Economistas responden qué hacer frente a la incertidumbre.
En la semana volvieron algunas postales del pasado: largas colas en bancos y casas de cambio para comprar dólares, en un clima enrarecido por rumores disparatados e incertidumbre política. Crítica de la Argentina les pidió a tres economistas de diversa orientación ponerse en el lugar de los atribulados ahorristas y sugerirles pasos a seguir hasta que pase la tormenta.
Eduardo Curia (Presidente del Centro de Análisis Social y Económico)
“Lástima por ellos, compraron caro”
–¿Hicieron bien los ahorristas que compraron dólares la última semana?
–Ante un Banco Central poderoso quedó demostrado que la decisión de jugar al alza de la divisa no resultó una buena decisión. Y para alguna gente que quizás es un poco incauta y que fue arrastrada a este tipo de conductas, hasta quedó escaldada porque compró caro. Una lástima para ellos. El Central está muy pertrechado y en estas escaramuzas le sobra poder de fuego para encauzarlas. Los ahorristas deben sacar conclusiones contundentes ante esta situación: que vean lo que pasó con este forcejeo, que razonen y que no sean chambones. Lo cierto es que la pulseada la ganó el Central y tiene un montón de posibilidades de seguir ganando las pulseadas que eventualmente se sucedan. Aunque admito que lo ideal sería que temas que generan tanta inquietud, como el campo y la inflación, deberían encarrilarse lo más rápido posible.
–¿Entonces el dólar se queda donde está? ¿No va a subir?
–Le soy franco: si tenemos en cuenta el poder extraordinario del Central, a mí me hubiera gustado dejar ir al dólar un poco más arriba y luego actuar hacia la baja. Pero igual se ganó la partida. Pero insisto: si se lograra encarrilar el tema del campo con un diálogo más fructífero del que hubo hasta ahora, y se mantiene el poder de fuego del Central, todo se aquietaría.
–¿Cree que seguirá el clima de incertidumbre?
–Creo que hubo una impresión de que existen fricciones con retos para la política económica que están dando vueltas. Entre ellos, es obvio que figuran el tema coyuntural del campo y las implicancias que esto lleva, más el de la inflación, que parece una cuestión medio irredenta y que todavía no se encauza bien. Todo ese bollo generó un nerviosismo, en algunos espontáneo y en otros deliberado, que tiene que ver con un juego donde ha existido un correlato entre cierta presión sobre el mercado cambiario y cierta desaceleración de la formación de depósitos. Pero no hay razón para temer.
Aldo Abram (Director del CIIMA-Eseade)
“Antes que gastar en Lexotanil, mejor es comprar dólares y dormir tranquilo”
–¿Qué le dice a un ahorrista que tuvo miedo estos días?
–Me animaría a decirle que ponga la plata en un plazo fijo corto que pague la mejor tasa. Pero a alguien que no voy a ver y que va a leer esta nota, le digo que si lo que va a gastar en Lexotanil es más de lo que va a ganar en tasa de interés, que compre dólares o euros para dormir tranquilo y no estar asustado todo el tiempo.
–¿Cómo analiza la situación?
–El problema es que no se sabe hasta dónde llegará la confrontación con el campo, y puede terminar en una victoria pírrica del Gobierno por el desgaste que le ocasione en términos políticos. Y hasta que eso no termine, los niveles de incertidumbre seguirán siendo altos. No carece de lógica haber visto a la gente en los hipermercados. Ante la inflación y el temor fue muy racional y buscó cubrirse comprando bienes. No digo departamentos pero sí quizás un equipo de música o un bien durable que tenía pensado comprar y la decisión estaba postergada.
–¿No piensa que la corrida financiera es irracional?
–El que se quemó con leche ve una vaca y llora. El Gobierno y el Banco Central deberían tener eso en cuenta, porque es la historia de cualquier argentino y de cualquier inversor extranjero que alguna vez haya puesto plata en la Argentina. Lamentablemente, en los últimos tiempos se generaron situaciones de incertidumbre que a lo mejor no tenían un sustento teórico y técnico pero que, con la historia funesta que tenemos, fueron un caldo de cultivo para cualquier expectativa extravagante. Parte de la responsabilidad le cabe al Central porque algo de esas expectativas negativas hacia adelante y la incertidumbre están relacionadas con la inflación creciente y con que la gente la visualiza en niveles demasiado altos. El Central debería ser mucho más duro y bajar la inflación para no correr el riesgo de que se espiralice. Otro factor es la pérdida de imagen del Gobierno, que pone en duda su capacidad de gestión hacia adelante. Mucho tiene que ver que no se lo ve encarando los problemas más importantes, sobre todo el conflicto con el campo. Esta decisión de mostrar quién es el más macho, no dialogar y considerar que el que reclama no es ciudadano sino subversivo es mal vista por la gente. Es absurdo que se haya hablado de un corralito porque no hay razón financiera ni técnica que lo haga posible.
