![[Heroes Conocidos] [Contraparte] [MEGAPOST] [Heroes Conocidos] [Contraparte] [MEGAPOST]](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2014/04/02/718465cesarsamuel1-atJNG7XEqNt.webp)

Como dice el Titulo, esta es la contraparte de mi Post "Heroes Desconocidos". Comenzamos

HEROES DE LA INDEPENDENCIA
Miguel Hidalgo y Costilla (Independencia)
Padre de la Patria, iniciador de la Independencia de México. Fue el segundo hijo de Don Cristóbal Hidalgo y Costilla y de Doña Ana María de Gallaga. Nació el 8 de mayo en la hacienda de Corralejo, jurisdicción de Pénjamo, Guanajuato.
Sus primeros años los pasó en la misma hacienda de Corralejo, de la cual era su padre administrador y en seguida pasó a estudiar a Valladolid (Morelia), en el Colegio de San Nicolás.
En ese mismo colegio, al crecer, dio cursos de filosofía y teología; llegó a ser rector del establecimiento en 1791. Por su talento, los colegiales le pusieron por apodo el "Zorro". Recibió el grado de bachiller en teología en la ciudad de México, en 1773, y se ordenó sacerdote en 1778. Sirvió en varios curatos, y a la muerte de Joaquín, su hermano mayor, se le dio el del pueblo de Dolores. Traductor del francés, se aficionó a la lectura de obras de artes y de ciencias, y tomó con empeño el fomento de varios ramos agrícolas e industriales en su curato.
La fracasada conspiración de Valladolid, ocurrida en 1809, solapada, se refugió en Querétaro y allí cobró fuerzas; la protegía el corregidor Don Miguel Domínguez, y en 1810 reclutaba partidarios mientras llegaba la hora de mostrarse abiertamente. Se ignora cuándo se unió Hidalgo a los conspiradores, pero él reconoció después que trataba con Allende, "con quien había tenido anticipadamente varias conversaciones acerca de la independencia, sin otro objeto por su parte que el de un puro discurso; pues sin embargo de que estaba persuadido que sería útil al reino. Nunca pensó entrar en proyecto alguno”.
Hidalgo, pues, sabía de la conjura, pero no se afiliaba. y así corrió el tiempo hasta que, a principios de septiembre de 1810, por instancias de Allende, Hidalgo se decidió y comenzó a trabajar en el logro de la empresa. Entretanto, la conspiración fue descubierta a las autoridades, y los conjurados fueron reducidos a prisión. Hidalgo supo vagamente de la denuncia hacia el 12 o 13 de septiembre pero sólo hasta la madrugada del día 16 supo del curso de los acontecimientos.
Era domingo, y más temprano de lo acostumbrado, se llamó a misa en la parroquia; comenzaba la lucha por la Independencia. El mismo día 16 salieron Hidalgo y los suyos de Dolores. Marcharon a San Miguel el Grande, y al anochecer entraron en la población. Allí se les unió el Regimiento de la Reina, y en el camino se les unió una multitud de gente del campo, principalmente indios, armados con flechas, palos, hondas e instrumentos de labranza.
Al pasar por Atotonilco, Hidalgo encontró una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, la hizo suspender del asta de una lanza, y aquel fue el estandarte del ejército. El 22 de septiembre, con asistencia del Ayuntamiento de Celaya, fue nombrado Hidalgo general y quedó investido del mando supremo del ejército, que ya sumaba 50 mil hombres.
Con aquellas fuerzas se avanzó sobre Guanajuato, y el 28 cayó en sus manos la ciudad. El obispo electo de Michoacán, Abad y Queipo, declaró excomulgados a Hidalgo, Allende, Aldama y Abasolo. Hidalgo, para defenderse, escribió tiempo después un manifiesto, donde también proponía la reunión de los representantes de las ciudades, villas y lugares, formando unas Cortes que dieran leyes sabias y apropiadas a las necesidades de los pueblos.
En Acámbaro el capitán general fue declarado generalísimo, con mayores facultades y distinciones. El ejército siguió para Maravatío, Tepetongo, Hacienda de la Jornada, Ixtlahuaca y Toluca, y el 30 de octubre desbarató en el monte de las Cruces las fuerzas de Torcuato Trujillo, mandadas por el virrey Venegas para contenerlo. Con esta victoria quedó abierto el camino de la capital; Allende era de la opinión de que se avanzara sobre ella aventurando un golpe decisivo; Hidalgo se opuso alegando la falta de municiones, la pérdida sufrida en la batalla, que había infundido gran terror en la gente bisoña, la aproximación de las tropas realistas al mando de Calleja y de Flon, y el éxito dudoso de un combate contra la guarnición de la ciudad.
Sin hacer nada se estuvieron a las puertas de México hasta el 1 de noviembre, y el 2 comenzaron a retroceder por donde habían venido. A consecuencia de ello, perdieron la mitad de la gente por la deserción. Los insurgentes ignoraban el rumbo que traía el ejército realista y las operaciones que había ejecutado. Al amanecer del 7 de noviembre, en Aculco, fueron atacados, y se dispersaron completamente sin combatir, dejando en el campo sus equipajes y útiles de guerra.
Allende se retiró para Guanajuato, Hidalgo entró con cinco o seis personas en Valladolid, habiendo disminuido las numerosas fuerzas reunidas poco antes. La separación de los dos jefes tuvo por objeto poner en estado de defensa a Guanajuato, mientras la insurgencia se reorganizaba. Hidalgo resolvió marchar a Guadalajara con más de siete mil hombres.
Guanajuato se perdió el 25 de noviembre de 1810. Allende marchó a Zacatecas y de ahí a Guadalajara. Allí se intentó crear un gobierno del que Hidalgo era cabeza, con dos ministros, uno de "Gracia y Justicia" y otro denominado "Secretaría de Estado y del Despacho". Hidalgo legislaba como suprema autoridad. Ordenó la publicación de El Despertador Americano y expidió, el 6 de diciembre, un decreto para abolir la esclavitud y los tributos.
Las fuerzas realistas llegaron a las cercanías de Guadalajara. En Puente de Calderón se enfrentaron a los insurgentes y los derrotaron. El ejército se desbandó. Hidalgo salió para Aguascalientes, y de ahí a Zacatecas. Lo alcanzó Allende en la hacienda del Pabellón, y el 25 de enero, en compañía de Arias y de otros jefes, depusieron al generalísimo del mando, reduciéndolo a un papel insignificante en realidad, aunque su destitución no se hizo pública y en apariencia conservaba su autoridad.
En Saltillo se determinó que los jefes principales, con la mejor tropa y el dinero, partiesen para Estados Unidos y, en el camino, fueron hechos prisioneros por los realistas el 21 de marzo, en las Norias del Baján.
Hidalgo fue llevado a Monclova, de allí salió el 26 de marzo por el Álamo y Mapimí, y el 23 de abril entró en Chihuahua. Se le formó proceso, que fue más lento que el de sus compañeros a causa de su condición de religioso. La sentencia de degradación sacerdotal se pronunció el 27 de julio y el 29 se ejecutó en el Hospital Real donde Hidalgo estaba preso.
El Consejo de Guerra condenó al reo a ser pasado por las armas, no en un paraje público como sus compañeros, y tirándole al pecho y no a la espalda, conservándose así la cabeza. Su cabeza, con las de Allende, Aldama y Jiménez, se pusieron en jaulas de hierro en los ángulos de la Alhóndiga de Granaditas de Guanajuato. El cuerpo tuvo sepultura en la tercera Orden de San Francisco de Chihuahua, y en 1824 fueron traídos el tronco y la cabeza a México, para enterrarlos con gran solemnidad. En la actualidad, sus restos descansan en la Columna de la Independencia de la ciudad de México.
