Los indígenas australianos (o aborígenes australianos) son los primeros habitantes del continente australiano y sus islas adyacentes, y continúan viviendo durante la colonización europea.
El término incluye diversos tipos de indígenas que se conocen normalmente como aborígenes. Su territorio tradicional se extiende por toda Australia, Tasmania y numerosas islas cercanas, incluidas las Islas del Estrecho de Torres que se encuentran entre el norte de Australia y la isla de Nueva Guinea.
La palabra aborigen se usa en general para describir a los habitantes nativos de cualquier país. Los primeros habitantes de Australias llegaron del sudeste de Asia.-
- Los aborígenes vivian en grupos nómadas que viajaban por sus territorios cazando con lanzas y bumerangs, pescando en canoas y recolectando frutos y plantas. No tenian lengua escrita, si no que transmitían su conocimiento por medio de relatos y canciones.
- Existen varios nombres para las lenguas indígenas que son comúnmente usados para identificar los diversos grupos basándose en la geografía regional y otros criterios.
Entre ellos tenemos: Koori (o Koorie) en Nueva Gales del Sur y Victoria; Murri en Queensland; Noongar en el sur de la Australia Occidental; Yamatji en la Australia Occidental central; Wangkai en los Campos Dorados de la Australia Occidental; Nunga al sur de la Australia Meridional; Anangu en la parte norte de la Australia Meridional y en las partes vecinas de la Australia Occidental y del Territorio del Norte; Yapa en el territorio del noroeste central; Yolngu en el este en la Tierra de Arnhem (NT) y Palawah (o Pallawah) en Tasmania. - - Esos grupos grandes pueden ser a su vez divididos.
Por ejemplo, Anangu (que significa una persona de la región del desierto de la Australia central) reconoce subdivisiones locales como Yankunytjatjara, Pitjantjatjara, Ngaanyatjara, Luritja y Antikirinya. - - La palabra "aborigen" aparece en inglés desde al menos el siglo XVII y significa desde el orígen (ab-origine), derivada del latín.
Ha sido usada en Australia para describir a sus pobladores indígenas ya desde el año 1789. Pronto se convirtió en un nombre propio y se empleó para referirse a todos los indígenas australianos. Hablando más estrictamente, "Aborigen" es el nombre y "aborigen (Aboriginal)" la forma adjetivada; sin embargo, también esta última se emplea a menudo como nombre.
Hay que hacer notar que el uso de "Aboriginal(s)" en este sentido, es decir, como nombre, ha adquirido connotaciones negativas, incluso despectivas entre algunos sectores de la comunidad, que lo ven como poco sensible o incluso ofensivo. La expresión más aceptable, más correcta es "Australian Aborigines", aunque también ésta tiende a evitarse por las asociaciones históricas hechas con el colonialismo. La expresión "indígenas australianos" ("Indigenous Australians&quot es la que ha ganado en aceptación, particularmente desde los años 80 del siglo XX.
Los habitantes de las Islas del Estrecho de Torres poseen una herencia e historia cultural que les diferencia respecto a la generalidad de las tradiciones indígenas.
Los habitantes del este de dichas islas se relacionan concretamente con el pueblo Papua de Nueva Guinea, y hablan lenguas papúes. Por ello no se incluyen normalmente bajo la designación de "aborígenes australianos". Éste ha sido otro de los factores que han llevado hacia el término, más inclusivo, de "indígenas australianos". - - (La abreviatura coloquial "abo" se considera en general muy ofensiva, aproximadamente como decir "nigger" en los Estados Unidos.
LOS PUEBLOS ABOGIGENES
Junto con los pueblos del Estrecho de Torres - de los cuales se diferencian étnica y culturalmente - son los habitantes originarios de Australia. Los arqueólogos creen que viven allí desde hace entre cuarenta y sesenta mil años.
Existen unos 500 pueblos aborígenes diferentes en Australia, cada uno con su propia lengua y territorio, y normalmente compuestos por diferentes clanes. Su tierra fue invadida desde finales del siglo XVIII, con consecuencias catastróficas para ellos.
