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Los Sueños ¿Que Son? ¿Para Que Sirven?

Salud Bienestar9/14/2012
Los Sueños ¿Qué son? ¿Para qué sirven? sobre el inconsciente y los sueños.

SUEÑOS:
Modo de actividad mental, diferente del pensamiento despierto, que ocurre durante el sueño. La naturaleza de la actividad de los sueños ha sido descrita en muchos estudios clínicos y experimentales. Estos estudios muestran que los sueños son más un fenómeno perceptivo que conceptual: las cosas se ven y se oyen, antes que estar sujetas a procesos de pensamiento. En términos sensoriales, la experiencia visual está presente en la casi totalidad de los sueños, la auditiva en un 40-50%, y las táctiles, gustativas, olfativas y dolorosas en un porcentaje comparativamente insignificante. Se da también en los sueños un alto contenido emotivo, por lo general una emoción fuerte, simple, primaria, como el miedo, la ira o el gozo, más que las emociones moduladas, contenidas, que nos ocurren en la vida despierta. La mayoría de los sueños aparecen en forma de historias interrumpidas, construidas parcialmente de evocaciones, con frecuentes cambios de escenario. Esta caracterización aproximada de la actividad onírica incluye gran variedad de experiencias distintas, y muchas de ellas, registradas para la investigación, son bastante comunes, pero otras resultan bastante extrañas; la mayoría de la gente tiene al menos algunas veces sueños de este último tipo. A comienzos del siglo XX, Sigmund Freud propuso que un proceso mental diferente a los que predominaban durante la vida diurna era el que dominaba la elaboración de los sueños, describiendo un “proceso primario” caracterizado por mecanismos primitivos, rápidos cambios de la energía psíquica y las emociones, y un alto contenido sexual y agresivo conectado con las experiencias infantiles. Los mecanismos de elaboración del sueño principales descritos por Freud son: (1) la condensación (en una imagen o en un personaje, de elementos de muchos otros, que quedan representados metafóricamente, o por su conexión metonímica con el elemento del sueño); (2) el desplazamiento (de las cargas afectivas de los elementos principales a otros secundarios); (3) la visualización; y (4) la elaboración secundaria (un proceso tanto más importante cuanto más se encuentra la persona en situación de vigilia, que se caracteriza por los intentos de conferir coherencia a las imágenes soñadas, por medio de su rememoración consciente o su relato). Estos mecanismos tienen por objeto transformar el contenido latente del sueño, que no es sino la satisfacción de un deseo primario, en un contenido manifiesto que sea aceptable para la conciencia moral, que aunque adormecida, aún funciona, y que nos despertaría, como en las pesadillas, si descubriese en el sueño directamente los contenidos latentes (la expresión directa de los deseos inaceptables, inconfesables para esa parte moral del soñante).

PREMONICIÓN:
Sensación por la que alguien cree saber que algo, generalmente malo, va a ocurrir en el futuro.


SIMBOLOS:

Son una imagen o un conglomerado de imágenes que evocan sentimientos, sensaciones, intuiciones y conceptos.

Referencias sacadas de la enciclopedia Encarta y del trabajo de Abraham Stein.

TEMA: Sueños

PROBLEMA:

¿Cómo revelar los sueños de la mente para alcanzar el equilibrio entre el consciente y el inconsciente?

OBJETIVOS GENERALES:

Analizar la teoría Freudiana y Junguiana sobre la interpretación de los sueños, y aplicarla en un caso específico.

OBJETIVOS PARTICULARES:

Averiguar si también los sueños son premonitorios, o tan solo son simbologías que nos muestran nuestros problemas diarios.

Aprender si los sueños pueden ayudarnos a resolver problemas que nos suceden en la vida diaria.

Conocer que son los sueños y que es lo que nos pueden decir.

Analizar lo que hay en derredor de cada sueño, como los símbolos, el color del sueño, etc...

Determinar si los sueños son alternativas de solución a los problemas personales de la gente.

Saber si las publicaciones sobre los siguientes significados de los sueños son correctos.

HIPÓTESIS:
Si los sueños son una revelación del inconsciente, entonces estos pueden ser premonitorios, o soluciones a nuestros problemas cotidianos.

analisis
Sigmund Schlomo Freud nació el 6 de mayo de 1856, hijo de Jacob Freud (40 años, comerciante judío en lana) y de Amalia Nathansohn (20 años, judía) en el pequeño poblado moravo de Freiberg (actual Pribor). En 1860 la familia Freud se trasladó a Viena. El Dr. Freud se inició como neurólogo, pero la influencia de Breuer y Charcot lo orientaron a la investigación científica en psicología. Lo primero fue descubrir, con Breuer, que los pacientes histéricos no eran degenerados orgánicos sino que sus síntomas eran consecuencia de los efectos permanentes que ejercían en la mente de los pacientes ciertas vivencias traumáticas del pasado que por su carácter contradictorio o inconciliable no habían podido ser olvidadas: “el histérico padece por la mayor parte de reminiscencias”. Por ello es que los síntomas histéricos desaparecían de inmediato y en forma definitiva en cuanto en el paciente hipnotizado se despertaba el vivo recuerdo del proceso provocador

junto, necesariamente, con el afecto concomitante a través de la expresión verbal. Más tarde, a fines del año 1899, en la "La interpretación de los sueños ", obra fundamental de Freud, la investigación psíquica a través de la asociación libre usada con los síntomas histéricos lo lleva a la posibilidad de investigar los sueños. De aquí surge la idea de una estructura psíquica general de los sueños, provista de una dinámica con sus propias leyes y relacionada con la organización general de la conciencia, la que va a apoyar una teoría general del inconsciente basada en un modelo tópico (figuración espacial del inconsciente y la conciencia). Luego Freud deja atrás la hipnosis y la catarsis y construye las bases técnicas de lo que será el tratamiento psicoanalítico actual. A continuación viene el desarrollo de una teoría de la libido y de la sexualidad infantil.