Josefa Ortiz de Dominguez
Hija de Juan José Ortiz y Manuela Girón, quedó, muy niña, bajo el amparo de una hermana. Originaria de la ciudad de Valladolid (Morelia), donde nació un 5 de septiembre, fue educada en el Colegio de las Vizcaínas de la ciudad de México, de donde salió en 1791. Se casó en secreto con Miguel Domínguez, quien sería corregidor de Querétaro. La boda se celebró en el Sagrario Metropolitano de la ciudad de México el 24 de enero de 1793.
"La Corregidora" es el nombre con el cual la historia la inmortalizó. Su participación en la insurgencia fue definitiva. Como era la esposa del corregidor, era un seguro enlace entre los futuros insurgentes que tenían en la ciudad de Querétaro el centro de su conspiración y a quienes informaba de todo lo que convenía a la causa. Indujo a su esposo a participar en la conjura.
Cuando los conspiradores fueron denunciados el corregidor se vio obligado a iniciar una averiguación formal y ordenar el cateo de la casa donde se guardaba el material de guerra. Al marchar para realizar estas diligencias, encerró a su mujer, pero ésta logró enviar noticia de lo ocurrido a Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y los Aldama.
Iniciado el movimiento insurgente, la corregidora fue denunciada por el capitán Arias, se le encerró en el convento de Santa Clara y después fue llevada a la ciudad de México, donde se le recluyó en el convento de Santa Teresa. Por encontrarse embarazada, su prisión fue benigna al principio, pero después se le trasladó al convento de Santa Catarina de Sena, donde permaneció durante tres años.
Ya consumada la Independencia e instalado el Imperio de Iturbide, rechazó el nombramiento de dama de honor de la emperatriz. Tampoco aceptó ninguna recompensa por sus servicios a la insurgencia.
Murió en la ciudad de México. Sus restos se depositaron en el convento de Santa Catalina de Sena y después se llevaron a Querétaro. El Congreso de ese Estado la declaró Benemérita. Una estatua suya se encuentra en la plaza que lleva su nombre en la ciudad de México.
Jose Maria Morelos
Originario de Valladolid (Morelia), José María Morelos fue hijo de José Manuel Morelos, carpintero, y de Juana María Guadalupe Pérez Pavón. Fue registrado como español, pero en realidad era mestizo, con algo de ascendencia negra.
Entre 1779 y 1790 trabajó en la hacienda cañera de Tahuejo, en Apatzingán, quizá como escribano o contador. En 1790 ingresó en el Colegio de San Nicolás, en Valladolid, donde estudió gramática latina y retórica, filosofía y moral. En el Seminario Tridentino de aquella ciudad estudió en 1795 teología moral y filosofía. Viajó a la ciudad de México para presentar el 28 de abril de ese año el examen de bachiller en artes en la Real y Pontificia Universidad.
El 13 de diciembre siguiente, Morelos recibió la primera tonsura y las 4 órdenes menores en Valladolid, y 6 días después fue ordenado subdiácono. A principios de 1796 pasó a Uruapan como cura auxiliar, donde se encargó de las cátedras de gramática y retórica. En septiembre de ese año fue ordenado diácono en Valladolid, y el 21 de diciembre de 1779 se ordenó de presbítero.
En enero de 1798 Morelos fue nombrado cura interino de Churumuco y la Huacana, cargo que desempeñó hasta marzo de 1799, cuando se le nombró cura interino de San Agustín Carácuaro y de Nocupétaro.
El 15 de mayo de 1803 nació en Carácuaro Juan Nepomuceno Almonte, hijo de Morelos y de Brígida Almonte. 5 años después, en 1808, nació en Nocupétaro José Victoriano, hijo de Morelos y de María Ramona Galván, y se tiene noticia que en 1809 nació una hija suya en Carácuaro.
A principios de octubre de 1810 Morelos tuvo noticia del levantamiento de Hidalgo y el 19 de ese mes salió en su busca. Lo alcanzó al día siguiente y se entrevistó con él en el trayecto de Charo a Indaparapeo, y recibió la comisión de levantar en armas la costa del sur.
Después de solicitar licencia a la mitra de Michoacán, Morelos se dirigió a Carácuaro, donde armó 25 hombres, con los que inició su primera campaña militar el 25 de octubre. Pasó por Nocupétaro, luego a Huetamo, Coahuayutla, Zacatula y Petatlán. En esos lugares consiguió hombres y armas. El 7 de noviembre entró en Tecpan, donde se le unieron Juan José, Antonio y Pablo Galeana, quienes le facilitaron además un cañón pequeño, apodado "El Niño", primera pieza de artillería con que contó Morelos.
Siguió su camino hacia Acapulco, y en Coyuca se le unió Juan Alvarez. El 13 de ese mes sus tropas entraron por primera vez en combate, al enfrentarse a las del realista Luis Calatayud, en El Veladero. El 17 de noviembre Morelos emitió un bando en el que suprimía la esclavitud y las castas.
Sus actividades preocuparon al virrey, quien envió en su contra a Francisco París. Éste lo atacó el 8 de diciembre en El Veladero, pero fue rechazado, y el 13 de ese mes Morelos logró rechazar en la Sabana a los realistas otra vez. En este lugar se le unió, a principios de enero de 1811, Hermenegildo Galeana. Tras algunos ataques infructuosos a Acapulco, se retiró a Tecpan, donde se dedicó a organizar el gobierno de su provincia.
El 3 de mayo, en la hacienda de la Brea, nombró a Hermenegildo Galeana su lugarteniente. Morelos pasó después a El Veladero y luego se dirigió a Chilpancingo. En el camino envió a David Faro y a Mariano Tabares a Estados Unidos para conseguir auxilios.
El 26 de mayo tomó Tixtla, donde se le unió Vicente Guerrero. Allí publicó un bando sobre la emisión de una moneda nacional de cobre, y escribió a Ignacio López Rayón sobre la formación de una junta insurgente. Pasó a Chilpancingo el 14 de agosto, y el 21 entró en Chilapa. De allí pasó a Tecpan y luego a El Veladero. Regresó a Chilapa a fines de octubre y a mediados de noviembre salió hacia Tlapa, e inició así su segunda campaña.
Tomó a Chiautla de la Sal el 3 de diciembre, y el 10 entró a Izúcar, donde rechazó a los realistas el 17. El 18 se le unió Mariano Matamoros. Pasó después a Cuautla, y de ahí a Cuernavaca. Volvió a Cuautla, a principios de febrero y allí resistió durante dos meses el sitio impuesto por las tropas realistas al mando de Félix María Calleja.
A causa de la falta de víveres, decidió romper el sitio, sin aceptar el indulto. La madrugada del 2 de mayo logró salir de Cuautla y dirigirse a Ocuituco, Hueyapan e Izúcar, y llegó a Chiautla de la Sal 2 días después. El 1 de junio inició su tercera campaña, y entró en Chilapa el día 7. La Suprema Junta lo nombró capitán general.
De Chilapa se dirigió a Tehuacán, donde reorganizó y disciplinó sus tropas y se ocupó de la organización del movimiento insurgente. En Tehuacán nombró a Matamoros su segundo en jefe y mariscal a Galeana el 12 de septiembre.
El 10 de noviembre, tras diversas derrotas, salió hacia Oaxaca, la que tomó el día 25. Mandó fusilar a los realistas González Sarabia y Régules Villasante y organizó la celebración de la jura de la Suprema Junta, además de dictar otras disposiciones sobre el gobierno de la zona dominada por él y de iniciar la publicación del periódico Sud.
El 9 de febrero de 1813 se dirigió a Acapulco, con lo que inició su cuarta campaña. Llegó a Yanhuitlán el día 15 de ese mes, y a Ometepec el 7 de marzo Entró a la Sabana el 26 de ese mes. Se ocupó de organizar la toma de Acapulco, al que atacó el 6 de abril y tomó el día 12.