¿Cómo viven? La tierra es absolutamente fundamental para los pueblos aborígenes: es el centro de su vida tanto física como espiritual. Antes de la invasión, la mayor parte de los aborígenes se asentaba en comunidades semi-permanentes a lo largo de la costa, y vivían de la agricultura, la piscicultura y la crianza de animales.
Los aborígenes que vivían en el interior, en el bosque bajo y en el desierto, practicaban la caza y la recolección, y quemaban la maleza para fomentar el crecimiento de las plantas de las que se alimentaban los animales que cazaban.
Eran expertos en encontrar agua. Hoy en día más de la mitad de los aborígenes vive en ciudades, a menudo en los suburbios y en muy malas condiciones. Otros trabajan como temporeros en los ranchos de ganado que han usurpado su tierra. Muchos otros, en especial en la mitad norte del continente, han logrado aferrarse a su tierra y aún cazan y obtienen su alimento de la tierra.
¿A qué problemas se enfrentan? Desde que se produjo la invasión británica, los aborígenes han visto cómo su tierra les era arrebatada o destruida. Hasta 1992, año en que fue finalmente anulado, el principio legal en relación a la tierra aborigen que regía las leyes británicas y después las australianas era el de "terra nullius", que significa que la tierra estaba vacía hasta la llegada de los británicos, que no pertenecía a nadie y podía legítimamente ser ocupada.
En la actualidad, la mayor parte de esta tierra aún debe ser devuelta, y su pérdida ha tenido un efecto devastador a nivel social y psicológico sobre los aborígenes.
Las primeras invasiones también desencadenaron fuertes epidemias que mataron a miles; otros muchos fueron masacrados. En tan sólo cien años desde la primera invasión de su tierra, su número se redujo de aproximadamente un millón a sólo 60.000. Durante gran parte del siglo XX, las matanzas organizadas fueron sustituidas por una política que consistía en trasladar a los niños aborígenes a vivir lejos de sus padres, con familias blancas, o en escuelas misioneras, con el fin de erradicar cualquier vestigio de la cultura o la lengua aborígenes.
Hoy siguen enfrentándose al racismo y la violencia, y muchos viven en situaciones deplorables.
Como consecuencia de esto los aborígenes tienen una tasa de mortandad infantil y suicidio más alta, y una esperanza de vida más baja que el resto de la población, y constituyen una parte desproporcionada de la población reclusa.
Aunque un juicio histórico en 1992 derogó finalmente el principio racista "terra nullius", el Gobierno ha hecho todo lo posible, desde entonces, por obstaculizar las reclamaciones territoriales de los aborígenes. Sin embargo, a pesar de las muchas trabas, algunos aborígenes, como los martu del oeste del continente, han logrado los títulos de propiedad sobre sus tierras.
MITOS Y LEYENDAS
La creación y ordenación del mundo tuvo lugar en un periodo mitológico y sobrenatural, conocido como «Alchera», Dreaming o Dreamtime, cuya traducción literal es «Tiempo del Sueño».
En este tiempo mágico, la Tierra tomó forma y la vida surgió en ella
. En la mayor parte de las leyendas que hablan del Dreaming, se relatan los viajes de los espíritus ancestrales, llamados Wondjina, que crearon el mundo tal y como lo conocemos, con sus ríos y sus rocas, las estrellas y dieron vida al ser humano, a las plantas y a los animales..
Posteriormente, durante el Dreamtime, estos espíritus, viajaron libremente por Australia y después de transmitir a lo seres humanos
los conocimientos necesarios para su supervivencia y para el mantenimiento del orden establecido, los Wondjina desaparecieron dentro de la Tierra y habitan en las formas del mundo natural que crearon: rocas, pájaros, ríos, etc...
En la mayoría de estos mitos, la Tierra surgió de la materia preexistente y el paisaje fue
paulatinamente transformado por la acción de unas criaturas con forma parecida a la de gigantes
serpientes. Estas «serpientes» fueron levantando, horadando y retorciendo, el terreno existente, y a medida que lo hacían iban configurando el paisaje actual. Estos seres ancestrales, que dieron forma a la Tierra, surgieron de la propia Tierra. A continuación os publico un epígrafe sobre el mito de la «Madre Serpiente» o La Serpiente Arco Iris.
