Hace años que los fabricantes de sistemas operativos --como Microsoft o Apple-- dedican ingentes recursos a ocultar cómo funcionan realmente las computadoras, se supone que con la idea de simplificar su uso. Para ello, algunos de sus mejores ingenieros han inventado toda clase de metáforas visuales e interfaces gráficas, lo cual ha permitido que mucha
gente se acerque a las computadoras personales sin sentir pánico o sin provocar grandes gastos de formación de personal a sus empresas. Pero, lamentablemente, construir ese muro de metáforas en forma de interfaz gráfica entre la computadora y el usuario (conocida como GUI) ha tenido un coste social y cultural muy notable, al contribuir decisivamente a que la tecnología que subyace en la computadora se perciba como algo mágico, sin conexión alguna entre causas y efectos, recubriendo de un formidable manto de ignorancia todo lo que realmente sucede.
La "cultura de la interfaz" se ha impuesto, pero para llegar a ese punto ha hecho falta un largo recorrido salpicado de guerras no declaradas, una auténtica "lucha de clases en el escritorio" que nos ha llevado desde la línea de comandos hasta las vistosas interfaces gráficas actuales. Es precisamente esa historia la que nos narra, de forma amena y desenfada, Neal Stephenson, autor por cierto de algunas de las mejores novelas de ciencia-ficción, tales como Snow Crash y Criptonomicón.
Para aquellos que les interese (empezar a) comprender por que la línea de comandos es más versátil, poderosa y finalmente más cómoda para ciertas tareas continúen leyendo el texto del siguiente documento:
Versión online: http://biblioweb.sindominio.net/telematica/command_es/command_es.html
Versión PDF: http://biblioweb.sindominio.net/telematica/command_es/command_es.pdf