En abril de 1923 Freud publica una de sus grandes obras: “El yo y el ello ”. Aquí Freud propone un modelo tripartito de aparato mental. Se afirma que la condición de consciente no es ya un criterio valedero para esbozar un modelo estructural de la psique. El “ Ello ” vino a remplazar finalmente al inconsciente. La facultad asociada con la sentimientos de culpa inconscientes y con el ideal del yo va a diferenciarse del “yo” para constituir lo que en la presente obra se definirá como la instancia del "superyó". Esta instancia será la que se encargará de observar de manera continua al yo actual comparándolo con el ideal del yo y que adquiere funciones como la conciencia moral o de censura onírica. La representación del yo consistiría en una parte superficial del ello que se diferencia esencialmente por la influencia del sistema P-Cc ( a través del cual se verifica la influencia del mundo externo), esencia diferenciada desde un núcleo constituido por sistema P-Cc, y que persiste en esta tarea en el desarrollo bajo la presión del ambiente externo y de su principio de realidad (estructura estructurante de “yo”), diferenciando superficies de ello y trasformando su legalidad (principio de placer) en el mencionado principio de realidad. La influencia más continua y permanente del ambiente externo proviene del cuerpo propio (sobretodo de su superficie) lo que la convierte en componente fundamental del núcleo de la estructura estructurante yoica. Por otra parte la solvencia económica del yo seguirá proviniendo del ello .

El ello serían procesos psíquicos no conocidos, inconscientes, reprimidos o no, y en contacto con la superficie yoica mencionada antes, que contiene las pasiones.

En septiembre se advierte una reactivación del cáncer y es operado por última vez. Aún analizaba tres pacientes. Se publica el último trabajo prolongado de Freud llamado "Moisés y la religión monoteísta" y entre julio y setiembre de este año se dedica a escribir el "Esquema del psicoanálisis". Se trata de un resumen, casi un testamento, muy condensado de las principales ideas de la teoría psicoanalítica y la proposición de algunas ideas respecto al posible desarrollo futuro del análisis. En 1939 la enfermedad se hacía cada vez más extensa y dolorosa y terminar esta situación, para Freud, cada vez más deseable. Freud se apoyaba y dependía bastante en este tiempo de su hija Anna y de su médico personal Max Schur que estaba generalmente con él desde 1929 y ahora en Londres. Schur, además, era un admirador del psicoanálisis. Freud confiaba tanto en él que desde el principio y francamente le solicitó, y así lo acordaron, que no permitiera que a raíz de la

enfermedad la vida se le transformara en una tortura innecesaria. El primero de agosto de 1939 Freud terminó definitivamente su práctica médica. Freud tenía plena conciencia de como se iba apagando y encogiendo su cuerpo y su vida. En estos días sólo dormitaba y miraba el jardín. El 19 de septiembre con un apagado y agotado gesto se despidió de Ernst Jones. El 21 de septiembre Freud le recordó a Schur el acuerdo. Freud quería conservar el control sobre su vida y la dignidad en su espíritu hasta el último momento. Anna finalmente se rindió frente a la decisión de su padre. Así Schur el 21 de septiembre inyectó a Freud tres centigramos de morfina. Freud se durmió y luego repitió la dosis y al día siguiente, 22 de septiembre, le dió una dosis final. Freud entró en coma y ya no despertó más. A las tres de la madrugada del 23 de septiembre de 1939 Sigmund Freud murió.

LOS SUEÑOS, EL SOÑAR Y EL DORMIR
El sueño es aquello que el individuo relata en cuanto a la imágenes que se dieron durante el soñar, siendo éste la actividad que se lleva a cabo cuando el individuo se encuentra en el estado MOR O REM, que es parte del dormir concibiéndose a este como una necesidad fisiológica y psicológica.

El dormir viene de la palabra en latín dormire y se define como estar en aquel reposo que consiste en la inacción o suspensión de los sentidos así como de todo movimiento voluntario.

Algunos autores tales como Freedman lo definen por el cansancio de la rutina que llevamos a cabo diariamente.

Ellos aseguran que gracias al acto de dormir y soñar el hombre recupera fuerza y energía física e intelectual.

El acto de dormir debe estar catalogado como un reparador del organismo. Al respecto Brachfeld nos dice que después de dormir nos despertamos con la sensación de nuevas fuerzas y de reparación.

Por su parte Becker señala que en el lapso en que nos encontramos dormidos, se dan cuatro fases que van desde un sueño ligero hasta el sueño profundo en el cual cae directamente el durmiente y llega, aproximadamente después de una hora y media a la fase del sueño ligero en el cual tiene lugar tanto el sueño onírico como los periodos MOR desapareciendo en el momento en que el ciclo se vuelve a reproducir.

También se dice que durante el dormir se dan cuatro trazados encefálicos diferentes entre sí, los cuales se hacen nombrar estadios. El primero es el que inicia el acto de dormir, y sus ondas son muy rápidas y asincronizadas. El estado dos se caracteriza por espigas y complejos k. Del estado tres se sabe que en esta parte se inicia una actividad de onda lenta que llega hasta los 300 microvoltios, los cuales son equivalentes a cinco veces más rápido que el ritmo durante el estado de vigilia.

El estado cuatro y último que se da durante el proceso del dormir, se caracteriza por sus ondas delta, que son lentas, sincrónicas y con una considerable amplitud.

En 1953, Kleitman y Aserinsky descubrieron que los individuos presentaban ciertos movimientos oculares denominados MOR o REM los cuales reciben el nombre de “sueño onírico” por el autor Kleitman y, posteriormente Jouvet lo designó como “sueño paradójico” diferenciándolo del sueño ordinario o profundo.

Los periodos MOR tienen varias características señaladas por diversos autores:

· Existen movimientos contráctiles periféricos de las extremidades y de los músculos faciales.
· No existen descargas reflejas.

· Existe mayor secreción de ácidos gástricos.

· Aumenta el pulso y el tipo de ondas, registrado por el electroencefalograma se modifica.

· La respiración es más rápida e irregular.

· La conductividad eléctrica de la piel se modifica.

· Aumenta la temperatura cerebral y los músculos del oído se contraen.