El gobernador Pedro Vélez se refugió en el castillo de San Diego, y Morelos le puso sitio, que duró 4 largos meses. Mientras tanto se ocupó de organizar la reunión de un Congreso insurgente y de emitir diversas providencias sobre gobierno y administración. El 28 de junio emitió la convocatoria para instalar el Congreso en Chilpancingo.
El 31 de agosto salió hacia Chilpancingo, donde el 14 de septiembre se inauguró el Congreso, con la elección de diputados y la lectura de los Sentimientos de la Nación, escritos por Morelos. Al día siguiente, el Congreso lo eligió Generalísimo encargado del Poder Ejecutivo, y el 18 declaró disuelta la Suprema Junta.
El 6 de noviembre el Congreso emitió su Acta de Independencia, y 2 días después Morelos se dirigió hacia Valladolid, con lo que inició su quinta campaña. Llegó a Mezcala y en Tlacotepec emitió unos Rudimentos Militares el 21 de noviembre.
En Cutzamala se reunió con Matamoros, Bravo y Galeana. Llegó a Llano Grande y el 23 de diciembre a las lomas de Santa María, pero fue rechazado ese día y el siguiente por Ciriaco de Llano y Agustín de Iturbide. En Chupío y Puruarán sufrió nuevas derrotas. Morelos ya no se recuperaría de estos reveses. Se dirigió nuevamente a Tlacotepec, donde el Congreso lo destituyó de su cargo de generalísimo.
Las derrotas continuaron y el Congreso lo separó del poder ejecutivo el 14 de marzo de 1814. A fines de mes, Morelos mandó quemar Acapulco. Perseguido por los realistas, llegó a Apatzingán, donde el Congreso publicó su Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana el 22 de octubre. Con Cos y Liceaga fue electo para formar el Supremo Gobierno.
Morelos se ocupó entonces del gobierno insurgente, pero no de problemas militares. Pasó a Tancítaro y luego a Uruapan. Volvió a Apatzingán, donde permaneció hasta el 16 de diciembre. En mayo de 1815 el Supremo Gobierno dejó Ario y Morelos pasó a Cutzamala y Tlalchapa, y a principios de junio llegó a Puruarán. En agosto pasó a Uruapan. A causa de la persecución realista, el Congreso decidió pasar a Tehuacan, y Morelos fue el encargado de su custodia.
El 28 de septiembre salió hacia Huetamo, Cutzamala y Tlalchapa, y el 2 de noviembre llegó a Atenango del Río. Al día siguiente llegó a Temalaca y el día 5, al salir hacia Pilcaya, fue atacado por Concha y hecho prisionero por Matías Carrasco, antiguo insurgente.
Se le llevó a Atenango del Río y se ordenó su traslado a la capital. Llegó a Tlalpan el 21 de noviembre y el 22 a la ciudad de México. Se le inició causa y el día 27 fue declarado hereje y degradado. Pasó a la Ciudadela, y el 20 de diciembre Calleja lo sentenció a muerte. Fue llevado a San Cristóbal Ecatepec, donde se le fusiló. Su prisión y muerte fueron el golpe más duro que recibió la insurgencia. En 1828 su ciudad natal recibió el nombre de Morelia.
Maximiliano le erigió una estatua en 1865 y, en 1869, Benito Juárez decretó la creación del estado que lleva su nombre. El 16 de septiembre de 1925 sus restos fueron llevados a la Columna de la Independencia.
Agustin de Iturbide
Militar realista y después emperador de México. Nacido en Valladolid (Morelia), sus padres fueron José Joaquín de Iturbide, español, y Josefa de Arámburu, de una familia michoacana. Estudió en el seminario de la misma ciudad donde nació y a los quince años se dedicó a las labores del campo.
Poco después ingresó a la milicia como alférez del regimiento provincial de Valladolid; en 1805 se casó con Ana María Huarte. Al ocurrir la prisión del virrey Iturrigaray se encontraba en México y ofreció luego sus servicios al gobierno que surgió del motín de Yermo. En 1809 tuvo algún nexo con la conspiración que encabezaba Michelena en Valladolid, para proclamar la Independencia.
Rehusó el grado de general que le ofreció Hidalgo, según versiones del mismo Iturbide. Tomó parte en diversas batallas, desde la del Monte de las Cruces, al lado de las fuerzas realistas. Se distinguió por su valor y por la tenacidad con que persiguió a los partidarios de la insurgencia.
Combatió contra Morelos y para 1820 había alcanzado el grado de coronel del ejército realista. Se encontraba en México, casi inactivo, cuando se restableció ese año la Constitución española, de corte liberal y se inició la conspiración de la Profesa, cuya finalidad era impedir el restablecimiento de dicha Constitución en México, para continuar con el régimen absolutista.
Iturbide entró a formar parte en ella y se logró que se le comisionase por el virrey Apodaca para combatir a Guerrero, quien mantenía la lucha insurgente en el sur del país. Iturbide, nombrado comandante del Ejército del Sur, ya con el grado de brigadier, inició su tarea para ganarse a Vicente Guerrero, después de que no logró vencerlo militarmente.
Iturbide instaló su cuartel en Teloloapan; pero las fuerzas de Guerrero le causaron algunos reveses, por lo que prefirió atraérselo. En enero de 1821 le escribió una carta, invitándolo a indultarse; hubo una negativa de Guerrero y una nueva carta de Iturbide, donde ya proponía la Independencia.
Después de entrevistarse en Acatempan, ambos jefes se pusieron de acuerdo y el Plan de Iguala fue proclamado por Iturbide. La última fase de la campaña de la Independencia termina con la entrada a México de Iturbide al frente del Ejército Trigarante el 27 de septiembre de 1821.
Consumada la Independencia, Agustín de Iturbide tomó a su cargo la dirección de los asuntos públicos, nombrando una Junta Gubernativa compuesta de 38 miembros y que excluyó a los veteranos de la insurgencia. Después fue nombrado presidente de la Regencia.
El 18 de mayo de 1822 el sargento Pío Marcha y el pueblo proclamaron emperador a Iturbide. Esa proclamación fue ratificada por el Congreso el día 19 de mayo. La coronación del emperador, que tomó el nombre de Agustín 1, y de su esposa, se realizó el 21 de mayo del mismo año. El Imperio pronto comenzó a ser combatido por los elementos republicanos y algunos liberales. Durante su reinado creó la Orden de Guadalupe.
Las dificultades comenzaron pronto con el Congreso. Iturbide lo disolvió; aprehendió y persiguió a muchos de sus miembros, pero no logró establecer la paz. Al realizarse su jura, el 24 de enero de 1823, ya había estallado la rebelión, que inició Antonio López de Santa Anna, con el Plan de Casa Mata; en él se pedía la reinstalación del Congreso, el reconocimiento de la soberanía de la nación y prohibía se atentase contra la persona del emperador.
Los rebeldes comenzaron a ganar terreno y determinaron la abdicación de Iturbide, que se efectuó ante el Congreso, reinstalado, el 19 de marzo de 1823. Salió con su familia de Tacubaya, donde tenía su residencia. El 29 de marzo marchó a Veracruz y luego a Europa.
Llegó a Liorna, Italia, en agosto de 1823 y fue a vivir a la Villa Fournier. Después pasó a Florencia y a Inglaterra. El Congreso, que le había asignado primero una pensión, lo declaró traidor y lo puso fuera de la ley el 28 de abril de 1824, decisión que ignoraba el ex emperador.
El 4 de mayo salió de Londres para México, instado por algunos de sus partidarios. Desembarcó en Soto la Marina, Tamaulipas, el 14 de julio. Allí se le aprehendió; el Congreso local lo sentenció a muerte, y fue ejecutado en el pueblo de Padilla, del mismo Estado el 19 de julio de 1824.
