenado a la brevedad para que nuestros actos resulten coherentes con nuestro discurso.
El niño es incapaz de autoprotegerse. Las leyes de obligatoriedad de denuncia deben ser generosas en beneficio del menor. Solo ante un exceso de denuncias se podra evitar la actual subdeteccion del problema.
Asi lo han comprendido paises que se encuentran a la vanguardia en los sistemas de proteccion infantil. En ellos, el legislador ha comprendido que los medicos y todo aquel que por su trabajo esta obligado a denunciar estos hechos aberrantes, no puede tener la certeza absoluta de que el abuso realmente ha ocurrido. Sus denuncias de sospecha constituyen el mecanismo que permite poner en marcha la investigacion por parte de los sistemas de proteccion de la infancia y, de esta manera salvaguardar al niño en situacion de riesgo e indefension.
Que este tipo de legislacion permitira la aparicion de falsas denuncias? Seguramente.
Sin embargo la experiencia de los mas adelantados en el tema es bastante clara. La mayoria de los estudios al respecto han demostrado que entre el 50 al 70% de las denuncias efectuadas por los profesionales obligados a hacerlas, fueron posteriormente confirmadas. De las restantes, solo algunas fueron falsas o inconsistentes, mientras que muchas otras, si bien constituyeron casos reales de abuso, no contaron con los elementos de prueba suficientes. (Kornberg AE. Recognizing and Reporting Child Abuse. In: Ludwig S & Kornberg AE (Eds) CHILD ABUSE. A medical reference. Churchill Livingstone. New York, 1992)
Resulta evidente que para denunciar la sospecha de abuso sexual, es menester contar con normas que otorguen un minimo de jerarquia a la sospecha. En nuestro medio las mismas aun no han sido elaboradas.
Por dicho motivo, parece de utilidad divulgar las que fueron realizadas por la Academia Americana de Pediatria en 1991 y, posteriormente actualizadas en 1999 (Tablas 1 y 3). Alguna efectuada por el Real Colegio Médico de Londres en 1997, respecto a las enfermedades de transmision sexual (Tabla 2) Las mismas han sido adaptadas ya que nunca fueron publicadas en español. Por otra parte y, teniendo en cuenta que los trastornos de conducta y comportamiento del menor suelen ser una de las manifestaciones iniciales del abuso, que muchas veces suelen, por desconocimiento, pasar desapercibidas, se efectuara una enumeracion de estos trastornos, recogido de la bibliografia mas conspicua sobre el terna y ordenadodo por grupo de edades.
INDICADORES DE ABUSO SEXUAL INFANTIL
Indicadores en la edad preescolar
-Llanto excesivo en lactantes, sin razon aparente.
-Conducta irritable o agitacion extrema en lactantes.
-Regresion de alguna fase del desarrollo que ya se habia alcanzado: por ejemplo, enuresis, encopresis, succion del pulgar, utilizacion del tono de voz del bebe.
Miedos excesivos: por ejemplo, miedo a la oscuridad, a irse a la cama, a quedarse con ciertas personas.
Juegos sexuales repetitivos con los compañeros, con muñecos, juguetes o animales. Estos juegos suelen ser muy especificos debido a que el niño intenta reproducir en ei juego lo que le ocurrio realmente. Este tipo de juego excede la exploracion sexual normal adecuada a la fase de desarrollo.
Masturbacion excesiva hasta el grado de producir irritacion genital, o bien masturbacion cornpulsiva incluso en publico.
Trastornos del sueño, incluyendo pesadillas, miedo a irse a la cama, miedo a estar solo en el dormitorio.
Dependencia excesiva, especialmente con respecto a ciertos adultos y en respuesta a otros.
Retraccion. Dificil socializacion. Modificacion en los habitos alimentarios, por aumento o disminucion.
Conocimiento explicito de los actos sexuales mas alla de los niveles normales de desarrollo.