· Existe un aumento notable de descargas neuronales de tipo espontáneo.

Asimismo, los movimientos oculares son sincrónicos bilateralmente además de que existe una combinación compleja de todos los tamaños y direcciones de arcos posibles.

El periodo restante del dormir asignado como sueño carente de movimientos oculares (NMOR o NREM), también presentan características específicas.

· No hay tensión muscular en el sentido habitual.

· Posee su propia actividad ocular: el cual consiste en un movimiento pendular lento de uno a otro lado.

· El ciclo respiratorio es regular y relativamente lento.

· Disminuye la producción de orina.

· La frecuencia cardiaca disminuye, al igual que la presión sanguínea.

· Disminuye la temperatura corporal y aumenta la resistencia basal de la piel.

Es conveniente señalar también las características del estado de vigilia.

· Existe una atención del organismo hacia los estímulos exteriores.

· La actividad cerebral es continua a la del organismo.

· Es el régimen del ser consciente.

La vigilia cerebral es el régimen de un ser consciente, es decir, de un ser orientado, lúcido y capaz de regular su conducta en sus relaciones con la realidad, capaz de estar atento y reflexivo,... la relación vigilia- sueño no posee el sentido de una exclusión y recíproca, sino el de una subordinación del devenir más o menos consciente a la integración del ser consciente.

Es posible establecer que en general, durante la noche (tomando en cuenta un promedio de entre 6 y 8 horas de dormir nocturno) se dan de tres a seis ciclos que, incluyendo los nombrados periodos MOR y NMOR, tienen una duración de entre 90 y 100 minutos interrumpiendo el primer y el segundo para tener una duración de entre 20 y 30 minutos.

Es importante señalar que los ciclos dormir-soñar son diferentes en un bebe que en un adulto. Mientras que un recién nacido que continuamente duerme, el 50 % presenta periodos MOR, en un adulto joven estaríamos hablando del 29% de dichos Periodos.

Faraday señala que los niños prematuros señalan una necesidad profunda de dormir mucho tiempo, ya que se ha observado que estos niños pasan hasta un 80% dormitando.

Por otra parte, se ha visto que los ancianos presentan muy de vez en cuando periodos MOR durante su periodo de dormir al mismo tiempo que su cerebro presenta atrofias en cuanto a fallas en el proceso normal de renovación celular.

En lo que se refiere a personas que presentan deficiencias mentales también presentan pocos periodos MOR estableciéndose que estos son de crucial importancia para mantener el estado adecuado de las funciones mentales tales como: el recuerdo, el aprendizaje y el pensamiento.

El dormir constituye la tercera parte de nuestra existencia, establece un equilibrio de homeostásis fundamental en el organismo representando un trabajo activo del mismo; además de ser un proceso instintivo, podemos considerar el dormir, como una necesidad fisiológica y psicológica en la cual se establecen algunos estados y periodos determinados en uno de los cuales se lleva a cabo la función del soñar.

El soñar se deriva de la palabra sueño que viene del latín somnus que significa el acto de dormir y del soñar; es la forma de representarse en la fantasía imágenes o sucesos mientras dormimos.

El soñar, dentro del estado de dormición, es visto como algo tan natural como el mismo vivir.

Se podría considerar como la actividad del estado MOR, es decir, los sueños solo fluyen cuando se esta durmiendo:

Es condición indispensable de los sueños el dormir, ese casi total divorcio del Yo con la realidad, que en su profundo parentesco con la muerte presta a los sueños simultáneamente la elevada subjetividad y la profundidad inagotable de la oblicuidad.

El soñar se manifiesta diariamente en el ser humano y es una actividad cerebral indispensable para la vida y para la conservación de la buena salud. Por medio de esta actividad obtenemos nuevas energías y fuerzas para seguir con la rutina diaria.

La carencia del soñar puede provocar trastornos graves llevándole a la persona a conductas psicóticas como delirios, alucinaciones, alto grado de ansiedad, etc...

Lo anterior se ha comprobado a través de experimentos llevados a cabo bajo estrictos controles científicos. También se ha observado que la persona que no ha soñado lo suficiente, en las siguientes oportunidades de dormir, sus estados MOR se hacen más extensos a manera de recuperar el tiempo que no ha soñado.

Podemos observar de todo lo que se ha dicho que el dormir y el soñar es de gran importancia en la vida de toda persona.

El soñar es una función vital, incluso más importante que el dormir; Jung y Mearder lo han descrito como la función de compensación de la vida de vigilia y la autorregulación del organismo.

En cuanto al soñar, Altman nos dice que esta actividad es producida por estallidos de actividad psíquica, lo cuales, debido a que el dormir elimina la posibilidad de la acción motora voluntaria, buscan la descarga sensorial. Además de limitar la movilidad física, el estado del dormir reduce el contacto con el mundo externo y la función perceptiva del Yo, en sí nunca totalmente dormido, se tiene más energía que dedicar a la actividad psíquica interna. Cuando son abandonados parcialmente el control normal de la vigilia de los impulsos antisociales, se establece un conjunto de condiciones favorables para la producción de un sueño.

Es un hecho que el acto de soñar es muy importante en la vida de cada ser humano ya que ésta nos proporciona tanto salud física y mental como nuevas condiciones de enfrentar la vida diaria.

El dormir y el soñar desempeñan respectivamente funciones de importancia vital. En atención a la capacidad reguladora de nuestra total naturaleza humana no hemos razonablemente suponer que les es permitido a los sueños perturbar el acto de dormir. En esto, parece antes bien que ambas funciones: la fisiológica de dormir y la psicológica de soñar, se avienen mutuamente.

Cabe mencionar que no siempre el ser humano se encuentra en condiciones de recordar por completo el episodio que constituye su sueño, sino que generalmente recuerda un pedazo del mismo, en el mejor de los casos. Lo anterior es precisamente el papel de censura en el cual también interfiere la personalidad del soñante:

La vivencia onírica constituye una de las más personales y repetidas experiencias del hombre. Él y solo él sueña sus sueños; vive personalmente este acontecimiento nocturno.