Al «Tiempo del Sueño», también se puede entrar en el presente mediante la práctica de ciertos rituales, utilizando tótems. Así, la conservación de los mitos y la práctica de los rituales se mantiene en cierto modo, la continuidad de este tiempo sobrenatural, tan importante en la mitología aborigen, y garantiza también la continuidad de la vida.
--La Serpiente Arco Iris o la Madre Serpiente (Rainbow Serpent)
Uno de los mitos de creación más extendidos y conocidos entre los aborígenes australianos es el de la «Madre Serpiente», también llamada por algunas etnias «Serpiente Arco Iris».
Esta divinidad ancestral es la personificación de la fertilidad, la diosa de la lluvia y tiene poderes para dar vida. Según cuenta la leyenda, al principio la Tierra era un espacio vacío y llano, en cuyo interior descansaba la «Gran Madre Serpiente» que permaneció en un profundo sueño durante muchísimo tiempo. Repentinamente se despertó y reptó por el interior de la Tierra hasta llegar a la desierta superficie. Comenzó a recorrer la Tierra y, a medida que avanzaba, tal era su poder, que provocó una gran lluvia, formándose lagos, ríos y pozos de agua. Cada sitio que visitó lo nutrió con la leche de sus pechos rebosantes, haciéndolo fértil y una frondosa vegetación creció en la Tierra antes yerma. Grandes árboles con frutos de muchos colores y formas brotaron de la tierra.
La diosa introdujo su nariz en el suelo, levantando cadenas montañosas y abriendo profundos
valles, mientras que otras partes las dejó lisas y desiertas. La «Madre Serpiente» regresó entonces a la Tierra y despertó a los animales, a los reptiles y a los pájaros que poblaron por vez primera la Tierra, y finalmente creó a los peces.
Por último, según cuenta la leyenda, la diosa extrajo de las entrañas de la propia Tierra a la última de las criaturas, el ser humano. De la «Madre Serpiente» los seres humanos aprendieron a vivir en paz y armonía con todos las criaturas de la creación, ya que eran sus primos espirituales. Además, la diosa enseñó al hombre la vida tribal, a compartir y tomar de la Tierra
solamente aquellos bienes que necesitasen, respetando y honrando a la Naturaleza.
ARTE ABORIGEN
En el norte de Australia, en la denominada Tierra de Arnhem, y en algunos puntos del desértico centro del continente, sobreviven los aborígenes australianos, uno de los grupos humanos de cultura más primitiva de la Tierra. Son además bastante distintos físicamente de los demás habitantes de Oceanía, constituyendo un grupo racial independiente, del que se desconoce el origen, si bien se supone que pudieran estar emparentados con los veddas de Sri Lanka.
Los australianos desconocen la agricultura, viven de la recolección, la caza y la pesca. Sus armas, usadas exclusivamente para la caza, ya que no guerrean entre ellos, son hachas de piedra tallada, y lanzas, dardos y bumeranes de madera; también utilizan mazas y escudos de madera.
Hasta hace pocos años iban enteramente desnudos, y sólo ostentaban pequeños cintos, taparrabos de corteza o conchas, y tocados y adornos corporales. Desconocen la cerámica y, por supuesto, los metales. Como recipientes utilizan bateas de madera y corteza; para guardar los alimentos hacen bolsas de fibras retorcidas que no llegan a constituir verdadera cestería.
No construyen casas ni chozas; antiguamente habitaban en cuevas y, más tarde, empujados por el hombre blanco a lugares cada vez más inhóspitos, hicieron pequeños paravientos de corteza, fácilmente transportables, cosa imprescindible para su vida nómada siempre siguiendo las pistas de la caza.
Actualmente, el gobierno australiano intenta pro-tegerlos, ha creado zonas acotadas, en las que se ven libres del constante acoso de los agricultores y ganaderos blancos, y donde, si lo desean, pueden acceder a las ventajas que ofrece la vida occidental.
No obstante, esas ventajas muchas veces consisten en la posibilidad de comer sin hacer nada, con lo que se embrutecen lentamente, o lo que es aún peor, acceden a las bebidas alcohólicas que los aniquilan rápidamente. Y, aun en el mejor de los casos, la vida en las reducciones supone la irremisible desaparición de su cultura tradicional, lo cual es, evi-dentemente, lastimoso.