TABLA 1
Importancia de las enfermedades de transmisión sexual encontradas en lactantes y niños prepúberes y su utilidad para el diagnóstico y la denuncia del abuso sexual
ENFERMEDAD DE TRANSMISION SEXUAL CONFIRMADA
ABUSO SEXUAL
utilidad para el diagnóstico
ACCION RECOMENDADA
Gonorrea o blenorragia* Diagnóstico Denunciar
Sífilis o lúes* Diagnóstico Denunciar
HIV** Diagnóstico Denunciar
Chlamydia* Diagnóstico Denunciar
Trichomonas vaginalis
Altamente sospechoso
Denunciar
Condiloma acuminata*
(verrugas ano-genitales) Sospechoso Denunciar
Herpes de localización genital Sospechoso Denunciar***
Vaginosis bacteriana No concluyente Continuar el seguimiento médico
estas son algunos resultados de las consecuencias
Bueno amigos eso es todo hasta la proxima
Es importante señalar que la Convención de los Derechos del Niño , quien cumple 11 años de haber entrado en vigor el próximo 20 de noviembre, establece en su artículo 19 que es obligación del estado parte proteger a los niños de todas las formas de violencia y maltrato, que hayan hecho padres, madres o cualquier otra persona dedicado a su cuidado.
Sin embargo este problema esta presente tanto en países del primer mundo, como aquellos en vías de desarrollo. En Estados Unidos por ejemplo, según datos recogidos de 50 estados y el distrito de Columbia , en 1996, 1077 niños y niñas murieron a causa de abuso o negligencia, de éstos un 77% tenia tres años o menos de edad.
En América Latina no menos de 6 millones de niños, niñas y adolescentes son objeto de agresiones severas y 80 mil mueren cada año por la violencia que se presenta al interior de la familia (Fuente UNICEF ).
México al haber ratificado la Convención se convierte en estado parte y tiene la obligación de adoptar las medidas necesarias que garanticen el bienestar de la infancia. No obstante, estas medidas no han sido las suficientes para reducir el número de niños y niñas víctimas de maltrato, que para 1999 reporta un total de 12,516 niños maltratados y 12, 433 niñas.
De estas cifras el estado con mayor índice fue el de Coahuila con 4,150, seguido de Nuevo León con 3,067 y en tercer lugar el Estado de México con 1,885 casos, datos obtenidos del DIF.
El tipo de maltrato mas frecuente en el Distrito Federal fue el físico con 44%; en Coahuila la omisión de cuidados con 35%; en Sinaloa el físico con un 72% al igual que Nuevo León con un 58.8%..
El lugar mas frecuente del abuso infantil fue la familia, en donde la madre y el padre presentan el mas alto nivel de violencia ejercida hacia con los niños, seguidos de padrastros, madrastras, y otros.
De las denuncias recibidas, solo en el 56% se comprueba el maltrato.
Ante la necesidad de crear mecanismos que prohíban todo tipo de abusos es que algunos países han realizado reformas basadas en la Convención de los Derechos del Niño y las recomendaciones hechas por el Comité ( quien es el encargado de supervisar la aplicación de la Convención) a los gobiernos, para prohibir totalmente la violencia infantil, estos países son Suecia, Finlandia, Dinamarca, Noruega, Austria y Chipre. Sin embargo este representa tan solo el 3% de los países que han ratificado la Convención.
En muchas países, las leyes penales y civiles permiten que los padres y tutores utilicen el castigo moderado y razonable. En México, la ley para la protección de los Derechos de niñas, niños y adolescentes en su artículo 12 inciso b establece “protegerlos contra toda forma de maltrato, prejuicio, daño, agresión, abuso, y explotación…”, sin embargo este puede ser interpretado como un permiso para realizar actos en contra del artículo 19 de la Convención.
En este sentido consideramos importante señalar algunos elementos a tomar en cuenta por parte del gobierno, las instituciones y las sociedad en general:
A) Establecer una reforma legal que prohíba todo tipo de violencia hecha a los niños ( incluyendo el castigo físico y otro tipo de trato inhumano y/o degradante).
