Adrian Suar estuvo muy pendiente ayer de las cacerolas y manifestantes que tuvieron lugar en las inmediaciones del Hotel Mandarin Oriental en Nueva York. Al ver las primeras imágenes en un canal internacional, decidió seguir las protestas en directo vía “streaming” e invitó a unos amigos con quienes estuvo comentando la jugada y comiendo bizcochos de pesáj. “Hasta que vi la primera cartera Luis Vuitton saltando por los aires, pensé que era una sucursal de La salada que habían llevado en la delegación y de ahí la protesta”, explica el productor. Suar ha felicitado a los manifestantes y, aunque ha evitado entrar en temas políticos, se ha mostrado interesado en dirigir su próxima actuación.
“Fueron unas escenas totalmente desproporcionadas, fuera de lugar y tremendamente creativas. O sea, con pelotas”, reconoce Suar. El productor, que todavía duda de que lo de ayer no estuviera ensayado, cree que “ningún actor y ningún coreógrafo pueden recrear esa tradición tan latina de provocar histeria en los dirigentes”. Por este motivo, admite que su sueño es trabajar directamente con los responsables de los altercados de ayer.
Cacerola Casini
No contento con los elogios, difundidos a través de su página web oficial, Suar ha contactado con el Gobierno de Kirchner para estudiar una posible colaboración. “Quiero rodar ‘Cacerola Casini II’ en Nueva York.”
El Ministerio de Cultura aún no se ha pronunciado oficialmente, aunque es probable que una producción de esta naturaleza sea la excusa perfecta para activar la industria cinematográfica nacional y la Isla Demarchi, y reforzar la marca Cacerolas Argentinas en el mundo