Es por ello que frecuentemente somos testigos del hecho de que cada sueño tiene su propio significado ya que la personalidad se encuentra en estrecha relación con ellos por lo que podríamos afirmar que, en general, no se puede hablar de un código único e irremplazable de los sueños sino más bien existen tantas claves como personas soñantes.

Por otra parte, Freedman y colaboradores nos señalan que los movimientos oculares y sus pautas están estrechamente vinculados con un tiempo de imaginería visual de modo tal que pareciese que él soñante está asistiendo de hecho a su sueño, lo cual no sugiere que lo recordado del sueño, ya en estado de vigilia, corresponde al momento en que se llevaron a cabo dichos movimientos.

Dentro de todo el proceso del dormir, soñar y el sueño en particular, lo más relevante lo constituye el relato o lo que el sujeto reporta como su sueño ya que éste es el que está propenso a ser interpretado, sin dejar que en el proceso de recordar y/o censurar el mismo, interviene la parte más individual del ser humano: su personalidad.

El sueño en sí, al ser el factible de alguna interpretación, es aquel aspecto de todo ser humano que nos da oportunidad de penetrar en la parte inconsciente del mismo y por ello , en la presente investigación se considera como un aspecto esencial de la psiquis humana:

“Nuestros sueños constituyen la puerta a un mundo nuevo; son viva verdadera, la expresión espontánea de nuestras sensaciones e impulsos de nuestros deseos más secretos, que apenas nos atrevemos a imaginar.”

Los sueños son realmente escenas que expresan el drama íntimo de nuestro inconsciente; son una obra teatral que construimos personalmente, formando parte de la expresión de nuestra vida psíquica.

La alternativa del sueño y vigilia forma parte de un ritmo biológico del hombre, el cual es fijo una vez superadas algunas etapas de su evolución funcional.

El paso de la vigilia al sueño viene tras el adormecimiento, que va seguido de la fase de sueño propiamente dicho, en la que hay diversos momentos, según la profundidad del sueño, para concluir en el despertar.

Con el sueño viene una desaferentación y ruptura de relaciones con el mundo exterior.

Durante las fases de evolución se producen cambios tanto en la duración media del sueño como en el reparto del sueño a lo largo de las veinticuatro horas.

Conforme se va ampliando el tiempo de sueño, se va desequilibrando la balanza entre el día y la noche, con una gran diferencia desde los primeros meses, del sueño nocturno frente al sueño diurno. La profundidad del sueño es variable.

Al despertar y al dormirse, la actividad hipersincrónica, muy clara en el pequeño, se atenúa en el momento en que cumple los 5, 6, ó 7 años. En el primer año el sueño se interrumpe frecuentemente con momentos de vigilia, que van de unos minutos a una hora. En cada ciclo variará la duración de las fases de movimientos oculares: no obstante, hasta el año la oscilación es importante y puede llegar a ser de dos o tres horas cada noche.

La evolución del sueño va a la par con una función órgano funcional y con cambios de la electrogénesis cerebral. En los primeros meses el adormecimiento va muy unido a la sensación de hartura, y el despertar a la sensación de hambre. Pero llega el momento en que no se produce el despertar por depender de una “vigilancia de necesidad” junto con necesidad de alimentarse: poco a poco cambia a una “vigilancia selectora” dependiente del

comportamiento adaptado al ciclo diurno. El niño se adapta a su medio y éste le crea unos hábitos.

La organización cuantitativa y cualitativa del sueño tiene sus propias características, algunas de las cuales dependen evidentemente de la maduración aun cuando también están estrechamente unidas a la organización del Yo, y a la apetencia de la libido.

S. Gifford considera que un desarrollo del Yo y el patrón de sueño-despertar vienen determinados por la interacción entre el modelo genético de madurez neourofisiológica del recién nacido y la manera especial de responder su madre a sus necesidades biológicas y emocionales.

Spitz señala que el sueño del recién nacido es una forma de evitar positivamente el displacer por medio de una regresión.

Desde los tres meses, la madre que actúa, como elemento organizador y estimulador de los procesos de maduración, influye en el sueño al ajustar los momentos del dormir y de estar despierto tanto en el día como la noche.

Para dormirse se hace un retroceso de la libido y del interés del Yo: se diluye la ansiedad, desaparece cuando las relaciones objétales del niño se vuelven más seguras y cuando su Yo está ya suficientemente estabilizado.

El sueño puede tener el valor en sí, como una retirada voluntaria más o menos conseguida, como defensa del mundo exterior, como medio de dialogo (exigencia y rebeldía) o como la manera personal de expresarse el niño al desarrollar su ansiedad. También puede ser una forma de separarse de los adultos, separación temida o deseada. Entre los tres meses y 1 año el sueño es más profundo que durante el primer trimestre, y el niño es más atractivo mientras está despierto; el despertar depende menos del hambre y mientras permanece despierto da la impresión de querer moverse y de buscar satisfacciones afectivas.

En el segundo año manifestará una repugnancia por el sueño y se despertará durante la noche; podrá tornarse exigente con su madre y soportar con dificultad la separación que supone el sueño, despertando y llorando en espera del retorno de la madre. En este periodo aparecen las primeras muestras de ansiedad y los sueños; también durante la siesta pueden

producirse alteraciones al dormirse.

La importancia de los fenómenos del segundo año depende del grado de desarrollo general del niño y especialmente de su capacidad de percepción, del establecimiento de relaciones con los objetos y de su capacidad de dominar la ansiedad.

Entre los 3 y los 5 años el sueño está mejor organizado en general, pero todavía es frecuente que cueste dormirse, el despertarse por la noche, el soñar, la ansiedad, etc...

Hacia los cuatro años, poco a poco, se negará a tomar la siesta.

Entre los 5 y los 7 años, los niños empiezan a contar sus sueños. A esta edad suelen tener pesadillas.

A partir de los 7 años el sueño depende cada vez más de los otros.

La falta de sueño puede interrumpir el crecimiento de un niño. Es por ello que se considera como función del sueño de los periodos MOR el renovar los tejidos corporales en general, siendo así importante para el crecimiento y renovación cerebrales.

