El caso Bemberg, Carlos Pellegrini, los nazis y la Brasserie Argentina Otro recorte de 'Pioneros de la Industria Argentina', el texto de El Ateneo, de la antropóloga, economista y administradora de empresas María Susana Azzi y del docente especializado en Conducción Educativa, Ricardo De Titto, que permite conocer las historias de quienes crearon la industria local. En el caso de los Bemberg, podrían haber entrado más al meollo de la disputa con Juan Perón, a mediados del siglo 20, que podría haberle dado actualidad respecto de la relación entre los Kirchner y los empresarios. De todos modos, el texto aporta a comprender la base del desarrollo del capitalismo en la Argentina. Por MARÍA SUSNA AZZI y RICARDO DE TITTO Otto Sebastián Bemberg, el fundador. CIUDAD DE BUENOS AIRES (edición i). 10 postales sobre Otto Peter Bemberg y su descendencia: 1. Otto Sebastián Bemberg, nacido en Buenos Aires en 1857, se trasladó a Europa para completar su formación universitaria cuando su padre Otto Peter, por recomendación de su suegro, el diputado Sebastián Ocampo, fue designado cónsul general en Alemania; también ocupó el cargo de vicecónsul y luego fue cónsul general en París (1862 y 1880). Mientras Otto Peter oficiaba como representante consular argentino en Europa, los negocios locales quedaron en manos de su socio Heimendhal -los otros dos socios se habían retirado-, "que no solo consiguió mantener el ritmo de expansión de los negocios: el volumen de sus operaciones era cada vez más abultado y la empresa continuaba escalando posiciones y ganando prestigio". Amasaron una pequeña fortuna durante la trágica guerra contra el Paraguay, en la que "la compañía de Bemberg fue una de las principales fuentes de financiamiento para el gobierno argentino, posibilitando así la compra de, por ejemplo, armamento y caballos". Otto se preocupó por buscar inversores para instalar una planta de destilación de alcohol de maíz, y mientras tanto se dedicó a las finanzas. La difícil situación de muchas provincias, que ponían fin a sus guerras civiles, le dio la oportunidad de operar con ellas. Entre 1874 y 1888 auxilió a Córdoba, San Juan, Tucumán y a la misma Buenos Aires. Designado representante del Banco Francés Société Générale, llegaron operaciones de envergadura: el 20 de agosto de 1888 Catamarca tomó un préstamo de 600.000 libras esterlinas; ese mismo año Corrientes accedió a un empréstito de 5.040.000 pesos oro y, por la misma época, San Luis lo hizo por 2.520.000 pesos oro. Lentamente, O. Bemberg y Cía. ganó participación en el financiamiento público a expensas de la poderosa banca del exterior. A principios de los '80, Otto Sebastián se casó con Josefina Elortondo Armstrong, con quien tuvo cinco hijos: el primogénito Federico Otto nació en Buenos Aires en 1885, se casó con Jovita García Mansilla y tuvo dos hijas mujeres. Dos años después, el 23 de junio de 1887, nació, también en Buenos Aires, Otto Eduardo, quien fue el principal continuador de la obra de su padre; en 1913 se casó con Sofía Elena Bengolea y tuvo con ella cinco hijos, los dos primeros fueron Otto y Eduardo, y las tres mujeres, Josefina (de Quirno Lavalle), María Luis (de Miguens) y Magdalena (de Gainza Paz). Los Armstrong, inmigrantes escoceses, contaban con una importante fortuna y aportaron capital al desarrollo de las primeras empresas de Bemberg. Los otros tres hijos de Otto Sebastián fueron Luis Emilio, que nació en 1891; Jorge Mario, en 1893; y María Rosa, que se casó en París en 1921 con el marqués Hubert de Ganay, entroncando a esta nueva aristocracia argentina con la nobleza europea, cruce que resultaría frecuente en las primeras décadas del siglo 20. 2. En agosto de 1886, la familia Bemberg -que residía en Europa-, dio los primeros pasos para instalar la destilería de alcohol de grano Franco Argentina, en Quilmes, más precisamente en el pago de Conchitas -en la actualidad, Guillermo E. Hudson, kilómetro 32 de la autopista Buenos Aires-La Plata-. El éxito fue rotundo. Con un trío de socios a los que les interesaban las oportunidades que brindaba la Argentina -De Bary, Schlieffer y Heimendhal- y cierto auxilio de la familia Armstrong, los Bemberg fundaron O. Bemberg y Cía., una importante firma de consignaciones y frutos, que con el tiempo de transformó en una gran compañía de finanzas, importación de tejidos y exportación de productos agropecuarios (lana, charque, cueros, sebos, semillas de lino y granos en general). Vasijas originales de roble en Quilmes. 