Su nombre permaneció proscrito y sus restos olvidados hasta 1833, en que siendo presidente Santa Anna, investido de facultades extraordinarias, mandó que los restos de Iturbide fueran conducidos a México y conservados en la urna destinada a los primeros héroes de la Independencia. El decreto quedó sin cumplir, hasta que en agosto de 1838, bajo el gobierno de Anastasio Bustamante, obtuvo del Congreso un nuevo decreto, confirmatorio del anterior.
Los restos de Iturbide fueron trasladados a México y sepultados con pompa en un sepulcro que se erigió en la capilla de la catedral dedicada a San Felipe de Jesús. Las letras de oro con el nombre de Iturbide, que figuraban en uno de los muros del salón de sesiones de la Cámara de Diputados, fueron desprendidas por iniciativa aprobada el 5 de octubre de 1921, por una mayoría de 77 diputados, y cinco en contra.
Juan Aldama
Nació en San Miguel el Grande, Guanajuato. Hermano de Ignacio y tío de Mariano y Antonio, del mismo apellido, héroes también de la Independencia. Capitán del Regimiento de la Reina, conspiraba desde 1809.
Enterado del descubrimiento de la subversión en septiembre de 1810, marchó a Dolores para prevenir a Hidalgo. Quiso impedir el inicio de la lucha. Recibió en Celaya el grado de mariscal. Como teniente coronel participó en la batalla del Monte de las Cruces. Se opuso, con Allende, a retirarse y sostuvo la conveniencia de marchar sobre la capital. Acompañó a Allende a defender Guanajuato; tomó parte en la batalla del Puente de Calderón.
Marchó hacia el Norte y propuso trasladarse a Estados Unidos para buscar elementos de guerra. Sorprendido con los caudillos de la Independencia en Acatita de Baján, se le llevó a Chihuahua donde se le procesó. Lo fusilaron el 26 de junio de 1811 y su cabeza fue expuesta en la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato. En 1823 lo declararon Héroe de la Patria. Sus restos reposan en la capilla de San José, de la Catedral de la Ciudad de México. León de los Aldama, en Guanajuato, lleva ese nombre en honor de los insurgentes de ese apellido.
Ignacio Allende
Nació en San Miguel el Grande (hoy San Miguel de Allende), en Guanajuato. Hijo de españoles, heredero de regular fortuna, abrazó la carrera de las armas. Ganó sus primeros ascensos en Texas a las órdenes de Félix María Calleja, cuando en 1801 batieron a Nolland, un aventurero estadounidense. En 1806, ya era capitán. Empezó desde entonces a mostrarse partidario de la independencia.
En San Miguel estaba al mando del Regimiento de Caballería de la Reina. Acogió con entusiasmo los proyectos de los conspiradores de Valladolid, y a pesar de ser éstos aprehendidos, siguió conspirando. De acuerdo con Miguel Hidalgo, se fijó el 1 de octubre de 1810 el inicio de la Guerra de Independencia.
Sospechoso ante el intendente de Guanajuato, se giraron órdenes para arrestarlo al mismo tiempo que se descubría la conspiración. Hidalgo le hizo marchar de San Miguel a Dolores.
La denuncia de Querétaro los retuvo dos días en Dolores, hasta que Hidalgo resolvió lanzarse a la lucha. Allende no puso objeciones y fue a sublevar el Regimiento de la Reina. La circunstancia de que el padre Hidalgo fuera el más resuelto, determinó que la jefatura recayera en su persona, y no en Allende, que parecía el caudillo más lógico. Entraron los insurgentes a San Miguel y luego a Celaya. En esa ciudad Allende empezó a organizar su ejército, que ya pasaba de 40 mil hombres.
El 22 de septiembre se le nombró teniente general; Hidalgo ostentaba el título de capitán general. La indisciplina en las filas insurgentes le hizo marchar sobre Guanajuato, y no sobre Querétaro, ya fortificado. En el camino hacia la Ciudad de México, al pasar por Acámbaro, Hidalgo, fue proclamado generalísimo y Allende capitán general, por un ejército de ochenta mil hombres.
Allende hizo retroceder al realista Trujano hacia el monte de Las Cruces, batalla en que triunfaron los insurgentes. Sostuvo Allende la necesidad de marchar sobre México, dado el indudable prestigio que su ocupación ocasionaría, además de la fuga o prisión del virrey y la desorganización del gobierno de la capital. Prevaleció la opinión de Hidalgo y los insurgentes retrocedieron cuando se encontraban a pocos kilómetros de la ciudad de México. La dispersión que esto ocasionó se agravó con la derrota de Aculco donde se impuso el brigadier Félix María Calleja.
Allende se separó de Hidalgo y regresó a Guanajuato. Puso a la ciudad en estado de defensa y mostró sus cualidades de organizador: fundió cañones, barrenó peñascos; fabricó armas y pólvora y solicitó auxilios de Hidalgo, quien se hallaba en Valladolid; de Torres, dueño de Guadalajara, y de Iriarte en San Luis Potosí; este último intentó auxiliarle, pero el rápido movimiento de los realistas lo impidió.
Al llegar Calleja a Guanajuato y tomar las principales posesiones, Allende tuvo que abandonar la ciudad y marchó a Guadalajara. Las diferencias con Hidalgo le hicieron apartarse del gobierno civil, dedicándose sólo a la organización del ejército.
En la batalla de Puente de Calderón, Allende mostró una vez más sus dotes militares, secundado por Aldama y Abasolo. Tres veces fueron rechazados los realistas a las órdenes de Manuel Flon, y en dos ocasiones volvieron la espalda las tropas de Calleja cuya pericia, unida a la explosión de un carro lleno de municiones en el lado insurgente, inclinaron la victoria por los ejércitos virreinales.
Allende, perdida toda esperanza, marchó rumbo a Zacatecas para unirse allí con Hidalgo. Las discordias entre los insurgentes aumentaron. Hidalgo dimitió verbalmente del mando y Allende fue reconocido generalísimo. Ordenó que la retirada se hiciera hasta Saltillo. Antes se adelantó a Matehuala para imponer respeto a los realistas.
En una junta del 16 de marzo de 1811 se nombró jefe a Ignacio Rayón y se acordó marchar hacia Estados Unidos. El 21 de marzo fueron hechos prisioneros por Ignacio Elizondo en Acatita de Baján: Allende fue el único que hizo resistencia y vio morir a su hijo en la refriega. Se les condujo a Monclova y luego a Chihuahua, donde se les procesó desde el 6 de mayo.
La conducta de Allende fue digna y a nadie comprometió con sus declaraciones. Fue sentenciado a muerte y se le pasó por las armas el 26 de junio de 1811, en unión de Jiménez, Juan Aldama y Manuel Santamaría. Su cabeza fue colgada en uno de los ángulos de la Alhóndiga de Granaditas, hasta marzo de 1821, cuando el general Anastasio Bustamante la hizo quitar. Sus restos reposan en la cripta de la Columna de la Independencia, del Paseo de la Reforma en la Ciudad de México.
Leona Vicario
Huérfana muy niña, quedó al cuidado de un tío, Agustín Pomposo Fernández de San Salvador, abogado en cuyo despacho trabajaba Andrés Quintana Roo. Al estallar la Guerra de Independencia, Leona Vicario se dedicó a informar a los insurgentes de todos los movimientos que podían interesarles y que ocurrían en la capital. También, con sus bienes, ayudaba a la causa libertaria.
Intentó persuadir a los mejores armeros vizcaínos para que se unieran a los partidarios de la Independencia. Por ello, y al negarse a descubrir a sus cómplices, se le aprisionó en el convento de Belén de las Mochas.
