La implacable búsqueda de la belleza nos lleva a miles de remedios para todo: para bajar de peso, para detener la caída del cabello, para eliminar el acné, etc., sin embargo cuando nuestro cuerpo o piel ya tiene un daño causado por la edad, condiciones como disminución de peso, arrugas o manchas de sol, podemos necesitar de una ayuda externa para recuperar la belleza y elasticidad de la piel. Los
rellenos faciales
son de las alternativas más buscadas en la actualidad debido a que son más económicos que la cirugía y no requieren del paso por un quirófano.
A pesar de la relativa facilidad con que se puede acceder a un método químico de belleza, los procedimientos quirúrgicos como el lifting facial siguen siendo muy utilizados pues proveen resultados con una duración mucho mayor.
Las personas que no pueden acceder a una cirugía por motivos económicos o de salud (como trastornos en la cicatrización) pueden beneficiarse de los rellenos faciales, que ayudan a mejorar el aspecto del rostro, corregir arrugas y líneas de expresión, combatir la flacidez o para dar volumen a determinadas zonas de la cara, como los labios, dando un aspecto natural con una aplicación, que es relativamente sencilla.
Los materiales de relleno son biocompatibles y no causan reacciones alérgicas, como el ácido hialurónico cuya sustancia es reabsorbible. Este ácido es el más utilizado en los procedimientos de belleza; es una sustancia natural presente en nuestro cuerpo y el de otros organismos vivos, se caracteriza porque puede retener grandes cantidades de agua, por lo que es ideal para dar volumen y lubricar los tejidos.
El ácido hialurónico está indicado para el tratamiento de depresiones o arrugas, para aumentar el volumen de pómulos, mentón o labios, perfilar los labios y tratar ojeras.
¿Cómo se aplica? A través de pequeñas inyecciones intradérmicas para revitalizar el colágeno, o subdérmicas, más profundas, para reponer volúmenes.
Algunos especialistas en medicina estética han afirmado que el uso del ácido hialurónico ha retrasado el lifting facial y se le ve como una solución a algunos problemas con los que los médicos estéticos se encontraban al tratar el rostro. Su único contra es que no es una solución permanente y sólo difumina las arrugas profundas y mejora la apariencia de la piel en general.
Lo más recomendable sigue siendo acudir con un profesional médico, especialista en tratamientos estéticos, de este modo encontrarás la mejor asesoría y el mejor método para tus características personales.
A pesar de la relativa facilidad con que se puede acceder a un método químico de belleza, los procedimientos quirúrgicos como el lifting facial siguen siendo muy utilizados pues proveen resultados con una duración mucho mayor.
Las personas que no pueden acceder a una cirugía por motivos económicos o de salud (como trastornos en la cicatrización) pueden beneficiarse de los rellenos faciales, que ayudan a mejorar el aspecto del rostro, corregir arrugas y líneas de expresión, combatir la flacidez o para dar volumen a determinadas zonas de la cara, como los labios, dando un aspecto natural con una aplicación, que es relativamente sencilla.
Los materiales de relleno son biocompatibles y no causan reacciones alérgicas, como el ácido hialurónico cuya sustancia es reabsorbible. Este ácido es el más utilizado en los procedimientos de belleza; es una sustancia natural presente en nuestro cuerpo y el de otros organismos vivos, se caracteriza porque puede retener grandes cantidades de agua, por lo que es ideal para dar volumen y lubricar los tejidos.
El ácido hialurónico está indicado para el tratamiento de depresiones o arrugas, para aumentar el volumen de pómulos, mentón o labios, perfilar los labios y tratar ojeras.
¿Cómo se aplica? A través de pequeñas inyecciones intradérmicas para revitalizar el colágeno, o subdérmicas, más profundas, para reponer volúmenes.
Algunos especialistas en medicina estética han afirmado que el uso del ácido hialurónico ha retrasado el lifting facial y se le ve como una solución a algunos problemas con los que los médicos estéticos se encontraban al tratar el rostro. Su único contra es que no es una solución permanente y sólo difumina las arrugas profundas y mejora la apariencia de la piel en general.
Lo más recomendable sigue siendo acudir con un profesional médico, especialista en tratamientos estéticos, de este modo encontrarás la mejor asesoría y el mejor método para tus características personales.