
Garo Aida, conocido como «el rey de las Lolitas», es uno de los responsables del éxito de Rei y de Asuki. Durante un año y medio, tiempo en el que trabajó en este submundo, formó parte del grupo de verdugos que comerciaban con la inocencia de las niñas. «Lo dejé porque me daba asco», espeta. «Hoy muchos me consideran un pervertido, pero no es así. Desde el principio no quería, pero la demanda era muy fuerte».

A mediados de 2007 comunicó al director de su revista que abandonaba, pero aún es posible encontrar sus producciones. Sin ir más lejos, en la enorme estantería de su oficina abundan los DVD de niñas de 10 a 18 años. Sus palabras mezclan arrepentimiento y una supuesta profesionalidad: «Para sobrevivir hay que tener visión comercial, investigar el mercado y ver lo que más vende. Y en Japón, lo que más vende son las niñas». «Los padres te ofrecen a sus hijas por dinero». No hay más que ver las cifras: en Japón se venden cada año cerca de tres millones de photo books. Es el principal país productor de pornografía infantil y el segundo consumidor tras EEUU.

Quienes viven del mercadeo tratan el asunto a cara descubierta y con frialdad. Como Nagashima, editor de la revista Skip Junior Spiral, cuya portada ha exhibido a Rei y Asuki en varias ocasiones, que opina que mostrar niñas de 8 años en tanga es «totalmente legal» y, además, no tiene nada de malo: «Puedes encontrarte lo mismo en la piscina o en la playa».

fuente