InicioSalud Bienestarpsicologia: como tratar los celos
Origen de los celos en las relaciones de pareja



La cuestión de los celos constituye una problemática profunda que se remite a la historia de la especie humana, cumpliendo así funciones específicas relacionadas con la supervivencia. Involucra a hombres y mujeres, a pesar de lo cual existen especificidades en la vivencia y expresión de este afecto, expresión del temor de que la persona amada se aleje con otro sujeto. Si bien la existencia de los celos es universal y se basa sobre situaciones reales o fantaseadas, es posible considerar ciertas pautas para intentar manejarlos en pro de la construcción de relaciones de pareja adecuadas.

En su definición más básica, los celos constituyen aquello opuesto a la noción de confianza. Su presencia en las relaciones de pareja es innegable, ya sea al comienzo, en el curso o al final. Este tipo de emoción tiene orígenes específicos así como consecuencias para la interacción de las personas.

Mirando el fenómeno desde la Psicología Evolutiva, podría decirse que los celos tienen una función particular y universal en la historia de la especie humana dado que permiten la construcción de relaciones monogámicas y fieles. Así, los celos son emociones que funcionan como un mecanismo de defensa por medio del cual las personas garantizan la permanencia de su pareja y protegen la relación de actuales o potenciales intromisiones.

La percepción, sensación o fantasía de que tal amenaza existe lleva a que la persona tome acciones encaminadas a eliminarla o disminuirla. Las medidas que se generan a raíz de los celos son muy variadas y van desde ejercer vigilancia sobre la pareja buscando signos probables de que el otro ha establecido una relación paralela, hasta las demostraciones crudas de violencia. La rabia, tristeza y humillación, sensaciones también relacionadas con los celos, motivan un comportamiento que típicamente busca el alejamiento del tercero o la prevención de que la pareja abandone la actual relación.
Diferencias entre hombres y mujeres

Estudios han puesto en evidencia que aunque la naturaleza de los celos es la misma para ambos sexos, es posible distinguir ciertos elementos. Los hombres suelen verse más afectados ante la idea de que su pareja tenga relaciones sexuales con otro ("infidelidad sexual", mientras que las mujeres sufren más cuando se trata de cuestiones que tocan lo que podría denominarse "infidelidad emocional". Lo anterior hace referencia a una situación en la cual la persona dedica tiempo, atención y recursos a otra que no es su pareja sin que necesariamente exista una relación sexual de por medio.

Hombres y mujeres manifiestan la emoción de los celos de diferentes formas, por ejemplo los actos violentos por medio de los cuales el hombre siente que sus derechos deben quedar claros, mientras que la mujer busca llamar la atención de su pareja usando tácticas que le permitan verse y sentirse más atractiva.

Otras diferencias que se han observado están relacionadas con la principal función que cumplen los celos y el sexo. Desde la perspectiva masculina se trata de garantizar la paternidad de los hijos; las mujeres en cambio tratan de asegurar los recursos y el compromiso de su pareja con ella y sus descendientes. Los sentimientos que las mujeres experimentan al ser testigo o tener fuertes evidencias acerca de la infidelidad del ser querido se asocian principalmente con tristeza y una idea de abandono. Los hombres, por el contrario, tienden a experimentar en un mayor porcentaje rabia y furia. A pesar de lo anterior se ha encontrado que la humillación es una sensación compartida por ambos sexos.
Elementos que intervienen en la constitución de los celos

En primer lugar podríamos ubicarnos en la relación del bebé con su cuidador, quien depende en gran medida de las atenciones que recibe del otro, dado su alto estado de indefensión. La madre es en la mayoría de las veces la figura central, fuente de cariño y seguridad. Además de proveer cuestiones relacionadas con la alimentación y el aseo, entre otras cosas, la mamá constituye la base a partir de la cual el chiquito se descubre en conjunto con el mundo que lo rodea. Esta relación dual deja de ser exclusiva en la medida en que la madre introduce la existencia efectiva de un tercero, el cual puede ser encarnado por el padre o persona similar, o por una ocupación o actividad que ponga una distancia entre ella y el bebé.

