Tras siete aplazamientos consecutivos, la Agencia Espacial Brasileña (AEB) lanzó con éxito un cohete suborbital con
experimentos
científicos, con el que reanuda un programa espacial paralizado desde 2003 por un grave accidente.
La de era la última tentativa prevista de lanzar el vehículo espacial, después de una semana de atrasos acumulados para extremar la seguridad y evitar un nuevo desastre como el ocurrido en la base de Alcántara (estado de Maranhao, noreste) en 2003, que dejó el centro casi inutilizada y causó la muerte de 21 técnicos.
El cohete, de 12 metros de longitud y 2,5 toneladas de peso, fue lanzado desde la base de Alcántara a las 12.13 hora local (15.13 GMT).

El director de la base, el coronel Rogerio Veríssimo, comentó que aprendieron mucho del accidente de 2003, por lo que para este lanzamiento se han "redoblado" y "duplicado" las medidas de seguridad.
Tras esta misión, la base brasileña podrá retomar el lanzamiento de cohetes con fines científicos, como el enviado hoy, y comenzará a soñar con la comercialización del lanzamiento de satélites, mercado que la AEB calcula que puede mover 5.000 millones de dólares en la próxima década.
Según explicó a Efe el director de transporte espacial de la AEB, Joao Luiz Azevedo, estos dos programas "no tienen una relación inmediata y directa", ya que para lanzar satélites Brasil aún está muy lejos y de hecho el cohete lanzado hoy solo ha volado unos veinte minutos y alcanzado una altura máxima de 285 kilómetros.
"El camino crítico es la reconstrucción de la torre de lanzamientos" de vehículos propulsores de cohetes con capacidad para transportar satélites, que quedó "totalmente destruida" en 2003, dijo Azevedo.
La AEB abrió una licitación para reconstruirla, pero actualmente está parada en los tribunales por un litigio entre dos empresas que pleitean por conseguir el proyecto.
Según Azevedo, una vez se supere el trámite jurídico, la construcción de la torre llevará 18 meses y el primer lanzamiento de cohetes se podría producir dos o tres años después.
El programa de "acceso al espacio" es la segunda partida presupuestaria más destacada del programa espacial brasileño, que se ha duplicado en los últimos tres años y en 2008 llegará a los 400 millones de dólares.
La primera parcela responde a necesidades terrenales: la mejora de infraestructuras, que el año que viene copará la mitad del presupuesto, para convertir a Alcántara en la piedra angular del programa espacial.
La paupérrima ciudad que le da nombre a la base, constituida por casas de adobe o ladrillo desnudo, levantadas por sus habitantes, absorberá gran parte de estas inversiones.
Azevedo explicó que Alcántara carece de centro médico, escuela y de viviendas de calidad para los empleados de la base, que se ven obligados a viajar a diario desde Sao Luis, capital de Maranhao, situada a una hora de navegación y que está conectada sólo por un barco comercial al día.
"Vamos a crear condiciones para que la gente viva aquí", aseguró Azevedo.
El cohete lanzado hoy, presupuestado en 1,25 millones de dólares y construido en asociación con la Agencia Espacial Alemana, voló a una altura de 285 kilómetros para probar el efecto de la ingravidez en nueve experimentos científicos preparados por universidades brasileñas.
Para llegar a este día, la AEB necesitó de tres ensayos previos. El primero se realizó en Alcántara en 2004 y los dos siguientes en Suecia en años sucesivos.
Pero sólo tras el lanzamiento de hoy, el cohete VSB-30 tendrá el permiso a despegar desde Brasil .
Su próximo lanzamiento, en noviembre próximo, transportará a las capas exteriores de la atmósfera varios experimentos elaborados por instituciones argentinas.
Brasil también tiene proyectos de lanzamientos de otros vehículos espaciales en colaboración con China y Ucrania y ambiciona, además, comercializar vuelos con fines científicos, y a medio plazo, lanzamientos de satélites.
EFE
La de era la última tentativa prevista de lanzar el vehículo espacial, después de una semana de atrasos acumulados para extremar la seguridad y evitar un nuevo desastre como el ocurrido en la base de Alcántara (estado de Maranhao, noreste) en 2003, que dejó el centro casi inutilizada y causó la muerte de 21 técnicos.
El cohete, de 12 metros de longitud y 2,5 toneladas de peso, fue lanzado desde la base de Alcántara a las 12.13 hora local (15.13 GMT).

El director de la base, el coronel Rogerio Veríssimo, comentó que aprendieron mucho del accidente de 2003, por lo que para este lanzamiento se han "redoblado" y "duplicado" las medidas de seguridad.
Tras esta misión, la base brasileña podrá retomar el lanzamiento de cohetes con fines científicos, como el enviado hoy, y comenzará a soñar con la comercialización del lanzamiento de satélites, mercado que la AEB calcula que puede mover 5.000 millones de dólares en la próxima década.
Según explicó a Efe el director de transporte espacial de la AEB, Joao Luiz Azevedo, estos dos programas "no tienen una relación inmediata y directa", ya que para lanzar satélites Brasil aún está muy lejos y de hecho el cohete lanzado hoy solo ha volado unos veinte minutos y alcanzado una altura máxima de 285 kilómetros.
"El camino crítico es la reconstrucción de la torre de lanzamientos" de vehículos propulsores de cohetes con capacidad para transportar satélites, que quedó "totalmente destruida" en 2003, dijo Azevedo.
La AEB abrió una licitación para reconstruirla, pero actualmente está parada en los tribunales por un litigio entre dos empresas que pleitean por conseguir el proyecto.
Según Azevedo, una vez se supere el trámite jurídico, la construcción de la torre llevará 18 meses y el primer lanzamiento de cohetes se podría producir dos o tres años después.
El programa de "acceso al espacio" es la segunda partida presupuestaria más destacada del programa espacial brasileño, que se ha duplicado en los últimos tres años y en 2008 llegará a los 400 millones de dólares.
La primera parcela responde a necesidades terrenales: la mejora de infraestructuras, que el año que viene copará la mitad del presupuesto, para convertir a Alcántara en la piedra angular del programa espacial.
La paupérrima ciudad que le da nombre a la base, constituida por casas de adobe o ladrillo desnudo, levantadas por sus habitantes, absorberá gran parte de estas inversiones.
Azevedo explicó que Alcántara carece de centro médico, escuela y de viviendas de calidad para los empleados de la base, que se ven obligados a viajar a diario desde Sao Luis, capital de Maranhao, situada a una hora de navegación y que está conectada sólo por un barco comercial al día.
"Vamos a crear condiciones para que la gente viva aquí", aseguró Azevedo.
El cohete lanzado hoy, presupuestado en 1,25 millones de dólares y construido en asociación con la Agencia Espacial Alemana, voló a una altura de 285 kilómetros para probar el efecto de la ingravidez en nueve experimentos científicos preparados por universidades brasileñas.
Para llegar a este día, la AEB necesitó de tres ensayos previos. El primero se realizó en Alcántara en 2004 y los dos siguientes en Suecia en años sucesivos.
Pero sólo tras el lanzamiento de hoy, el cohete VSB-30 tendrá el permiso a despegar desde Brasil .
Su próximo lanzamiento, en noviembre próximo, transportará a las capas exteriores de la atmósfera varios experimentos elaborados por instituciones argentinas.
Brasil también tiene proyectos de lanzamientos de otros vehículos espaciales en colaboración con China y Ucrania y ambiciona, además, comercializar vuelos con fines científicos, y a medio plazo, lanzamientos de satélites.
EFE