Orlando Ferreres (Titular consultora OJF & Asociados)
“Una cochera o un inmueble para alquiler son las mejores inversiones”
–¿Recomienda comprar dólares?
–Para nada. Le doy un par de ideas superadoras: el pequeño ahorrista puede comprar una cochera, porque en términos físicos va a mantener el valor. También puede adquirir un departamento de uno o dos ambientes. O juntarse con más gente, hacer un pocito y comprar más propiedades. En la actualidad, un plazo fijo o un bono indexado por el CER no mantienen el poder de compra. El que pone un plazo fijo al 9% anual sabe que va a perder la mitad por la inflación. El dólar no es una alternativa porque apenas se mueve. La corrida de la última semana es un tema de psicología social. Y cuando hay tantas dudas desde lo político y por la inflación, hay una búsqueda de refugio en el dólar, que es algo histórico y cultural de los argentinos. Pero, que quede bien en claro, no existe ningún motivo racional para los temores. La Argentina muestra una holgada situación fiscal y, a pesar de las ventas de las últimas jornadas, el nivel de reservas del Banco Central es espectacular. Casi 50.000 millones de dólares.
–¿Se pueden tomar medidas para desalentar la compra de divisas?
–Haría falta algún refugio en moneda local que permita mantener el poder adquisitivo de los ahorros: que la tasa de interés iguale la inflación real o que haya una indexación de los bonos que refleje los aumentos de precios verdaderos. Hay un dibujo acumulado de los últimos 16 meses que llega al 15 por ciento.
–¿Por qué se generó tanta incertidumbre?
–Hasta ahora las cosas vinieron muy bien, pero el mundo cambió y la situación de Cristina es bastante distinta de la que tuvo Néstor Kirchner. Ella prometía un cambio respecto de su marido y todavía no lo concretó. La gente está esperando definiciones. No se toman medidas para evitar el aumento de los alimentos. Al mismo tiempo, se mantiene el tipo de cambio alto, a diferencia de Brasil, que lo dejó caer para evitar la inflación. Hay que atacar el problema de la inflación, que se sigue negando.
Critica Digital
¿Dólar sí o dólar no?
En la semana volvieron algunas postales del pasado: largas colas en bancos y casas de cambio para comprar dólares, en un clima enrarecido por rumores disparatados e incertidumbre política. Crítica de la Argentina les pidió a tres economistas de diversa orientación ponerse en el lugar de los atribulados ahorristas y sugerirles pasos a seguir hasta que pase la tormenta.
Eduardo Curia (Presidente del Centro de Análisis Social y Económico)
“Lástima por ellos, compraron caro”
–¿Hicieron bien los ahorristas que compraron dólares la última semana?
–Ante un Banco Central poderoso quedó demostrado que la decisión de jugar al alza de la divisa no resultó una buena decisión. Y para alguna gente que quizás es un poco incauta y que fue arrastrada a este tipo de conductas, hasta quedó escaldada porque compró caro. Una lástima para ellos. El Central está muy pertrechado y en estas escaramuzas le sobra poder de fuego para encauzarlas. Los ahorristas deben sacar conclusiones contundentes ante esta situación: que vean lo que pasó con este forcejeo, que razonen y que no sean chambones. Lo cierto es que la pulseada la ganó el Central y tiene un montón de posibilidades de seguir ganando las pulseadas que eventualmente se sucedan. Aunque admito que lo ideal sería que temas que generan tanta inquietud, como el campo y la inflación, deberían encarrilarse lo más rápido posible.
–¿Entonces el dólar se queda donde está? ¿No va a subir?
–Le soy franco: si tenemos en cuenta el poder extraordinario del Central, a mí me hubiera gustado dejar ir al dólar un poco más arriba y luego actuar hacia la baja. Pero igual se ganó la partida. Pero insisto: si se lograra encarrilar el tema del campo con un diálogo más fructífero del que hubo hasta ahora, y se mantiene el poder de fuego del Central, todo se aquietaría.
–¿Cree que seguirá el clima de incertidumbre?
–Creo que hubo una impresión de que existen fricciones con retos para la política económica que están dando vueltas. Entre ellos, es obvio que figuran el tema coyuntural del campo y las implicancias que esto lleva, más el de la inflación, que parece una cuestión medio irredenta y que todavía no se encauza bien. Todo ese bollo generó un nerviosismo, en algunos espontáneo y en otros deliberado, que tiene que ver con un juego donde ha existido un correlato entre cierta presión sobre el mercado cambiario y cierta desaceleración de la formación de depósitos. Pero no hay razón para temer.