Porque, en efecto, junto a una vida material tan extraordinariamente limitada, los aborígenes australianos poseen bien desarrollados conceptos sobre un mundo sobrenatural, sabias leyes de conducta, una organización social muy compleja y, sobre todo, un arte de incomparable originalidad, cuyas realizaciones revisten gran belleza.
El arte de los aborígenes está perfectamente adaptado a las condiciones de vida, y los materiales utilizados son los que la naturaleza les ofrece. Así, los que vivían en las cuevas pintaron las paredes de sus refugios, grabaron dibujos en los suelos rocosos o practicaron surcos en los terrenos arenosos, hicieron motivos en relieve en la corteza de los árboles y decoraron, en fin, los objetos que constituían su ajuar: escudos, lanzas, bumeranes, etc.
Cuando se vieron forzados a abandonar los abrigos rocosos y se refugiaron en las zonas septentrionales, por las que todavía no se interesaba el hombre blanco, y en las que había grandes bosques de eucaliptos, tomaron la corteza de estos árboles y con gran ingenio elaboraron suaves, amplias y planas superficies en las que pintaron escenas relacionadas con sus creencias religiosas y su vida cotidiana.
El acceso a unos materiales blandos, como son la madera y la corteza, les permitió realizar pequeñas esculturas, bateas para la recolección, gorros, bolsas, etc. La piedra, más difícil de encontrar en estas tierras, fue reservada para las hojas de las hachas y para sus objetos más sagrados, las churingas, piedras planas, oblongas, cuidadosa y penosamente talladas y en cuya superficie se trazaron diseños de tipo geométrico relacionados con los tótems de los antepasados; en estas churingas se supone que se halla concentrada la fuerza espiritual de los ancestros.
LAS WANDJINAS
En Kimberley al noroeste de Australia, fueron descubiertas en el año 1838, gran cantidad de pinturas rupestres. La región de Kimberley se encuentra en el extremo más septentrional del Oeste de Australia. Es una zona remota, tan poco poblada como visitada, con grandes ríos y magníficos paisajes de tonos rojizos.
Entre las pinturas descubiertas sobre las rocas llaman especialmente la atención las de unas figuras de gran tamaño, llegando a medir hasta seis metros, y con unos rostros blancos y sin boca. Sus cabezas están rodeadas por uno o dos semicírculos en forma de herradura con unas líneas finas que parece irradia el círculo exterior.
Los aborígenes dan a estas figuras el nombre de "wandjinas", y aseguran que no fueron realizadas por sus antepasados, sino que fueran hechas por los propios seres a los que representan cuando éstos descendieron a la Tierra en tiempos muy antiguos.
Los "wandjinas" fueron unos seres que trajeron la civilización y la prosperidad y, al igual que otros dioses del resto del mundo antiguo, su símbolo era la serpiente emplumada.
En estas pinturas aparecen figuras de seres calzados con sandalias (cuando los aborígenes siempre han ido descalzos), variando el número de dedos de las manos y de los pies de 3 a 7.
De todas la figuras, destaca una que representa a un hombre, vestido desde los pies hasta la cabeza con una túnica de color rosa, con un circulo doble rodeando su cabeza, también de color rosa y oro, y sobre la zona de color rosa, una especie de inscripción con 6 letras o números escritos en un alfabeto totalmente desconocido.
EL YIDAKI
El Yidaki es un instrumento aborigen del norte de Australia, cuyo origen se remonta, según leyendas de esta ancestral cultura, al tiempo de los sueños o dreamtime; también es conocido como digeridoo, por el sonido que emitían los aborígenes australianos,(nombrado asi por los ingleses); hay Yidakis de diferentes tipos: de madera de eucalipto, de bambú, fibra de vidrio y poliuretano.
A MODO DE CONCLUSION
Hay dos sociedades muy diferenciadas en este continente... los aborígenes indígenas y los últimos colonos blancos... esa dualidad da problemas, pero también da fuerza... Esperemos que algún día se lleguen a entender y unan sus fuerzas compartiendo riquezas, sacrificios y evolución.... todavía no ha llegado el momento, solo se detectan algunos pasos.