Logró escapar ayudada por los coroneles Antonio Vázquez Aldarna y Luis Alconedo. Disfrazada, llegó hasta Oaxaca, donde se encontraba el caudillo José María Morelos. Acompañó al Ejército Insurgente, que poco después sufrió varias derrotas, por lo que pasó grandes penalidades.
Sus bienes fueron confiscados. Como, además de sus esfuerzos personales, había contribuido a la lucha con más de ochenta mil pesos, se le otorgó, como recompensa, la hacienda de Ocotepec, en los llanos de Apam; el acto se decretó por el Congreso en 1822. En los mismos días de la lucha se casó con Andrés Quintana Roo. Murió en su ciudad natal.
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HEROES DE LA REVOLUCION
Pascual Orozco
Este revolucionario, nacido en la hacienda de Santa Isabel, en el distrito de Guerrero, Chihuahua, estudió sus primeras letras y luego ayudó a su padre en un comercio que tenía en San Isidro y más tarde se dedicó al transporte de las conductas de plata desde las minas, a la fundición o a la frontera. Distinguido por su honradez, trabajó para la Compañía "Río de Plata" y reunió un pequeño capital.
Simpatizante de Madero, se inscribió en el movimiento antirreeleccionista, comprometiéndose a levantarse en armas contra el gobierno de Porfirio Díaz. Colaboró con parte de su capital, e hizo entrega de él a Abraham González para el periódico El Grito del Pueblo, de Chihuahua.
El 19 de noviembre de 1910 se levantó en armas cerca de Ciudad Guerrero. Su primera batalla fue contra las fuerzas de Miñaca, luego contra las de San Isidro; más tarde en Pedernales. En Cerro Prieto combatió contra el general Juan N. Navarro, que tenía mil 200 hombres, mientras Orozco contaba con 300. Sitió a Navarro en Mal Paso y derrotó a una columna de los federales mandados por el coronel Guzmán. El combate ocurrió el 2 de enero de 1911 y contó con la colaboración de José de la Luz Blanco y Marcelo Caraveo.
Siguió en la campaña de Chihuahua; en colaboración con Villa y sin atender las órdenes de Madero, tomó Ciudad Juárez en mayo de 1911. Esta victoria fue determinante para el maderismo en su lucha contra Díaz. Tuvo algunos momentos de insubordinación contra Madero.
El 22 de junio de 1911 entró triunfalmente a Chihuahua; se le designó comandante de las Fuerzas Rurales del estado. Renunció al cargo y en marzo de 1912 se levantó en armas contra Madero; lo acusaba de incumplimiento del Plan de San Luis. En Rellano derrotó a las fuerzas del gobierno mandadas por el general González Salas. Fue derrotado en Bachimba, Chihuahua, por Victoriano Huerta.
Después de la muerte de Madero, reconoció a Huerta. Más tarde se exilió en El Paso, Texas. Ahí cerca, en el rancho de Los Lobos, fue muerto por unos Rangers texanos.
Francisco I Madero
Presidente de la República. Nació en la hacienda de El Rosario, Parras de la Fuente, Coahuila. Perteneció a una acaudalada familia de agricultores. Estudió la carrera de comercio, primero en Baltimore, Estados Unidos; después en el Liceo de Versalles, Francia; viajó por Europa e ingresó, finalmente, a la Universidad de San Francisco, California.
A los veinte años de edad se radicó en San Pedro de las Colonias, para administrar las propiedades que tenía su padre en la región de La Laguna. Se entregó plenamente a las faenas agrícolas e implantó modernos sistemas de cultivo. En 1900 publicó sobre el tema un folleto en que propuso la construcción de una represa en previsión de la sequía. Por ese folleto recibió una carta de felicitación del presidente Díaz.
Fue afecto a los estudios filosóficos y espiritistas, siendo el primer comentador mexicano del libro Baghavad Gita. Al mismo tiempo que tecnificaba la agricultura, desarrollaba una tarea social entre los campesinos: construyó habitaciones higiénicas para sus obreros; aficionado a la medicina homeopática, se dedicaba a curar a los peones.
Protegió y educó a numerosos jóvenes, a los que mandaba a estudiar a diversos lugares del país. Fundó, con su dinero, la Escuela Comercial de San Pedro; procuró fomentar la instrucción por todos los medios. Entre su familia gozaba de fama de poco práctico.
En 1906 figuró como delegado por el Centro de Estudios Psicológicos de San Pedro de las Colonias en el Primer Congreso Nacional Espiritista. Fue un comentador entusiasta de El libro de los Espíritus de Allan Kardec.
Desde 1904 interviene en las cuestiones políticas de Coahuila. Se le nombra presidente de un club democrático que lucha por la gubernatura de ese Estado. Colabora en el órgano de ese centro, El Demócrata, en el que escribe artículos políticos, en los que difunde sus ideas sobre los derechos humanos, el voto, la libertad. Además, desarrolla una gran tarea proselitista entre los hacendados. Comienza a destacar en la oratoria popular.
En 1908 publica su libro “La sucesión presidencial en 1910”, en el que expone las principales cuestiones que se plantean al país. Alcanza éxito, pues está al alcance de todos. Más tarde lucha en el Partido Antirreeleccionista, que lo lanza como candidato a la Presidencia de la República.
Desarrolló una valerosa campaña intensa en toda la República, que le atrajo numerosos partidarios. Cuando se declara que el presidente Díaz ha sido nuevamente reelecto, Madero se lanza a la Revolución con el Plan de San Luis, del 6 de octubre de 1910.
Se le encarceló primero en Monterrey y luego se le llevó a San Luis de donde se fugó y lanzó el plan del mismo nombre. En él excitaba al pueblo mexicano a levantarse en armas el 20 de noviembre.
Marchó a Estados Unidos y pronto la rebelión maderista comenzó a crecer; primero poco a poco, con la lucha iniciada en Puebla por Aquiles Serdán; después con gran ímpetu, con Pascual Orozco y Francisco Villa.
Madero penetró a territorio mexicano y asistió a varios combates, entre otros el de Casas Grandes, donde resultó herido. Después asistió a la toma de Ciudad Juárez, a cuya caída el gobierno de Porfirio Díaz inició negociaciones que terminaron con la renuncia del Presidente. Madero esperó el interinato de Francisco León de la Barra para lanzar nuevamente su candidatura presidencial; primero lo hizo con el doctor Vázquez Gómez contra Díaz; y luego con José María Pino Suárez, a quien auspició el propio Madero.
El triunfo fue arrollador, y el 6 de noviembre de 1911, tomó posesión como presidente de la República. Su gobierno no mostró gran solidez. Ya el interinato había minado su fuerza. Si antes de tomar la Presidencia trató de resolver el conflicto provocado por las cuestiones de tierras, al frente del cual se encontraba, Zapata pronto tuvo que luchar contra el mismo caudillo, que lanzó el Plan de Ayala.
Como algunos de los principales elementos que intervinieron en la lucha contra la dictadura no fueron compensados, apareció el descontento. Pascual Orozco se lanzó a la rebelión en 1912. La disolución que hizo del Partido Antirreeleccionista, también le atrajo adversarios. Su propio gabinete estaba integrado con elementos no adictos a la Revolución, pues los fines conciliatorios de Madero propiciaban esa combinación, que al final produjo resultados adversos.
Fracasada la rebelión de Orozco apareció en octubre la de Félix Díaz, que también fracasó. Por otro lado, su política digna en materia internacional, le suscitó la aversión del embajador de Estados Unidos. Henry Lane Wilson, que se convirtió en su principal adversario y en protector de los rebeldes al régimen. También había tenido que vencer, por cierto fácilmente, la revuelta del general Bernardo Reyes.
