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libro: Sirácides (2-10)

Info8/24/2011


6 1 El hombre malvado heredará confusión y vergüenza, lo mismo el pecador que miente. 2 No te entregues a tus pasiones; se volverían contra ti y, cual un toro, te destrozarán.
3 Devorarían tus hojas y destruirían tus frutos, dejándose como un tronco seco.
4 Una pasión mala pierde al que la tiene y hace de él la burla de sus enemigos.

La amistad

+ 5 Las palabras suaves hacen ganar amigos y la lengua amable multiplica las respuestas afectuosas. 6 Que sean muchos tus amigos, pero ten uno entre mil como consejero.
7 Si quieres un amigo, comienza por probarlo y no confíes en él inmediatamente. 8 Porque hay amigos de ocasión que no son fieles el día de la desgracia. 9 Hay amigos que se vuelven enemigos y que se pondrán a hablar de tus líos para avergonzarte.
10 Hay amigos que comparten tu mesa, que no te serán fieles cuando te vaya mal. 11 Mientras te vaya bien, serán como tu sombra y vendrán a mandar a tus servidores. 12 Pero, al verte humillado, se volverán en contra tuya y evitarán tu mirada.
13 Aléjate de tus enemigos y cuídate de tus amigos.
14 El amigo fiel es refugio seguro; el que lo encontró ha hallado un tesoro. 15 ¿Qué pagarías por tener un amigo fiel? No tiene precio. 16 El amigo fiel es remedio saludable, y los que temen al Señor lo encontrarán. 17 El que teme a Dios se hace verdaderos amigos, pues, como es él, así serán sus amigos.

18 Hijo, dedícate a la instrucción desde tu juventud, y hasta tu vejez encontrarás sabiduría
19 Trabájala así como hacen el labrador y el sembrador y espera pacientemente sus buenos frutos; te cansarás un poco al trabajarla, pero pronto comerás sus frutos.
20 Es muy dura con los ignorantes y el tonto no perseverará en ella. 21 Le pesará como piedra de toque y no tardará en arrojarla.
22 Pues la sabiduría hace honor a su nombre y no se manifiesta a todos.
23 Escucha, hijo, acepta mi sentencia y no rechaces mi consejo. 24 Introduce tus pies en sus grillos y tu cuello en su yugo. 25 Encorva tu espalda y cárgala, no te rebeles contra sus amarras. 26 Acércate a ella con toda tu alma y guarda sus caminos con toda tu fuerza. 27 Sigue sus huellas, búscala y se te hará presente, y cuando la tengas, no la dejes ir.
28 Porque al fin encontrarás en ella tu descanso y se volverá alegría para ti. 29 Sus grillos entonces te protegerán y su yugo pasará a ser un adorno precioso. 30 Pues ella viste adornos de oro y sus amarras son cintas preciosas. 31 Te vestirás con ella como si fuera un vestido de gloria, y te la ceñirás como una corono de júbilo.
32 Hijo, si quieres, aprenderás, y con el esfuerzo conseguirás habilidad. 33 Si quieres escuchar, aprenderás; presta atención y serás sabio.
34 Ve a la reunión de los ancianos, y si hay un sabio acércate a él.
35 Anhela escuchar todo discurso profundo y no dejes escapar las sentencias de los sabios.
36 Si hallas un hombre inteligente, síguelo desde el amanecer, y que tus pies desgasten el umbral de su puerta.
37 Medita en los mandamientos del Señor y ocúpate siempre en sus preceptos. El mismo afirmará tu corazón y te concederá la sabiduría que deseas.

+ Aquí viene un texto sobre la verdadera amistad. Ben Sirá invita a no ser ingenuo ni desprevenido. Uno reflexionará antes de confiarse en un amigo, pero no le faltará <<remedio de vida>> que es el verdadero amigo, gracia que Dios concede <<a los que lo temen>>. Ver también 12,8-18 y 37,1-15.
6,18-37: La sabiduría se logra con una vida disciplinada.
7,15: Ben Sirá aprecia el trabajo manual, concretamente el del campo.

