¿Cómo están pasando estas vacaciones? Yo bien, a menos que en su país no las haya, porque en el mío si las hay. Bien, hoy quiero contar una particular lucha contra mi adición a ese cáncer enlatado.
Resulta que yo había comenzado a beber esa cosa desde la niñez, y por varios años, la tomaba de vez an cuando.
Hasta que por alguna extraña razón que no recuerdo, mi consumo de ese jarabe carbonatado de mierda comenzó a aumentar.
Hasta el punto de tomar 600 ml de ese veneno prácticamente diarios, que me tomaba muy rápidamente.
No sólo eso, sino que en todas las fiestas, tomaba cantidades exageradas de alrededor de 3 litros de esas aguas.
Eso siguió así, hasta que, por octubre del año pasado, comenzó a bajar mi consumo de eso.
Siendo reemplazada por opciones más saludables como el agua o el té.
Mi consumo de esa mierda siguió disminuyendo, hasta que en el pasado mes de abril, había dejado de beber esa cosa.
Pero, en el pasado mes de mayo, bebí eso por última vez, en una conocida franquicia de pollos e mi país. No había más, por lo que tuve que acompañar el pollo con ese veneno. A lo largo del día, no deseaba más. Y no tomo eso desde entonces.
Si son adictos a esa cosa, les recomiendo que hagan su mejor esfuerzo por dejar esa adición, que lo único que causa son enfermedades y problemas de salud. Yo, orgullosamente, me declaro vencedor de esa lucha contra esta dañina bebida.