Si quisiéramos ponernos melancólicos (o más bien nostálgicos) sobre nuestras infancias, no podríamos esquivar nuestras primeras experiencias con el mundo de los videojuegos, el cual en aquellas épocas era tan diferente a como es hoy.
Aquí un par de cositas que quedarán en los recuerdos de quienes, de niños tuvimos que manejarnos los juegos con musiquitas cursis y pegajozas cargadas de *beep*, enormes cartuchos polvorientos, y las primeras generaciones de desentendidos que demonizaban el uso de aquellas máquinas del entretenimiento.

CARTUCHOS
Nada de cd's que se escrachan facilmente con la mugre, el manoseo, o simplemente la mirada. Cartuchos (también llamados cassettes). Gigantescos armazones de plásticos a los cuales les podíamos arrojar agua, miel, salsa, tierra, arena, lava volcánica, rayar las plaquetas con diamantes puros, y sin embargo tenías la seguridad que al probarlos, ellos seguirían funcionando. Y si no lo hacían, el servicio técnico estaba al alcance de nuestra boca, con un simple soplido que lo solucionaba todo.

JUGAR SOCIABLEMENTE EN LA MISMA SALA CON PERSONAS CONOCIDAS
Si bien la tecnología online expandió los límites del mercado y la diversión, años atrás disfrutábamos solamente con el encuentro de amigos alrededor de la consola de juegos. Mucho mejor que ser humillado en FIFA o Battlefield 3 por alguien que se encuentra en otro rincón del globo, ¿verdad?

50 MILLONES DE JOYSTICKS DIFERENTES
Todos ellos coloridos, cargados de botones que no tenían función alguna, y con una inusual apariencia de ser sex toys.


LAS PANTALLAS DE "CARGANDO JUEGO"
Claro que en otra época donde no todo era tan rápido como ahora lo es, nosotros los gamers habíamos adquirido la habilidad de ser pacientes con aquellos pantallazos vacíos sin textos, imágenes o animaciones que nos distrajeran en los momentos que el juego cargaba lo que estaba por venir. Claro que también al ser más jóvenes, no teníamos la sensación de estar desperdiciando nuestro (valioso) tiempo.


LA MÚSICA EN 8-BIT
La música de aquellos viejos juegos parecía inspirada por los primeros álbumes de Kraftwerk. Si los juegos estaban supuestos a sonar como enormes orquestas, entonces Rock Band no habría aportado más que un triángulo y una tuba. Además, las melodías eran pegadizas e innovadoras, y quedarán clavadas en el fondo de nuestros subconscientes.

LAS MÁQUINAS ARCADES
Las anticuadas máquinas arcade (también conocidas como fichines) eran una mezcla de entretenimiento visual y olor a cigarrillo; uno no pensaba en ellas como enormes y coloridas alcancías sonoras o como máquinas higienizadoras de manos.


LOS PADRES QUE PENSABAN QUE LAS MÁQUINAS DE JUEGOS ERAN VERDADERAS COMPUTADORAS MULTIUSO
"Aquí tienes tu Commodore 64, úsala para jugar y hacer tus tareas de colegio."

LAS RUIDOSAS LECTURAS DE CARTUCHOS
Una especie de combinación sonora entre viejos electrodomésticos, maquinaria industrial, bombas centrífugas, campos magnéticos, motores a vapor, viejos radares militares y canto de ballenas, entre otros elementos. Es algo así como sonaban las consolas cuando uno ingresaba el cassette en la ranura. La lectura podía tardar un poco, pero la desesperación se iba cuando escuchábamos ese chatarrerío tronar, ya que eso significaba que la máquina trabajaba con normalidad y el preciado cartucho aún tenía expectativa de vida. Era como escuchar una canción de cuna.


LOS TRUCOS EN LAS REVISTAS DE JUEGOS
Hoy en día tenemos un enorme océano de trucos y códigos a un mero click de distancia. Está todo tan al alcance... Eso reduce la capacidad de ingenio a la hora de resolver las difíciles encomiendas, y hace que el juego finalice aún más rápido y sin goce alguno. Una década atrás teníamos que esperar que el Billiken Compu saliera una vez por mes para tirarnos algunas ayuditas. Y a veces tenías que reventarte la cabeza solo para resolver el avance del maldito juego.

