


Mucha es la gente que asocia el cine
independiente
con películas sesudas y aburridas. Sin embargo, el término no se ha usado tradicionalmente para referirse a un tipo de cine, sino a un tipo de producción; cine
independiente
es aquel que NO está producido por los grandes estudios.

Por tanto, aunque ahora se denomina comúnmente cine independiente a un estilo de películas muy determinado, esto no es del todo correcto.
En ocasiones, un inversor independiente puede poner mucha pasta, pero lo habitual es que este tipo de producciones cuenten con un presupuesto escaso, lo cual no siempre es un obstáculo. Cuando un proyecto se hace demasiado grande, los intereses y presiones se multiplican, y este escapa al control del director. No es de extrañar por tanto, que el cine comercial se muestre más impersonal, y atienda a los gustos de un público demasiado amplio, impidiendo así cualquier innovación, riesgo o sorpresa.
Muchas películas independientes tienen características comunes: “tics” importados de otras películas similares o formas de resolver una escena de forma barata y efectiva. Esto es lo que conformaría el mal-llamado estilo independiente . Casi todas las grandes productoras americanas ya tienen un sello “ independiente ” que produce películas con ese estilo: son obras más económicas, para un público un poco más restringido, que buscan más el contenido que el espectáculo, y con las cuales pretenden obtener prestigio (y premios).
Sin embargo, insisto en que no deberíamos hablar de un estilo independiente , ya que son estas películas las que disfrutan de una mayor libertad, en las que más se experimenta e innova, y las que menos se ajustan a un molde o estilo determinado. Y es justamente esto lo que lo hace valioso.
Podríamos decir entonces que cine independiente no es sinónimo de casi nada. No lo es de calidad; muchas de estas películas son proyectos personales que acaban en fracaso o en resultados francamente malos. Pero tampoco lo es de aburrimiento; nos sorprendería saber que películas como Terminator, La vida de Brian, Amadeus, 2001: Una odisea en el espacio, Trainspotting o Bailando con lobos son películas independientes.
Abre los ojos (1997). Dirigida por Alejandro Amenábar.
César, un chico guapo y rico, sufre un accidente que lo desfigura por completo, sin posibilidad de cirugía reconstructiva. Un buen día despierta como si nada hubiese ocurrido, así que comienza a sospechar que no vive en el mundo real, todo le parece ilusorio: su imagen, sus amigos, su novia, nada parece tener sentido. Una interesante manera de abordar la pregunta: ¿este mundo en el que vivimos es la realidad última?
El séptimo sello (Det sjunde inseglet, 1957). Dirigida por Ingmar Bergman.
Influenciada por la filosofía de Soren Kierkegard y Jean Paul Sartre, el film se sitúa en el medievo, pero con personajes modernos.
Stalker (1979) Dirigida por Andrei Tarkovsky.
Obra maestra de Tarkovsky en la que tres hombres emprenden un viaje que los conduce a plantearse las preguntas fundamentales de la existencia humana. Difícil, densa, maravillosa, invalorable.
Sympathy for Mr. Vengeance (2002). Dirigida por Park Chan-wook.
Son pocas las películas que logran que el espectador sienta compasión y odio por un personaje que no es ni bueno ni malo, sino simplemente humano.
Cronos (1993), dirigida por Guillermo del Toro.
Guillermo del Toro no podía fallar en esta lista de cine fantástico y de terror. Da un toque original al género con su argumento. Cronos es un objeto creado por un alquimista, en cuyo interior hay un insecto que se alimenta de sangre y tiene el poder de otorgar la eterna juventud.
Thirst (2009), dirigida por Park Chan-wook.
Basada en la novela ‘Thérèse Raquin‘, de Émile Zola. La película cuenta la historia de un sacerdote que está enamorado de la esposa de su amigo, que se está convirtiendo en un vampiro debido a un experimento médico fallido.
Solo los amantes sobreviven (Only Lovers Left Alive, 2013), dirigida por Jim Jarmusch.
La pareja de vampiros más elegante y sofisticada en la historia del cine. Adam, un músico profundamente deprimido por la dirección que ha tomado la Humanidad, se reúne con su dura y enigmática amante, quien no tiene problemas en reconocer su condición de vampiro. Su historia de amor ha durado varios siglos, pero todo se complicará con la llegada de la salvaje e incontrolable hermana menor de aquella.
Inland Empire (2006), dirigida por David Lynch.
La última película de David Lynch es tan extraña como hipnótica, para algunos críticos un ejercicio fallido, para otros su mejor película. En ella, la sensual Laura Dern no sabemos si interpreta a una actriz que se siente prostituta por serle infiel a su marido o a una prostituta que divaga en una febril ensoñación con ser actriz(¿?). Nunca queda del todo clara la línea argumental. De hecho, el mismo Lynch afirmó en una entrevista que la película no tenía guión, simplemente se dedicó a filmar escenas a partir de una idea.

El Espejo (Zérkalo, 1975), Dirigida por Andrei Tarkovsky.
Un film sobre las memorias de la infancia de Tarkovski, impregnado por los poemas en voz en off de su padre y en los que rememora la relación que tuvo con su madre, llena de culpas por no haberle amado lo suficiente. Todo entremezclado con imágenes de noticieros sobre la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, retratando un pasado que es tan suyo como lo es para el resto del mundo.
Spider (2002), Dirigida por David Cronenberg.
Cronenberg nos presenta en esta película a un personaje trastornado en un entorno hostil que trata de recomponer su maltrecha mente mediante lo que tiene más a mano: un lápiz minúsculo, una libreta donde garabatea signos incomprensibles y unas cuerdas.
Take Shelter (2011), Dirigida por Jeff Nichols.
Michael Shannon es un gran actor con cara de villano de James Bond, lo que parece haberle relegado a papeles de tío intenso y que da un poco de miedo. En este inteligente film de Jeff Nichols interpreta a un señor normal que de repente empieza a tener visiones apocalípticas. Consciente de que su mente puede estar jugándole una mala pasada, se debate entre ignorar las señales de tragedia inminente y el impulso de buscar refugio para él y su familia.