El término incluye diversos tipos de indígenas que se conocen normalmente como aborígenes. Su territorio tradicional se extiende por toda Australia, Tasmania y numerosas islas cercanas, incluidas las Islas del Estrecho de Torres que se encuentran entre el norte de Australia y la isla de Nueva Guinea.
La palabra aborigen se usa en general para describir a los habitantes nativos de cualquier país. Los primeros habitantes de Australias llegaron del sudeste de Asia.-
- Los aborígenes vivian en grupos nómadas que viajaban por sus territorios cazando con lanzas y bumerangs, pescando en canoas y recolectando frutos y plantas. No tenian lengua escrita, si no que transmitían su conocimiento por medio de relatos y canciones.
- Existen varios nombres para las lenguas indígenas que son comúnmente usados para identificar los diversos grupos basándose en la geografía regional y otros criterios.
Entre ellos tenemos: Koori (o Koorie) en Nueva Gales del Sur y Victoria; Murri en Queensland; Noongar en el sur de la Australia Occidental; Yamatji en la Australia Occidental central; Wangkai en los Campos Dorados de la Australia Occidental; Nunga al sur de la Australia Meridional; Anangu en la parte norte de la Australia Meridional y en las partes vecinas de la Australia Occidental y del Territorio del Norte; Yapa en el territorio del noroeste central; Yolngu en el este en la Tierra de Arnhem (NT) y Palawah (o Pallawah) en Tasmania. - - Esos grupos grandes pueden ser a su vez divididos.
Por ejemplo, Anangu (que significa una persona de la región del desierto de la Australia central) reconoce subdivisiones locales como Yankunytjatjara, Pitjantjatjara, Ngaanyatjara, Luritja y Antikirinya. - - La palabra "aborigen" aparece en inglés desde al menos el siglo XVII y significa desde el orígen (ab-origine), derivada del latín.
Ha sido usada en Australia para describir a sus pobladores indígenas ya desde el año 1789. Pronto se convirtió en un nombre propio y se empleó para referirse a todos los indígenas australianos. Hablando más estrictamente, "Aborigen" es el nombre y "aborigen (Aboriginal)" la forma adjetivada; sin embargo, también esta última se emplea a menudo como nombre.
Hay que hacer notar que el uso de "Aboriginal(s)" en este sentido, es decir, como nombre, ha adquirido connotaciones negativas, incluso despectivas entre algunos sectores de la comunidad, que lo ven como poco sensible o incluso ofensivo. La expresión más aceptable, más correcta es "Australian Aborigines", aunque también ésta tiende a evitarse por las asociaciones históricas hechas con el colonialismo. La expresión "indígenas australianos" ("Indigenous Australians&quot es la que ha ganado en aceptación, particularmente desde los años 80 del siglo XX.
Los habitantes de las Islas del Estrecho de Torres poseen una herencia e historia cultural que les diferencia respecto a la generalidad de las tradiciones indígenas.
Los habitantes del este de dichas islas se relacionan concretamente con el pueblo Papua de Nueva Guinea, y hablan lenguas papúes. Por ello no se incluyen normalmente bajo la designación de "aborígenes australianos". Éste ha sido otro de los factores que han llevado hacia el término, más inclusivo, de "indígenas australianos". - - (La abreviatura coloquial "abo" se considera en general muy ofensiva, aproximadamente como decir "nigger" en los Estados Unidos.
LOS PUEBLOS ABOGIGENES
Junto con los pueblos del Estrecho de Torres - de los cuales se diferencian étnica y culturalmente - son los habitantes originarios de Australia. Los arqueólogos creen que viven allí desde hace entre cuarenta y sesenta mil años.
Existen unos 500 pueblos aborígenes diferentes en Australia, cada uno con su propia lengua y territorio, y normalmente compuestos por diferentes clanes. Su tierra fue invadida desde finales del siglo XVIII, con consecuencias catastróficas para ellos.
¿Cómo viven? La tierra es absolutamente fundamental para los pueblos aborígenes: es el centro de su vida tanto física como espiritual. Antes de la invasión, la mayor parte de los aborígenes se asentaba en comunidades semi-permanentes a lo largo de la costa, y vivían de la agricultura, la piscicultura y la crianza de animales.