MALAS ACTUACIONES
El reciente hit de la industria, el juego Dishonored cuenta con la participación de la ganadora del Oscar, Susan Sarandon, y ella solo se ha sumado a una enorme cantidad de personalidades de renombre que han prestado su voz y/o imagen para el desarrollo de los juegos actuales. Hoy se crean personajes e historias que cobran vida propia fuera del mundo de los videojuegos; cuando años atrás veíamos que los primeros personajes con voces no sincronizaban bien sus palabras con los movimientos de la boca o el resto del cuerpo. En otros tiempos solo contábamos con la participación de un texto inexpresivo, voces distorsionadas que no parecían balbucear nada en concreto, y apariciones que provocaban cólera: ¿quién no se habrá frustrado de leer repetidamente la frase thank you mario! but our princess is in another castle!? ¡MALDITA SEA!


LOS TERRIBLES DETECTORES DE COLISIONES
En juegos como Angry Birds un tablón puede deslizar por un hueco del tamaño de un pelo púbico de ardilla con tanta precisión que el más mínimo movimiento en falso puede arruinar tu estrategia de demolición. Pero en los días pasados habían algunos juegos de plataforma donde la detección de colisiones era tan espantosa que uno tenía que saltar por encima de los objetos que se venían aproximando con 3 días de anticipación para poder superar la altura requerida.

CONTROLES CON TECLADOS
Olvídense de los actuales dispositivos multibotones y los joysticks diseñados ergonómicamente que miman las necesidades de los ablandados gamers actuales. Las primeras generaciones de viciosos teníamos que interactuar con la Q para mover hacia arriba, la A para abajo, O para izquierda, P para la derecha, y la barra espaciadora para disparar. Todo un reto. El problema son las secuelas que eso nos dejaba en el cuerpo: hoy nuestras manos se asemejan a unas artríticas garras de gamer. Lo consideramos una condecoración extra de orgullo.


MÁQUINAS QUE SOLO SERVÍAN PARA JUEGOS
¿Era acaso tu ZX Spectrum un dispositivo inalámbrico multimedia de largo alcance? No, claro que no lo era. Servía para jugar cosas como Galaxian y Daley Thompson's Decathlon y solo eso, nada más. Pero lo positivo era que en aquellos años nadie te molestaba para pedirte la consola para hacer algo de lo que no estaba programada para hacer. Hoy hay quienes te piden tu pc o smartphone para googlear cosas, revisar el facebook, mirar idioteces en YouTube o escuchar música. Lo malo era cuando te pedían insistentemente que soltaras el Atari para desocupar el único televisor de la casa. Y justo cuando estabas entretenido con el Dig Dug.


COPIAR JUEGOS
Cada vez hay más trabas y complejos sistemas contra la piratería, así que no es descabellado pensar que tienes que tener la mente de Steve Jobs y la maquinaria de la NASA para poder copiar un juego. Antes, los chicos más emprendedores se las arreglaban para hacer todo posible con un reproductor de cassette Aiwa y algo de ingenio. Un plus: al hacerlo no sentías la presencia del FBI detrás de tus talones.

TRES VIDAS Y ESO ES TODO
Los viejos juegos te enseñaban que si te golpeaba una bala morías al instante. Hoy en día Call Of Duty convence a los muchachos que si te hacen volar en pedazos con una granada solo tienes que mantener la cordura por 5 segundos que ya aparecerás nuevamente, sano y sin un rasguño. De adaptarse a esta creencia, los futuros ejércitos no durarán mucho.

PERSONAJES TRABAJADORES
Los protagonistas de los juegos actuales son mercenarios espaciales del futuro y vampiros mejorados con bioingeniería. En los ochenta nuestros héroes eran plomeros como Mario y mineros como Willy. Hombres con ocupaciones realistas de estas tierras, con trabajos pertenecientes a la clase obrera que tras cada aventura iban a sus casas a comer frituras y tomar el té con tranquilidad. Bah, eso era lo que nos gustaba creer en aquellos días.

COMPAÑÍAS QUE LANZABAN JUEGOS QUE DE VERDAD ESTABAN FINALIZADOS
En las décadas pasadas vivíamos sin una internet confiable, lo que significaba que no habrían "parches" lanzados un mes más adelante solo porque el FPS que recaudó miles de millones de dólares en pocos minutos resultó tener un error que te permite atravesar por 50 paredes caminando. Antes, el juego que acababas de comprar era uno del cual la compañía podía estar orgullosa ya que había superados los testeos y no existirían fallas mayores. En la actualidad uno siente una estafa similar a comprar una bicicleta y tener que aguantar un mes parado para que te envíen la rueda trasera y el manubrio.