En este momento el niño percibirá que hay otra cosa más allá de él para la madre, lo cual puede en un momento particular ocupar toda su atención, lo que implica ya una relación triangular más evolucionada que la primera dual, lo cual no quiere decir que el niño quede abandonado a su suerte. Se trata más bien de que para la madre el mundo es más que el niño. A partir de entonces los celos del bebé tendrían la finalidad, jamás lograda como en el comienzo, de recuperar el objeto de amor perdido (en este caso la madre) y excluir al rival (padre, trabajo, hobby, etc.). De ahí en adelante ese tercero, estará presente así sea en las fantasías inconscientes (o conscientes) y en los sueños que nunca se recuerdan.

La persona que sufre con lo anterior tiene un claro perfil psicológico asociado que incluye elementos tales como baja autoestima e inseguridad, necesidades altas de estimación y aprobación externas, demanda de ser amado incondicional y exclusivamente, es egoísta y desconfía con frecuencia. Controlar los aspectos físico y emocional de la pareja se convierte en su obsesión, de tal forma que comienza a comunicar mensajes dirigidos a restringir cuestiones como el atuendo que usa el otro, el tipo de personas con el que interactúa (llamadas, reuniones, etc.) y toda actividad que pueda implicar una probable situación que fomente la infidelidad.

situaciones dificiles

Ahora bien, para evitar que la pareja alimente sus ideas no reales de infidelidad, es conveniente expresar de manera clara y decidida el cariño y amor que los une, dando así seguridad acerca del vínculo actual. Lo anterior puede darse sin tener que exponer explicaciones para cada uno de los movimientos y actividades que se hacen a diario. También es importante aclarar cualquier situación que pueda resultar ambigua y que por esto mismo sirva para alimentar la sensación de celos.

Aunque muchos de los problemas que se presentan en la pareja pueden relacionarse con los celos, no todo puede explicarse a partir de ellos. Los celos pueden ser considerados como una manifestación de algo que no anda bien entre las dos personas, algo que puede ser mucho más profundo ya que cada uno en la relación cumple un papel fundamental en la situación presente. Esto ha de considerarse en cada caso por separado.



Adicionalmente es conveniente que se articulen las ideas de confianza y amor en la pareja: querer es muchas veces creer en el otro. Por otro lado, es importante que el sujeto celoso reflexione acerca de su afecto, tratando de entender que el hecho de que su pareja tenga amistades y desee compartir tiempo y espacios con éstas no implica necesariamente que haya dejado de amarlo. Un punto importante es la comunicación de las sensaciones de malestar relacionadas con las escenas de celos a la persona que las propicia, con el fin de que el sujeto se haga consciente acerca del efecto de su comportamiento en la pareja y el probable abismo que puede abrirse si persiste en su conducta.

En la medida en que considere que la pareja es un ser humano y no una propiedad se podrá dialogar y establecer estrategias para resolver la actual situación. Asimismo se podrá sentir que la presión y la fuerza no sirven de nada al final. El libre albedrío del otro será siempre el mejor aliado y no el miedo ante las reacciones violentas.

Cómo controlar los celos

Los celos están considerados como una emoción que los especialistas explican desde el punto de vista psicobiológico y cultural. En el marco de una relación de pareja, en pequeñas dosis y como una reacción de alerta ante un bajón amoroso pueden resultar saludables, pero los celos excesivos se transforman en un arma muy afilada, que puede herir y causar mucho dolor.

El problema no reside en el hecho de sentir celos, sino en la intensidad de los mismos, en su frecuencia, en si tienen una base justificada y en la manera en que éstos influyen en nuestra conducta. Los celos patológicos deben ser tratados con la ayuda de un profesional en una consulta psicológica, pero si la persona celosa no ha llegado a tal estado enfermizo, puede acudir a sencillas tácticas que le permitirán equilibrar su estado de ánimo y retomar la armonía en pareja que se basa en la ternura, la comprensión, la tolerancia y el respeto mutuo.

¿Quieres aprender a controlar los celos? ¡Toma buena nota de las tácticas que te proponemos a continuación!