B) Revisión de los sistemas de justicia juvenil, para prevenir el abuso como medidas correctivas de rehabilitación.
C) Elaborar políticas claras para prevenir el abuso y maltrato a los niños, así como su adecuada rehabilitación en aquellos casos en que ocurra.
Adoptar estas medidas significaría reducir los niveles de abuso infantil, así como evitar las posibilidades de delincuencia ( un estudio realizado en los EEUU, muestra que los abusos o abandonos cuando se es niño, aumentan la posibilidad de arresto en la adolescencia en un 53%, en un 38% durante la vida adulta, y en un 38% la posibilidad de llevar a cabo un crimen violento).
Así que motivados por el bienestar de la infancia, es que nos unimos al compromiso para prevenir todo tipo de abuso contra los niños, el cual se expresará universalmente este 19 de noviembre.
ahora vamos con el abuso sexual infantil

Si bien el maltrato al menor se remonta hasta los origenes de la humanidad, sólo recientemente se ha transformado en una entidad médica y un problema social reconocido y merecedor de sanción de normas jurídicas dirigidas a la protección de las víctimas indefensas.
En los últimos años, las denuncias sobre diferentes formas de abuso infantil han crecido sustancialmente en todo el mundo. No obstante y, muy especialmente en el caso del abuso sexual, gran parte del iceberg sigue sumergido y oculto a esar de los progresos recientes.
La magnitud del problema supera nuestra imaginación. Se ha estimado que anualmente, el uno por ciento de los niños sufrirá abuso sexual y que el 20% de los niños que alcanzan la vida adulta han experimentado durante su infancia alguna forma de abuso sexual. (American Academy of Pediatrics. Committee on Child Abuse and Neglect. Guidelines for the evaluation of sexual abuse of children. Pediatrics 1991; 87:254?9)
Para algunos autores el problema es mis frecuente aún: 20-25% de las mujeres y 10-15% de los varones han sido abusados durante la infancia (Finkelhor, D. (1979). Sexually victimized children. New York: The Free Press. Kinsey, A. C., Pomeroy, W. B., Martin, C. E., & Gebhard, P H. (1953). Sexual behavior in the human female. Philadelphia, PA: W.B.. Saunders. Wyatt, G. E. (1985). The sexual abuse of Afro?American and White American women in childhood. Child Abuse & Neglect, 9, 507?519)
Otros estudios resultan mis preocupantes: hasta el 98% de los casos de abuso no son denunciados (Arnold, R. P, Rogers, D., & Cook, D. A. G. (1990). Medical problems of adults who were sexually abused lo childhood. British Medical Journal, 300, 705-708. Markowe, H.I.J. (1988). The frequency of childhood sexual abuse in the UK. Health Trends, February, 2?6. Russell, D. E. H. (1986). The secret trauma: Incest in the lives of girls and women. New York: Basic Books)
Son varios los factores que confluyen para que un problema tan grave no resulte diagnosticado por los profesionales de la salud y quede oculto bajo un cono de sombras.
Uno de los mas importantes es su carácter secreto, que celosamente debe guardarse de manera reservada y oculta, como ocurre con el abuso intrafamiliar. Otro, es que por sus características, el diagnóstico de abuso sexual rara vez puede hacerse sobre la base exclusiva de evidencias obtenidas durante el examen físico del menor. La mayor parte de los niños abusados no presentan signos físicos. La proporción varía con el tipo de abuso y, mas importante aún, con el tiempo transcurrido desde el útimo episodio al momento del examen.
La ausencia de signos o evidenclas fisicas no es sinónimo de ausencia de abuso. No puede dejar de recordarse que el relato claro y preciso del niño es el único y mas importante elemento con que se cuenta para efectuar el diagnóstico de abuso sexual infantil. (Physical signs of sexual abuse in children Second edition. Royal College of Physicians of London. 1997. Introduction. pag. 3)
Por otra parte, el examen de un niño en busca de signos o evidencias fisicas de abuso sexual es sumamente complejo y requiere un vasto conocimiento y experiencia en el tema. La mayoría de los profesionales médicos, aún los especialistas en pediatría, no se encuentran capacitados para practicar este tipo de exámenes y expedirse con conclusiones valederas y confiables.