LA FUNCIÓN DE LOS SUEÑOS

El sueño es inherente al ser humano y parte de la necesidad de manifestar y comprender una gran cantidad de experiencias, además de tratar de darles solución o salidas a interpretaciones del hombre.

Los sueños nos llevan con frecuencia a situaciones y acontecimientos a los que, estando despiertos, no podríamos haber llegado fácilmente, o bien nos permiten sentir incomodidades que quizá habríamos desdeñado como insignificantes, y luego con el tiempo, nos habríamos visto atrapados en ellas.

Al mismo tiempo, todas las civilizaciones se han cuestionado sobre la función de los sueños.

Aristóteles creía que el sueño tiene como finalidad el servir a la conservación de los seres vivos.

Edward Claparéde afirmaba que el sueño no es un estado negativo, no es la consecuencia de una simple determinación de funciones. Es una función positiva.

Schopenhauer opina que en el sueño, toda la energía de la voluntad está orientada hacia la conservación, y cuando es necesario, al mejoramiento del organismo.

En la actualidad, infinidad de autores psicoanalíticos han tratado de dar respuesta a esa inquietud o pregunta.

La vida diaria esta llena de obstáculos incesantes y deseos insatisfechos. Los sueños son un equilibrio parcial, somática y psicológicamente.

El soñar es una forma de canalizar los deseos insatisfechos a través del consciente sin despertar del cuerpo físico.

Muchos sueños no parecen ser satisfactorios, algunos son depresivos, algunos perturban, otros asustan y muchos sencillamente confunden.

A través del análisis detallado de muchos sueños y de su vinculación con los procesos y sucesos de la vida del soñante, Freud pudo demostrar, que el trabajo del sueño es un proceso de selección, distorsión, transformación, inversión, desplazamiento, y otras modificaciones de un deseo original.

Durante el sueño aumenta la urgencia de deseos reprimidos buscando alguna gratificación por vía de la fantasía bajo la forma de un sueño.

Al ser deseos reprimidos, éstos necesitan de un disfraz con el propósito de no ser demasiado amenazantes para el soñador, es por ello que se expresan a través de símbolos y otros mecanismos distorcionantes. De esta manera, la persona puede dormir tranquilamente recuperando las energías necesarias para la rutina diaria, experimentando en sus sueños un significado que permanece oculto.

El sueño actúa como “válvula de seguridad” contra la expresión, tamizada por la fantasía, de las emociones reprimidas, al mismo tiempo que funciona como guardián de la dormición, esto en el caso de presentarse alguna pesadilla. Es por lo anterior que Faraday señala que los sueños deben ser considerados como un intento de satisfacción de deseos.

Freud señala que toda función del sueño recae en guardar y mantener el estado de reposo con el fin de que el durmiente no se despierte.

Es por lo anterior que Aeppli señala que en la obra de Freud, se da la idea original de que todos los sueños pueden considerarse “sueños de comodidad” ya que se encuentra a favor de que el sujeto siga durmiendo en vez de despertar por un estímulo externo, ya sea psíquico o somático, su función es el de guardián del sueño fisiológico. Su tarea consiste en preservar la dormición.

El mismo autor nos habla de la permisibilidad de los sueños, gracias a lo cual nos permitimos acciones que acceden evidentemente la restricciones morales que nos imponen cuando estamos despiertos. Durante el sueño matamos, golpeamos, destruimos a los enemigos, a los parientes o amigos, tenemos relaciones sexuales, llevamos a cabo actos perversos, etc... En los sueños combinamos personas, lugares y situaciones que resultarían imposibles en el mundo despierto.

La frontera de ello con los sueños de angustia o las pesadillas estriba en el grado de ansiedad que provoca el material onírico; en estos casos, la función del sueño no se está llevando a cabo de manera correcta por lo que es necesario interrumpir el mismo. Es por lo anterior que también se le puede catalogar como “vigilante nocturno” el cual, en el caso de una pesadilla, primero intentará eliminar la perturbación existente, sí esto no es posible, es necesario cesar con el sueño, con lo que automáticamente se despierta el individuo.

Los restos del día, que forma el contenido verdadero de un sueño, sirven como estructura de la satisfacción de los deseos ocultos. Los sueños ponen fin, por lo menos en dos niveles, a los incidentes actuales que se nos han resuelto o que son parte de patrones más amplios y antiguos que nunca han sido resueltos.

Los sueños tratan de cumplir los deseos, pero no siempre tienen éxito, bajo ciertas condiciones, el sueño solo puede lograr su objetivo de una manera incompleta o tiene que abandonarlo por completo; una fijación inconsciente en el trauma parece encabezar la lista de estos obstáculos para las funciones de los sueños.

Por otra parte, Garma señala que los sueños revelan con gran frecuencia contenidos desagradables. La situación traumática es el factor principal del sueño. Planteó que el admitir la existencia de una situación traumática no invalida la teoría de la satisfacción de deseos, más bien la complementa.

El sueño es una manera de expresar lo que la persona no se atreve a manifestar de manera consciente, es por ello que a través de sus representaciones oníricas representa cuestiones de todo tipo, incluyendo lo social, lo espiritual, lo sexual, lo físico, etc...

Negara afirma que la función de los sueños se puede ver desde dos aspectos: se puede considerar como un “perturbador del acto de dormir” y, como “protección imperfecta o insuficiente”, es decir, como vigilante del reposo, a lo cual Servadio se encuentra de acuerdo, señalando que los sueños son una tentativa de solución de compromiso ante dos exigencias en contraste: una es la del deseo de dormir, la otra es un estímulo, exterior o interior, que tiende a interponerse. Los sueños se insertan entre las dos exigencias para procurar que el estímulo encuentre satisfacción y que el sujeto, por lo tanto, pueda seguir durmiendo.

Se piensa que el sueño proviene y es producto de la psique; éste se encuentra totalmente relacionado con lo que, en el estado de vigilia, es importante, interesante y relevante para el individuo.

Brand opina que el sueño no es creador de nuevas ideas, sino que, más bien, transforma aquellas que se encuentran en el estado de vigilia, siendo anteriormente aceptadas por la censura.