Piensa que tu pareja te quiere tal y como eres. Para aceptar ese amor que te tiene debes amarte primero tú también, así la comparación con los demás disminuye y tendrás menos propensión a sentir celos. Acéptate más, trabaja la autoestima. Según los especialistas, el perfil psicológico de la persona que siente celos se relaciona muy frecuentemente con la baja autoestima y la inseguridad.
Es importante que fomentes tu propia vida personal, con tus aficiones y proyectos. Cuando una persona se vuelve más autónoma y creativa la probabilidad de que los celos se produzcan es menor. Y aumenta la comprensión hacia las actividades que realiza el otro. Tu pareja es una persona, no tu propiedad, y el excesivo control necesita dejar espacio a la mutua confianza.
Cuando te asalten dudas primero cálmate y luego habla sobre ellas. Identifica si existen razones justificadas para sentir celos, y si son ciertas comunícaselas a tu pareja con pruebas en un tono conciliador. Se trata de saber qué ocurre en realidad y de cotejarlo con tu percepción, que puede ser errónea. Comunica tus sentimientos especificándole claramente las conductas que te hacen sentir así.
Aprovechen para fortalecer el diálogo continuo, la confianza y el contacto amoroso: serán herramientas muy útiles para superar el desencuentro y los celos.
Acepta que estás sintiendo celos y recapacita sobre sus causas. ¿Son celos por comparación y miedo a ser reemplazado? Ármate de valor, confianza y comprensión para aceptar la realidad, pero haz un esfuerzo especial en ahuyentar los pensamientos irracionales. Instálate en el presente y si sufres un cuadro agudo de celos o te sientes incapaz de gestionarlo sin ayuda acude a la consulta psicológica.
Pon atención a la frecuencia con que aparecen problemas de celos en tu relación sentimental. Si en una pareja los celos son permanentes, éstos tienden a desgastar y perturbar la relación afectiva, porque surge el reproche, el reclamo, la exigencia y la presión continua hacia el ser querido.

Presta atención a las siguientes señales de alarma:
¿Necesitas controlar todos los movimientos de tu pareja?
¿Cada vez soportas peor a sus amistades?
¿Le reprochas continuamente sobre su forma de vestir o comportarse?
¿Crees saber más sobre las intenciones, pensamientos, etc… de tu pareja que ella misma?
¿La necesidad de tenerle sólo para ti se ha acentuado en los últimos tiempos?

Si respondiste afirmativamente a la mayoría de las preguntas seguramente estás siendo víctima de un ataque de celos.


VIOLENCIA FAMILIAR Y MALOS TRATOS
Yo no soy celoso…pero no entiendes que eres ¡MIA, MIA, MIA!

TESIS
Guía de Isora, a 12 de Marzo del 2000

Actualmente es Muy difícil leer cualquier periódico, oír una emisora de radio o ver algún canal de televisión, donde no se mencionen Denuncias por Malos Tratos.

¿QUÉ SON LOS MALOS TRATOS?

Los Malos Tratos son daños físicos y psicológicos de una persona agresiva hacia su pareja o sus hijos.

Es decir, que el hombre o la mujer pega, insulta y humilla a su familia, llegando incluso, a veces, a matarla.

Generalmente pensamos que los Malos Tratos únicamente los realizan los hombres, pero si se elaborara una encuesta, sabríamos que las mujeres maltratan en una proporción parecida a la del hombre. La única diferencia es que la mujer no siempre pega de forma física porque no tiene la fuerza suficiente para enfrentarse al hombre. Y se conoce menos de mujeres que maltratan porque el hombre siente mucha vergüenza de denunciar que su mujer le está maltratando.

La inmensa mayoría de las personas piensa que el que maltrata es malo a conciencia, que le gusta hacer daño, pegar y humillar a las personas que, supuestamente, quiere, es decir, que disfruta castigando.

Sin embargo, el maltratador sabe que los Malos Tratos están castigados legalmente con la cárcel y moralmente con la pérdida de su pareja.

Entonces, ¿por qué lo hace? ¿Acaso él es feliz sabiendo que va a la cárcel odiado por la persona que amó y que todavía posiblemente ame?

¿Realmente creemos que el que maltrata es tan inconsciente?

Otros opinan que este problema es Genético.

Nosotros opinamos que, Genético, más bien es el color del cabello, el de los ojos, el de la piel, la altura, la composición de la sangre..., en fin, los rasgos físicos, que se pueden ver y tocar y que se pueden transmitir físicamente de un individuo a otro.

El carácter, por el contrario, es psíquico.

También se cree que si la madre recibe Malos Tratos estando el niño en el útero, eso influirá para que ese niño se convierta en maltratador, cuando, sin embargo, el carácter es adquirido después de nacer, ya que el cerebro del recién nacido, donde está el aparato que recoge la información necesaria para aprender a comportarnos en la vida, está completamente vacío.

