El regreso. La perla oscurece.
Prologo.
Queda poco de los restos de la civilización, cuando elhombre gobernaba el mundo hasta que por una decisión de algunos pocos hicieronde él, la vida imposible en la superficie. Quienes sobrevivieron, permanecíanlejos del radiante cielo, escondidos bajo tierra.
Aquí empiezala historia de esnigor nacido en unas de las estaciones más aisladas del metrode moscu, luego que la gran guerra nuclear obligara a los habitantes a sobrevivir en ella.
Esnigor intentará luchar por la independencia de su estación,un metro cada vez más peligroso y la lucha de poderes obligará a nuestroprotagonista a adentrarse en los oscuros túneles del metro para salvar su hogary a si mismo.
Aún no habían regresado, y el jefe de la estación de esnebilbuscaba información acerca del paradero de sus 2 centinelas a las afueras delpuesto sur. Todo parecía dar indicios de que algo les había sucedido. No muyconforme con ello, decidió de todas formas mandar una expedición para resolverel asunto. La estación en si misma no era peligrosa como otras, pero tampocoera un puesto indiferente en las redes del metro.
La estación era conocida por sus buenos artesanos yherreros, sin embargo no eran los únicos que residían. La especialidad de esa estación eran sus buenos profesionales de diferentes rubros que en muchas ocasiones eranrealmente considerados en la red del metro. Sin embargo solo poseía una modestatropa de centinelas y algunos guardas para seguridad de sus habitantes.
Una estación neutral en el que no se disputaban ningún tipode creencias políticas ni de dominio táctico para sus vecinas estaciones endonde los rojos, fascistas y la hansa buscaban extenderse para tener unpredomino del metro.
Esnigor lo sabía y por eso siempre dispuso de una tropaindependiente y leal en todos los asuntos que provenían de aquellas estaciones.Los comerciantes disponían de un buen resguardo en esnebil. Sus característicasle permitían disponer de una cómoda residencia como en ninguna otra. Loshabitantes en la mayoría eran profesionales que podían ser arquitectos, doctores,carpinteros y herreros en su gran mayoría. Por eso la estación dispuso de unbuen número de construcciones que dieron a la estación un extraño pero cómodolugar para residir. Pero lo que le daba una valiosa importancia era su sistemade seguridad infalible y difícil de vulnerar.
Los arquitectos, juntos a otros profesionales a la par se habíanasegurado a hacer de la estación una de las mas seguras del metro.
Disponían de pocos guardias, centinelas y de civilesarmados, sin embargo disponían de una defensa y de puntos estratégicos que hacíandifícil lograr vulnerar la estación.
Pero esnigor como responsable de la estación y jefe de lafuerza de seguridad tendría que dar respuestas a este caso extraño sucedidohace 2 días. Las noticias circulaban rápido y llegaba al punto que todos losresidentes de la estación estaban informados del asunto, hasta que golpeaban supuerta o solamente se aglomeraban cientos de rumores de lo que sucedía.
Debía de dar respuestas claras del porque no habíanregresado y del porque ese paso se había dejado olvidado durante los díastranscurridos.
Mientras pensaba como resolver el asunto se había acordadoque unos de los guardias le había contado que había un centinela tendría algoque contarle en el bar. De la parte sur de la estación. No tenia tiempo porsupuesto, pero el tema ameritaba al menos unos minutos para conocer lo que cerníadetrás del acceso sur.
Termino las tareas administrativas que tenia que dejar parasu reemplazante para el turno lo más rápido posible.
Terminado su día fue a aquel bar que le había dicho unguardia justo antes de la hora de dar raciones a todos los habitantes de la estación.Como era habitual, esnebil contaba con estricto control de horarios. La mercaderíasaliente y entrante era rigurosamente controlada, como también en otros asuntoscomo era la entrega de alimentos. Los habitantes también tenían cierta independencia en cuanto a su forma debuscar otras maneras de sustentabilidad, pero siempre y cuando no afecte a la estación,ni a la seguridad de la misma. Por ello cada habitante podía optar por realizartrabajos comunitarios a la estación o solo de pagar cierta suma para residir enella. Ninguna estación tenía ese control pero había pocos habitantes queestaban en contra de las medidas tomadas, sin embargo muchos seguían aceptandosus condiciones.
Durante el trayecto esperaba respuestas a sus dudas, habíapreguntado a responsables de las otras estaciones vecinas e incluso acomerciantes sobre lo que sucedía en aquel paso sur que disponía de 3 túnelespara terminar en las estaciones mericol, mitre y la eston.
Esta dos ultimas abandonadas pero que jamás habían dadoproblemas.
