El Muerto Bajo el Colchón
La Leyenda:
Una pareja se registra en un hotel y tienen que soportar un horrible olor en su cuarto durante toda la noche. Llaman a la recepción para quejarse y alguien deduce que el olor se originaba debajo de la cama.
Ahora, no hay ningún modo de que esta situación tenga un buen fin. En este punto de la historia realmente esperas que la última persona en estar en ese cuarto se haya emborrachado y haya defecado en la cabecera de la cama. Pero no, el personal de limpieza quita el colchón de la cama y descubre que la pareja ha estado durmiendo sobre el cuerpo en descomposición de una niña que ha sido metida en el colchón.
La Verdad:
Esto realmente paso, en Las Vegas. También en la de Ciudad de Kansas, Atlantic City, NJ y en varias ocasiones en Florida y California y, bueno, digamos que bajo o dentro de una cama en un cuarto de hotel parece ser un destino bastante popular para los recientemente fallecidos.
Uno de ellos estuvo dado por lo sucedido en Nueva Jersey, Estados Unidos, cuando turistas alemanes se quejaran por el putrefacto olor de su habitación. El personal del hotel descubrió que había un muerto bajo la cama.
Tiene sentido si piensas en ello. El closet y bajo la cama son dos de los lugares más populares para esconder cualquier cosa (pornografía), así que no es sorprendente que terminen ahí tantos cadáveres. De hecho, las probabilidades son muy buenas de que por lo menos una persona haya matado a una prostituta, para después tratar de meterla bajo la cama, sólo para descubrir que ya había un cuerpo ahí.
La Momia en la Casa de Espantos
La Leyenda:
Se descubrió que un maniquí en un carnaval no estaba hecho de la combinación usual de papel mache y saliva carnavalera, si no de piel humana y huesos. Los niños que entraban a la casa de sustos habían estado picando, riendo y jugueteando con un cadáver real momificado.
La Verdad:
Mientras se filmaba un episodio de The six million dollar man, en el parque Nu-Pike, en Long Beach, California, el equipo de producción quitó accidentalmente un brazo a lo que se suponía era el muñeco de un hombre ahorcado. Finalmente se supo que era el cadáver de Elmer McCurdy, asesinado en un tiroteo, en 1911.
El cuerpo era de una mente maestra criminal Elmer McCurdy, que había sido asesinado en un tiroteo después de un robo a un tren en 1911. ¿La suma principesca por la que Elmer fue eliminado? $46 dólares (y dos botellas de whiskey).
La Decoración Curiosamente Real
La Leyenda:
Lo que fue pensado ser la típica y encantadora decoración de Halloween que representaba el linchamiento de una mujer colgada de un árbol, resultó ser un suicido genuino.
La Verdad:
En el pueblo de Frederica, Delaware, una mujer de 42 años, loca por el hecho de vivir en Delaware, se colgó de un árbol cerca de un camino transitado un martes por la noche. El cuerpo quedó colgado ahí hasta el día siguiente y fue vista por muchos involuntarios testigos antes de que alguien se diera cuenta que no era decoración y finalmente llamaron a la policía.
La Broma de Halloween que Salió Mal
La Leyenda:
Un adolecente se las arregla para presentar el show de Halloween en la que el participa con el mejor final, mientras pretende ahorcarse enfrente de la audiencia, se ahorca de verdad.
La Verdad:
Los ciudadanos de Frederica son finos, pero nosotros discutimos que tal vez son un poco lentos de aprendizaje, la gente involucrada en este caso de ahorcados están en el cuadro de honor de los estúpidos. Principalmente porque paso más de una vez.
Si, las personas han tratado repetidamente hacer la imitación de que se ahorcan para un show de Halloween, olvidaron incluir la parte de la imitación y fueron directamente a ahorcarse ellos mismos. Si, casi todos los casos fueron muchachos adolecentes.
En uno de los casos el joven murio ahorcado, a pesar, de que llevaba un arnes para evitarlo.
Enterrado Vivo
Es mundialmente conocida la leyenda de personas que han sido enterradas vivas y, aunque muchos duden de su veracidad, durante el siglo XIX, llegaron a recopilarse 219 casos reales. Por aquel entonces, era un miedo tan común, que las personas adineradas utilizaban ataúdes de seguridad con campara, para que el presunto muerto pudiera avisar, en caso de despertar.
Un contagio cruel
Fue muy corriente la leyenda que suponía la existencia de agujas infectadas con HIV, sea ya escondidas en algún lugar estratégico, o en manos de malvivientes que clavaban a sus víctimas mientras le daban la bienvenida al mundo del SIDA. En la cárcel de Long Bay, en Sídney, Australia, la leyenda se hizo realidad, cuando un recluso atacó al guardián Gary Pearce con una aguja infectada con HIV. Siete años más tarde, el guardia murió.