Aldo Abram (Director del CIIMA-Eseade)
“Antes que gastar en Lexotanil, mejor es comprar dólares y dormir tranquilo”
–¿Qué le dice a un ahorrista que tuvo miedo estos días?
–Me animaría a decirle que ponga la plata en un plazo fijo corto que pague la mejor tasa. Pero a alguien que no voy a ver y que va a leer esta nota, le digo que si lo que va a gastar en Lexotanil es más de lo que va a ganar en tasa de interés, que compre dólares o euros para dormir tranquilo y no estar asustado todo el tiempo.
–¿Cómo analiza la situación?
–El problema es que no se sabe hasta dónde llegará la confrontación con el campo, y puede terminar en una victoria pírrica del Gobierno por el desgaste que le ocasione en términos políticos. Y hasta que eso no termine, los niveles de incertidumbre seguirán siendo altos. No carece de lógica haber visto a la gente en los hipermercados. Ante la inflación y el temor fue muy racional y buscó cubrirse comprando bienes. No digo departamentos pero sí quizás un equipo de música o un bien durable que tenía pensado comprar y la decisión estaba postergada.
–¿No piensa que la corrida financiera es irracional?
–El que se quemó con leche ve una vaca y llora. El Gobierno y el Banco Central deberían tener eso en cuenta, porque es la historia de cualquier argentino y de cualquier inversor extranjero que alguna vez haya puesto plata en la Argentina. Lamentablemente, en los últimos tiempos se generaron situaciones de incertidumbre que a lo mejor no tenían un sustento teórico y técnico pero que, con la historia funesta que tenemos, fueron un caldo de cultivo para cualquier expectativa extravagante. Parte de la responsabilidad le cabe al Central porque algo de esas expectativas negativas hacia adelante y la incertidumbre están relacionadas con la inflación creciente y con que la gente la visualiza en niveles demasiado altos. El Central debería ser mucho más duro y bajar la inflación para no correr el riesgo de que se espiralice. Otro factor es la pérdida de imagen del Gobierno, que pone en duda su capacidad de gestión hacia adelante. Mucho tiene que ver que no se lo ve encarando los problemas más importantes, sobre todo el conflicto con el campo. Esta decisión de mostrar quién es el más macho, no dialogar y considerar que el que reclama no es ciudadano sino subversivo es mal vista por la gente. Es absurdo que se haya hablado de un corralito porque no hay razón financiera ni técnica que lo haga posible.
Orlando Ferreres (Titular consultora OJF & Asociados)
“Una cochera o un inmueble para alquiler son las mejores inversiones”
–¿Recomienda comprar dólares?
–Para nada. Le doy un par de ideas superadoras: el pequeño ahorrista puede comprar una cochera, porque en términos físicos va a mantener el valor. También puede adquirir un departamento de uno o dos ambientes. O juntarse con más gente, hacer un pocito y comprar más propiedades. En la actualidad, un plazo fijo o un bono indexado por el CER no mantienen el poder de compra. El que pone un plazo fijo al 9% anual sabe que va a perder la mitad por la inflación. El dólar no es una alternativa porque apenas se mueve. La corrida de la última semana es un tema de psicología social. Y cuando hay tantas dudas desde lo político y por la inflación, hay una búsqueda de refugio en el dólar, que es algo histórico y cultural de los argentinos. Pero, que quede bien en claro, no existe ningún motivo racional para los temores. La Argentina muestra una holgada situación fiscal y, a pesar de las ventas de las últimas jornadas, el nivel de reservas del Banco Central es espectacular. Casi 50.000 millones de dólares.
–¿Se pueden tomar medidas para desalentar la compra de divisas?
–Haría falta algún refugio en moneda local que permita mantener el poder adquisitivo de los ahorros: que la tasa de interés iguale la inflación real o que haya una indexación de los bonos que refleje los aumentos de precios verdaderos. Hay un dibujo acumulado de los últimos 16 meses que llega al 15 por ciento.
–¿Por qué se generó tanta incertidumbre?
–Hasta ahora las cosas vinieron muy bien, pero el mundo cambió y la situación de Cristina es bastante distinta de la que tuvo Néstor Kirchner. Ella prometía un cambio respecto de su marido y todavía no lo concretó. La gente está esperando definiciones. No se toman medidas para evitar el aumento de los alimentos. Al mismo tiempo, se mantiene el tipo de cambio alto, a diferencia de Brasil, que lo dejó caer para evitar la inflación. Hay que atacar el problema de la inflación, que se sigue negando.
Critica Digital