"Si no hay solución, habrá medida de fuerza"
Los grandes gremios actúan por sí mismos, casi con total autonomía, y constituyen un poder dentro del poder. A veces, con violentos enfrentamientos.
Los últimos hechos de violencia ocurridos en el ámbito gremial –incluidos los bloqueos a la salida de diarios, duros enfrentamientos internos, agresiones y hasta homicidios de jerarcas gremiales– reflotaron un término que había caído un tanto en desuso: la mafia sindical.
Se trata, en efecto, de un viejo tema, que se remonta a la caída del primer peronismo, en septiembre de 1955, pero que empezó a des-plegarse a plena vela a lo largo de la década de 1960 y parte de la siguiente y que retornó con fuerza con la restauración democrática, en 1983.
Sin embargo, no se entiende el término mafia sindical si no se lo asocia con una cuestión más general: la creciente autonomía de los sindicatos respecto de los partidos políticos y del Estado. Los gremios actúan como verdaderas corporaciones, dotadas de grandes recursos y un enorme poder de presión y negociación, aunque hayan cambiado con el tiempo sus liderazgos (hace 40 ó 50 años, la Unión Obrera Metalúrgica era un ejemplo paradigmático de los grandes sindicatos; hoy lo es el Sindicato de Camioneros).
Y este cambio se asocia, a su vez, con otro fenómeno de época: la reducción creciente del número de trabajadores industriales, que constituye un tercio de la fuerza laboral en relación con los empleados públicos, del transporte y los servicios.
EL MAFIOSO MAS MEDIÁTICO
No es ninguna novedad que una de las principales características de los mafiosos es la extorsión o, para decirlo en criollo, “apretar”. Tampoco en ninguna novedad que luego de negociar, mediante apretadas, por supuesto, se venden al poder y que en cierta manera pasan a ser parte de ese poder.
Lamentablemente en nuestro país, esa fue la metodología que utilizó históricamente el sindicalismo, y que hoy en su máxima expresión representa Hugo Moyano.
El antioficialista sector ligado al líder de Camioneros Hugo Moyano, tienen un patrimonio que ostenta lujosos autos, suntuosas casas, millones de pesos y un poder que está mucho más cerca de los empresarios que de los trabajadores.
Los grandes gremios actúan por sí mismos, casi con total autonomía, y constituyen un poder dentro del poder. A veces, con violentos enfrentamientos.
Los últimos hechos de violencia ocurridos en el ámbito gremial –incluidos los bloqueos a la salida de diarios, duros enfrentamientos internos, agresiones y hasta homicidios de jerarcas gremiales– reflotaron un término que había caído un tanto en desuso: la mafia sindical.
Se trata, en efecto, de un viejo tema, que se remonta a la caída del primer peronismo, en septiembre de 1955, pero que empezó a des-plegarse a plena vela a lo largo de la década de 1960 y parte de la siguiente y que retornó con fuerza con la restauración democrática, en 1983.
Sin embargo, no se entiende el término mafia sindical si no se lo asocia con una cuestión más general: la creciente autonomía de los sindicatos respecto de los partidos políticos y del Estado. Los gremios actúan como verdaderas corporaciones, dotadas de grandes recursos y un enorme poder de presión y negociación, aunque hayan cambiado con el tiempo sus liderazgos (hace 40 ó 50 años, la Unión Obrera Metalúrgica era un ejemplo paradigmático de los grandes sindicatos; hoy lo es el Sindicato de Camioneros).
Y este cambio se asocia, a su vez, con otro fenómeno de época: la reducción creciente del número de trabajadores industriales, que constituye un tercio de la fuerza laboral en relación con los empleados públicos, del transporte y los servicios.
EL MAFIOSO MAS MEDIÁTICO
No es ninguna novedad que una de las principales características de los mafiosos es la extorsión o, para decirlo en criollo, “apretar”. Tampoco en ninguna novedad que luego de negociar, mediante apretadas, por supuesto, se venden al poder y que en cierta manera pasan a ser parte de ese poder.
Lamentablemente en nuestro país, esa fue la metodología que utilizó históricamente el sindicalismo, y que hoy en su máxima expresión representa Hugo Moyano.
El antioficialista sector ligado al líder de Camioneros Hugo Moyano, tienen un patrimonio que ostenta lujosos autos, suntuosas casas, millones de pesos y un poder que está mucho más cerca de los empresarios que de los trabajadores.