Los aborígenes que vivían en el interior, en el bosque bajo y en el desierto, practicaban la caza y la recolección, y quemaban la maleza para fomentar el crecimiento de las plantas de las que se alimentaban los animales que cazaban.
Eran expertos en encontrar agua. Hoy en día más de la mitad de los aborígenes vive en ciudades, a menudo en los suburbios y en muy malas condiciones. Otros trabajan como temporeros en los ranchos de ganado que han usurpado su tierra. Muchos otros, en especial en la mitad norte del continente, han logrado aferrarse a su tierra y aún cazan y obtienen su alimento de la tierra.
¿A qué problemas se enfrentan? Desde que se produjo la invasión británica, los aborígenes han visto cómo su tierra les era arrebatada o destruida. Hasta 1992, año en que fue finalmente anulado, el principio legal en relación a la tierra aborigen que regía las leyes británicas y después las australianas era el de "terra nullius", que significa que la tierra estaba vacía hasta la llegada de los británicos, que no pertenecía a nadie y podía legítimamente ser ocupada.
En la actualidad, la mayor parte de esta tierra aún debe ser devuelta, y su pérdida ha tenido un efecto devastador a nivel social y psicológico sobre los aborígenes.
Las primeras invasiones también desencadenaron fuertes epidemias que mataron a miles; otros muchos fueron masacrados. En tan sólo cien años desde la primera invasión de su tierra, su número se redujo de aproximadamente un millón a sólo 60.000. Durante gran parte del siglo XX, las matanzas organizadas fueron sustituidas por una política que consistía en trasladar a los niños aborígenes a vivir lejos de sus padres, con familias blancas, o en escuelas misioneras, con el fin de erradicar cualquier vestigio de la cultura o la lengua aborígenes.
Hoy siguen enfrentándose al racismo y la violencia, y muchos viven en situaciones deplorables.
Como consecuencia de esto los aborígenes tienen una tasa de mortandad infantil y suicidio más alta, y una esperanza de vida más baja que el resto de la población, y constituyen una parte desproporcionada de la población reclusa.
Aunque un juicio histórico en 1992 derogó finalmente el principio racista "terra nullius", el Gobierno ha hecho todo lo posible, desde entonces, por obstaculizar las reclamaciones territoriales de los aborígenes. Sin embargo, a pesar de las muchas trabas, algunos aborígenes, como los martu del oeste del continente, han logrado los títulos de propiedad sobre sus tierras.
MITOS Y LEYENDAS
La creación y ordenación del mundo tuvo lugar en un periodo mitológico y sobrenatural, conocido como «Alchera», Dreaming o Dreamtime, cuya traducción literal es «Tiempo del Sueño».
En este tiempo mágico, la Tierra tomó forma y la vida surgió en ella
. En la mayor parte de las leyendas que hablan del Dreaming, se relatan los viajes de los espíritus ancestrales, llamados Wondjina, que crearon el mundo tal y como lo conocemos, con sus ríos y sus rocas, las estrellas y dieron vida al ser humano, a las plantas y a los animales..
Posteriormente, durante el Dreamtime, estos espíritus, viajaron libremente por Australia y después de transmitir a lo seres humanos
los conocimientos necesarios para su supervivencia y para el mantenimiento del orden establecido, los Wondjina desaparecieron dentro de la Tierra y habitan en las formas del mundo natural que crearon: rocas, pájaros, ríos, etc...
En la mayoría de estos mitos, la Tierra surgió de la materia preexistente y el paisaje fue
paulatinamente transformado por la acción de unas criaturas con forma parecida a la de gigantes
serpientes. Estas «serpientes» fueron levantando, horadando y retorciendo, el terreno existente, y a medida que lo hacían iban configurando el paisaje actual. Estos seres ancestrales, que dieron forma a la Tierra, surgieron de la propia Tierra. A continuación os publico un epígrafe sobre el mito de la «Madre Serpiente» o La Serpiente Arco Iris.