Y está vacío porque meses antes de nacer no se ha formado completamente el cerebro, y al no haber cerebro (masa cerebral), no podemos conocer pautas de comportamiento.

También predomina la creencia de que los Malos Tratos provienen de una infancia donde existía violencia; que quien maltrata aprendió de sus padres a maltratar.

Esta creencia no está del todo desencaminada.

Los estudiosos de la Psicología han averiguado que existen unas enfermedades mentales llamadas paranoia, psicopatía y esquizofrenia, las cuales tienen relación con los Malos Tratos, pero que siempre se han estudiado de forma independiente una de otra, sin saber que, el que es paranoico, es al mismo tiempo psicópata y esquizofrénico y viceversa.

Han surgido innumerables profesionales a lo largo de la historia para intentar eliminar los Malos Tratos: curanderos, espiritistas, psiquiatras, psicólogos, etc., y se han expandido varias formas de eliminar todo ese malestar (antidepresivos, tranquilizantes, hierbas naturales o químicas -la droga o el alcohol-, terapias de grupo, regresiones, psicoanálisis, ...), pero nada ni nadie ha conseguido la solución.

¡Porque tiene que haberla!

Únicamente hace falta buscarla.

Independientemente de cual sea la causa, lo cierto es que los Malos Tratos MATAN a cientos de personas todos los años y hacen desgraciados a muchos miles (ya van 10 muertos en España entre enero y febrero), y todavía no se ha encontrado la solución (ni tan siquiera la causa).

Quizá porque este problema se está enfocando desde una perspectiva equivocada; tal vez porque siempre se ha considerado a los que maltratan como malhechores, y no como enfermos.

Por eso, y a través de esta Tesis, intentamos propugnar que los que maltratan SÍ SON ENFERMOS.

Estudiando e indagando, hemos llegado a la conclusión de que todos los que maltratan, en menor o mayor medida, presentan los mismos síntomas:Son personas muy caprichosas (se tiene que hacer Su voluntad), son muy Celosas, casi siempre están Enfadadas.

Para comprobarlo basta con elaborar una simple encuesta.

Hay personas que creen que ser caprichoso no es una enfermedad, sino una manera de comportarse; que es beneficioso tener caprichos, ya que, si no, no tendríamos nada.

Pero los que maltratan, para conseguir sus caprichos se enfadan, llegando a golpear para conseguirlo, puesto que ese capricho se ha convertido, a lo largo de los años, en Obsesión.

Sucede, por ejemplo, con el sexo: Si el marido (o la mujer) se encapricha en hacer el amor y su pareja no puede (o no quiere) en ese momento, él se enfada, pone mala cara y, según su grado de enfermedad, simplemente estará de mal humor hasta que ella acceda, o le pegará y la forzará para conseguirlo. Llegará a la violación porque en ése momento está Obsesionado por el sexo.

Por otro lado, muchos dicen que los Celos se padecen porque se quiere a la persona amada; o sea, que sin Celos, no hay Amor.

Sin embargo, se la castiga.

Los maltratadores piensan que son agresivos porque el mundo entero va contra ellos, que si se enfadan es porque tienen un carácter fuerte y porque la gente les da motivos para enfadarse.

Excusan como algo normal un comportamiento que los puede llevar a la cárcel, al odio y a la soledad.

Todos estos síntomas son reales y sumamente peligrosos, pero... ¿Cuál es la causa por la que una persona que ama a su pareja llegue a castigarla hasta el punto, a veces, de matarla? ¿Por qué el que maltrata es incapaz de controlar esos impulsos de rabia?

Por CELOS, Única y Exclusivamente. Esa es la Enfermedad.
¿Y QUE SON LOS CELOS?

Miedo a perder el cariño de las personas que se quieren.
Miedo a perder el interés de las personas que le rodean.
Miedo a dejar de ser el centro de atención de las personas amadas.


Hay quien argumenta que los Celos, si son muchos y muy fuertes SÍ es una enfermedad, pero que si son flojos y poquitos, No.

Y nosotros preguntamos: el Cáncer, si es fuerte, Sí es una enfermedad, pero si es flojito, ¿qué es? ¿No sigue siendo enfermedad? ¿No sigue siendo Cáncer?

Una persona que está celosa se siente triste y malhumorada, porque tiene miedo a ser desplazado a un segundo plano, y se mortifica pensando miles de maneras por las que lo van a dejar, puesto que ese miedo le está diciendo que es posible que no lo quieran.