7 1 No hagas el mal, y el mal no caerá sobre ti. 2 Apártate del injusto, y él se apartará de ti.
3 Hijo, no siembres en surcos de injusticia, que puedes cosechar siete veces más.
4 No pidas poder al Señor, ni a tu rey un puesto elevado.
5 No te hagas el justo delante del Señor, ni el sabio ante un rey.
6 No ambiciones un puesto de responsabilidad, tal vez no seas capaz de luchar contra las injusticias o te dejes influir por el poderoso hasta desviarte de la rectitud.
7 No ofendas a la asamblea de la ciudad ni te rebajes a ti mismo ante el pueblo.
8 No cometas dos veces un pecado, pues uno basta para atraerte el castigo.
9 No digas: <<Dios tomará en cuenta la multitud de mis dones, y cuando los ofrezca al Dios Altísimo, los aceptará.>> 10 Ora con ánimo firme y no descuides el dar limosna.
11 No desprecies al hombre que paso malos ratos, acuérdate de que existe Alguien que humilla y también ensalza.
12 No mientras contra tu hermano, ni lo hagas tampoco con tu amigo.
13 Aléjate de toda mentira, pues eso no conduce a nada bueno.
14 No seas hablador en el consejo de los dirigentes, ni multipliques las palabras en tu plegaria.
15 No rechaces el trabajo penoso ni la labor del campo que creó el Altísimo.
16 No te incluyas en el grupo de los pecadores. Recuerda que el castigo vendrá pronto.
17 Mantente humilde, que el impío será castigado con fuego y gusanos.
18 No cambies un amigo por dinero, ni un hombre verdadero por el oro de Ofir.
19 Ni te apartes de una mujer sabia y buena, que su gracia vale más que el oro.
20 No maltrates al criado que trabaja a conciencia ni al jornalero empeñoso; 21 ama al criado inteligente y déjalo actuar libremente.
22 ¿Tienes rebaños? Cuídalos, y si te dan ganancia, consérvalos.
23 ¿Tienes hijos? Edúcalos desde su juventud, doblégalos.
24 ¿Tienes hijas? Cuida su virginidad y no te muestres risueño ante ellas.
25 Si casas a tu hija habrás logrado algo importante, pero dala a un hombre inteligente.
26 ¿Tienes una mujer que te quiere? No la eches. Pero no confíes en la que no puedes amar.
27 Honra a tu padre con todo tu corazón, y no olvides los dolores de tu madre.
28 Recuerda que por ellos naciste. ¿Cómo les pagarás lo que hicieron ellos contigo?
29 Reverencia al Señor con toda tu alma y respeta a sus sacerdotes.
30 Ama a tu Creador con todas tus fuerzas y no abandones a sus ministros.
31 Teme al Señor y honra al sacerdote.
Dale la parte que te ha sido mandada: las primeras cosechas, el sacrificio por el pecado, los lomos de las víctimas, las ofrendas santas y las primicias de las cosas sagradas.
32 Alarga tu mano al pobre y recibirás todas las bendiciones.
33 Que todos reciben los favores de tu generosidad, incluso los muertos.
34 No faltes a los que lloran y aflígete con los afligidos.
35 No olvides de visitar al enfermo. Estos son los gestos que te merecerán cariño.
36 Cualquier cosa que hagas, acuérdate de tu fin y nunca pecarás.

Consejos de prudencia

8 1 No discutas con el hombre poderosos, no sea que caigas en sus manos.
2 No tengas pleito con el hombre rico, no sea que te oponga su peso.
Pues el oro eliminó a muchos y corrompió hasta la conciencia de los reyes.
3 No disputes con el hombre hablador, sería echar ofenda a tus padres.
5 No humilles al pecador arrepentido, ¡recuerda que todos somos pecadores!
6 No desprecies al hombre envejecido, que nosotros también envejecemos.
7 No te alegres de la muerte de nadie, recuerda que todos moriremos.
8 No desprecies la doctrina de los sabios; aplícate más bien a sus preceptos. Con ellos aprenderás a vivir, y también a servir a los grandes.
9 No deseches las lecciones de los ancianos, que ellos las aprendieron de sus padres. 10 Ellas te abrirán el entendimiento y podrás responder en el momento preciso.
11 No te justifiques ante un hombre sobrado; se valdría contra ti de tus propias palabras.
12 No prestes al más fuerte que tú; si le has prestado, dalo por perdido.
13 No te comprometas más allá de lo que puedes, que si lo haces tendrás que pagar.
14 No entres en pleito con un juez, que por su calidad de tal ganará el pleito.
15 No camines junto al temerario no sea que te resulte pesado, pues él obrará según su antojo y perecerás también por su locura.
16 No disputes con el hombre violento ni te alejes con él por lugares solitarios; para él la sangre no importa nada y, en cuanto te vea indefenso, se echará sobre ti.
17 No tengas consejo con el necio, porque no podrá callar lo que hayas dicho.
18 No hagas nada secreto ante un extraño, porque no sabes cómo reaccionará.
19 No descubras a cualquiera tus pensamientos; no sabría agradecértelo.