Por su parte Santamaría postula que todo sueño no se tiene, sino que se crea.

Considera al sueño como una construcción psíquica que se realiza en vigilia, siendo una obra de teatro que pone a vista de nosotros nuestras experiencias actuales o infantiles procurándonos vitalidad y desarrollo.

En los sueños el soñante plasma lo que es como persona, los planes que tiene en mente, lo que hace comúnmente, etc. Al mismo tiempo, los sueños también proporcionan soluciones a los conflictos del soñante. Es por ello la necesidad de una interpretación del mismo.

Al soñar se procesan en el subconsciente y con base en el proceso primario, tanto los aspectos reprimidos como los escondidos de la personalidad, y además todos los nuevos estímulos entre los cuales interesa particularmente todo lo que ocurre en un tratamiento psicoanalítico o psicoterapéutico, lo cual pasa a integrarse en las imágenes del self y del objeto, y posteriormente en la estructura tripartita del yo, ello y super yo.

Por su parte, el psicoanalista desempeña un papel sumamente importante en lo que se refiere a los sueños de sus pacientes, ya que, además de proporcionarle alguna interpretación al respecto, la alianza terapéutica proporciona al Yo soluciones tentativas, a nivel inconsciente, sobre sus conflictos plasmados en sus representaciones oníricas, llevando a cabo de esta manera, su función terapéutica.

Wudka postula que el sueño es una fuente de información que representa un estado mental regresivo que muestra un aspecto más claro de los conflictos y la organización de la personalidad, así como los cambios habidos en las representaciones objetables, conflictos o metas libidinales en la transferencia. Asi mismo, proporciona información acerca de los impulsos derivados y da oportunidad de estudiar funciones del Yo y del super Yo.

Por otra parte, el soñar y recordar el sueño puede ser considerado como una función del self. El sueño puede definirse como un mensaje para ser descifrado o como una transacción entre deseos reprimidos y defensas yoicas. Los sueños continúan siendo de central importancia para la comprensión de experiencias infantiles que afectan las de los niños y adultos. Los conflictos no resueltos y que necesitan de disfraz para manifestarse, se derivan de experiencias infantiles, las cuales condensan alrededor del resto diurno. El sueño no sólo es una realización de deseos, sino también una forma de disfrazar la ansiedad que surge de conflictos no resueltos. El sueño es un lenguaje por medio del cual el soñante comunica algo al analista.

En la persona existe una “acción reprimida”, es decir, una tendencia que encuentra obstáculos al quererse expresar y el sueño constituye una salida a este instinto.

La función de disfraz del sueño lleva a cabo dos finalidades implícitas:

1. Permitir la descarga de la energía reprimida de deseos prohibidos (válvula de seguridad).

2. Conciliando la verdadera naturaleza de los deseos, permite que el durmiente siga en estado de reposo tranquilamente (guardián de la dormición).

Freud postula que las investigaciones realizadas afirman que en los sueños infantiles, la elaboración onírica está inclinada a satisfacer y realizar un deseo, el cual se encuentra reprimido siendo regulado al paso de la consciencia a través de la censura:

“Los sueños son los protectores del dormir. Para los sueños infantiles será fácilmente aceptada nuestra afirmación.”

Por otra parte, y hablando exclusivamente de los sueños infantiles podemos decir que al obedecer a una autoridad externa o interna, el infante cae en el estado de reposo, siendo necesario para ello la absoluta ausencia de estímulos que impulsen al aparato psíquico a otros fines.

Es sabido por la propia experiencia, que en ocasiones, le es difícil al niño conciliar el sueño, ya que se encuentra en un estado donde necesita satisfacer ciertas condiciones no resueltas y en las que la madre está estrechamente relacionada.

Todos los deseos insatisfechos del infante serán, por tanto, material que es probable que se derive en los sueños de los mismos.

A diferencia del niño, e adulto ya ha aprendido a diferenciar entre lo que son sus fantasías, lo que constituye sus sueños y lo que la realidad representa. Al mismo tiempo, sabe muy bien que el deseo no deja de serlo sin la intervención de su propia voluntad y es por ello que los sueños claros de satisfacción de deseos son muy poco frecuentes en los adultos.

El sueño es inherente al ser humano y parte de la necesidad de manifestar y comprender una gran cantidad de experiencias, además de tratar de darles solución o salidas a interpretaciones del hombre.

Los sueños nos llevan con frecuencia a situaciones y acontecimientos a los que, estando despiertos, no podríamos haber llegado fácilmente, o bien nos permiten sentir incomodidades que quizá habríamos desdeñado como insignificantes, y luego con el tiempo, nos habríamos visto atrapados en ellas.

Al mismo tiempo, todas las civilizaciones se han cuestionado sobre la función de los sueños.

Aristóteles creía que el sueño tiene como finalidad el servir a la conservación de los seres vivos.

Edward Claparéde afirmaba que el sueño no es un estado negativo, no es la consecuencia de una simple determinación de funciones. Es una función positiva.

Schopenhauer opina que en el sueño, toda la energía de la voluntad está orientada hacia la conservación, y cuando es necesario, al mejoramiento del organismo.

En la actualidad, infinidad de autores psicoanalíticos han tratado de dar respuesta a esa inquietud o pregunta.

La vida diaria esta llena de obstáculos incesantes y deseos insatisfechos. Los sueños son un equilibrio parcial, somática y psicológicamente.

El soñar es una forma de canalizar los deseos insatisfechos a través del consciente sin despertar del cuerpo físico.

Muchos sueños no parecen ser satisfactorios, algunos son depresivos, algunos perturban, otros asustan y muchos sencillamente confunden.

A través del análisis detallado de muchos sueños y de su vinculación con los procesos y sucesos de la vida del soñante, Freud pudo demostrar, que el trabajo del sueño es un proceso de selección, distorsión, transformación, inversión, desplazamiento, y otras modificaciones de un deseo original.

Durante el sueño aumenta la urgencia de deseos reprimidos buscando alguna gratificación por vía de la fantasía bajo la forma de un sueño.