Su administración no tuvo momento de reposo y el 9 de febrero de 1913 estalló el cuartelazo de la Ciudadela, en el que los distintos grupos, vencieron al régimen. Madero confíó el mando de las tropas del gobierno a Victoriano Huerta, quien lo traiciona. Primero fue encarcelado y obligado a presentar su renuncia a la Presidencia de la República; después, fue asesinado la noche del 22 de febrero de 1913.
Alvaro Obregon
Presidente de la República. Nació en Siquisiva, hacienda de Navojoa, en Sonora. Hizo sus estudios primarios en Huatabampo y Álamos. Luego, trabajó en un molino harinero y en el ingenio de Navolato, Sinaloa.
Profesor de primaria por poco tiempo, su actividad principal fue la agricultura en su finca que llamó "La Quinta Chilla". A fines de 1911 fue electo presidente municipal de Huatabampo; en 1912 organizó un grupo con 300 hombres que combatieron al orozquismo; le fue conferido el grado de teniente coronel; ganó el combate de San Joaquín y se le ascendió a coronel. En 1913, al ser muerto Madero, se le nombró comandante militar de Hermosillo.
Cuando fue desconocido Huerta por las autoridades sonorenses se le nombró jefe de la Sección de Guerra de la Secretaría de Gobierno; inició una campaña victoriosa: tomó Nogales el 13 de marzo, rindió Cananea el 26 del mismo y poco después tomó Naco; el 13 de mayo ganó la batalla de Santa Rosa y se le ascendió a brigadier, poco después a general de brigada; sitió Guaymas sin éxito, siguió su marcha al sur.
En la política sonorense, fue partidario de Calles y contrario del gobernador Maytorena, en 1914. Al iniciarse las dificultades entre Villa y Carranza, se mostró decidido constitucionalista. Inició la marcha hacia el sur como jefe del Ejército del Noroeste; ganó la batalla de Orendáin y ocupó Guadalajara.
En agosto de ese año se reúne con Villa y Maytorena en Nogales, Sonora para normalizar la situación política de esa entidad. La tensión entre Villa y Carranza aumentó; Obregón marchó a Chihuahua para contrarrestar a Villa, pero estuvo a punto de ser fusilado por éste.
Asistió como delegado a la Convención de Aguascalientes. Nombrado general en jefe en Veracruz, por Venustiano Carranza, inicia otra etapa victoriosa, derrotando a Villa en la zona del bajío: Celaya, León y Trinidad.
Cerca de León y durante la batalla del 1 al 5 de julio, perdió el brazo derecho, recuperó otras plazas y en octubre el villismo sólo tenía fuerza en Sonora y Chihuahua. Ocupó por poco tiempo la Secretaría de Guerra hasta el 1 de mayo de 1917 en que se consideró restablecido el orden constitucional. Marchó a establecerse en Navojoa, para dedicarse a negocios agrícolas. En 1920 se inicia la etapa más importante de la vida de Obregón. Hostilizado por los elementos adictos a Carranza se le promovió un proceso. Obregón escapó de la ciudad de México y marchó a Chilpancingo, donde firmó un manifiesto el 20 de abril, en franca rebeldía contra el Gobierno. Ese movimiento que enarboló el Plan de Agua Prieta, terminó con la muerte de Venustiano Carranza.
Se le eligió a la presidencia para 1920-1924. Desarrolló una gran labor agraria, aplicando la Ley de 6 de enero de 1915; buscó el respaldo de los grupos obreros, a través de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM.), dirigida por Luis N. Morones; la Secretaría de Educación, al frente de la cual estuvo el Lic. Vasconcelos, incrementó la Escuela Rural y en muchos aspectos adquirió gran importancia. Para el arreglo de las dificultades internacionales con Estados Unidos se celebraron en la capital las conferencias que dieron como resultado los llamados Tratados de Bucareli.
Al perfilarse la figura del general Calles, para sucederle en la presidencia de la República encabeza Adolfo de la Huerta un movimiento rebelde, seguido por una parte del ejército. La rebelión iniciada a fines de 1923, fue sofocada después de una lucha de seis meses. Terminó su gobierno el 30 de noviembre de 1924. Se retiró a Cajeme para dedicarse a la agricultura. Reformada la Constitución, se presentó como candidato a la presidencia de la República.
El 13 de noviembre de 1927 fue víctima de un atentado dinamitero en el Bosque de Chapultepec en el que resultó ileso. En las elecciones de Julio de 1928 fue reelecto. Durante un banquete celebrado en San Ángel, Distrito Federal, el 17 del mismo mes y año, fue asesinado por José de León Toral. Su cadáver fue trasladado por ferrocarril a Huatabampo, Sonora, donde fue sepultado.
Venustiano Carranza
Presidente de la República, nacido en Cuatrociénegas, Coahuila. Fueron sus padres el Coronel Don Jesús Carranza y Doña María de Jesús Garza. Hizo estudios en el Ateneo Fuente de Saltillo, y en la Escuela Preparatoria de la ciudad de México. Inició su carrera política como presidente municipal de su pueblo natal, primero en 1887 y por segunda vez desde 1894 a 1898.
En la reelección del gobernador Garza Galán, se levanta en armas, que depone ante el candidato de transacción, José María Múzquez. Fue diputado local; suplente de diputado federal y senador propietario por su estado, y gobernador interino del mismo en 1908.
Figura entre los partidarios del general Reyes, y es de los primeros en afiliarse a los principios antirreeleccionistas. Francisco I. Madero le designa en su gabinete, formado en Ciudad Juárez, ministro de Guerra y Marina. Ocupa el Gobierno de Coahuila, y a la muerte de Madero formula el Plan de Guadalupe el 26 de marzo de 1913, en el que se desconocía a Victoriano Huerta y a los Poderes Legislativo y Judicial.
Proclamado Primer Jefe del Ejército Constitucionalista (llamado así por defender a la Constitución de 1857), inicia su marcha a Sonora. Cruzó el Bolsón de Mapimí y el estado de Chihuahua, iniciando después la marcha hacia el sur.
Caído Huerta, y ocupada la capital de la República por el general Obregón en virtud de los Tratados de Teoloyucan, Venustiano Carranza entra a la ciudad de México el 20 de agosto de 1914.
Pronto se hicieron patentes las diferencias entre el primer jefe y el general Francisco Villa, que tomaron grave cariz a propósito del ataque a la plaza de Zacatecas, y que culminaron con insubordinarse el segundo, al ser invitado por Carranza a concurrir a la Convención convocada para el 1 de octubre de 1914 en la ciudad de México con el propósito de zanjar algunos de los graves problemas planteados por la Revolución, y que tuvo que reunirse después en Aguascalientes.
En ella se cesó a Francisco Villa como jefe de la División del Norte, y como primer jefe Venustiano Carranza nombrándose presidente provisional al General Eulalio Gutiérrez. Carranza no tomó en cuenta las disposiciones de la Convención de Aguascalientes, y abandonó la capital de la República el 2 de noviembre de 1914 para instalarse con su Gobierno en el puerto de Veracruz.
La batalla de Celaya, ganada a Villa por Obregón, permitió el regreso del primer jefe a la ciudad de México. Convocó en 1916 a un Congreso Constituyente para reformar la Constitución de 1857. Reunido en Querétaro el 1 de diciembre de 1916, cerró sus sesiones el 31 de enero de 1917, y el 5 de febrero se proclama la Carta Magna de 1917.
En ese mismo año, el 6 de febrero, Venustiano Carranza expidió la convocatoria para elecciones de diputados y senadores al XXVII Congreso de la Unión y para presidente de la República.
El 15 de abril se abrieron las sesiones del Congreso y el 1 de mayo de 1917 Venustiano Carranza tomó posesión como presidente constitucional de la República, mas Villa en el norte y Zapata en el sur, constituyeron para su gobierno hondas perturbaciones e impidieron la paz en el país.