Cuáles son las consecuencias médicas del abuso sexual durante la infancia? Pueden estas consecuencias continuar manifestandose durante la vida adulta?
Los pediatras inicialmente hemos circunscripto el problema del abuso sexual infantil en el área de las lesiones genitales, las enfermedades de transmisión sexual y los trastornos de conducta. Sin embargo, las secuelas a largo plazo son numerosas y frecuentemente devastadoras.
Se han descripto diversos problemas clínicos y psicológicos como:
cuadros depresivos severos, desórdenes en la alimentación, en especial bulimia nerviosa, ansiedad en todas sus formas, consumo de drogas de abuso, somatización, stress post-traumatico, trastornos múltiples de la personalidad, disfunción sexual, dolor pelviano crónico, promiscuidad, prostitución, incapacidad para establecer relaciones de pareja con la madurez suficiente, dificultad en las relaciones interpersonales, trastornos gastrointestinales como dispepsia, colon irritable, dolores abdominales crónicos e inespecíficos, dismenorreas, irregularidades menstruales, cefaleas crónicas, etc. (Berkowitz-CD (1998) Medical consequences of child sexual abuse. Child Abuse & Neglect 22: 541-550)
Muchas de estas consecuencias podrían evitarse si se efectuara un diagnóstico precoz del abuso sexual y se iniciara un tratamiento oportuno.
Hoy nadie ignora que desde el punto de vista juridico, nuestro país ha tornado conciencia de los problemas que afligen a los niños, e incorporar a nuestra Ley Suprema, a través de la reforma del año 1994 y, como complemento de los Derechos y Garantías, a la Convención de los Derechos del Niño, que de esta manera ha adquirido raigambre y supremacía constitucional.
Sin embargo, esta valiosa actitud declamativa del constituyente, carece de vigor si no es acompañada por una acción legislativa concordante y práctica.
No basta con proclamar a los cuatro vientos el interés superior del niño. Es necesario plasmarlo en nuestras acciones cotidianas.
Quién sino el médico, particularmente el pediatra, es el ciudadano indicado para denunciar estos terribles casos de abuso sexual?
Quién sino el docente, que convive muchas horas diarias con el menor?
La sociedad debe reconocer que abandona a sus niños en estado de indefensión cuando el abuso se comete en el ambiente intrafamiliar. Cuando se superpone la figura del perpetrador con la del obligado a salvaguardar los derechos del infante.
No basta con obligar a denunciar a quienes, por su actividad cotidiana, son los primeros en sospechar un posible abuso. Es necesario protegerlos una vez consumada la denuncia.
De lo contrario, serian tantas las exigencias para que una sospecha se transforme en denuncia, que tan solo llegarian a los estrados judiciales los casos harto evidentes.
Este es un vacio legal que merece ser llenado a la brevedad para que nuestros actos resulten coherentes con nuestro discurso.
El niño es incapaz de autoprotegerse. Las leyes de obligatoriedad de denuncia deben ser generosas en beneficio del menor. Solo ante un exceso de denuncias se podra evitar la actual subdeteccion del problema.
Asi lo han comprendido paises que se encuentran a la vanguardia en los sistemas de proteccion infantil. En ellos, el legislador ha comprendido que los medicos y todo aquel que por su trabajo esta obligado a denunciar estos hechos aberrantes, no puede tener la certeza absoluta de que el abuso realmente ha ocurrido. Sus denuncias de sospecha constituyen el mecanismo que permite poner en marcha la investigacion por parte de los sistemas de proteccion de la infancia y, de esta manera salvaguardar al niño en situacion de riesgo e indefension.