Al ser deseos reprimidos, éstos necesitan de un disfraz con el propósito de no ser demasiado amenazantes para el soñador, es por ello que se expresan a través de símbolos y otros mecanismos distorcionantes. De esta manera, la persona puede dormir tranquilamente recuperando las energías necesarias para la rutina diaria, experimentando en sus sueños un significado que permanece oculto.

El sueño actúa como “válvula de seguridad” contra la expresión, tamizada por la fantasía, de las emociones reprimidas, al mismo tiempo que funciona como guardián de la dormición, esto en el caso de presentarse alguna pesadilla. Es por lo anterior que Faraday señala que los sueños deben ser considerados como un intento de satisfacción de deseos.

Freud señala que toda función del sueño recae en guardar y mantener el estado de reposo con el fin de que el durmiente no se despierte.

Es por lo anterior que Aeppli señala que en la obra de Freud, se da la idea original de que todos los sueños pueden considerarse “sueños de comodidad” ya que se encuentra a favor de que el sujeto siga durmiendo en vez de despertar por un estímulo externo, ya sea psíquico o somático, su función es el de guardián del sueño fisiológico. Su tarea consiste en preservar la dormición.

El mismo autor nos habla de la permisibilidad de los sueños, gracias a lo cual nos permitimos acciones que acceden evidentemente la restricciones morales que nos imponen cuando estamos despiertos. Durante el sueño matamos, golpeamos, destruimos a los enemigos, a los parientes o amigos, tenemos relaciones sexuales, llevamos a cabo actos perversos, etc... En los sueños combinamos personas, lugares y situaciones que resultarían imposibles en el mundo despierto.

La frontera de ello con los sueños de angustia o las pesadillas estriba en el grado de ansiedad que provoca el material onírico; en estos casos, la función del sueño no se está llevando a cabo de manera correcta por lo que es necesario interrumpir el mismo. Es por lo anterior que también se le puede catalogar como “vigilante nocturno” el cual, en el caso de una pesadilla, primero intentará eliminar la perturbación existente, sí esto no es posible, es necesario cesar con el sueño, con lo que automáticamente se despierta el individuo.

Los restos del día, que forma el contenido verdadero de un sueño, sirven como estructura de la satisfacción de los deseos ocultos. Los sueños ponen fin, por lo menos en dos niveles, a los incidentes actuales que se nos han resuelto o que son parte de patrones más amplios y antiguos que nunca han sido resueltos.

Los sueños tratan de cumplir los deseos, pero no siempre tienen éxito, bajo ciertas condiciones, el sueño solo puede lograr su objetivo de una manera incompleta o tiene que abandonarlo por completo; una fijación inconsciente en el trauma parece encabezar la lista de estos obstáculos para las funciones de los sueños.

Por otra parte, Garma señala que los sueños revelan con gran frecuencia contenidos desagradables. La situación traumática es el factor principal del sueño. Planteó que el admitir la existencia de una situación traumática no invalida la teoría de la satisfacción de deseos, más bien la complementa.

El sueño es una manera de expresar lo que la persona no se atreve a manifestar de manera consciente, es por ello que a través de sus representaciones oníricas representa cuestiones de todo tipo, incluyendo lo social, lo espiritual, lo sexual, lo físico, etc...

Negara afirma que la función de los sueños se puede ver desde dos aspectos: se puede considerar como un “perturbador del acto de dormir” y, como “protección imperfecta o insuficiente”, es decir, como vigilante del reposo, a lo cual Servadio se encuentra de acuerdo, señalando que los sueños son una tentativa de solución de compromiso ante dos exigencias en contraste: una es la del deseo de dormir, la otra es un estímulo, exterior o interior, que tiende a interponerse. Los sueños se insertan entre las dos exigencias para procurar que el estímulo encuentre satisfacción y que el sujeto, por lo tanto, pueda seguir durmiendo.

Se piensa que el sueño proviene y es producto de la psique; éste se encuentra totalmente relacionado con lo que, en el estado de vigilia, es importante, interesante y relevante para el individuo.

Brand opina que el sueño no es creador de nuevas ideas, sino que, más bien, transforma aquellas que se encuentran en el estado de vigilia, siendo anteriormente aceptadas por la censura.

Por su parte Santamaría postula que todo sueño no se tiene, sino que se crea.

Considera al sueño como una construcción psíquica que se realiza en vigilia, siendo una obra de teatro que pone a vista de nosotros nuestras experiencias actuales o infantiles procurándonos vitalidad y desarrollo.

En los sueños el soñante plasma lo que es como persona, los planes que tiene en mente, lo que hace comúnmente, etc. Al mismo tiempo, los sueños también proporcionan soluciones a los conflictos del soñante. Es por ello la necesidad de una interpretación del mismo.

Al soñar se procesan en el subconsciente y con base en el proceso primario, tanto los aspectos reprimidos como los escondidos de la personalidad, y además todos los nuevos estímulos entre los cuales interesa particularmente todo lo que ocurre en un tratamiento psicoanalítico o psicoterapéutico, lo cual pasa a integrarse en las imágenes del self y del objeto, y posteriormente en la estructura tripartita del yo, ello y super yo.

Por su parte, el psicoanalista desempeña un papel sumamente importante en lo que se refiere a los sueños de sus pacientes, ya que, además de proporcionarle alguna interpretación al respecto, la alianza terapéutica proporciona al Yo soluciones tentativas, a nivel inconsciente, sobre sus conflictos plasmados en sus representaciones oníricas, llevando a cabo de esta manera, su función terapéutica.

Wudka postula que el sueño es una fuente de información que representa un estado mental regresivo que muestra un aspecto más claro de los conflictos y la organización de la personalidad, así como los cambios habidos en las representaciones objetables, conflictos o metas libidinales en la transferencia. Asi mismo, proporciona información acerca de los impulsos derivados y da oportunidad de estudiar funciones del Yo y del super Yo.