Al «Tiempo del Sueño», también se puede entrar en el presente mediante la práctica de ciertos rituales, utilizando tótems. Así, la conservación de los mitos y la práctica de los rituales se mantiene en cierto modo, la continuidad de este tiempo sobrenatural, tan importante en la mitología aborigen, y garantiza también la continuidad de la vida.
--La Serpiente Arco Iris o la Madre Serpiente (Rainbow Serpent)
Uno de los mitos de creación más extendidos y conocidos entre los aborígenes australianos es el de la «Madre Serpiente», también llamada por algunas etnias «Serpiente Arco Iris».
Esta divinidad ancestral es la personificación de la fertilidad, la diosa de la lluvia y tiene poderes para dar vida. Según cuenta la leyenda, al principio la Tierra era un espacio vacío y llano, en cuyo interior descansaba la «Gran Madre Serpiente» que permaneció en un profundo sueño durante muchísimo tiempo. Repentinamente se despertó y reptó por el interior de la Tierra hasta llegar a la desierta superficie. Comenzó a recorrer la Tierra y, a medida que avanzaba, tal era su poder, que provocó una gran lluvia, formándose lagos, ríos y pozos de agua. Cada sitio que visitó lo nutrió con la leche de sus pechos rebosantes, haciéndolo fértil y una frondosa vegetación creció en la Tierra antes yerma. Grandes árboles con frutos de muchos colores y formas brotaron de la tierra.
La diosa introdujo su nariz en el suelo, levantando cadenas montañosas y abriendo profundos
valles, mientras que otras partes las dejó lisas y desiertas. La «Madre Serpiente» regresó entonces a la Tierra y despertó a los animales, a los reptiles y a los pájaros que poblaron por vez primera la Tierra, y finalmente creó a los peces.
Por último, según cuenta la leyenda, la diosa extrajo de las entrañas de la propia Tierra a la última de las criaturas, el ser humano. De la «Madre Serpiente» los seres humanos aprendieron a vivir en paz y armonía con todos las criaturas de la creación, ya que eran sus primos espirituales. Además, la diosa enseñó al hombre la vida tribal, a compartir y tomar de la Tierra
solamente aquellos bienes que necesitasen, respetando y honrando a la Naturaleza.
ARTE ABORIGEN
En el norte de Australia, en la denominada Tierra de Arnhem, y en algunos puntos del desértico centro del continente, sobreviven los aborígenes australianos, uno de los grupos humanos de cultura más primitiva de la Tierra. Son además bastante distintos físicamente de los demás habitantes de Oceanía, constituyendo un grupo racial independiente, del que se desconoce el origen, si bien se supone que pudieran estar emparentados con los veddas de Sri Lanka.
Los australianos desconocen la agricultura, viven de la recolección, la caza y la pesca. Sus armas, usadas exclusivamente para la caza, ya que no guerrean entre ellos, son hachas de piedra tallada, y lanzas, dardos y bumeranes de madera; también utilizan mazas y escudos de madera.
Hasta hace pocos años iban enteramente desnudos, y sólo ostentaban pequeños cintos, taparrabos de corteza o conchas, y tocados y adornos corporales. Desconocen la cerámica y, por supuesto, los metales. Como recipientes utilizan bateas de madera y corteza; para guardar los alimentos hacen bolsas de fibras retorcidas que no llegan a constituir verdadera cestería.
No construyen casas ni chozas; antiguamente habitaban en cuevas y, más tarde, empujados por el hombre blanco a lugares cada vez más inhóspitos, hicieron pequeños paravientos de corteza, fácilmente transportables, cosa imprescindible para su vida nómada siempre siguiendo las pistas de la caza.
Actualmente, el gobierno australiano intenta pro-tegerlos, ha creado zonas acotadas, en las que se ven libres del constante acoso de los agricultores y ganaderos blancos, y donde, si lo desean, pueden acceder a las ventajas que ofrece la vida occidental.
No obstante, esas ventajas muchas veces consisten en la posibilidad de comer sin hacer nada, con lo que se embrutecen lentamente, o lo que es aún peor, acceden a las bebidas alcohólicas que los aniquilan rápidamente. Y, aun en el mejor de los casos, la vida en las reducciones supone la irremisible desaparición de su cultura tradicional, lo cual es, evi-dentemente, lastimoso.