Al preludiarse la sucesión presidencial de 1920, se mostró inclinado por la candidatura del ingeniero Ignacio Bonillas, embajador de México en Estados Unidos, contra los candidatos de oposición: Alvaro Obregón y Pablo González.
En conflicto con la legislatura de Sonora y la mayor parte del ejército, la revolución encabezada por los sonorenses Calles, Obregón y De la Huerta, le obliga a evacuar la ciudad de México, y con todos los poderes se dirigió en tren al puerto de Veracruz.
En la estación de Aljibes se vio precisado a internarse en la sierra de Puebla, y en el lugar denominado Tlaxcalantongo perdió la vida el 21 de mayo de 1920, a manos de las fuerzas del general Rodolfo Herrero.
Venustiano Carranza, el Varón de Cuatro Ciénegas, "poseía una buena cultura particularmente histórica, y pertenecía a la clase media acomodada de su Estado natal. Era un hombre reposado, sereno, enérgico, muy celoso de su autoridad... Tal vez puede decirse que en ocasiones era inflexible y obstinado."
El primer jefe del Ejército Constitucionalista demostró su preocupación por dos problemas fundamentales: el de petróleo y el agrario... La Ley de 6 de enero de 1915 es sin discusión el paso legislativo de mayor trascendencia en materia agraria... esta Ley marca el principio de lo que se ha convenido en llamar la Reforma Agraria Mexicana..."
Emiliano Zapata
Símbolo del agrarismo, nació en Anenecuilco, cerca de Villa de Ayala. Morelos. Hijo de Gabriel Zapata y Cleofas.Desde la infancia fue campesino, donde tuvo oportunidad de conocer los arduos problemas del campo. Le impartió escasa instrucción el profesor Emilio Vara.
Ya en 1906 asistió a una junta en Cuautla, en la que se discutió la manera de defender las tierras del pueblo. En diversas ocasiones salió a otras haciendas para trabajar. Por sus primeras rebeldías se le incorporó al noveno Regimiento en 1908 y se le destinó a Cuernavaca. Sus dotes de caballista hicieron que sólo permaneciera seis meses como soldado, pues Ignacio de la Torre se lo llevó para ocuparlo como caballerango en la ciudad de México.
El 12 de septiembre de 1909 se reunió la Junta de Defensa de las Tierras, en Anenecuilco, de la cual Emiliano Zapata fue electo presidente. En ese cargo estudió los documentos que acreditaban los derechos de su pueblo a las tierras. Al iniciar sus gestiones, estuvo en contacto con Ricardo Flores Magón y con el periodista revolucionario Paulino Martínez; también con el profesor Otilio Montaño. Su primera intervención política ocurrió en la elección para gobernador de Morelos, en la que estuvo afiliado al candidato oposicionista Patricio Leyva.
El triunfo del candidato oficial, Pablo Escandón, trajo represalias para Anenecuilco, que perdió más tierras. En mayo de 1910 recuperó por la fuerza las tierras que se habían entregado a los campesinos de Villa de Ayala, repartiendo parcelas para su cultivo. En esa ocasión fueron protegidos por el jefe político, José A. Vivanco.
Al producirse la rebelión maderista cuyo Plan de San Luis contenía un párrafo agrarista, Zapata envió a Pablo Torres Burgos a entrevistarse con Madero. En 1911 se lanzó a la lucha revolucionaria, con la recuperación de la tierra como principio. En desacuerdo con Madero en lo que se refería a la cuestión agraria, se levantó en armas con el Plan de Ayala, el 25 de noviembre de 1911.
Combatió contra el gobierno maderista, que mandó a militares de carrera para batirlo, sin éxito. Unido al orozquismo, también luchó contra el gobierno de Victoriano Huerta, en acuerdo con Francisco Villa.
Mandó sus representantes a la Convención de Aguascalientes. Al producirse la división entre Carranza y Villa, siguió con este último, con el que entró a la ciudad de México en noviembre de 1914. Sus tropas se denominaban Ejército Libertador del Sur. En 1914, en la Convención de Aguascalientes, ésta hizo suyos los postulados del Plan de Ayala.
El Ejército del Norte aceptó el Plan de Ayala. Las relaciones con Don Venustiano Carranza quedaron rotas. Después de la toma de la capital de la República por los constitucionalistas, Carranza encargó la campaña del Sur en contra de Zapata al general Pablo González, y el 2 de mayo de 1916 dicho general ocupaba la Plaza de Cuernavaca, que vuelve a manos de las fuerzas zapatistas para ser ocupada definitivamente por el general González el 8 de diciembre.
Para eliminar a Emiliano Zapata, el General. Pablo González y el preboste del Ejército licenciado Luis Patiño fraguaron un plan para hacerle creer que el coronel Jesús Guajardo había desconocido al gobierno de Don Venustiano Carranza.
Un sonado escándalo público, una correspondencia doble por parte de Guajardo y sincera por la de Zapata, ofrecimientos y falsedades hicieron que, poco a poco, cobrara confianza el general suriano y creyera en la buena fe de Guajardo, quien finalmente lo traicionó y asesinó.
El cadáver de Emiliano Zapata fue llevado a Anenecuilco, y sus restos reposan actualmente en Cuautla, al pie de la estatua que le fue erigida.
Francisco Villa. Uno de mis favoritos.
Su verdadero nombre era Doroteo Arango. Nacido en la hacienda de Río Grande, jurisdicción de S. Juan del Río, Durango, era hijo de Agustín Arango y de Micaela Quiñones Arámbula. Dedicado desde la infancia a las labores del campo, pronto fue excelente caballista. Huérfano todavía adolescente, jefe de familia, defendió a una hermana ofendida por uno de los dueños de la hacienda en cuyas tierras trabajaba, y que abandonó para rehuir la persecución de una justicia parcial. Cambió entonces su nombre por el que se hizo famoso no sólo en la historia de la Revolución Mexicana, sino en todo el mundo, que le conocerá por Pancho Villa.
Los hechos de los años anteriores a su adhesión a la campaña de Madero, señalan las fallas del hombre rudo e impulsivo dependiente de una sociedad que le tolera, o que le acosa cuando le considera fuera de su propia ley.
Villa se unió a la campaña maderista en 1909, bajo la influencia de Abraham González, gobernador a la sazón del estado de Chihuahua. Aunque Villa no tuvo educación escolar, sus actividades comerciales le habían hecho aprender a leer y escribir. Su compromiso de levantarse en armas contra la dictadura de Porfirio Díaz, lo cumplió el 17 de noviembre de 1910, al atacar la hacienda de Cavaría, en Chihuahua, al que le siguieron los encuentros de San Andrés, Las Escobas y Ciudad Camargo.
Desde un principio se destacaron sus dotes como combatiente y organizador, ayudado por el exacto conocimiento del terreno que pisaba. Conoció a Francisco I. Madero, en la hacienda de Bustillos, ante el cual se presentó con regular número de tropa, disciplinada y bien pertrechada. Recibió entonces el grado de coronel. Es significativo que ya figurara entre militares de mayor historia, entre los que concurrieron a la junta convocada por Madero el 1 de mayo de 1911, frente a Ciudad Juárez, para concertar la paz.
De acuerdo con Pascual Orozco, Villa atacó Ciudad Juárez y obtuvo uno de los primeros y más señalados triunfos de la revolución incipiente. Al triunfo de la lucha armada, Villa se dedicó al comercio. Radicado en la ciudad de Chihuahua, fue introductor de ganado y dueño de varias carnicerías. Su nueva etapa en los campos de batalla se inició al producirse la rebelión de Pascual Orozco. Combatió en territorios de Chihuahua y de Durango, en donde engrosó sus filas. En Torreón se incorporó a las tropas de Victoriano Huerta, encargado por el gobierno de Madero para someter a los orozquistas.