3. Los días clave transcurrieron en el otoño parisino y la primavera argentina de 1888. Un grupo de inversores, entre los que se encontraban Otto Peter Bemberg, proveniente del mundo de las finanzas, y su hijo Otto Sebastián, fundaron en París el 27 de septiembre la Brasserie Argentina, una sociedad anónima que se inició con un capital de tres millones de francos. Las gestiones en la provincia de Buenos Aires avanzaban gracias a la buena disposición del intendente de Quilmes, Eduardo Casares, quien planeaba la instalación de un polo industrial. El 28 de octubre, la firma tomó posesión del predio adjudicado, un gran terreno rodeado de quintas de frutales y chacras, y alguna que otra residencia veraniega o de fin de semana. La zona se fue urbanizando y la fábrica quedó rodeada por las nuevas construcciones de la ciudad de Quilmes. 4. En el invierno de 1980, los hechos revolucionarios que afectaron a la Argentina provocaron la renuncia del presidente Juárez Celman, una aguda cesación de pagos y la quiebra de múltiples empresas, generando un ambiente de gran inquietud. Sin embargo, un año más tarde, gracias -en buena medida- a la 'muñeca' de Carlos Pellegrini, se respiraba un aire diferente y todos volvían a confiar en el mercado. En este contexto hizo su aparición en sociedad la Cervecería de Quilmes, a través de un folleto de distribución pública. "Pocas empresas industriales pueden llamarse con más razón afortunadas que la Cervecería de Quilmes". Así comenzaba el texto, que también daba cuenta de la situación del sector: "En el ramo de las bebidas alcohólicas, la República Argentina ha sido largo tiempo tributaria casi por completo del extranjero. No se elaboraba vino acá y la inmigración extranjera consumía, de preferencia, vinos y cervezas importadas". El primer maestro cervecero fue Hellmuth Roempler. Puso en marcha la producción y dirigió la fábrica hasta 1905; su labor fue decisiva. El día en que la empresa conectó la corriente eléctrica, combinada con el vapor -el carbón era traído de Inglaterra-, no solo se logró optimizar el rendimiento de las instalaciones, sino que se concretó la posibilidad de 'tirar' cerveza. El personal era contratado en forma estacional. En verano trabajaban alrededor de 200 operarios y en invierno la cantidad de 'estables' se reducía a 70. Se producían en total mil hectolitros diarios de cerveza, en las tres variantes: la Quilmes, la Quilmes Cristal y la Quilmes Bock, a la que se promocionaba por sus "calidades alimenticias superiores y recomendada por los médicos para las personas débiles y las madres que crían". Luego se agregó la producción de extracto de malta y,tiempo después, se expendían otras cervezas con las marcas Pilsener y Munich. La planta de Quilmes en sus comienzos. En 1910, año del Centenario de la Revolución de Mayo, el país se preparaba para una fiesta muy especial. La Argentina se proyectaba con un destino de grandeza inexorable. Quilmes, "para asociarse a los festejos patrios y a la industria argentina, en estos días de grandes certámenes", presenta su Quilmes Centenario y publica tarjetas postales con imágenes de la fábrica que, al cumplir sus primeros 20 años, ocupa una superficie de 19 manzanas, "ocho de las cuales están edificadas", según compendia la Guía Industrial. 5. Mantener la calidad del producto en una sociedad sin heladeras eléctricas y con almacenes de ramos generales poco específicos requería de ciertas precauciones. La empresa, al dorso de las facturas y los remitos, aportaba algunos consejos que consideraba esenciales: "Para conservar la cerveza en botellas aconsejamos estibar las botellas en los depósitos en la posición horizontal, así se evita que los corchos se resequen y la cerveza se eche a perder. La cerveza en barriles es un artículo delicado; no se puede conservar más de ocho días, de modo que todos los pedidos deben hacerse con arreglo a esta condición. Además, los barriles deben ser puestos en lugar fresco con el tapón hacia abajo, inmediatamente después de llegar. Adonde se despacha cerveza con barriles, con bombas u otros aparatos y por cañerías, la limpieza es un factor muy importante para que la cerveza tenga buen gusto. La cerveza debe pasar únicamente por caño de estaño, nunca por goma o plomo". 