Al estar triste todo el mundo le parece feo y gris, el futuro lo ve negro y nada ni nadie le alegra la vida. ¡Y una persona triste no tiene ganas de nada! No tiene ganas de trabajar, no tiene ganas de ir a fiestas, no tiene ganas de ducharse ni tiene ganas tan siquiera de estar despierto. Fácil es, entonces, que cualquier persona llegue a drogarse o a alcoholizarse, ya que, al estar triste, nada le importa.

Y es muy difícil su rehabilitación porque sus Celos no desaparecerán nunca.

Y está de mal humor porque los Celos se los está produciendo su pareja, hablando con un amigo o con un familiar. Es decir, que está sufriendo Celos porque imagina que su pareja lo va a dejar por la persona con la que está hablando.

Por lo tanto, para defenderse de ese dolor, la encierra para que no hable con nadie y comienza a buscar defectos en ella, pensando que, si consigue NO quererla, no sufrirá.

Porque esa es la creencia de todos: “que si sientes celos, es porque quieres”

Por eso, inconscientemente, si consigue odiarla, no sentirá Celos.

En ese momento, todo lo que su pareja haga o diga le parecerá mal, todo le molestará.

Y es entonces cuando se enfadará, llegando luego a las peleas y, más tarde, a los Malos Tratos.

Según el grado de los Celos, más o menos fuertes serán los castigos; es decir, una persona poco celosa castiga a su pareja quitándole libertad.

Por ejemplo, un día su pareja llegará diez minutos tarde y él le preguntará enfadado: ¿dónde has estado?, ¿con quién has estado?, ¿qué has hecho?, ¿qué no has hecho?, ...

Su pareja le dice la verdad, que ha estado en casa de sus padres, comiendo o simplemente hablando, pero él no la cree porque está celoso: “¿No será que está con otro? ¿No será que ya no me quiere?”

Y al pensar que su pareja miente, en lugar de calmarse, aumenta su malestar.

¡Y cuando creyese la versión de ella, por las razones que fueran (porque llamó a su suegra para preguntarle si era verdad, o porque al final se cansó de oír de su pareja siempre la misma explicación), seguirá triste y malhumorado porque pensará que su pareja lo va a dejar por su familia! ¡Vamos, que quiere más a su familia que a él! ¡O que quiere más a sus amigas que a él! ¡O que quiere más al perro que a él! ...



Siempre Miedo a que su pareja quiera Más a otro ser.

Pero lo perjudicial es que él no sabe que está celoso. El no puede reconocer que siente Celos, porque eso le haría creer que vale Menos que cualquier otro. Se pondría más celoso.

Por lo que, para justificar su enfado, se centra en los diez minutos que ella llegó tarde, excusándose con que tiene miedo a que le pase algo malo por el camino, que la vida está muy mal, que hay mucho bandido, etc., llegando incluso a culpar a sus padres de su tardanza.

Es entonces cuando ella, para no molestarlo más -porque lo quiere-, dejará de visitar a su familia o lo hará a escondidas para que él no se entere. Y con el tiempo dejará de visitar amigos, familiares, vecinos, etc..

Lo cierto es que cualquier cosa que su pareja haga o deshaga sin ser él el centro de atención, le pondrá triste y malhumorado.

Por lo que intentará encerrar a su pareja para no sentir Celos.

Ese es el primer paso para dar Malos Tratos psicológicos.

Y si es Muy celoso, fácil es que llegue a castigar físicamente, puesto que estará Mucho más Enfadado.

Y de Muy Enfadado a Agresivo no hay mucha distancia. Sólo hace falta que el maltratador tenga bastantes motivos reales para estar Encolerizado, como no tener dinero para comprar comida, que lo hayan despedido en el trabajo, que su pareja haya ido a visitar a su familia sin SU permiso, que su hijo se haya olvidado de su tabaco, que se haya tomado unas cuantas copas en el bar y que haya aprendido a pegar cuando era niño, viéndolo en sus padres.

¿DE DONDE VIENEN LOS CELOS?

amor de enamorados


Casi todo el mundo justifica los Celos diciendo que son innatos, que ya nacemos celosos. Sin embargo, el cerebro, que es donde están registrados los sentimientos, no estaba totalmente formado antes de nacer. Por lo que, si no existe cerebro, no pueden existir Celos. Tiene que haber una explicación Razonable y CaUsal.