Pensar que la hansa se haga cargo de los asuntos no le dabamucha tranquilidad pero que podía hacer si el problema se agravaba más de loque pensaba. La hansa no era unas de las más cercanas a la estación como lo eramerintoya, la estación de los rojos. Y mas haya los fascistas y la polis no se haríancargo si no cedía en darles algún tipo de control de la estación. Sabía que ladisputa de estaciones y el control por parte de estos eran de gran interés y podríagenerar problemas a la estación.
Desde joven vio de como estos influían a los habitantes ygeneraba un ambiente de tensión que a la larga terminaba por destruir a la estaciónpara verse obligada a ser controlada por alguno de ellos.
Su padre siempre sin excepción, le recordaba que estosriesgos estaban presentes, sobre todo en su estación.
Pero realmente esto tendría algo que ver con ellos.
Llego al bar y busco unos de los sitios en el que menosllamara la atención y espero durante unos minutos hasta que sea la horaacordada e ir al sitio en donde encontraría al centinela, como así se dijonombrar.
Espero unos breves minutos, mientras pedía un buen tragopara saber lo que haría al día siguiente. No sabia muy bien si este personaje podríaser algún centinela suyo o del turno noche, pero no lo le dio importancia.Termino su bebida y se dispuso a salir.
Salio de bar, dio un rodeo a este mientras buscaba con sumirada y de pronto ve a un desconocido.
Reconoció rápidamente que no era de la estación, suvestimenta no se amoldaba a ninguna que había antes. La luz apenas iluminaba surostro, sin embargo reconoció en él cierta mirada perdida hacia la nada. Parecíainmerso en sus propios pensamientos, sin darle mucha importancia de supresencia.
Y de pronto dijo, usted es esnigor.
Y quedo en silencio.
Esnigor enseguida se dio cuenta efectivamente que el extrañono era de la estación. No conocía los diferentes rostros y nombres de losguardias que habían en la estación, pero sabia que bien que todos lo conocían ael, junto con a berik, el segundo a cargo.
esnigor respondió, durante ese tiempo de vacilación, si esesoy yo.
¿Y dijo usted tenían algo que decirme, verdad?
El desconocido dijo, tengo algo que decirte y quizás no lesea de su agrado. Llegue aquí por la parte sur de la estación, pero eso noimporta, mi objetivo no era contarle esto en principio.
Pero déjeme decirle que si no hace algo rápido por su gente,esta estación correría un grave peligro.
Esnigor mientras escuchaba lo que le decía al desconocido,en un primer momento pensó que seria algún tipo de loco desquiciado queabundaba en el metro, miro a ambos lados para asegurarse que no hubiera nadie alos alrededores. Pero no escucho ni vio nada, solamente al extraño. Apoyado enuna de las columnas, pero esta vez no con la miraba perdida, sino mirándolocomo buscando algún gesto en él.
Y dijo, pueda que no me crea pero como dije aquí estoy depaso y no me importaría mucho si usted no lo tomara en cuenta.
Y de pronto esnigor vio detrás de su espalda portaba unarma, mientras el extraño se disponía a marcharse, así sin mas.
Espere le dijo esnigor de pronto.
Como no podía estar preocupado, si esta estación le dio todoy que su padre anhelaba en sus días que la estación sea una parte importante yreconocida por el todo el metro. Su padre siempre prefirió dejar de lado lasarmas antes que todo y no depender jamás de ellas, hasta el punto que la estaciónsolo en caso de suma importancia eran usadas.
El mismo decía que las armas solo traen muertes y que alhombre engaña con su poder de muerte hasta convertirlo en alguien que solo estapendiente en buscar excusas para usarla y saciar su sed de poder.
Pero que tendría que ver ahora todo esto, porque esteextraño aparece así como así y le dice que viene de la parte sur, que es inaccesible.
Y sin perderse en su ideas le dijo !que tengo que hacer,dígamelo!
Y el extraño: mande a sus mejores hombres y selle todos los túneles.Si le importa su gente hágalo cuanto antes.
Enojado esnigor le dice ¿pero quien es usted porque estaaquí y porque me dice esto? ¿Que esta pasando?
¿Sabe lo que supondría eso para la estación?
El extraño inmerso en la oscuridad quedo en silencio duranteunos minutos.
Y mientras esnigor espera impaciente una respuesta, depronto alguien le sujeta el hombro.
Que haces aquí esnigor?
Esnigor se sorprende y se da cuenta que quien estaba detrássuyo era un hombre amigo de su padre, rosnik.
Esnigor sin saber que decir, solo pronuncia a decir su nombre.
Y en breve dice estoy hablando con este muchacho y hace un gesto hacia atrás.
