
Para el láser utilizan un tinte llamado verde de indocianina (ICG) que es fluorescente a la luz infrarroja y se inyecta en el torrente sanguíneo para usar en las imágenes médicas.
Un láser particular

Colocando la mezcla (de tinte y sangre) en un pequeño cilindro de reflexión y disparándole con un láser convencional, fueron capaces de lograr que la sangre emitiera luz.
El ICG se acumula en los vasos sanguíneos, por lo que las zonas del cuerpo con un gran número de vasos, como es el caso de los tumores, deben brillar mucho más.
Probando el descubrimiento

Eventualmente buscan poder aplicarlo al cuerpo humano, pero necesitan asegurarse que la salida del láser es inferior a los límites de seguridad para evitar quemar el tejido.
De avanzar con este nuevo láser, signficaría un gran avance para la medicina para detectar y captar los tumores con más eficiencia.