El hombre moderno siempre ha estado en la búsqueda de un poderío bélico sin límites, tal vez sea una característica genética que lo acompaña desde su creación; pero ¿por qué?, probablemente se deba a que en el consiente colectivo de la humanidad, está grabado el querer parecerse a los dioses creadores, cuyas historias bélicas están reseñadas en todos los textos de las culturas ancestrales. Literalmente las armas nucleares ya se describían en los antiguos textos religiosos de la
India
. Antiguos objetos voladores capaces de devastar segmentos enteros del mapa y que tenían la capacidad de moverse a velocidades que desafiaban la gravedad y la física moderna, generando sus propios campos electromagnéticos. Objetos capaces de desplazarse años luz y materializarse en cuestión de milésimas de segundo, generando una energía devastadora capaz de borrar de la faz de la Tierra un continente entero.
Claramente, los desiertos hoy en un gran número de continentes, son el resultado de guerras nucleares de un pasado remoto. Los textos sagrados de la India están repletos de estas descripciones de un gran holocausto nuclear en la antigüedad, de proporciones claramente superiores a las de Hiroshima y Nagasaki. Pasajes completos dedicados a esta devastación, describiendo sus efectos, en una extraña batalla nuclear en la Drona Parvadonde se describen el combate en los cielos y el rugido de bombas que estallaban en los continentes.
Claramente, los desiertos hoy en un gran número de continentes, son el resultado de guerras nucleares de un pasado remoto. Los textos sagrados de la India están repletos de estas descripciones de un gran holocausto nuclear en la antigüedad, de proporciones claramente superiores a las de Hiroshima y Nagasaki. Pasajes completos dedicados a esta devastación, describiendo sus efectos, en una extraña batalla nuclear en la Drona Parvadonde se describen el combate en los cielos y el rugido de bombas que estallaban en los continentes.