Así, pero esnigor allí no hay nadie, le dice rosnik.
Esnigor se da cuenta que el desconocido ya se habíamarchado. Le cuenta a rosnik parte de lo que paso, sin contarle sobre esepeligro que había dicho el extraño. Prefirió callar antes que los rumores seesparzan por toda la estación. Sabia incluso que ni el propio rosnik callaría aalguno de sus centinelas más confiables, pero siempre por algún modo lasnoticias llegaban a su gente.
Tenia que pensar rápido su siguiente movimiento. Mandar susmejores hombres daría cuenta que a toda la estación que algo grande habíapasado, y esto supondría que las noticias circularan por toda la estación y lasestaciones vecinas como el hansa y los rojos.
Seria el fin para la estación y sus libertades.
Los rojos eran un grave peligro para la estación, si hacíandueño de ella eliminarían cualquier tipo de políticas de la estación y pondríansus condicionamientos a su gente, que difícilmente aceptarían. Y la hansa erauna de sus peores elecciones pero perdería los altos ingresos que tenía la estacióny eso se vería a la larga a una estación sumida en la pobreza y limitada a las órdenesde la hansa.
Rosnik le había contado sobre los rumores que circulaban dela estación y era del mismismo desconocido. Según se decía que el extrañorondaba por la estación comprando provisiones y con un arma larga detrás de suespalda. Al parecer el desconocido ocultaba su rostro por alguna extraña razóny andaba por las sombras la mayoría de las veces.
Que tenia que ocultar aquel extraño en su estación, lepregunto roskik, pero esnigor tampoco se lo había preguntado. El extraño realmentese estaría ocultando. Cual eran sus motivos siendo esnebil una estaciónpacifica y aislada de cualquier conflicto.
Tendría que decidirse en mandar un grupo a la zona sur yaveriguar del porque tenia que cerrar los 3 accesos, y en tal caso eso supondríadepender exclusivamente de los rojos para el resto de toda su vida y de loshabitantes.
Que seria peor que los rojos se adueñaran de la estación oque lo que pasara en la zona sur llegara a su estación.
Sin olvidar que tenía que hacerse cargo del extraño querondaba por su estación y detenerlo lo antes posible.
Continuara….
Carta amarrilenta encontrada en un viejo libro. El stalker dijo haber encontrado muchos libros en su viaje por el metro. No recuerda con exactitud donde habia encontrado ese volumen:
Durante algunos años creí que todo acabaría. La vida en este laberinto oscuro, siniestro, solo nos hacia recaer en los errores, en los vagos recuerdos que alguna vez fue tranquilidad. No habia nada mas allí afuera, que solo la muerte.
Jamas se pudo entender de como comenzo todo, sin embargo, supimos de alguna manera, que todo terminaría. Era cuestion de años, meses para entender que todo colapsaría. Los medios hablaban de otra inminente guerra
,como otras veces lo habian hecho,solo que esta vez, se habia cumplido, y asi fue como el mundo se convirtio nuevamente en el mejor escenario para la guerra. Estados Unidos en aquel entonces, junto con China y Rusia eran los que tenian el mayor poder militar y nuclear que cualquier otro.
Todo ocurrio esa noche de septiembre, cuando aùn iba en viaje de regreso. En unos de las pantallas se difundia un inminente ataque nuclear hacia los eeu. Esperaba ansioso llegar a destino, cuando de pronto el horror se adueño de todos, allí adentro, jamas lo olvidaré. Un impacto ensordecedor abrumo en aquel lugar, los mecanismos se detenian y luego una fuerte corriente de aire y polvo, despedazo los vidrios, de aquel transporte.
Silencio, luego llantos, gritos solo se escuchaban. En aquel momento aún seguia pensando que todo volveria como antes. Fueron momentos dificiles, en principio saber que las salidas estaban colapsadas y no habia salida en aquel lugar.
Entre el caos se intento organizarse y esperar nuestro rescate, cosa que jamas se efectuo. Asi fue que durante muchas excursiones, que en ocasioens veiamos a compañeros morir, o simplemente no volverlos a ver.
Se descubrio por parte de quienes se ocupaban de la busqueda de una salida, es que si alguien salia a la superficie moria unos dias luego, debido a los altos niveles radicación que habia en la superficie.
Desde ese día intentamos sobrevivir, en este lugar que llamamos hogar.
Esto lo escribe hace mucho y como no tenia nada que publicar pense en esto que lo estaba por borrar de la compu. Pense en su momento hacerlo con el subte de buenos aires, pero como que la idea no me gusto. Las estaciones que puse son totalmente ficticias no existen.