Por otra parte, el soñar y recordar el sueño puede ser considerado como una función del self. El sueño puede definirse como un mensaje para ser descifrado o como una transacción entre deseos reprimidos y defensas yoicas. Los sueños continúan siendo de central importancia para la comprensión de experiencias infantiles que afectan las de los niños y adultos. Los conflictos no resueltos y que necesitan de disfraz para manifestarse, se derivan de experiencias infantiles, las cuales condensan alrededor del resto diurno. El sueño no sólo es una realización de deseos, sino también una forma de disfrazar la ansiedad que surge de conflictos no resueltos. El sueño es un lenguaje por medio del cual el soñante comunica algo al analista.

En la persona existe una “acción reprimida”, es decir, una tendencia que encuentra obstáculos al quererse expresar y el sueño constituye una salida a este instinto.

La función de disfraz del sueño lleva a cabo dos finalidades implícitas:

1. Permitir la descarga de la energía reprimida de deseos prohibidos (válvula de seguridad).

2. Conciliando la verdadera naturaleza de los deseos, permite que el durmiente siga en estado de reposo tranquilamente (guardián de la dormición).

Freud postula que las investigaciones realizadas afirman que en los sueños infantiles, la elaboración onírica está inclinada a satisfacer y realizar un deseo, el cual se encuentra reprimido siendo regulado al paso de la consciencia a través de la censura:

“Los sueños son los protectores del dormir. Para los sueños infantiles será fácilmente aceptada nuestra afirmación.”

Por otra parte, y hablando exclusivamente de los sueños infantiles podemos decir que al obedecer a una autoridad externa o interna, el infante cae en el estado de reposo, siendo necesario para ello la absoluta ausencia de estímulos que impulsen al aparato psíquico a otros fines.

Es sabido por la propia experiencia, que en ocasiones, le es difícil al niño conciliar el sueño, ya que se encuentra en un estado donde necesita satisfacer ciertas condiciones no resueltas y en las que la madre está estrechamente relacionada.

Todos los deseos insatisfechos del infante serán, por tanto, material que es probable que se derive en los sueños de los mismos.

A diferencia del niño, e adulto ya ha aprendido a diferenciar entre lo que son sus fantasías, lo que constituye sus sueños y lo que la realidad representa. Al mismo tiempo, sabe muy bien que el deseo no deja de serlo sin la intervención de su propia voluntad y es por ello que los sueños claros de satisfacción de deseos son muy poco frecuentes en los adultos.

SUEÑOS LÚCIDOS

¿QUÉ ES UN SUEÑO LÚCIDO?

Un sueño lúcido es aquél en que el soñador sabe que está soñando mientras está soñando. El término fue acuñado por Frederik van Eeden, usando la palabra lúcido en el sentido de claridad mental. De repente, dentro del sueño, el soñador se da cuenta de que la experiencia no está ocurriendo en la realidad física.

A menudo la lucidez se desencadena a raíz de un acontecimiento imposible o improbable, por ejemplo el encuentro con un familiar muerto o el verse uno mismo volando. Otras veces la gente se vuelve lúcida sin que haya ninguna pista particular para ello . También puede ocurrir al querer escapar de una pesadilla.

Una minoría de los sueños lúcidos, el 10 por ciento, son resultado de volver al sueño REM, directamente desde un despertar, sin perder la conciencia reflexiva o lucidez.

Cuando la lucidez es muy intensa se es consciente de que todo lo que ocurre en sueños está ocurriendo en la propia mente sin peligro real.

¿PARA QUÉ SIRVEN LOS SUEÑOS LÚCIDOS?

El principal motivo para querer tener sueños lúcidos suele ser su potencial de aventura y fantasía. Volar es una de las actividades lúcidas favoritas de la gente, igual que el sexo; pero también hay personas motivadas por el crecimiento espiritual o los estados de conciencia.

Muchos relatan su primer sueño lúcido como una de las mejores experiencias de su vida. El gran placer que produce suele radicar en la extraordinaria sensación de libertad que lo acompaña.

El sueño lúcido se utiliza como una efectiva terapia para las pesadillas. Puede también ayudar a la gente a conseguir sus objetivos en la vida real mediante el ensayo o entrenamiento de nuevas conductas. Permite la resolución creativa de problemas, la inspiración artística, la superación de dificultades sexuales, la aceptación de la muerte de un ser querido, etc.

¿ES DIFICIL TENER SUEÑOS LÚCIDOS?

Tener sueños lúcidos es posible para cualquiera que recuerde los sueños. No se han encontrado factores de personalidad o diferencias individuales que puedan predecir cuando una persona puede ser un buen soñador lúcido. El único factor predictivo encontrado. ha sido el alto nivel de recuerdo de los sueños.

Esto es bueno porque el recuerdo de los sueños puede aumentar y entrenarse con facilidad. El tiempo que lleva conseguir lucidez en sueños depende de las personas, de su recuerdo de éstos, del tiempo que dedican a la prácticade técnicas, de la motivación, y de la capacidad de pensamiento crítico sobre la realidad, pero si hay un mínimo interés cualquiera en un mes puede tener su primer sueño lúcido.

¿QUÉ TIPOS DE SUEÑO LÚCIDO HAY?

Hay tres tipos de sueño lúcido:

DILD: "Dream induced lucid dreams" ocurren cuando el soñador se vuelve lúcido de repente, dentro de un sueño.

WILD: "Wake induced lucid dreams" ocurren cuando el soñador entra directamente en el sueño REM desde la vigilia con continuidad de conciencia.

OBE: "out of body experience" o viajes astrales, comparten muchas características con los WILD. Ambos se producen en una entrada directa al sueño REM, desde el estado despierto. En el OBE el soñador cree que está despierto, mientras que en el sueño lúcido WILD sabe que está dormido. Se puede clasificar al OBE como sueño lúcido porque la conciencia está mucho más despierta que en un sueño normal y todo se ve con gran claridad. Tanto en OBE como en WILD puede haber sensaciones como: vibraciones, ruidos extraños, voces, parálisis corporal, ingravidez, visión del propio cuerpo, dificultad al respirar y regreso repentino al cuerpo con una sensación, a veces terrorífica, de caída.

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