6. La actividad de la familia Bemberg presentaba a sus miembros en múltiples facetas. Otto Sebastián, además de movilizador social de la 'familia Quilmes', fue un impulsor de numerosos proyectos. Empresario múltiple, abarcó actividades agropecuarias como presidente de Estancias Santa Rosa, así como comerciales y financieras; presidió la firma Crédito Industrial y Comercial Argentino, integró los directorios de la Compañía Argentina de Inmuebles y la Caja de Crédito Hipotecario, y fundó varias empresas en el país y el exterior, entre ellas la compañía de levadura Calza, Fabril Financiera y Puerto Bemberg, empresas en las que intervinieron sus hijos Federico y Otto. 7. En 1943 la Cervecería producía hasta 45.000 hectolitros semanales, determinados por la capacidad de fermentación. Para lograr la calidad deseada había un 'secreto' que no debía divulgarse: "Enfriar los sótanos demoraba entre 40 y 50 días y la cerveza quedaba estacionada en los sótanos en las casi 480 tinas de roble de Nancy, lista para envasar -cuenta el maestro cervecero Juan Antonio Merani, diplomado en Munich en 1957-. Esas tinas se rasqueteaban por dentro una vez por año con espátulas curvas para sacar la resina vieja, que le daba a la cerveza un gusto especial". Aunque todo parecía indicar lo contrario, la empresa enfrentaría años complicados. Durante las siguientes dos décadas, los Bemberg sufrirán persecución política y judicial. Desde 1937 la familia arrastraba una demanda estatal por cobro de impuestos sucesorios, reclamados por el Consejo Nacional de Educación. El juicio no había tenido avances hasta que el interventor en el Consejo, nombrado por el régimen 'de facto' impuesto en 1943, dispuso una investigación. En junio de 1944, las oficinas centrales de Cangallo 667 fueron allanadas sin orden judicial. Envases originales en los días del despegue de la empresa. Situaciones complejas se sucedieron al asumir el gobierno Juan Domingo Perón -otros también perjudicados por su manifiesta oposición al gobierno fueron los directivos de caramelos Mu-Mu, del laboratorio de especialidades medicinales Instituto Massone y del diario La Prensa-, que culminaron en abril de 1948, cuando se decidió el retiro de la personería jurídica a las sociedades del consorcio, y en 1952, cuando se dictó la ley 14.122 disponiendo la liquidación de liquidación de todas las empresas del Grupo Bemberg y el traspaso de las instalaciones industriales a los sindicatos, medida que se completó el 5 de agosto de 1954, cuando todos los bienes familiares fueron expropiados. Luego estos fueron devueltos durante la presidencia de Arturo Frondizi, en 1960. Un convenio firmado el 14 de enero de 1993 confirmó que los Bemberg habían pagado al Fisco una suma cercana a los $ 60 millones, sobre un total de $ 97 millones establecidas en la multa fallada y confirmada en 1950. 8. "No es una casualidad -apunta Hugo Gambini- que el caso Bemberg haya tenido origen en una extorsión de los agentes nazis en la Argentina, quienes entre 1938 y 1940 intentaron lograr la cooperación económica de ese grupo empresario, en los años de sus presiones a las firmas alemanas de todo el mundo. "Cuando los nazis se convencieron de que no podían obtener nuestra colaboración -explicó Otto Eduardo Bemberg-, cambiaron por completo de política y se valieron de cuantos medios tenían a su alcance para destruir a la organización Bemberg que los había desdeñado". Los diarios nazis El Cabildo, Pampero y El Federal comenzaron sus ataques contra los Bemberg y luego se extendieron durante el régimen militar surgido en junio de 1943. 9. Los grandes cambios que reconocen los miembros de la empresa son dos, y corresponden a esta época. En 1971-1972 se hizo el sótano nuevo y se instalaron los tanques metálicos para reemplazar a las tradicionales cubas de madera. Desde otra perspectiva, se destaca el Centro de Procesamiento de Datos, de 1970, un verdadero salto cualitativo para dar respuesta a las nuevas demandas de áreas más modernas de la organización. Un año antes fueron unificadas la planta y la administración, y en 1978, los empleados contables que trabajaban en la sede de la calle Cangallo -actual Presidente Perón- también se mudaron a la fábrica. 10. En abril de 2006 el grupo Bemberg cedió el control de la cervecera Quilmes a la belga AmBev. Para entonces, Quilmes controlaba el 75% del mercado argentino, lideraba posiciones en América latina y era la principal embotelladora de Pepsi-Cola en la región. Desde 1994, Quinsa incursionó en el mercado del agua mineral, y puso en marcha el proyecto Eco de los Andes, en Tunuyán, Mendoza. Pero esto es historia reciente. Fuente: http://www.edicioni.com/1820-1-caso_bemberg_carlos_pellegrini_los_nazisy_brasserie_argentina.html
El caso Bemberg, Carlos Pellegrini, los nazis y la Brasserie
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