Por su lealtad y méritos en campaña ascendió a general brigadier honorario. Triunfó en Conejos y en la importante acción de Rellano. El recelo de Victoriano Huerta le provocó dificultades, y estuvo a punto de ser fusilado. Remitido preso a la ciudad de México, se fugó de la cárcel Militar en 1912, y pasando por Guadalajara y Manzanillo, marchó a Estados Unidos.
Regresó al país a la muerte de Madero; se internó por Chihuahua con sólo ocho hombres, a los que se unieron pronto miles de soldados que le siguieron en sus acciones de guerra. Fue auxiliado con dinero por el gobernador de Sonora, José María Maytorena. Combatió contra los generales Salvador R. Mercado y Félix Terrazas. A este último le hizo 237 prisioneros, que fusila en cumplimiento de la Ley de 25 de enero de 1862.
En Ciudad Jiménez, en septiembre de 1913, se constituyó la famosa División del Norte, poco antes del ataque a Torreón, y que su origen comandó Villa. Las dos batallas que precedieron a la toma de Torreón, ocurridas el 30 de septiembre de 1913 y abril de 1914, son consideradas dignas de figurar en tratados en materia bélica.
De vuelta a Chihuahua, atacó a la capital, y con la rapidez que desconcertaba a sus adversarios, marchó sobre Ciudad Juárez que ocupó el 15 de noviembre de 1913. Dio después la batalla de Tierra Blanca, en la que desarrolló su intuición militar. Toda una división federal fue derrotada, apoderándose de parque e implementos. Ganó al poco tiempo la batalla de Ojinaga, y el 8 de diciembre de 1913 entró a la ciudad de Chihuahua, donde asumió el cargo de gobernador provisional.
Demostró capacidad administrativa; restableció el orden, abarató los artículos de primera necesidad, abrió el Instituto Científico y Literario; condonó contribuciones atrasadas, y emitió papel moneda. Aunque dejó el gobierno el 8 de enero de 1914 en la práctica, ejerció el poder varios meses más. En marzo combatió en Gómez Palacio, ya incorporados a la División del Norte los generales Felipe Ángeles, José Isabel Robles y Raúl Madero.
Desde sus primeros triunfos se suscitaron hondas diferencias con Venustiano Carranza. Éste le ordenó tomar la ciudad de Saltillo, regateándole por otra parte pertrechos necesarios para llevarlo a cabo, mientras que, al mismo tiempo, se fraguaban maniobras políticas entre los elementos villistas y las autoridades civiles de Chihuahua. Sin embargo, obedeció Villa las órdenes de Carranza y tomó a sangre y fuego la plaza de Zacatecas el 23 de junio de 1914. Esta victoria decidió el triunfo de las armas revolucionarias y la caída de Victoriano Huerta. Ahondada la división con Carranza, interviene el general Álvaro Obregón cerca de Villa, que estuvo a punto de fusilar al enviado de México.
Inaugurada la Convención el 1 de octubre, se trasladó el 10 a Aguascalientes Ahí se unieron zapatistas y villistas en contra de los afectos a Carranza. La Convención cesó a Villa y a Carranza de sus cargos pero bajo la presidencia del general Eulalio Gutiérrez, Villa fue designado jefe de Operaciones de la Convención. Entró a la ciudad de México con Emiliano Zapata el 6 de diciembre de 1914.
La controversia política se desplazó a los campos de batalla; Villa fue derrotado en la zona del Bajío: Celaya, León y Trinidad.
Nombrado presidente interino Adolfo de la Huerta en 1920, se efectuó en mayo de 1920 una entrevista cerca del pueblo de Allende, Chihuahua, entre los generales Francisco Villa e Ignacio C. Enríquez, con el objeto de que el primero reconociera al gobierno surgido del Plan de Agua Prieta, y de que depusiera las armas, ya que Venustiano Carranza, contra quien luchaba, había sido muerto. Antes de concluir las entrevistas y como las tropas de Enríquez planeaban aprehender a Villa, éste esquivó estas tropas y se retiró.
Por fin Villa se amnistió gracias a los buenos oficios de su amigo Elías Torres, firmándose los Convenios de Sabinas. Se le reconoció el grado de general de división con haberes completos, y recibió en propiedad el Rancho de Canutillo de 25 mil hectáreas, cercano a Hidalgo del Parral, Chihuahua, que explotó con sus antiguos compañeros de la División del Norte, los Dorados.
El 20 de julio de 1923, Villa, en compañía de su fiel compañero de armas, el coronel Miguel Trillo, cae asesinado víctima de una emboscada que le tiende Jesús Salas Barraza en las entradas de la ciudad de Parral.
Sus restos fueron profanados en enero de 1926, cuando un estadounidense viola la tumba en donde descansaban y se llevó a su país la cabeza del Centauro del Norte. En 1967 se colocó su nombre, con letras de oro, en el recinto de la Cámara de Diputados, y el 20 de noviembre de 1969 se inauguró una estatua ecuestre con la efigie de Villa en la ciudad de México.
Porfirio Diaz. Heroe y Villano para muchos.
Presidente de la República. Nació en Oaxaca donde estudió la primaria y continuó el seminario y el Instituto de Ciencias y Artes de la misma ciudad inició el estudio de leyes. Simpatizante del Plan de Ayutla, al triunfar ese movimiento se le nombró subprefecto de Ixtlán. .
Al año siguiente sitia Puebla y la toma el 2 de abril, da la batalla de San Lorenzo, persigue a Leonardo Márquez y toma la capital del país el 21 de junio. Asume los mandos civil y militar; y el 15 de julio le da posesión de la plaza a Juárez. Oaxaca lanza la candidatura de su héroe militar, para presidente, pero el Congreso Nacional determina la reelección de Juárez. En 1871 reelecto Juárez y derrotados Lerdo y Díaz, éste se lanza a la lucha con el Plan de la Noria. En marzo de 1872, al morir Juárez, desaparece la causa fundamental de la rebeldía; por lo que el general Díaz se acoge a la amnistía, luego de forcejear en lo político con el presidente Lerdo. Unos meses después se vuelve a levantar, ahora en contra de Lerdo mediante el Plan de Tuxtepec. Poco después remite al Congreso la iniciativa para incorporar a la Constitución el principio de la No Reelección. Obtiene el triunfo en las elecciones, como candidato único. Toma posesión de la presidencia el 5 de mayo de 1877 y termina en noviembre de 1881.
Durante su primer periodo presidencial se encamina hacia la centralización en todos los órdenes; combate el contrabando y reorganiza los ingresos fiscales; combate el bandolerismo y va dominando a sus adversarios. Terminado el periodo ocupa otros cargos, incluido el de encargarse del gobierno de Oaxaca. En 1884 vuelve a la presidencia de la República, haciéndose reformas a la Constitución para reelegirse, dejando el poder el 25 de mayo de 1911. Durante los 35 años del porfiriato se construyen más de 20,000 kilómetros de vías férreas; el país quedó cruzado por la red telegráfica; grandes inversiones de capital extranjero, e incremento de la industria nacional. A partir de 1893, con la llagada a la Secretaría de Hacienda de José I. Limantour, se sanearon las finanzas, mejorando el crédito nacional y alcanzando gran confianza en el exterior el presupuesto alcanzó superávit; se organizó el sistema bancario.
Aunque a fines de 1907 manifestó que ya el país se encontraba maduro para la democracia, en 1910 se lanzó a una nueva reelección. Se tuvo que enfrentar al Partido Antirreeleccionista, encabezado por Francisco I. Madero y a la rebelión surgida el 20 de noviembre de ese año. En 1911 se embarcó en el vapor “Ipiranga” con destino a Francia. Murió en París en 1915.

Bandera de Mexico
Algunas Banderas MExicanas a lo largo de la historia
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