Que este tipo de legislacion permitira la aparicion de falsas denuncias? Seguramente.
Sin embargo la experiencia de los mas adelantados en el tema es bastante clara. La mayoria de los estudios al respecto han demostrado que entre el 50 al 70% de las denuncias efectuadas por los profesionales obligados a hacerlas, fueron posteriormente confirmadas. De las restantes, solo algunas fueron falsas o inconsistentes, mientras que muchas otras, si bien constituyeron casos reales de abuso, no contaron con los elementos de prueba suficientes. (Kornberg AE. Recognizing and Reporting Child Abuse. In: Ludwig S & Kornberg AE (Eds) CHILD ABUSE. A medical reference. Churchill Livingstone. New York, 1992)
Resulta evidente que para denunciar la sospecha de abuso sexual, es menester contar con normas que otorguen un minimo de jerarquia a la sospecha. En nuestro medio las mismas aun no han sido elaboradas.
Por dicho motivo, parece de utilidad divulgar las que fueron realizadas por la Academia Americana de Pediatria en 1991 y, posteriormente actualizadas en 1999 (Tablas 1 y 3). Alguna efectuada por el Real Colegio Médico de Londres en 1997, respecto a las enfermedades de transmision sexual (Tabla 2) Las mismas han sido adaptadas ya que nunca fueron publicadas en español. Por otra parte y, teniendo en cuenta que los trastornos de conducta y comportamiento del menor suelen ser una de las manifestaciones iniciales del abuso, que muchas veces suelen, por desconocimiento, pasar desapercibidas, se efectuara una enumeracion de estos trastornos, recogido de la bibliografia mas conspicua sobre el terna y ordenadodo por grupo de edades.
INDICADORES DE ABUSO SEXUAL INFANTIL
Indicadores en la edad preescolar
-Llanto excesivo en lactantes, sin razon aparente.
-Conducta irritable o agitacion extrema en lactantes.
-Regresion de alguna fase del desarrollo que ya se habia alcanzado: por ejemplo, enuresis, encopresis, succion del pulgar, utilizacion del tono de voz del bebe.
Miedos excesivos: por ejemplo, miedo a la oscuridad, a irse a la cama, a quedarse con ciertas personas.
Juegos sexuales repetitivos con los compañeros, con muñecos, juguetes o animales. Estos juegos suelen ser muy especificos debido a que el niño intenta reproducir en ei juego lo que le ocurrio realmente. Este tipo de juego excede la exploracion sexual normal adecuada a la fase de desarrollo.
Masturbacion excesiva hasta el grado de producir irritacion genital, o bien masturbacion cornpulsiva incluso en publico.
Trastornos del sueño, incluyendo pesadillas, miedo a irse a la cama, miedo a estar solo en el dormitorio.
Dependencia excesiva, especialmente con respecto a ciertos adultos y en respuesta a otros.
Retraccion. Dificil socializacion. Modificacion en los habitos alimentarios, por aumento o disminucion.
Conocimiento explicito de los actos sexuales mas alla de los niveles normales de desarrollo.
TABLA 1
Importancia de las enfermedades de transmisión sexual encontradas en lactantes y niños prepúberes y su utilidad para el diagnóstico y la denuncia del abuso sexual
ENFERMEDAD DE TRANSMISION SEXUAL CONFIRMADA
ABUSO SEXUAL
utilidad para el diagnóstico
ACCION RECOMENDADA
Gonorrea o blenorragia* Diagnóstico Denunciar
Sífilis o lúes* Diagnóstico Denunciar
HIV** Diagnóstico Denunciar
Chlamydia* Diagnóstico Denunciar
Trichomonas vaginalis
Altamente sospechoso
Denunciar
Condiloma acuminata*
(verrugas ano-genitales) Sospechoso Denunciar
Herpes de localización genital Sospechoso Denunciar***
Vaginosis bacteriana No concluyente Continuar el seguimiento médico
estas son algunos resultados de las consecuencias
Bueno amigos eso es todo hasta la proxima