No casual.

Y en relación a ello tenemos una Teoría que propone lo siguiente:

Todos los niños y niñas pasan sus dos primeros años de vida de la misma forma. Todos están preocupados (si es que existe la preocupación a esa edad) en manejar bien sus sentidos.

Es decir, sólo tienen interés en aprender a tocar y coger, ver y mirar, oler, escuchar, caminar, hablar, ...; en fin, sólo tienen curiosidad por aprender a conocer su cuerpo, a manejarlo bien.

De hecho, cuando el niño tiene varios meses de edad y su madre lo llama, él no sabe dirigir la mirada hacia donde su oído le indica, no sabe manejarlo bien; a los dos años, llamas al niño y éste gira la cabeza con rapidez hacia donde tú estás. A los pocos meses, el niño no sabe caminar ni hablar, y a los dos años ya corretea y parlotea. A los pocos meses, al niño se le cae todo de las manos; a los dos años, nadie le quita nada de sus dedos.

Aproximadamente tarda dos años en saber manejar su cuerpo, aunque esto es algo que no se podrá medir con exactitud.

Después de esos dos años, el niño se da cuenta de que existe otra gente, de que ya no es el centro del mundo, de que su madre, a quien él adora (ya que le da de comer, le arropa cuando tiene frío, le mima cuando llora, etc.), no está disponible cada vez que necesita algo, ya que tiene que atender a su marido o a sus otros hijos.

El niño piensa que su madre ya no lo quiere, porque no lo Atiende cuando él la Necesita.

En ese momento tiene Miedo a Perder el Cariño y la Atención de su madre.

Y es Entonces cuando comienza a sentir Celos, ya que Alguien o Algo está quitándole esa Atención.

Por eso se crean los Celos.

Y es, en ese momento, cuando el niño comienza a enfadarse, llegando a patalear y a llorar para llamar dicha atención.

Si al cabo de los años el niño comprueba que su madre sí lo quiere, porque nunca ha dejado de atenderlo, y comprueba también que su familia lo quiere, llega a la conclusión de que puede compartir el cariño. Así, el niño se criará sin el Miedo a Perder a quien ama (o, más bien, sin Miedo a Perder a la persona que lo atiende) por lo que no sufrirá Celos en el futuro.

¡Y si los sufre, será como un cáncer benigno!

Pero si al cabo de los años continúa la falta de atención de la madre hacia el niño, porque ella pasa la mayor parte del tiempo discutiendo y peleando con su marido, estos Celos se agudizarán. Ese pataleo por llamar la atención de la madre se convertirá en capricho y más tarde en Obsesión por conseguir lo que quiere. Y si el niño ve que todo en su casa se consigue a base de gritos, patadas e insultos, se convertirá en el clásico maltratador.

Puede que todos seamos algo celosos, porque No siempre nuestra madre estuvo dispuesta a atendernos en el momento preciso, y alguna que otra vez sufrimos Miedo a perderla, pero, LOS CELOS, sean como sean, Siempre hacen daño.

Y si, como dicen muchos, un día ves a tu pareja tontear con otra persona, lo Normal es Sentir Tristeza, porque te ha defraudado, y luego lo Normal es Razonar, y, si no merece la pena, dejarla!

Pero si, encima de sentir Tristeza, se siente también Celos, fácilmente se puede llegar a maltratar.

Sin embargo, hay personas que afirman que el mundo sin Celos no es bonito, que no tiene alicientes.

Pues bien, quien lo vea bonito y quiera ser celoso, que lo sea, pero quien no lo quiera ser, y no pueda dejar de serlo, debe ser ayudado.

Resumiendo, concluimos nuestra Tesis asegurando que, curando los Celos, se acaban Todos los Malos Tratos, tanto psicológicos como físicos.

Y la prueba de que podemos tener razón en la Tesis propuesta nos la da la frase que dice el maltratador antes de matar a su pareja, después de que ella lo dejara por Malos Tratos: ¡Si no es mía, no es de nadie...!

Esa frase la está diciendo una persona Muy Celosa.

Llevamos muchos años indagando sobre este tema, y tenemos una Teoría para curar los Celos.

No sabemos si es factible, pero nos gustaría probarla e intentarla, aunque esto sólo será posible si alguien nos cree y nos ofrece Su Ayuda.

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