
Si eres de los amantes del terror y lo paranormal no puedes dejar de visitar los seis lugares más terroríficos del país.

La casa de la Tía Toña ( Ciudad de México)

Ubicada en el Bosque de Chapultepec, tras cruzar un puente arruinado y una espesa niebla, se encuentra la casa de la Tía Toña; donde se escuchan risas de niños, lamentos de mujer y se aprecian sombras que se mueven entre los árboles.
En esta casa, una solitaria anciana, daba refugio y comida a niños pobres de la ciudad . Ellos, con escasa educación y valores, solo fastidiaban a la mujer. Un día, molesta por la actitud de los niños y afectada por la demencia senil, los mató a todos, llevó los cuerpos hasta la barranca y los aventó al río. El remordimiento y la culpa, provocaron que la mujer se suicidara en su recámara.

Callejón del Diablo ( Ciudad de México)

La Hacienda Mixcoac se construyó sobre un antiguo sitio prehispánico, en el cual ya ocurrían fenómenos que los aztecas no sabían explicar. Tras dicha construcción, la brecha dio lugar a un callejón lleno de misterio.
La leyenda cuenta que por las noches, el lugar se tornaba lúgubre y que en él se aparecía el Diablo en forma de guajolote, advirtiendo a quien caminaba por ahí de su presencia. Quien lo veía, debía retroceder.

Hospital Juárez ( Ciudad de México)

Una de las leyendas más replicadas en México, tiene sus raíces en el Hospital Juárez. Desde hace años, pacientes han reportado haber sido atendidos por una enfermera, con vestimenta antigua, caracterizada su atención y cuidado.
“La Planchada”, como se le conoce a la leyenda, fue una enfermera que atendió a heridos de la guerra, en 1847. La enfermera se enamoró de un doctor, quien le prometió amor eterno; pero este mintió y huyo del hospital. Trastocada por la decepción, pasó el resto de su vida malhumorada y tratando mal a los pacientes, algo de lo cual se arrepintió en sus últimos días y trata de resarcir después de morir.

Isla de las Muñecas ( Ciudad de México)

El misterio se remonta a Julián Santana, un habitante de la isla que tras encontrar el cadáver de una niña ahogada en las aguas de Xochimilco, decidió colgar su muñeca en un árbol. A partir de ese día continuó colgando muñecas por más de 50 años, según él, ayudaba a ahuyentar el espíritu de la niña; esto hasta que, paradójicamente, murió también ahogado.

Casa de los tubos (Nuevo León)

Levantada en la década de los 70, es una casa de arquitectura inusual, situada en lo alto de una colina en Monterrey. Esta casa fue construida para una familia con una niña en silla de ruedas.
Según se dice, la familia no celebró el Día de la Santa Cruz por lo que la casa quedó maldita, provocando que la niña encontrara la muerte tras caer por una de las ventanas. Años más tarde, una nueva familia se interesó en adquirir la propiedad; sin embargo, el pequeño hijo de la pareja comenzó a discutir con una presencia y terminó por saltar desde la misma ventana muriendo por el impacto.

Casa de la hiena (Querétaro)

Esta casa fue testigo de un horrendo crimen. Se cuenta que allí vivía una madre con sus tres hijos. Víctima de la esquizofrenia la mujer asesinó a sus tres pequeños. Los vecinos que vivían en la zona en aquel momento no dieron gran atención a los gritos de los niños, porque los ataques de la madre eran algo frecuente; solo al día siguiente se supo la verdad del horrendo crimen. Desde ese día la casa luce abandonada, ademas es tanto el temor del lugar, que los vecinos mandaron a construir una barda en ella.