Porque, en efecto, junto a una vida material tan extraordinariamente limitada, los aborígenes australianos poseen bien desarrollados conceptos sobre un mundo sobrenatural, sabias leyes de conducta, una organización social muy compleja y, sobre todo, un arte de incomparable originalidad, cuyas realizaciones revisten gran belleza.
El arte de los aborígenes está perfectamente adaptado a las condiciones de vida, y los materiales utilizados son los que la naturaleza les ofrece. Así, los que vivían en las cuevas pintaron las paredes de sus refugios, grabaron dibujos en los suelos rocosos o practicaron surcos en los terrenos arenosos, hicieron motivos en relieve en la corteza de los árboles y decoraron, en fin, los objetos que constituían su ajuar: escudos, lanzas, bumeranes, etc.
Cuando se vieron forzados a abandonar los abrigos rocosos y se refugiaron en las zonas septentrionales, por las que todavía no se interesaba el hombre blanco, y en las que había grandes bosques de eucaliptos, tomaron la corteza de estos árboles y con gran ingenio elaboraron suaves, amplias y planas superficies en las que pintaron escenas relacionadas con sus creencias religiosas y su vida cotidiana.
El acceso a unos materiales blandos, como son la madera y la corteza, les permitió realizar pequeñas esculturas, bateas para la recolección, gorros, bolsas, etc. La piedra, más difícil de encontrar en estas tierras, fue reservada para las hojas de las hachas y para sus objetos más sagrados, las churingas, piedras planas, oblongas, cuidadosa y penosamente talladas y en cuya superficie se trazaron diseños de tipo geométrico relacionados con los tótems de los antepasados; en estas churingas se supone que se halla concentrada la fuerza espiritual de los ancestros.
LAS WANDJINAS
En Kimberley al noroeste de Australia, fueron descubiertas en el año 1838, gran cantidad de pinturas rupestres. La región de Kimberley se encuentra en el extremo más septentrional del Oeste de Australia. Es una zona remota, tan poco poblada como visitada, con grandes ríos y magníficos paisajes de tonos rojizos.
Entre las pinturas descubiertas sobre las rocas llaman especialmente la atención las de unas figuras de gran tamaño, llegando a medir hasta seis metros, y con unos rostros blancos y sin boca. Sus cabezas están rodeadas por uno o dos semicírculos en forma de herradura con unas líneas finas que parece irradia el círculo exterior.
Los aborígenes dan a estas figuras el nombre de "wandjinas", y aseguran que no fueron realizadas por sus antepasados, sino que fueran hechas por los propios seres a los que representan cuando éstos descendieron a la Tierra en tiempos muy antiguos.
Los "wandjinas" fueron unos seres que trajeron la civilización y la prosperidad y, al igual que otros dioses del resto del mundo antiguo, su símbolo era la serpiente emplumada.
En estas pinturas aparecen figuras de seres calzados con sandalias (cuando los aborígenes siempre han ido descalzos), variando el número de dedos de las manos y de los pies de 3 a 7.
De todas la figuras, destaca una que representa a un hombre, vestido desde los pies hasta la cabeza con una túnica de color rosa, con un circulo doble rodeando su cabeza, también de color rosa y oro, y sobre la zona de color rosa, una especie de inscripción con 6 letras o números escritos en un alfabeto totalmente desconocido.
EL YIDAKI
El Yidaki es un instrumento aborigen del norte de Australia, cuyo origen se remonta, según leyendas de esta ancestral cultura, al tiempo de los sueños o dreamtime; también es conocido como digeridoo, por el sonido que emitían los aborígenes australianos,(nombrado asi por los ingleses); hay Yidakis de diferentes tipos: de madera de eucalipto, de bambú, fibra de vidrio y poliuretano.
A MODO DE CONCLUSION
Hay dos sociedades muy diferenciadas en este continente... los aborígenes indígenas y los últimos colonos blancos... esa dualidad da problemas, pero también da fuerza... Esperemos que algún día se lleguen a entender y unan sus fuerzas compartiendo riquezas, sacrificios y evolución.... todavía no ha llegado el momento, solo se detectan algunos pasos.