INTERESANTE NOTA QUE LE HICIERON A @herni LOS MUCHACHOS DE VEIN-TI-TRES
Su explosión, con Facebook a la cabeza y con Twitter , Google+, Qzone (China) entre otras, como escoltas, modificó ¿para siempre? el modo de relacionarse y comunicarse. Los más de mil millones de usuarios que integran la creación de Mark Zuckerberg demuestran por qué la pregunta dejó de ser “¿Tenés Facebook ?” para convertirse en “¿Cómo no tenés?”. Pero, además de estos monstruos que compiten mano a mano con la cantidad de habitantes en los países más poblados del mundo –China e India; a la mayoría los duplican o triplican–, existen muchas más redes sociales.
Algunas, con más habitantes que la Argentina, otras con unos miles o menos, con temáticas y propuestas mucho más específicas y, en algunos casos, bastante llamativas. Wikipedia recopila 211, de las cuales unas 31 son de citas online. Pero esas son sólo las que registran más actividad: una búsqueda rápida demuestra que hay muchas, infinitas más. Desde comunidades armadas para fanáticos de la cocina y la comida como Funcook o bares de levante online Fubar hasta otras para fanáticos de los gatos (Catmoji), de citas para granjeros (Farmersonly), para gente alta, “linda”, “fea”, infieles, para conocer personas en el aeropuerto, conseguir benefactores para implantes de pechos gratis y hasta para salvar el alma y acercarse a Dios.
“Al principio había comunidades que focalizaban en determinadas temáticas: un juego, las plantas o leer libros, y había herramientas como grupos de mails o sitios, algo así como redes –explica Hernán Botbol, CEO y cocreador de Taringa!–. 4chan.org, donde se comparte contenido anónimo, fue uno de los primeros en tener una comunidad grande y en Estados Unidos es bastante fuerte. Con el surgimiento de Facebook y otras redes, empezaron a hacerse más personales. Antes de esto le decías a alguien que iba a poner su nombre y apellido, fotos propias y de todos sus familiares y parecía imposible. Ahora que Facebook está establecido, hay quienes buscan comunicarse con gente que a la vez comparte sus propios intereses y ese uso se hace más fuerte desde los celulares. Muchas de las redes son en realidad aplicaciones. Todo dio un círculo completo”.

–¿Todo tiene su demanda?
–Parecería que al menos hay gente que cree que la hay. En Estados Unidos, se creó el año pasado Yik Yak, una red anónima donde dejás un mensaje y sólo lo reciben los que están a 5 o 10 millas. Llegó a crecer en un año a 50 millones de usuarios y hoy levantó 80 millones de dólares. Son esas historias de tres pibes que empezaron en el cuarto de la facultad. También están las verticales, como Instagram, que son de uso específico. Cuando empezamos en el 2005, el debate era que si uno pasaba mucho tiempo usando la computadora, era antisocial y no tenía amigos. Nosotros siempre creímos en las redes sociales: dales la plataforma a los demás, creá las reglas del juego pero dejá que los otros jueguen: esa es la base.
Taringa!, que según sus propios números contabiliza unos 75 millones de visitantes únicos por mes, es una red social horizontal. ¿Qué significa esto? Las redes sociales se dividen en dos grandes grupos: las verticales, como Facebook y Google+, que proveen herramientas para la interrelación general, y las horizontales: por tipo de usuario y dirigidas a un público específico –Linkedin para profesionales o personas que comparten un interés por un producto y servicio– o por tipo de actividad, como YouTube con sus videos y Twitter con el microbloggin.
“Para los usuarios, las redes sociales se han convertido en una faceta importante de su vida. Creo que casi todos los que tenemos un smartphone y somos activos en Twitter y Facebook podemos asegurar que la pantalla del teléfono es lo último que vemos antes de acostarnos y lo primero al abrir los ojos a la mañana –asegura Tomás Balmaceda, experto en redes sociales–. Entonces, estamos ansiosos por conocer nuevas redes que amplíen esa sensación de cercanía que nos ofrecen. Por otro lado, sin dudas el éxito de Twitter , Facebook e Instagram alentó a un montón de emprendedores, inversores y personas del rubro tech a hacer su apuesta y crear una nueva red social . Por supuesto que no se trata de soplar y hacer botellas y que nadie tiene asegurado el éxito, pero no dejan de aparecer regularmente historias de startups exitosas (las últimas, Periscope y Meerkat)”.
Así y todo, la cantidad y los nexos de muchas no dejan de llamar la atención. Por mencionar algunos: Diapermates para adultos que tienen un fetiche con los pañales, Myfreeimplants para conseguir “benefactores” para cirugías estéticas, Hatebook para expresar de forma anónima las cosas que se odian; Meetattheairport, comunidad que busca conectar gente en las esperas en los aeropuertos; Ufosocial, que agrupa a los fanáticos de la temática OVNI, para salvar el alma y acercarse a Dios (Lineforheaven) o Psychicfaces, que convoca a personas con poderes psíquicos. También están las especializadas en citas para gente alta (Tallfriends), “fea” (Theuglybugball), “linda” (Beautifulpeople), granjeros (Farmersonly), para conocer presos de los Estados Unidos, y aquellas a las que se accede desde una aplicación en el celular, como LIVR, que sólo admite personas que están borrachas y funciona con un medidor de alcoholemia.
“Es Internet: va a venir siempre con oferta infinita. Estamos frente a la tercera revolución más importante de la historia: primero fue la agricultural, luego fue la industrial y ahora es la informática. Esta es la más grande de todas dado su alcance global –afirma Santiago Siri, emprendedor, fundador y presidente del Partido de la Red–. Indudablemente, hay un impulso humano a conectar y construir comunidades. A medida que la sociedad se va digitalizando, la forma institucional en que construimos esa relación social es a través de las redes sociales. Muchas comunidades con Facebook ya tienen todo lo que necesitan, pero en otros espacios tal vez es importante priorizar un tipo de interacción específico que implica una tecnología ad-hoc para esa necesidad. Un ejemplo claro son las redes sociales donde los padres se vinculan con el equipo de fútbol de sus hijos y de esa manera arreglan formas de organizarse propias a las necesidades que afronta un padre”.
Una red similar es Nemeos: “Es una red para deportistas que estoy armando con mi socio, Damián Herrera –cuenta Tomás Rawski, cofundador–. Básicamente, los dos hacemos deporte de manera amateur y nos dimos cuenta de que muchas veces se nos complicaba armar encuentros con amigos o equipos en los que participábamos. A raíz de esto, fuimos encontrando diferentes soluciones en un sistema que tiene formato de red social y es lo que dio forma a Nemeos. Hoy en día, participan alrededor de 1.500 personas. Básicamente, les resuelve la forma de realizar encuentros con amigos. Cuando armás un partido se les envía a todos mails automáticamente para que confirmen la asistencia. Post partido, pueden calificarse entre ellos, y el próximo partido el sistema va a ofrecer equipos parejos acorde a las calificaciones”.
Otro emprendimiento argentino que a principios del 2014 había llegado a contar con 13 mil usuarios y estimaba una ganancia de un millón de pesos es SojaBook, la comunidad para gente del campo, pero su sitio últimamente luce inactivo.
Es poco probable imaginar a alguien preguntando: “¿Sos un diapermate?”. Pero todas las redes sociales empezaron de a poco, y quién sabe cuál de estas puede llegar a ganarse su lugar en el nuevo lenguaje al lado de facebookear, googlear, tuitear y photoshopear en la nueva era de la comunicación.