Actitud con las mujeres

9 1 No tengas celo de tu propia esposa: le vendrían tentaciones para desgracia tuya.
2 No te entregues completamente a una mujer, no sea que llegue a dominarte.
3 No te acerques a la mujer fácil, que puedes caer en sus redes.
4 No te demores con la mujer graciosa, para no quedar prendido en sus enredos.
5 No te fijes en la jovencita, para no ser castigado con ella.
6 No te entregues a las prostitutas, para no perder tu herencia.
7 No pasees tu mirada por las calles de la ciudad, ni andes vagabundeando por lugares solitarios.
8 Aparta tus ojos de la mujer hermosa. No te quedes mirando la belleza ajena.
La belleza de la mujer ha perdido a muchos, junto a ella el amor se inflama como fuego.
9 No te sientes nunca al lado de la mujer casada. No festejes ni tomes vino con ella, no sea que tu corazón se incline hacia ella y tu deseo te lleva a la perdición.
10 No abandones a tu viejo amigo, que el nuevo no se le iguala.
Vino nuevo, amigo nuevo, si se vuelve añejo lo beberás con alegría
11 No envidies el éxito del pecador, que no sabes cuál será su suerte.
12 No te sientas feliz con la aprobación de los impíos, recuerda que serán condenados antes de la muerte.
13 Mantente alejado del hombre que tiene poder de matar y no sentirás miedo a la muerte. Si te acercas a él no te descuides, que te puede quitar la vida; sábete que caminas entre trampas y andas sobre murallas.
14 En cuanto puedas, muéstrate sociable, y busca la compañía de gente responsable.
15 Que te guste conversar con los hombres inteligentes y que tu conversación siempre sea sobre la Ley del Altísimo.
16 Que se vean en tu mesa los hombres buenos, enorgullécete de tu temor del Señor.
17 Se juzga del artesano por sus obras, y del dirigente por la sabiduría de sus discursos.
18 El hombre hablador es temido en la ciudad; el que habla disparates se hace odioso.

 Ben Sirá vive en una sociedad que tiene bastante desprecio a la mujer. En esa sociedad que no descubrió la riqueza del amor conyugal, las tentaciones son más fuertes para el joven y para el hombre maduro; se contentará más fácilmente con el amor ocasional. Por eso, Ben Sirá multiplica las advertencias contra la seducción de la mujer. Ver 23,12 y 42,12.

10 1 El dirigente sabio educará a su pueblo; el gobierno de un hombre inteligente será ordenado.
2 Así como el jefe de un pueblo será sus ministros, y como el jefe de una ciudad serán sus habitantes.
3 Un rey sin instrucción arruinará a su pueblo; en cambio prosperará la ciudad por la inteligencia de sus dirigentes.
4 En las manos del Señor está la suerte del país; él mandará al hombre que hace falta en el tiempo oportuno.
5 En manos del Señor está el éxito de hombre. El reviste de su gloria a los gobernantes.

El orgullo

 6 Nunca guardes rencor a tu prójimo por una falta contra ti; no hagas nada en un arrebato de
violencia.
7 Odiosa delante del Señor y de los hombres es la soberbia; uno y otros aborrecen la injusticia.
8 La soberanía pasa de una nación a otra por las injusticias, la violencia y el dinero.
9 ¿Por qué tanto orgullo en el que es polvo y ceniza? Ya en su vida sus tripas son asquerosas.
10 Que se alargue la enfermedad, bromea el médico, y el que hoy es rey, morirá mañana.
11 Para el hombre que muere, las fieras, los insectos y los gusanos.
12 Principio de la soberbia es apartarse del Señor y rebelarse contra su Creador.
13 El principio de la soberbia es el pecado. Los que se empecinan e el pecado derraman las blasfemias. Por eso el Señor les envió extraños castigos y los redujo a nada.
14 El Señor arrancó de raíz el trono de los poderosos y sentó en su lugar a los mansos.
15 Las raíces de los paganos las arrancó el Señor, y en su lugar plantó a los humildes.
16 El Señor asoló las tierras de los paganos y las destruyó totalmente.
17 A muchas las devastó, las destruyó y borró de la tierra sus recuerdos.
18 El orgullo no fue creado para el hombre, ni el furor de la ira para los nacidos de la mujer.
19 ¿Qué raza será honrada? La humana. ¿Qué raza será honrada? Los que temen al Señor.
¿Qué raza es despreciable? La humana. ¿Qué raza es despreciable? Los que violan la Ley.
20 El jefe es digno de respeto en medio de sus hermanos; 21 pero él tiene respeto a los que temen al Señor.
22 Ricos, famosos o pobres, que pongan su orgullo en el temor del Señor.
23 No es justo despreciar al inteligente pobre, ni conviene glorificar al pecador.
24 El jefe, el juez, el poderoso son dignos de honra, pero nadie es más grande que quien teme al Señor.
25 Un servidor sabio tendrá por servidores hombres libres; un hombre sensato no se escandalizará de esto.
26 No te gloríes cuando solamente cumples tu deber ni te hagas el glorioso en tiempo de apreturas.
27 Más vale el hombre que trabaja y vive en la abundancia que el que se pasea, se gloría y no tiene con qué vivir.
28 Hijo mío, apréciate moderadamente y estímate en lo que vales.
29 ¿Quién defenderá al que atenta contra su propia vida? ¿Quién dará honor al que se deshonra a sí mismo?
30 Se honra al pobre por su deber, y al rico por sus riquezas.
31 Al que honran cuando pobre, ¡cuánto más cuando sea rico! Al que desprecian cuando rico, ¡cuánto más cuando sea pobre!

 Algunas palabras de filosofía sencilla sobre la modestia que conviene al hombre.

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